Encuentro en Eibar

Martes 4 de febrero de 2020

Eibar como mitad de camino entre Bilbao y Donostia. En Donosti viven Xabier Albistur, ex alcalde donostiarra, miembro de la RSBAP y senador y Xose Estvez, profesor universitario, historiador, un sabio gallego enraizado en Oiartzun que lleva muchos años divulgando la historia de Galeuzka, la de Castelao, y las relaciones entre gallegos y vascos. Por la otra Pepe Casal, bancario y ex Presidente de la Casa de Galicia y ahora pintor. Con él pusimos en marcha la jornada anual, Día de Galicia en Euzkadi, junto a Ricardo Ansotegi, diputado en la Diputación, en el Congreso y secretario del EBB.

¿El motivo?. Simplemente vernos, pasar revista  donde está la gente conocida, hablar de actualidad, y de cómo en su día pusimos en marcha aquella Declaración de Barcelona que si hubiera cuajado, la historia del Procés hubiera sido distinta. Pero a Pujol nunca le gustó y Artur Mas la metió en el congelador. Una pena porque hubiera puesto en el candelero los abusos y el tipo de elección de los miembros del Tribunal Constitucional, la cooficialidad de las lenguas y otra reivindicaciones, pero no planteadas de una en una y solo por un partido en concreto, sino por aquella CIU, el Bloque y el PNV. Tres en uno. Galeuzca. Faltó la ERC histórica que entonces tenía serios problemas internos, hoy hubiera sido distinto.

En su día aquello alarmó sobremanera a la caverna, a la brunete mediática y al PP. Nos dijeron de todo. Temían que “los periféricos” diéramos la batalla al unísono, como hubiera sido lo ideal en lo que constituían problemas comunes  de las llamadas nacionalidades históricas, pero no fue posible. Le recuerdo a Xose Manuel Beiras hablando de política y de historia con Xabier Arzalluz y a Pere Esteve escuchándoles con la boca abierta. Otros tiempos. Mas no tuvo la menor visión política. Después ya se ha visto.

El presidente del Tribunal Constitucional de la época, el gallego de Cedeira Álvaro Rodríguez Bereijo, tras la reunión en Santiago de Compostela dijo amenazante. ”Aquí solo hay una Nación, la española” y el resto emana de este concepto”. Al poco intervino Mariano Rajoy que a la sazón era ministro de Administraciones Públicas y nos amenazó. ”Se han puesto fuera de la Constitución”. El socialista Peces Barba bramó diciendo  que ”aquella era una provocación periférica que creaba irritación, cansancio, y desasosiego susceptible por ella misma  de proporcionar a los deudos del franquismo  el argumento legitimador que ansían para acabar con el sistema democrático”. Las radios y televisiones no les fueron a la zaga pero, fundamentalmente gracias a Pujol y Mas aquella plataforma se fue diluyendo. No estaría nada mal retomarla.

El profesor  Estevez me ha obsequiado con su libro titulado “Las Matxinadas en Euskal Herria”, aquellos motines, algarabías, rebeliones, alteraciones, alzamientos, insumisiones y Matxinadas de los vascos en todo lo que era la Euzkadi entre los siglos XVI y XIX, libro editado  por Nabarralde. Lo leeré con gusto.

Como anécdota, Pepe Casal se parece a Amancio Ortega. Le confunden mucho y le piden selfis y autógrafos. Nos ha contado varias anécdotas. Una  vez en un restaurant le regalaron un cognac de cien euros para hacerle la rosca. Y él se deja querer.

Un buen encuentro en el Artola de Eibar, magnífica relación calidad-precio.

Con el cordón de San Blas no habría coronavirus

Lunes 3 de febrero de 2020

Habrá que hablar con los chinos que también hacen milagros como montar un hospital para mil enfermos en diez días y contarles la historia del cordón de San Blas, porque  estos chinos si son budistas o ateos no saben que existió un obispo en Sebaste, antigua Armenia y hoy Turquía, médico, al que decapitaron  los esbirros del emperador Licinio en el siglo IV porque hacía milagros. Al parecer salvó la vida de un niño al que se le había atragantado una espìna y por eso es hoy el patrono de los laringólogos  y el de los males de garganta se arreglan con un cordón de muchos colores  que  hay que quemar a los nueves días. Protege la garganta de catarros y faringitis. Entre varios le he comprado un cordón rojo a un izquierdista protestón propenso a los catarros..

La fotografía es de los tenderetes colocados alrededor de la Iglesia de San Nicolás hoy en Bilbao donde se vendían los cordones en diversos colores, caramelos de malvavisco, rosquillas y pasteles de San Blás. En la Iglesia de San Nicolás el párroco ilustraba sobre la vida de San Blas diciendo que seguramente no curaría  las anginas pero de él había que tomar ejemplo de su entrega a los demás. Buen mensaje. Y la gente, a iglesia llena y de forma continua, salía con sus cordones bendecidos para toda la familia. Pueblo llano de todas las edades. Ningún ejecutivo de Wall Street ni del Banco Bilbao que se fundó en el edificio contiguo.

Y mañana Santa Águeda con sus cantos solemnes que terminan con el bastón pegando fuerte en el suelo y un Eup!!!!! sonoro.

Solo queda para completar el día ir a la feria de Abadiño que es una hermosura donde se junta la tradición, la feria de ganado, el aperitivo y el ¡que bien te ves! Que tiene su valor.

Entiendo que a los descreídos, a los ateos y a los que han  cambiado los santos por el Che Guevara, Trotsky, Ho Chi Minh o Hugo Chávez ésto les parezca una fruslería, una pérdida de tiempo, una manipulación. Que lo piensen. Están en su derecho.

Sin embargo yo creo que estas tradiciones, sanas costumbres populares, y rasgos propios de una sociedad confoman de forma microscópica una identidad que además es simple, ingenua, bonita, y positiva. No hace daño a nadie, moviliza a la gente y la hace más feliz.

Desgraciadamente las nuevas generaciones ya no siguen estos usos y costumbres que vienen de los tatarabuelos de sus bisabuelos y lo malo es que solo la sustituyen por redes y usos globalizados. Hablarle a uno de Iowa por el cordón de San Blas o a otro de Macao de lo mismo, se las trae al pairo. Normal. Son costumbres cristianas arraigadas en Euzkadi. Como la de Santa  Águeda.

¡¡¡Qué sigan pues San Blas y Santa Águeda haciendo milagros!!!!

Si eres europeísta. No llores por el Brexit

Domingo 2 de febrero de 2020

No participo ni de las informaciones, ni del pesar porque personajes mentirosos como Farage y Johnson abandonen las instituciones europeas y lo celebren con champán. Solo deseo que Escocia le haga el Brexit a Inglaterra y se incorpore a la Unión Europea, lo mismo que Irlanda del Norte y se reunifique a Irlanda tras un referéndum.

Lamento solo la situación de los ingleses que no querían el Brexit, entre ellos los de Londres, que se han dejado ganar la importante partida por  unos  mentirosos, charlatanes y políticos sin escrúpulos. Lamento la situación de los vascos que viven en Gran Bretaña y que seguramente les afectará  esta salida aunque me da que menos que lo que se está diciendo. Lamento que los antibrexit no hayan sido capaces de darle la vuelta a la tortilla por permanecer callados ante el ataque sistemático a una Bruselas que se convirtió en el centro del mal. Lamento ahora ver con dolor a todos los ingleses que en estos momentos están denunciando el montaje, la milonga que  les organizaron unos desaprensivos, los probrexit ante un laborismo ensimismado en su izquierdismo ausente de la realidad y con un líder que parecía un marciano.

Pero me da que esto va a ser bueno para el reforzamiento de Europa. Inglaterra ha sido siempre el  freno de mano de su reforzamiento y construcción, un  grano en el trasero, una piedra en el zapato que no le ha dejado crecer a Europa desde el punto de vista de su cohesión política, social, internacional, defensiva. Ellos solo querían a Europa como mercado. Un supermercado para vender sus productos y ser en ese supermercado los representantes de las empresas norteamericanas.

Históricamente no  tengo para olvidar el Comité de No Intervención montado sobre todo por los conservadores británicos para limpiarse las manos, como han hecho siempre, que permitió que nazis y fascistas acabaran con la República. No tengo para olvidar que el santificado Churchill fuera quien le permitiera a Franco una dictadura de cuarenta años. No tengo para olvidar el desprecio con el que siempre los ingleses han tratado a los vascos que les ayudaron con la Red Comete y con el trabajo de espionaje durante la II Guerra Mundial. No tengo para olvidar que solicitado a quien fuera años cónsul inglés en Bilbao Derek Doyle, nos mirara por encima del hombro. Y podríamos seguir. Ya lo decía aquel Lord tan simpático. ”Inglaterra no tiene ni amigos, ni enemigos permanentes. Solo intereses permanentes”.

Solo De Gaulle, al que los ingleses se las habían hecho pasar canutas, se dio cuenta del percal inglés y vetó su entrada en noviembre de 1963. Y les decía que eran una Isla, con su moneda propia intocable, con sus coches con el volante a la derecha, con sus millas, con su idiosincrasia  insular y que siendo parte de Europa, no eran europeos. Y que se quedaran con sus intereses permanentes pero que no entraran en un club del que solo buscaban beneficios. Acertó, porque los ingleses son ingleses, y de europeos, muy poco. Son una Isla y quieren seguir siéndolo. Hay que ayudarles a que se den cuenta de su inmenso error.

Estos días la información se ha centrado en Johnson y en sus machadas. Hubieran hecho mejor los medios vascos de haber seguido el discurso de la Unión Europea  y de haber seguido a la Presidenta de la Comisión Ursula  von der Leyen y los dirigentes comunitarios de una Europa que ha sido utilizada como chivo expiatorio de un relato falso de principio a fin, culpando a Bruselas de todo, aunque su burocracia tan bien pagada tenga parte de culpa; que el discurso central se ha basado en mentiras, manipulaciones y exageraciones que fue de la forma en la que se hizo la campaña del referéndum del 2016 lo que obliga a pensar el efecto de las mentiras sobre nuestra democracia. Mentiras por una parte, flacidez por la otra, empanada mental en el laborismo y el resultado de la victoria del Brexit con un Cameron irresponsable que convoca un referéndum para ganarlo y neutralizar a sus críticos.

Más que nunca necesitamos ahora mismo una Europa fortísima. Solo avanzaremos si profundizamos en una Europa más cercana a los ciudadanos y sobre todo  más simple, una Europa poderosa y eficaz  frente a desafíos como la pujanza china, el cambio climático o las transformaciones tecnológicas  y la inmigración.

Ya sé que con el Brexit ambas partes pierden  pero como dijo Dña Ursula  ante un mundo más volátil, interconectado y globalizado “en ningún lugar del mundo existe una Unión de 500 millones de habitantes, 22 idiomas, entre ellos el euskera, y 27 estados miembros”.”La fortaleza no reside en un espléndido aislamiento sino en nuestra única Unión”

Publico este dibujo de El Roto, que como todo lo de él, da en el clavo. Nos dejan el inglés pero efectivamente, nunca han sido europeos.

Como les dijo De Gaulle, ”comerlo con vuestro pan”, y dejarles a los escoceses  e irlandeses del Norte que defiendan también sus intereses.