Santiago Aznar y su calle en Bilbao

Jueves 12 de agosto de 2021

Se pasa el puente de San Antón y subiendo a Miribilla está la calle Santiago Aznar quien fuera concejal de Bilbao, primer Consejero de Industria y Navegación del Gobierno del Lehendakari Aguirre en 1936 y el consejero socialista que propuso en el seno del Gibierno Vasco la ikurriña como enseña oficial. Desde entonces es la bandera de todos los vascos. Él tenía problemas en los barcos con el enarbolamiento de los mismos y optó por proponer la enseña más conocida y aceptada.
La foto es del domingo. Me la ha enviado su nieta Itxaso y su bisnieta Victoria. Aznar tuvo dos hijos, Santi y Esther, que fueron «niños de la guerra» en Inglaterra y que tras vivir en Francia, Londres y México acabaron en Venezuela de donde son estas nietas Itxaso y su hija Victoria. Su aita Santi tuvo siete hijos, Garbiñe, Xanti, Maite, Ainara, Iñaki, Itxaso y Karmele.Todos viven en Euzkadi salvo Ainara que vive en Estados Unidos. La dictadura madurista les ha hecho volver a la tierra de sus aitas.
Santiago Aznar fue Consejero diez años dimitiendo en 1946 estando en México.
Su hija Esther tuvo tres hijos, Mirentxu, María Esther y Joseba, todos viviendo en Euzkadi. La esposa de Santiago Aznar, Felicidad Aguirre nació en Irún.
La guerra y el exilio les aventó hacia América pero las vicisitudes de la política ha agrupado a la familia de nuevo en Euzkadi.
Aznar fue encargado por el gobierno Vasco junto a Leizaola y Astigarrabia de evitar la destrucción de Bilbao y las industrias como se pretendía el 19 de junio de 1937. Lo lograron pero pagaron con persecución y exilio aquella conducta. Era de elemental reconocimiento que Aznar tuviera una calle en la ciudad donde nació así como que las nietas se sientan tan orgullosas de ello.

Espantoso lo de Afganistán

Miércoles 11 de agosto de 2021

Mientras en Euzkadi nos preocupamos por el tiempo, en Europa por la tercera vacuna, en China por su comercio y en Bielorusia por su dictadura, en Afganistán los talibanes conquistan ciudades y los afganos que creyeron en una sociedad libre mueren como chinches y en Kabul hay ya 210.000 desplazados pensando que cuando llegue esta fuerza medieval van a ejecutar a sus dirigentes, a las mujeres ponerles obligatoriamente el burka y a los niños condenarles a la ignorancia de por vida así como a los creadores de arte los van a anular mientras reprimen cualquier disidencia o pensamiento alternativo distinto al único, una auténtica basura, suma de conceptos medievales.
Estados Unidos ha decidido dejar Afganistán a su suerte. Previamente se metió en la guerra contra Sadam, vino el 11S, hubo una coalición internacional que ha gastado en armas billones de dólares en su industria de la muerte y tras ésto y como ya allí aquello estratégicamente no les interesa los dejan abandonados a su suerte que es como condenarles a vivir como hace quinientos años mientras el mundo occidental, nosotros, solo protestamos por minucias y ante semejante barbaridad callamos.
Si la URSS fracasó en Afganistán el fracaso occidental no lo ha sido menos. Dejan un país al que han bombardeado a espuertas tras haberle prometido un estado de derecho e incluso les habían hecho degustar las mueles de una sociedad distinta.
¡Pobres madres, pobres mujeres, pobres niños, pobres demócratas pobres seres humanos con pensamiento propio!.
No pasa nada. Que se mueran en silencio y no molesten mucho que nosotros estamos en plena digestión veraniega.

Iñaki Gainzarain, toda una referencia

Martes 10 de agosto de 2021


La fotografía es de padre e hijo. Los dos se llaman Iñaki y se apellidan Gainzarain. El aita tiene 93 años y es una referencia histórica de los años cincuenta en Euzkadi. En 1956 tuvo que irse a Venezuela ante el acoso policial. Le habían detenido seis veces y nos contó, a Eugenio Ibarzabal y a mí, el trauma que le supuso la primera detención y las cinco restantes de forma arbitraia, por el inmenso delito de repartir información considerada ilegal. ”Euzkadi es la Patria de los Vascos” es lo que reivindicábamos.
“Logré que no me torturaran la primera vez, pero las siguientes podían tenerme diez días en una celda larga, húmeda, lóbrega de treinta metros que estaba entre la Iglesia de los Capuchinos y el María Cristina en Donosti. Eso me dejó la secuelas del insomnio que padezco”.
Ibarzabal tenía curiosidad de saber cómo se relacionaban y que pensaba aquella generación y cuáles fueron sus valores. ”Mi aita era un alto ejecutivo de la Caja de Ahorros de Bilbao y tuvo que refugiarse en Burdeos donde vivió y aprendí francés y alemán. Leí mucho a quien fuera premio nobel de literatura, Francois Mauriac, escritor católico que levantó su voz en defensa de los vascos junto a Maritain, Bernanos, y varios más. Pero nuestra preocupación era el euskera, que no se perdiera y conocer los movimientos emancipadores de Irlanda y de Israel. Trabajamos con Carlos Santamaría que con el movimiento Pax Romana tenía contactos internacionales desde aquella sociedad tan cerrada y reprimida”. Fueron el germen del grupo Ekin que con el tiempo, Txillardegi, Julen Madariaga, Benito del Valle y varios más dio lugar en los sesenta a ETA, aunque para entonces Gainzarain estaba ya en Caracas. Su hijo nació allí teniendo que dejar aquel país en 2014 con la intensificación del régimen chavista.
“Me gusta el euskera del Lehendakari Urkullu y creo que se ha hecho en estos años una gran labor”. Su esposa Karmentxu fue andereño de la ikastola que tuvo el centro Vasco de Caracas.
Fue una larga conversación con un hombre que se definió como tímido, siendo un intelectual culto y de gran horizonrte, testigo de una época que desaparece y con una sonrisa de buena persona clavada en su semblante.
Toda una experiencia.