Bilbao se convierte en capital de la hematología

Más de 2.500 especialistas se reúnen en el BEC del 22 al 24 de octubre para compartir los últimos avances frente a los cánceres de la sangre, la hemofilia y la trombosis. La innovación abre nuevas puertas, pero el gran desafío sigue siendo convertir los avances científicos en tratamientos accesibles y una mejor calidad de vida.

Bilbao vuelve a situarse en el mapa de la gran ciencia médica. Durante estos días, la capital vizcaína se convierte en punto de encuentro de la hematología, una especialidad que vive una auténtica revolución y que mira al futuro con nuevas herramientas para combatir enfermedades de la sangre, personalizar los tratamientos y mejorar la vida de miles de pacientes. Las terapias celulares CAR-T, la terapia génica y la inteligencia artificial protagonizan una transformación que ya está cambiando la práctica clínica, aunque todavía tiene una asignatura pendiente: conseguir que la innovación llegue a quienes más pueden beneficiarse de ella.

Más de 2.500 profesionales y 1.107 comunicaciones científicas aceptadas avalan la dimensión de #Hemato2026, que reúne del 22 al 24 de octubre en el Bilbao Exhibition Centre (BEC), en Barakaldo, los congresos nacionales de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH). Una cita de primer nivel que devuelve a Bilbao, 26 años después, el protagonismo de un encuentro científico que en esta edición quiere mirar más allá de los hospitales y acercar a la ciudadanía los avances de una especialidad que está presente en muchas más enfermedades de las que habitualmente se conocen.

La presentación del congreso ha dejado un mensaje claro: la hematología ya no se limita a tratar enfermedades, sino que avanza hacia una medicina cada vez más precisa, capaz de identificar las características de cada paciente y ajustar las decisiones terapéuticas a sus necesidades. El reto consiste en aprovechar todo ese potencial sin perder de vista algo esencial: detrás de cada innovación hay una persona que necesita respuestas.

CAR-T: nuevas oportunidades frente al cáncer de la sangre

Pocas innovaciones han despertado tantas expectativas en los últimos años como las terapias CAR-T. Estas estrategias utilizan células inmunitarias del propio paciente, modificadas para reconocer y atacar las células tumorales, y han abierto nuevas posibilidades para personas con determinados cánceres hematológicos. A su lado avanzan los anticuerpos biespecíficos, capaces de acercar las defensas del organismo a las células malignas para facilitar su eliminación.

Jordi Esteve Reyner, presidente del Comité Científico de la SEHH de #Hemato2026, ha destacado el potencial de estas terapias y la investigación que todavía necesitan. La comunidad científica busca aumentar su eficacia, reducir los efectos adversos y determinar cuál es el momento más adecuado para administrarlas. En determinados pacientes, uno de los objetivos es adelantar su utilización a fases más tempranas de la enfermedad.

La medicina de precisión avanza también gracias al conocimiento genético de los tumores. Identificar sus características permite seleccionar tratamientos dirigidos y, en algunos casos, reducir la necesidad de recurrir a la quimioterapia convencional o emplear pautas de menor intensidad. A ello se suma la detección de la enfermedad residual medible, que ayuda a identificar cantidades mínimas de células malignas después del tratamiento y a estimar el riesgo de recaída.

Alba Corrada y Pepa Morales, periodistas de la SEHH y la SETH en la Carpa instalada en la plaza de la Intermodal.

Pero disponer de terapias cada vez más sofisticadas no resuelve por sí solo todos los problemas. Seleccionar bien a los pacientes, controlar la toxicidad, organizar los circuitos asistenciales y garantizar el acceso a los tratamientos son cuestiones decisivas para que el progreso científico tenga un efecto real en la vida cotidiana.

Juan Carlos García Ruiz, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Cruces y copresidente del Comité Organizador junto con Cristina Sierra Aisa, ha subrayado la rapidez de esta evolución. Los fármacos dirigidos, las nuevas alternativas para los trastornos de la coagulación y la inteligencia artificial están modificando tanto el diagnóstico como la forma de tratar a los pacientes.

Hemofilia, una nueva etapa para los pacientes

La revolución hematológica también alcanza a las enfermedades que afectan a la coagulación. En este ámbito, la hemofilia representa uno de los ejemplos más claros de cómo la investigación puede transformar el día a día de las personas.

María Teresa Álvarez Román, presidenta de la SETH, ha destacado el desarrollo de nuevas moléculas que amplían las posibilidades de prevenir los sangrados y mejorar la profilaxis. El objetivo es reducir las complicaciones y las limitaciones que la enfermedad impone a la vida cotidiana.

Entre las alternativas más innovadoras figura la terapia génica, que busca que el propio organismo produzca el factor de coagulación que falta o no alcanza niveles suficientes. No es una solución válida para todas las personas ni elimina la necesidad de una valoración especializada, pero puede reducir de forma importante la carga de la enfermedad en pacientes seleccionados.

En el Estado, tres pacientes con hemofilia han recibido terapia génica: el primero, en el Hospital Universitario Álvaro Cunqueiro de Vigo, en 2025; el segundo, en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, en junio de 2026; y el tercero, en el Hospital Universitario La Paz de Madrid.

La evolución de estos tratamientos pone de relieve, además, la importancia de la coordinación entre especialidades. Las personas con riesgo de hemorragia o trombosis pueden llegar inicialmente a consultas de Medicina Interna, Cardiología o Ginecología, entre otras. Mejorar la detección y unificar criterios resulta fundamental para ofrecer una atención adecuada, una línea de trabajo en la que la SETH impulsa documentos de consenso junto con otras sociedades científicas.

La IA entra en el laboratorio y la consulta

La hematología trabaja con cantidades crecientes de información clínica, molecular y genética. Interpretar todos esos datos es cada vez más complejo y, precisamente por ello, la inteligencia artificial empieza a ganar terreno como herramienta de apoyo.

Los especialistas en la presentación del Congreso presentado por Jorge Sánchez Franco, responsable de comunicación de la Sociedad Científica.

En el campo de la trombosis y la hemostasia, estos sistemas pueden contribuir a reconocer patrones difíciles de detectar mediante los métodos convencionales, apoyar la interpretación de información y mejorar el seguimiento de determinados tratamientos. Los grandes modelos de lenguaje también pueden ayudar a los profesionales a manejar el volumen creciente de publicaciones científicas y mantenerse al día en un entorno en permanente cambio.

Manuel Rodríguez López, presidente del Comité Científico de la SETH de #Hemato2026, ha señalado las posibilidades de estas tecnologías. La sociedad ha impulsado una comisión específica de inteligencia artificial, mientras que la SEHH trabaja en iniciativas de transformación digital y herramientas de apoyo clínico en ámbitos como el mieloma, la salud cardiovascular y el análisis de la médula ósea.

El entusiasmo tecnológico, sin embargo, convive con una exigencia imprescindible: validar científicamente las herramientas y mantener la supervisión profesional. La inteligencia artificial puede facilitar el análisis de datos y ayudar a tomar decisiones, pero no sustituye el criterio clínico ni la atención individualizada.

Más tiempo para formar a los hematólogos

La velocidad de los avances también obliga a revisar cómo se preparan los profesionales que deberán aplicarlos. María Victoria Mateos, presidenta de la SEHH, ha vuelto a defender la ampliación de cuatro a cinco años del programa MIR de Hematología y Hemoterapia, una reivindicación que la sociedad científica mantiene desde hace años.

El diagnóstico molecular, las terapias celulares, la genética y las nuevas tecnologías exigen una formación cada vez más amplia, capaz de integrar la atención clínica y el trabajo de laboratorio. La Comisión Nacional de la Especialidad trabaja con el Ministerio para avanzar en la actualización del programa formativo.

A esa necesidad se suma la presión asistencial. Los servicios hospitalarios deben atender enfermedades complejas, desarrollar investigación y formar a las nuevas generaciones de médicos, una combinación que requiere recursos y tiempo.

El Hospital Universitario Cruces ilustra esa realidad. En 2025, su Servicio de Hematología y Hemoterapia realizó más de 18.000 consultas externas y 22.000 transfusiones, además de atender procesos que abarcan desde leucemias agudas y trasplantes de médula ósea hasta coagulopatías congénitas y procedimientos relacionados con terapias celulares.

A su actividad asistencial se suma la investigación del grupo de cáncer hematológico de Biobizkaia, en el que participan profesionales de Cruces, Galdakao y Basurto y que mantiene en marcha estudios y ensayos clínicos. La conexión entre investigación y asistencia es precisamente uno de los eslabones fundamentales para que los resultados de los laboratorios terminen convirtiéndose en opciones terapéuticas para los pacientes.

Una cita científica que también sale a la calle

Bilbao no quiere limitar el protagonismo de #Hemato2026 a los auditorios del BEC. La ciudad acoge también la campaña divulgativa «Acércate a la hematología», instalada del 21 al 24 de octubre en la Plaza de los Profesionales Sanitarios, junto a la estación de autobuses.

La carpa de la plaza de la Intermodal acercará la especialidad a la ciudadanía bilbaina/vizcaina

La iniciativa pretende acercar a la ciudadanía una especialidad que interviene en procesos tan diversos como las anemias, las enfermedades hematológicas malignas, los trastornos de la coagulación y las transfusiones. La carpa ofrece actividades divulgativas, un recorrido virtual por la sangre, una colecta de donación y espacios destinados a asociaciones de pacientes.

Cristina Sierra Aisa, copresidenta del Comité Organizador y responsable del área de Trombosis y Hemostasia de Cruces, ha defendido la necesidad de sacar la hematología de los hospitales y explicar a la población qué hay detrás de los avances científicos. La propuesta busca favorecer el encuentro entre profesionales, pacientes y ciudadanía y dar visibilidad a enfermedades que, pese a su impacto, continúan siendo poco conocidas.

Con #Hemato2026, Bilbao se convierte durante estos días en escaparate de una especialidad que está redefiniendo sus posibilidades. Las CAR-T abren nuevas vías frente a determinados cánceres, la terapia génica cambia las expectativas de algunos pacientes con hemofilia y la inteligencia artificial ofrece herramientas para interpretar mejor la información clínica. Pero la verdadera medida de esta revolución no estará únicamente en los resultados de los ensayos o en el número de nuevas terapias disponibles.

Estará, sobre todo, en que los pacientes adecuados puedan acceder a ellas, reciban una atención segura y personalizada y encuentren en estos avances una oportunidad real para vivir mejor. Ese es el desafío que la hematología pone sobre la mesa y que Bilbao acoge como capital científica durante estos días.

Nos estamos acostumbrando a lo insoportable

Tres mujeres asesinadas en 24 horas vuelven a demostrar que la violencia machista no es solo un problema de las mujeres, sino el fracaso de toda una sociedad

Tres mujeres asesinadas en 24 horas. Tres vidas arrancadas por la violencia machista. Tres familias destrozadas. Y una sociedad que corre el riesgo de acostumbrarse a una tragedia que nunca debería ser normal.

Estos asesinatos son insufribles. No pueden convertirse en una noticia más que desaparece en pocos días ni quedar relegados a un segundo plano. La violencia contra las mujeres debería ocupar las portadas, generar una reacción colectiva y provocar una respuesta a la altura de la gravedad del problema.

Mientras una mujer es asesinada, algo está fallando. Fallan los mecanismos de prevención, fallan las medidas de protección cuando no consiguen salvar vidas y fallan las respuestas de una sociedad que no siempre concede a esta violencia la importancia que merece.

Pero esta no es solo una cuestión de mujeres. Es un problema que afecta a toda la sociedad. La violencia machista hunde sus raíces en la desigualdad y en la falta de una igualdad real de oportunidades. Por eso, los hombres también deben implicarse activamente: no como espectadores, sino como parte necesaria del cambio. La igualdad no es una causa exclusiva de las mujeres; es una responsabilidad democrática de toda la ciudadanía.

También es necesario exigir más a quienes tienen responsabilidades públicas. Que una mujer forme parte de un partido político, de una institución o de un cargo de representación no significa automáticamente que esté comprometida con la lucha por la igualdad. La defensa de los derechos de las mujeres debe demostrarse con hechos, con políticas eficaces y con una implicación real, no solo con declaraciones cuando ocurre una tragedia.

Autocrítica

Los partidos políticos de cualquier ideología y las instituciones dedicadas a la igualdad, incluidos los organismos de referencia como los institutos de la mujer, deben revisar su actuación y preguntarse si están haciendo todo lo necesario para prevenir la violencia y proteger a las víctimas. La gravedad del problema exige autocrítica, coordinación y resultados.

No podemos aceptar que la violencia machista se convierta en una rutina ni que las víctimas sean recordadas solo durante unos días. No son estadísticas. Son mujeres con nombres, familias, proyectos y vidas que fueron arrebatadas.

Y no hacen falta tres asesinatos en 24 horas para que salten todas las alarmas. Una sola mujer asesinada ya es demasiado. Una sola muerte debería bastar para conmover a toda la sociedad, exigir responsabilidades y reforzar el compromiso de quienes tienen la obligación de prevenir esta violencia. Mientras haya una sola mujer asesinada por el hecho de ser mujer, seguiremos teniendo un problema que nos interpela a todos y que no admite indiferencia, silencio ni resignación.

Javier Barroeta, el hombre que cosía el tiempo

Siempre he pensado que las manos cuentan la vida de las personas mucho mejor que las palabras. Hay manos que escriben libros, manos que levantan edificios, manos que curan y manos que acarician. Y luego están las manos de Javier Barroeta. Unas manos que durante más de cincuenta años han transformado un trozo de tela en belleza, pero también en confianza, ilusión y recuerdos. Son manos que han creado vestidos únicos, sí, pero también han enseñado un oficio y han acompañado a muchas personas en algunos de los momentos más importantes de sus vidas.

Conocí al modisto hace años. Con el tiempo descubrí al maestro. Y, sobre todo, tuve la suerte de encontrar al amigo.

Nekane Lauzirika con Barroeta y Javier Motta
Tengo la suerte de contar con la amistad de Jorge Motta y Javier.

Hablar con Javier de moda nunca ha sido hablar únicamente de vestidos. Enseguida la conversación deriva hacia el trabajo bien hecho, la paciencia, la responsabilidad y el respeto por un oficio que él considera casi una forma de entender la vida. Mientras otros hablan de tendencias, él habla de procesos; mientras el mercado impone rapidez, Javier sigue defendiendo el tiempo necesario para que una prenda alcance la perfección.

Quizá esa sea la razón por la que siempre me ha gustado escucharle. Porque detrás de cada vestido que sale de sus manos hay una historia que casi nadie ve: la elección del tejido, el dibujo sobre el papel, el patrón, el corte, las pruebas, las rectificaciones, las horas de trabajo silencioso hasta encontrar el equilibrio. Muchos cuando se miran al espejo y sonríen, ya no piensan en todo ese camino. Solo ven el resultado. Javier, en cambio, nunca ha dejado de valorar el proceso.

Ese respeto por el oficio nació muy pronto. Siendo muy joven tuvo la oportunidad de viajar a Madrid para trabajar junto a Pedro Rodríguez, uno de los grandes nombres de la alta costura española. No era una oportunidad cualquiera. Entrar en una casa de aquel prestigio estaba reservado a muy pocos y Javier siempre ha recordado aquella etapa con una inmensa gratitud. Allí aprendió técnicas, pero también una forma de trabajar basada en la disciplina, la observación y la excelencia. Una enseñanza que le acompañaría el resto de su vida.

De regreso a Bilbao comenzó una nueva etapa en Kamouraska como director artístico y creativo. Fueron años decisivos para seguir creciendo profesionalmente y para ampliar sus conocimientos con materiales tan complejos como la peletería. Pero, sobre todo, fueron los años en los que fue tomando forma una idea que terminaría marcando toda su trayectoria, crear algún día un espacio propio donde poder trabajar con libertad y desarrollar una forma muy personal de entender la alta costura.

Ese sueño se hizo realidad en 1989 con la apertura de su atelier en Bilbao.

Barroeta lleva con orgullo ser Ilustre de Bilbao y contribuir con su buen hacer al buen nombre de la Villa.

Aquel taller pronto dejó de ser solo un lugar donde se confeccionaban vestidos a medida. Se convirtió en un espacio de confianza, de escucha y de creatividad. Quienes cruzaban su puerta no buscaban únicamente un traje para una ocasión especial; encontraban a alguien capaz de comprender su personalidad y de convertirla en una prenda única. Esa ha sido siempre una de las mayores virtudes de Javier, nunca ha vestido cuerpos, ha vestido personas.

En ese recorrido hay otra figura inseparable, Adela Zuluaga. Es imposible hablar de Javier sin hablar también de ella. Ha sido compañera de vida, de proyectos y de ilusiones, el apoyo discreto pero imprescindible que sostiene tantos sueños sin reclamar nunca protagonismo. Quienes los conocemos sabemos que muchas de las decisiones importantes que han marcado este camino han sido compartidas. También esa forma serena de afrontar los buenos momentos y las dificultades.

Los reconocimientos fueron llegando con los años. Entre ellos, el nombramiento como Ilustre de Bilbao, un homenaje que la ciudad quiso rendir a uno de sus grandes referentes en el mundo de la moda. Sin embargo, tengo la sensación de que el premio que más valora Javier no figura en ninguna placa. Está en el agradecimiento de tantas personas que aprendieron a su lado y que hoy continúan desarrollando su profesión con el mismo respeto por el oficio que él les transmitió.

Porque hubo un momento en el que decidió que ya no era suficiente con crear. Había que enseñar.

Durante años ha formado junto Jorge Motta a más de doscientas personas que hoy trabajan en firmas de moda.

Así nació, en 2016, la Escuela de Alta Costura Javier Barroeta. No fue un proyecto pensado para hacer crecer una marca, sino para asegurar la continuidad de un conocimiento que corre el riesgo de desaparecer. Durante diez años formó, junto a Jorge Motta, jefe de estudios de la Escuela, a más de doscientas personas que hoy trabajan en firmas de moda, talleres artesanos, producciones teatrales y cinematográficas. Siempre ha defendido que la moda necesita diseñadores, pero también personas capaces de construir un vestido desde el primer patrón hasta la última puntada. En un tiempo dominado por la inmediatez, él ha seguido reivindicando el valor de las manos.

Hace unos meses me pidió que recogiera buena parte de su trayectoria. Mientras repasábamos fotografías, recuerdos y conversaciones comprendí algo que quizá no había sabido expresar hasta entonces. Javier no ha dedicado su vida únicamente a hacer vestidos. Ha construido una forma de entender el trabajo basada en la honestidad, el esfuerzo y el respeto. Todo en él responde a una idea muy sencilla, hacer bien las cosas.

Ahora se cierra una etapa. El atelier baja la persiana. La escuela concluye un camino que ha dejado una huella profunda. Él habla de jubilación, aunque quienes le conocemos intuimos que seguirá buscando nuevos proyectos, escribiendo, enseñando y colaborando en iniciativas solidarias como la formación en costura que impulsa en Uganda. Porque hay personas para las que crear no es una profesión, sino una manera de vivir.

No siento que esté escribiendo una despedida. Las despedidas pertenecen a aquello que desaparece, y estoy convencida de que Javier Barroeta seguirá presente durante mucho tiempo en cada alumno al que enseñó, en cada mujer que vistió, en cada profesional que descubrió gracias a él el valor de un oficio y en una ciudad que supo reconocerle como uno de los suyos.

Los talleres pueden cerrar. El tiempo pasa para todos. Pero hay algo que permanece cuando una vida ha estado guiada por la generosidad, el talento y el trabajo bien hecho.

Permanece el ejemplo.

Eskerrik asko Javier. Eskerrik asko también a Adela y a Jorge Motta, por caminar siempre a tu lado en la Escuela y por hacer posible, muchas veces desde la discreción, una trayectoria que ya forma parte de la historia de Bilbao.

Ha sido un privilegio compartir una parte de ese camino con vosotros.

Bilbao diseña el futuro de la moda

La capital vizcaína vuelve a situarse en el mapa global de la creatividad gracias a la décima edición de Bilbao International Art & Fashion (BIAAF)

Hay ciudades que observan las tendencias y otras que contribuyen a crearlas. Bilbao pertenece a esta segunda categoría. Convertida desde hace años en un referente internacional de transformación cultural, la capital vizcaína vuelve a situarse en el mapa global de la creatividad gracias a la décima edición de Bilbao International Art & Fashion (BIAAF), uno de los certámenes de moda emergente más prestigiosos del mundo.

El próximo 25 de junio, el Museo de Arte Sacro de Bilbao será el escenario donde confluyan algunas de las voces más prometedoras del diseño contemporáneo. Allí se darán cita los 30 finalistas seleccionados entre 1.995 candidaturas procedentes de 91 países, una cifra récord que confirma la dimensión internacional alcanzada por una iniciativa nacida en Bilbao y proyectada hacia el mundo.

Más allá de la competición, BIAAF se ha consolidado como un observatorio privilegiado desde el que interpretar hacia dónde se dirige la moda. Las propuestas finalistas revelan una generación de diseñadores que entiende la creación como un ejercicio de investigación, identidad y reflexión cultural. La prenda deja de ser únicamente un objeto estético para convertirse en un lenguaje capaz de dialogar con cuestiones sociales, medioambientales y artísticas.

La edición de este año confirma también el peso de la excelencia académica en la formación de los nuevos creadores. Entre los finalistas figuran diseñadores procedentes de algunas de las instituciones más influyentes del mundo, como Central Saint Martins en Londres, Parsons School of Design en Nueva York o la Royal Academy of Fine Arts de Amberes. Escuelas que históricamente han alimentado la industria con algunos de sus nombres más influyentes y que encuentran en BIAAF una plataforma internacional para proyectar a sus nuevas generaciones.

Pero si algo distingue a este certamen es su capacidad para tender puentes entre el ámbito educativo y la industria. Frente a un sector cada vez más exigente, BIAAF ofrece mucho más que un reconocimiento económico. El concurso se ha convertido en un ecosistema de oportunidades donde confluyen mentorías, contactos internacionales y acceso a redes profesionales capaces de impulsar carreras creativas a escala global.

Charo y Mercedes de Miguel junto a Isabel Muela y otras invitadas en la última edición de BIAAF en Bilbao.

«La creatividad y la solidez conceptual han sido determinantes en esta edición», explica Charo Álvarez, directora de proyectos de BIAAF. Una afirmación que resume el espíritu de una convocatoria donde el riesgo creativo, la experimentación material y la construcción de universos propios han marcado la diferencia.

La sostenibilidad, lejos de presentarse como una tendencia pasajera, aparece integrada de forma natural en los procesos de diseño. Nuevos materiales, técnicas innovadoras y narrativas que desafían los códigos tradicionales reflejan una industria en plena transformación y una generación dispuesta a redefinir sus límites.

En este contexto, Bilbao vuelve a demostrar que la moda forma parte de su estrategia cultural y de su identidad contemporánea. La ciudad que transformó antiguas infraestructuras industriales en espacios de creación y conocimiento se convierte ahora, una vez más, en punto de encuentro para el talento internacional. Durante unos días, diseñadores llegados de los cinco continentes compartirán escenario en una ciudad que ha sabido hacer de la innovación una seña de identidad.

La décima edición de BIAAF no solo celebra el talento emergente. También reivindica el valor de la moda como disciplina cultural, como industria creativa y como herramienta de transformación. Y lo hace desde Bilbao, una ciudad que entiende que el futuro también puede diseñarse.

Navegando contra el cáncer por la Ría de Bilbao

Idioia Odriozola anima a participar en la travesía en el Bilboast, este viernes, 22 de mayo,“ para aparcar tus preocupaciones, navegar, disfrutar y ayudar.”

“Navegando por el cáncer” es el lema de esta travesía solidaria impulsada por Minbizi Laguntza / Juntos Contra el Cáncer y promovida por Idoia Odriozola, paciente oncológica y alma mater de esta iniciativa que invita a todas las personas con ganas de disfrutar a compartir un paseo único por la maravillosa Ría de Bilbao.

“Vosotros traed las ganas; nosotros ponemos los pintxos y la bebida”, comentaba este lunes Idoia Odriozola, con el entusiasmo y la alegría que la caracterizan, durante los premios Airean Sariak, donde tuvimos ocasión de coincidir.

Con su amplia sonrisa, animaba a no perderse la oportunidad de navegar a bordo del Bilboats porque, como recuerda emocionada: “La Ría nos une, la esperanza nos mueve.”

Música, buena compañía y ganas de disfrutar serán los ingredientes principales de esta travesía solidaria. El barco partirá desde el embarcadero de Pío Baroja, frente al Ayuntamiento de Bilbao, a las 18:15 horas, para recorrer la Ría durante una hora junto a 80 personas que compartirán música, gastronomía y las maravillosas vistas de la Villa desde el agua.

Idoia se muestra feliz por la acogida que está teniendo el proyecto y agradecida por todas las colaboraciones recibidas para hacerlo posible. “Empezando por Bilboats, porque sin ellos esta travesía no podría realizarse. Han cedido el barco de forma totalmente altruista”, destaca emocionada.

Música, pintxos, sorpresas

Durante la travesía habrá pintxos, música en directo y alguna sorpresa, pero sobre todo habrá personas dispuestas a dejar en tierra, aunque solo sea por unas horas, sus preocupaciones para conversar, reír y compartir momentos con gente diferente a su entorno habitual.

Idoia Odriozola, paciente oncológica y alma mater de la iniciativa.

Con esta iniciativa, explica Idoia Odriozola, quieren poner el foco no solo en la enfermedad, sino también en la importancia del apoyo emocional y psicológico que necesitan los pacientes durante el duro proceso oncológico.

Porque el cáncer no solo afecta al cuerpo. También impacta en la mente, en las emociones y en el entorno que acompaña al paciente.“Esta enfermedad no solo afecta a lo físico; también a la mente y a quienes nos rodean, nos cuidan y nos quieren”, recalca Idoia desde la experiencia personal.

Ella misma convive con la enfermedad desde hace años. Primero llegó el diagnóstico de melanoma y, poco después, un cáncer de mama del que continúa en tratamiento. Una experiencia que no solo cambió su vida, sino también su manera de entender la enfermedad y acompañar a otras personas que atraviesan la misma situación.

Actualmente está en tratamiento oncológico e Idoia quiere ser esa voz de esperanza para todos/as los que pasan por esta devastadora enfermedad «y desde el sentir del Ser, transformar mi miedo en acción y mis heridas en sabiduría ya que por ellas entra la luz».»

Y aun así, siempre mantiene esa sonrisa permanente. Aunque los días difíciles vayan por dentro, intenta quedarse con el lado positivo de la vida. Porque, como ella misma transmite, la vida es un suspiro y hay que aprovechar cada instante bueno que nos regala.

Además, celebra, ilusionada que la venta de entradas vaya “viento en popa”, porque “los bilbaínos y bilbaínas somos muy solidarios y la respuesta está siendo maravillosa”, asegura ilusionada.

Por eso, quienes se sumen a esta travesía solo tendrán que llevar ganas de disfrutar y aparcar por unas horas las preocupaciones. “El resto lo ponemos nosotros”, concluye Idoia con su inseparable sonrisa.

La travesía contará con música en directo de DJ Moon, cerca de 300 pintxos, vino y muchas sorpresas.

Las entradas están disponibles en el restaurante Al Lío Bilbao (Maestro García Rivero, 9) y en la Clínica Sota (Máximo Aguirre, 11).

Entradas, colaboradores

18:15 horas. Las entradas están disponibles en el restaurante Al Lío Bilbao (Maestro García Rivero, 9) y en la Clínica Sota (Máximo Aguirre, 11).

La hora de embarque será a las 18:15. Y esta solidaria iniciativa cuenta con la colaboración de:Bilboats, Restaurante Al Lío Bilbao, Bodegas Murillo Viteri, La Karola Berria, Clínica Sota, Vibra Gran Arte Gráfico y Karletes Sancho.