Sábado 1 de marzo de 2025
El pasado jueves estuve con María Esther en la presentación del libro “Memoria”, de Pablo Benegas, en la sede de Gogora de Bilbao. El acto sirvió para recordar y reflexionar hasta qué punto su generación y, con ella, toda la sociedad vasca, normalizó escenarios de violencia en la vida cotidiana.
En el libro ‘Memoria’ Pablo Benegas repasa las vivencias de la época de su infancia y juventud, ligadas a la música y a la de ser hijo de un muy destacado dirigente del partido socialista. De forma paralela, Benegas va desarrollando estos dos hilos: los inicios musicales de quien se convertirá en el guitarrista de la banda de La Oreja de Van Gogh y de quien vive muy de cerca la amenaza del terrorismo de ETA y decide, junto a sus compañeros, movilizarse por la paz y contra el terrorismo.
La presentación se desarrolló en formato coloquio, Benegas estuvo acompañado por Alberto Alonso, director del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos-Gogora, y Eva Domaika, jefa de redacción de la Cadena SER en Vitoria.
Tras su intervención y abierto el coloquio hablé de su padre José María Benegas, ”Txiki”, a quien conocí de niño. Había nacido en Caracas, su aita fue un exiliado del PNV del grupo Avasc del sacerdote Aitzol, fusilado en Hernani, de quien me contaba vivencias. Recordé como me enseñó a jugar al Monopoly en las fiestas de cumpleaños que organizaban en la Villa San Bernardo que tenían en Aiete (Pablo no llegó a conocerla) y como en un debate le saqué la alusión a sus trucos. Con Txiki Benegas estuve en las dos legislaturas del primer parlamento Vasco, hace ahora 45 años, así como en el Congreso y terminamos los dos en las tertulias de la Ser en la Gran Vía madrileña. Falleció hace cinco años. Recuerdo su entierro en Polloe al que vino Pedro Sánchez, Alfonso Guerra y toda la cúpula socialista ya que fue el número 3 del PSOE. Conté varias vivencias con él y recordé su trabajo para lograr se suscribiera el Pacto de Madrid que dio paso al Pacto de Ajuria Enea, pero como de lo que se trataba era de hablar del libro de su hijo, no seguí para no dar la vara.
Ese día en la Fundación Sabino Arana había un acto en memoria del 40 aniversario de la elección del Lehendakari Ardanza que ya sabía iba a estar petado por lo que decidí ir al de Benegas con quien el PNV y sobre todo Arzalluz había tenido tanto trato.
Es llamativo que en el acto de Ardanza no hubo ningún socialista en representación institucional ni en el de Benegas, ningún nacionalista en activo con lo que se demuestra vivimos en compartimentos estancos. Y es un déficit político el que se vive pues recordé como Benegas tenía muy claro que el eje del país esos años habían sido los pactos PNV-PSE. Sin ellos Euzkadi no sería lo que es en la actualidad. De hecho, tras la división del PNV en 1986, ganó las elecciones en escaños aunque no en votos.
En definitiva. Carecemos diariamente de la pedagogía apropiada para que las nuevas generaciones tengan lo mínimo minimorum de elementos de juicio de lo que ha pasado en este país y no atisbo por parte de las actuales instituciones un volcamiento para llenar estas lagunas..
En la fotografía estoy con Pablo Benegas, a quien le conté algunas cosas de su aita. Nos agradeció la presencia. En la reseña de prensa que redactó Gogora ni nos mencionaron, cuestión ésta que carece de la menor importancia, pero ilustra en el hecho de que si el acto es de los socialistas solo los socialistas tienen derecho a letritas negras y si es un acto nacionalista, lo mismo. En el fondo una cierta inmadurez democrática. Y Gogora es una Institución pública no partidista.
Fue un buen acto de Gogora, dirigida por Alberto Alonso que quiere rescatar esta memoria reciente con el buen hacer de Lola y su equipo. Entre los asistentes al coloquio, Mikel Torres Vicelehendakari Segundo y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, María Jesús San José, consejera de Justicia y Derechos Humanos, Alfredo Retortillo, viceconsejero de Derechos Humanos, Memoria y Convivencia, Jagoba Álvarez, director de Derechos Humanos y Atención a Víctimas, y Begoña Gil, vicepresidentea primera de las Juntas Generales de Bizkaia, quien estuvo muy afectuosa con María Esther recordando su época de diputada de Acción Territorial y Medio Ambiente.


