Viernes 4 de septiembre de 2026
La foto que acompaña a este post corresponde al reportaje que el periódico BILBAO del mes de agosto dedica al cambio de nombre, o más bien, a la recuperación del nombre popular que la plaza central de Bilbao a Plaza Elíptica, cambiada en 1937 por el alcalde franquista José María de Areilza .Le puso con gran parafernalia el nombre de Federico Moyua, alcalde de la dictadura primoriverista, por tanto un alcalde que hizo y deshizo en una dictadura, y que las diferentes iniciativas que se habían planteado fueron directamente al cubo de la basura.
Se ha recuperado si pero hemos criticado que la recuperación de un nombre popular no haya sido realizada de forma solemne como se hizo en 1980 con la Avenida Sabino Arana, cambiada en 1937 por el mismo alcalde Areilza por José Antonio Primo de Rivera. Y hemos mostrado nuestro malestar, por haber tardado tanto y por haberlo hecho de forma casi clandestina. El alcalde y una concejal. Eso no se hace así.
El periódico del ayuntamiento BILBAO con mucho retraso alaba la medida, sin contar todo este forcejeo, lo que no dice bien de quien hace el reportaje, que por cierto publica una fotografía de mi amama con su hermano en dicha plaza Elíptica EN 1904, fotografía que reposa en el Archivo Fotográfico del Ayuntamiento de Bilbao, QUE ES UN GRAN ARCHIVO.
Viví muy de cerca los trabajos de Ángel Ortiz Alfau, concejal socialista y gran unamuniano, para poner en marcha este periódico tan propio de Bilbao que aparentemente no tiene un director y hasta hace muy poco no tenía ni un correo al que dirigirse. También he hablado de este medio con Mikel Ortiz de Arratia, quien fuera concejal de cultura y seguidor de este medio al que empujó en su día.
He contado más de una vez que en tiempos de Xabier Arzalluz creamos una línea editora de libros titulada “La Fascinación del Pesebre, vascos traidores a su pueblo cuyas prédicas en tiempo de guerra y post guerra ocasionaron muchos muertos republicanos y nacionalistas vascos.
Con Erkoreka sacamos a la luz las biografías de José María de Areilza y de Manuel Aznar con prólogo de Xabier Arzalluz. El tercero lo íbamos a dedicar a José Félix de Lequerica, una mala persona que tras Areilza y Hurtado de Saracho, en plena orgía de sangre y fuego, fue alcalde de Bilbao antes de ir de embajador a la Francia ocupada en Vichy. Allí como embajador de Franco dirigió las operaciones para secuestrar a republicanos y nacionalistas exiliados en Francia. Con el policía Urraca entregó al president catalán Companys para ser fusilado, lo mismo que al ministro Zugazagoitia y tenía entre sus metas hacer lo mismo con el Lehendakari Agirre. Fue condecorado por ello. A éste miserable ¿Cómo se le puede dejar impune?.
Un ultra que depuró de funcionarios no afectos al régimen de fuerza del ayuntamiento de Bilbao y por tanto un alcalde cruel y terrible de la dictadura de Franco al que curiosamente la catedrática de Deusto homenajeó con un libro cuyo título habla del blanqueamiento que quiso hacer de un fascista. ”Los Diplomáticos de Franco. Temple y tenacidad”. La descripción habla de su contenido. Lo poco académico fue que la Universidad de Deusto le editara semejante hagiografía.
Pues bien.
Erkoreka y yo no pudimos trabajar en la biografía de Lequerica que íbamos a titular “Heil Lequerica” y este buen trabajo lo hizo el historiador Josée Ignacio Salazar con el sugestivo título de “Lequerica. De Bilbao a Nueva York pasando por Vichy”. Lo editó Pamiela y lo presentó en la Feria del Libro de Bilbao como Salazar me informó previamente. Ante el hecho le avisé al concejal Asier Abaunza que me contestó, cortésmente, diciendo: ”Eskerrik asko Iñaki. Me lo apunto. A las 12:00h tenemos lectura interrumpida en el Arriaga que monta el Euskaltegi Gabriel Aresti. Avisaré al periódico BILBAO”.
Se lo agradecí. Mostró interés y buena voluntad pero el resultado ha sido la nada. Ni entrevista a Salazar, ni dedicarle portada y dos páginas habida cuenta que fue un alcalde, ni nada de nada. De hecho la sección de libros reseña autores de mil sitios, pero apenas nada de vascos y menos de bilbainos. Y si el periódico se llama BILBAO otra debería ser su sensibilidad.
Dos números después y este periódico no considera de interés hablar de un alcalde de Bilbao, tan nefasto ni del autor del libro José Ignacio Salazar y nos tenemos que conformar con las loas publicadas a un fascista pret a porter en BILBAO por María Jesús Cava.
¿A Alguien le extraña que hayan tardado 11 años en cambiar a Moyua?.
¿Se imaginan algo parecido en Berlín o en Roma?.
No, verdad. Pues en BILBAO, sí.

