Aprender del PNV

Martes 16 de julio de 2024

Dicen que nadie es profeta en su tierra y aún menos en política que nadie da nada gratis, y si te he visto no me acuerdo.

Ayer me enviaron este artículo publicado en el Diario Montañés de Santander por Javier Vega, miembro de la Academia de Ciencias Políticas de Nueva York y publicado además por un medio del Grupo Vocento. Lo leía y no daba crédito a lo que estaba leyendo pues nunca me había encontrado con nada parecido. Evidentemente si hay artículos de este tipo escritos por los de casa, pero nunca por un analista que por lo que se ve anda por la V Avenida.

Les invito a su lectura y que ustedes así lo consideren:

“Temo que este artículo vaya contracorriente por dos motivos: porque el PNV es un partido nacionalista, exclusivamente vasco; y porque, en el caso de Cantabria, hay que tomar en consideración la competencia vecinal. Pero a mí el PNV me simpatiza por dos motivos: porque es el único partido verdaderamente democristiano que tenemos en España; y porque su ejecutoria prueba que la fórmula democristiana es la versión más eficiente de la socialdemocracia.

Y voy a empezar con el argumento más polémico, que ha sido un serio problema que los partidos gobernantes españoles tanto a escala nacional como autonómica no han hecho mella en el PNV salvo en casos aislados. Esto, a pesar de haber gobernado el País Vasco prácticamente durante el período democrático: 41 de los 44 años de gobierno autonómico. Esa vocación de servicio a su comunidad yo la achaco en primer lugar: a una sólida cultura Cristiana (lo que Weber llamaba “ética protestante”); pero a renglón seguido, a la proximidad entre gobierno y los distintos grupos de interés que componen su espectro social. El modelo de la democracia cristiana alemana ha estado muy presente en el País Vasco. Veamos.

Años setenta, el País Vasco era, junto con Cataluña, uno de los motores industriales de España. Bilbao, que por su proximidad a Cantabria, me resultaba más conocida, era la ciudad industrial por antonomasia, entonces en la decadencia; sus edificios, ennegrecidos por la fuerte polución atmosférica; hasta el agua de los charcos se veía Negra. El visitante de hoy no la hubiera reconocido. Su renovación urbanística sorprende a propios y extraños. No solo el Guggenheim, la ruinosa margen izquierda del Nervión es hoy un excelente paseo peatonal. Tras el museo, otros prestigiosos arquitectos internacionales, entre los que destaca el Valenciano Calatrava, renovaron el aeropuerto, diseñaron nuevos puentes, las estaciones del Metro. Alguna experiencia tengo sobre cómo cambiar la cultura de una vieja fábrica y sé que empieza por renovar el entorno: entrada, recepción, vestuarios, comedores, oficinas….

Eso es, precisamente, lo que el PNV ha hecho a escala urbana. También sé que para implementarse los cambios se necesita un Proyecto y una dirección comprometida con el mismo, sin oposición destructiva. El control del PNV sobre los tres niveles de gobierno -autonómico, provincial y municipal- ha sido fundamental para la exitosa Renovación del País Vasco tan fundamental como la ética profesional de sus políticos. La ausencia de estas dos condiciones hace que el proyecto no llegue a buen Puerto. Ejemplo: Andalucía.

Durante los últimos 40 años el PNV ha puesto en marcha una política industrial y de formación profesional con un nivel de eficacia envidiable. Sus empresas de siempre son ahora mucho más modernas y competitivas, aportando el 20% del PIB autonómico. Y a escala nacional, si incluimos Navarra en la ecuación, concentra el 80% de fabricación de maquinaria, el 50% de la industria del automóvil, y el 25% de la aeronáutica. El agrupamiento de muchos de los 300 fabricante de componentes automovilísticos, empresas familiares de tamaño mediano, forma parte de dicha política. La industria del automóvil, con la ayuda de la Diputación, ha creado su propio centro de investigación y desarrollo, aloja más de 30 empresas y tiene su propia academia de formación.  El parque científico y tecnológico de Vizcaya agrupa a unas 200 compañías de alta tecnología y es una gran incubadora de nuevas empresas. La Formación Profesional, punto débil de nuestro país, funciona muy bien en Euskadi; para la industria del automóvil hay matriculados unos 25.000 alumnos, que combinan la docencia con la práctica laboral, gracias a la colaboración entre gobierno y la empresa privada.

Es obvio que el “concierto económico” del País Vasco y la generosa financiación del sector público tienen que ver con los citados resultados, pero es igualmente obvio que el PNV ha administrado los dineros públicos mejor que cualquier otra autonomía. Su maquinaria política es la más impresionante de toda España.

Aparte de Galicia, la otra nacionalidad histórica con monopolio partidista exitoso, solo hay un caso: Andalucía. Pero el Partido Socialista andaluz sería el contraejemplo del PNV. Con los socialistas se instaló en Andalucía la “cultura del pelotazo” y subsidios masivos al desempleo, en lugar de fomentar la creación de empresas y puestos de trabajo de calidad. Solo puedo imaginar lo que un PNV andaluz hubiera hecho con los abundantes recursos que llovieron en Andalucía durante todos esos años.

El modelo de éxito de la “España de las Autonomías” es sin duda el País Vasco. Lástima que la fatalidad haya querido que el PNV fuera un partido nacionalista partidario del “Estado Libre Asociado”, y con un cáncer llamado ETA. Lo cual le ha invalidado como posible modelo para el resto de España. Ahora bien, ello no debería impedir que el resto de las autonomías aprendiera las ejemplares lecciones de lo que el PNV ha logrado hacer en la suya.”

Una fotografía entrañable

Lunes 15 de julio de 2024

Es la foto dedicada de la boda de José Angel Iribar con Mertxe Jauregi en Zarautz. Me la dio el Hermano Ignacio Olabeaga, hermano de mi aitona quien fuera profesor de Iribar en el Colegio de los Hermanos de La Salle en Zarautz. Hoy es la sede de Photomuseum, Museo de Fotografía y Cine promovido por Leopoldo Zugaza.

Los aitas de Iribar eran carlistas, pero frente al castigo que le impuso el Gobernador al Hermano por enseñar a los chavales en euskera, apoyó al Hermano Ignacio, frente al ataque que conoció de los franquistas-falangistas. Y fue expulsado del Colegio en dos ocasiones.

Esto originó una estrecha relación del Hermano Ignacio, al que llamaban Txotx, para toda la vida con la familia Iribar Kortajarena. Tras muchos años y destinado al Colegio de Santiago Apóstol en Bilbao, le daba clases de francés al portero del Athletic en la sede que tenía la editorial Bruño, entre la Iglesia y el bar de Antiguos Alumnos. Y de vez en cuando nos daba entradas para ver partidos en San Mamés.

El hermano Ignacio fue un gran activista del euskera, poeta, escritor. Dirigía las misas en euskera de San Antón todos los domingos cuando oficiaba don Claudio Gallastegi. Para el régimen, aquella pareja era un constante incordio, pero perseveraron hasta el final. Era la misa dominical abertzale.

Mertxe falleció en diciembre de 2014, hará pronto diez años, y traigo al recuerdo de la pareja de recién casados en esta foto que el tío Ignacio, el Hermano Ignacio, me regaló con toda su gran consideración por Iribar y la conducta de su familia.

Si alguien tiene el correo de Iribar y se la hace llegar, es seguro que le gustará.

Me entregaron en 1978 una ikurriña traída desde Filipinas

Domingo 14 de julio de 2024

Cuento una historia, de las muchísimas que hay, con una vivencia sobre la ikurriña, hoy ,14 de julio, el día de su 130 aniversario.
Estaba yo en mi despacho del BBB de la calle Marqués del Puerto de Bilbao. Recibí a un Sr. muy amable que me entregó un relato y una ikurriña. Tenía  auténtica unción por ella. La historia era ésta:

“En febrero del año 1937 tuvo lugar en Manila, Islas Filipinas, el Congreso Eucarístico Internacional con asistencia de muchísimos obispos y prelados de todo el mundo.

El parque de la Luneta donde se celebraron la mayor parte de los actos fue engalanado con las banderas de las naciones que acudieron a celebrar el Congreso. En este parque fue fusilado el  mártir de la independencia José Rizal, patriota filipino.

Entre las banderas de las naciones, faltaba la Ikurriña por lo que  Restituto de Inchausti, de Elantxobe, mandó colocar una y cuando se acabaron los actos la retiró y guardó pues según me dijo Larrabeiti más tarde, la quería mandar, cuando se pudiera, a Euzkadi.

Don Ricardo Larrabeiti era expatriado que había llegado al país hacia muy poco tiempo y por esto no era muy conocido ni estaba registrado en el consulado español.

El día 8 de Diciembre del año 1941 cuando el Japón atacó a EE. UU. y Filipinas, el cónsul español acreditado en Filipinas era el Sr. Castaños que era el cónsul  reconocido desde que los franquistas ganaron la guerra  al  Gobierno Republicano. Antes  que él, quien  actuaba era el  cónsul republicano.

El cónsul era un impresentable con ideas extremadamente totalitarias y franquistas, hasta el punto que  le llevaron, meses antes del ataque a «Pearl Harbour» creo que con motivo del pacto firmado por España con las potencias del Eje y Japón, a escribir una carta particular al cónsul japonés en las Filipinas en la que delataba a lodos los residentes  españoles o que él creía que lo eran, corno antijaponeses.

Esta carta venía a decir, que no se fiase de los individuos que detallaba en su escrito porque eran anti-Franco y por lo tanto anti japoneses por haber firmado España un tratado de no beligerancia o sea de amistad. Por circunstancias que no hacen al caso tuve ocasión de leer esa carta de pasada en la que la mayoría de los nombrados eran vascos. Solo recuerdo el nombre de tres  que no eran  vascos. Uno el del director del semanario Democracia Española. Un asturiano tabacalero cuyo nombre era el de Pío. Éste fue descuartizado cuando le capturaron  los miembros de la Kem-Pi-Tai o Gestapo Japonesa y los otros dos eran el del Sr. Pavón y el Sr. Palazón que pasaron toda la guerra en el campo de concentración de los prisioneros civiles aliados, de Sto. Tomas.

Los japoneses pusieron a varios de los que estaban en la lista al entrar en Manila bajo observación en el edificio de la Universidad y Don Ricardo Arriandiaga, también de Elantxobe, pasando a ser investigados por la Kem Pi Tai o que como he dicho era la temible Gestapo Japonesa.

Ahora  te contaré lo que el Sr. Arriandiaga me relató más tarde.

Según él, todas las mañanas les llamaban a investigación hasta que una mañana le hicieron una pregunta a la que él respondió.

“¿Por qué me preguntan Vds estas cosas si yo no soy español ni sé nada de España?. Yo soy ciudadano norteamericano y no tengo nada que ver con Franco y debiera estar en el campo de concentración de civiles y no aquí”. Los japoneses le preguntaron.

“¿Dice usted que  es  norteamericano?”. ”Sí Señor”.

Entonces el investigador le enseñó la carta (que yo había leído antes) y le preguntó por los otros en la lista mencionando especialmente al Sr. Inchausti y cuando  le contestó, que Inchausti era filipino de nacionalidad, se enfadó de tal manera que rompió la carta diciendo que aquel  cónsul español no sabía nada, era un  tonto.

Al Sr. Ricardo Arriandaga y a todos los demás que estaban detenidos por el mismo motivo de la carta, les devolvieron  a sus respectivos lugares. Si eran norteamericanos al campo de Concentración y si filipinos los pusieron en  libertad pues Japón no solo no podía meter a todos los filipinos en prisión  sino que más tarde trató de atraerse a los filipinos con un tratado de paz y promesas de libertad cuando ya era muy tarde.

Cuento este incidente de la bandera para que se den cuenta lo que se tuvo que hacer para conservarla la ikurriña y poder preservarla que es lo que el Sr. Inchausti deseaba.

Como el Sr. Inchausti vio que estaba muy vigilado creyó más conveniente entregar la bandera a una persona que supiera el valor que tenía y no fuese tan conocido como él, por lo que pensó en el Sr. Don Ricardo Larrabeiti, bilbaíno, que había llegado expatriado poco antes de estallar la guerra, era apátrida y muy poco conocido fuera de la colonia vasca y además, como te he dicho, sin estar registrado en el consulado del Sr. Castaño. El Sr. Larrabeiti me contó cuando llegué a Manila lo siguiente:

Inchausti le llamó un día y le contó lo que le pasaba y le preguntó si tendría el inconveniente en hacerse cargo de la bandera si las cosas se ponían peor, a lo que él había contestado que inconveniente ninguno. Vino la toma de Manila en la que ésta ciudad quedó completamente destrozada por las tropas japonesas en su retirada.

El Sr. Inchausti, ya había fallecido, pero antes de morir le entregó la bandera al Sr. Larrabeiti según habían convenido y éste ahora andaba con ella de un sitio para otro escapando de los bombardeos y de las matanzas de los japoneses y quemas de casas. Me dijo que con ella se fue hasta Cavite a casa de unos amigos filipinos que se fueron también allí a refugiar.

Al volver a Manila después de su toma no pudieron escoger sitio, se tuvo que meter en una de las pocas casas que quedaron, con una familia que se había distinguido mucho por su fascismo, aunque  en ese momento habían cambiado de chaqueta y era  todo lo contrario, pero él no se fiaba y tenía miedo de que si descubrían la bandera se la robasen, por lo que me pidió que se la guardase hasta que él, que pensaba ir a Euzkadi Norte muy pronto, la pudiese llevar y cumplir el deseo de Resti Inchausti.

Se la guardó y me quedé con ella, pues desgraciadamente Larrabeiti murió de un ataque de corazón.

Al quedarme con ella pensé que debía cumplir las intenciones  de Inchausti y de Larrabeiti y se la di a guardar a mi hija en los Estados Unidos hasta que pudiera llevarla yo a Euzkadi y entregarla a alguna persona responsable.

Mi hija ha venido de vacaciones este verano y ha traído la bandera que aquí le entrego”.

Y me la entregó. Fur en noviembre de 1978. Y yo a la Fundación cuando ésta comenzó a funcionar.

¡Cuántas de estas historias tan respetuosas con nuestra enseña y tan entrañables  habrá!.