Indios y jefes

Bebe

Lo mismo que a mí me prohíben, ellos corren a hacerlo en cuanto lo necesitan. Recuerdo que en un tono similar se quejaba/explicaba hace casi veinte años su situación penitenciaria un preso de ETA con respecto a la elección de abogado, la redención de pena y otros beneficios penitenciarios a los que la cúpula dirigente militar/política les tenían prohibido acceder a los presos. Coincidió que encausaron a la cúpula de la autodenominada izquierda abertzale y todo fue buscar abogados solventes y recónditos procedimientos judiciales “españoles” para salvar el culo huyendo de las rejas. Claro, eran jefes, y aunque el preso quejumbroso perteneciera a la misma tribu, era indio, sólo un indio. Esta misma semana se ha repetido el hecho, casi idéntico de hace dos décadas, un acuerdo con la fiscalía para reducir la condena y eludir la cárcel; les ha bastado con pedir perdón y reconocer el daño causado. Me alegra que pida perdón quien jaleaba el asesinato y la extorsión, aunque solo fuera para salvarse de la trena, pero es difícil de entender que sea tan tarde y sobre todo que hasta hoy se lo hayan impedido hacer a sus presos rehenes.

El último año hemos oído hablar mucho de “la casta”, política y adláteres. La semana pasada, en el nuevo parlamento ha sido noticia todo menos la propia actividad parlamentaria. Las rastas de Alberto Rodríguez más que la presencia del comisionista “chorizo” Gómez de Segura, y los comentarios sobre piojos de Celia Villalobos más que lo que nos cuesta pagar a precio de oro su Cindy Crawford en horario laboral parlamentario. Ni pactos ni discursos, la noticia en primera ha sido el “bebé congresista” de Carolina Bescansa, una anticasta millonaria que con un acto tan impactante querrá reivindicar la maternidad, la igualdad de la mujer y la conciliación familiar…, pero si ella puede pagar por cuidárselo o una guardería a escasos pasos en el Congreso, ¿qué puede hacer quien le ha votado? Me pregunto si cualquier flamante mamá puede llevárselo a un viaje laboral profesional a Colombia o a Madrid o simplemente al juicio donde ejerce como abogada. En esta nueva tribu parlamentaria ella es jefe, no india del común, vamos casta-casta.

Y hablando de Congresos y castas, cómo se le motiva a estudiar y esforzarse a un joven para labrarse un futuro si en el circo parlamentario el nuevo domador-presidente ha sido lendakari sin abrir un libro y ahora tercera máxima autoridad del Estado. Ni Godoy fue tan exitoso en la cama.

Casta que hará como la izquierda abertzale, cambiarán cuando a ellos les obligue el zapato.

Casta nueva, así que feliz legislatura, que el teatrillo está servido.

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