EL PLAN CONTRA LA CORRUPCIÓN NO SE HA EJECUTADO

Lunes 22 de junio de 2026

Natalia Junquera

Cuando el presidente del Gobierno compareció en julio de 2025 en el Congreso para dar explicaciones sobre los escándalos de corrupción que afectaban al exministro José Luis Ábalos y al exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán, anunció un plan estatal de lucha contra la corrupción de 15 medidas en materia de prevención, castigo y reparación del daño causado.

Casi un año después, ninguna de ellas está completamente implementada, y Pedro Sánchez tiene pendiente otra comparecencia (24 de junio) para responder por los nuevos frentes abiertos en los tribunales  como es el caso que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el que investiga a la exmilitante socialista Leire Diez.

12 de las 15 medidas se encuentran en trámite normativo porque dependen, fundamentalmente, del anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública (LOIP), que fue aprobado en primera vuelta en el Consejo de Ministros del pasado 17 de febrero. De las otras tres no hay ningún hito público verificable. Así consta en el informe de seguimiento elaborado por +Democracia, organización que se dedica a aportar ideas para mejorar el funcionamiento de las instituciones, y la consultora TactioTeal. «La brecha entre anuncio e implementación, concluyen,» es, en sí misma, un problema de integridad pública».

EI Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa (GRECO) ha reprendido a España en varias ocasiones por remolonear con las medidas de prevención.  En su último informe subrayó «la falta de acción decisiva y de resultados tangibles” sobre las recomendaciones hechas en 2019 para prevenir ese tipo de casos y reclamó a las autoridades españolas que antes de finales de este mes les enviaran un documento informando de sus avances.

La politóloga y socióloga Cristina Monge, presidenta de +Democracia, recuerda que el diagnóstico sobre las grietas del sistema está hecho hace muchos años, como prueba que ya en la etapa de Mariano Rajoy se plantease la regulación de los grupos de interés o lobbies, pero falta voluntad política» para hacerlas realidad.

«Hay medidas que necesitan un tiempo de tramitación, pero otras no. Falta liderazgo, convertir este asunto en una prioridad. La revisión, un año después, del grado de cumplimiento del plan anticorrupción es un ejercicio que debería haber hecho el propio Gobierno para rendir cuentas. Sánchez llega a la comparecencia del 24 de junio sin los deberes hechos».

La medida principal del primer eje del plan (Prevención) es la creación de la Agencia Independiente de Integridad Pública para aunar las funciones de varios organismos con competencias similares cuya dispersión, según explicó el presidente en el Congreso, había provocado «ineficiencias”, pero está incluida en la LOIP, en fase de anteproyecto y pendiente de la compleja fragmentación parlamentaria.

Lo mismo sucede con el plan para transformar la plataforma de Contratación del Sector Público con herramientas de inteligencia artificial, que, puestas a disposición de esa futura Agencia Independiente de Integridad Pública, facilitarían un almacenamiento masivo de datos para detectar “patrones anómalos y prevenir la corrupción antes de que se produzca”. La promesa de reforzar el control de la financiación de los partidos políticos, rebajando de 25.000 a 2.500 euros el importe de la donación individual que las formaciones estarían obligadas a hacer públicas, tampoco se ha materializado porque se incluye en la LOIP, que según el informe actúa como un auténtico «cuello de botella» del plan.

La Ley de Administración Abierta, que contempla sistemas de auditoria ciudadana y exámenes adicionales sobre el patrimonio de altos cargos, con controles aleatorios cada año -ahora la normativa incluye uno a final de mandato-, también se encuentra en fase de «anteproyecto».

El segundo eje del plan, el de la protección a quien denuncia irregularidades, es el que más avanzado está, pero porque la medida fundamental, la creación de la Autoridad Independiente de Protección del Informante (AIPI). ya se había incluido en otro plan anterior, el que el presidente concretó en el Congreso en 2024. Y la protección del informante de corrupción emana de una directiva europea de octubre de 2019 La AIPl está operativa desde abril de 2025, pero los refuerzos del plan anticorrupción anunciados hace casi 365 días, como facultar a las autoridades para anular represalias contra esos informantes, establecer indemnizaciones para ellos proporcionales al daño sufrido y ampliar a cinco años su protección tras el cese de sus funciones, siguen sin aplicarse porque dependen de la aprobación de la Ley Orgánica de Integridad Pública.

Otras reformas

El tercer eje del plan, «investigar, juzgar y sancionar la corrupción», abarca tres medidas que también están en fase de tramitación un año después porque, tal y como recuerda el informe, dependen de la LOIP o de reformas adicionales en el Código Penal o la Ley de Enjuiciamiento Criminal”. Se trata de la creación de secciones especializadas en los tribunales de instancia; el establecimiento de un carácter preferente para las causas que involucren a cargos públicos; la ampliación del plazo de prescripción para los delitos de cohecho y malversación; y el endurecimiento de las sanciones a las empresas corruptoras.

En este apartado, Sánchez prometió poner en marcha un “sistema de exclusión y de listas negras para impedir que las empresas condenadas por corrupción puedan seguir contratando con la Administración”. En realidad, la ley ya lo prevé -el conocido como «blacklisting» forma parte de otra directiva europea, esta, de 2014. pero las corruptoras a menudo se libran de esas sanciones porque cuentan con filiales y además, esas sanciones no son efectivas hasta

que hay sentencia firme. El plan anunciado en 2025 preveía «automatizar» esa inhabilitación y ampliarla a 15 años, así como crear un registro de las sancionadas. Pero esos cambios no están en vigor.

El cuarto eje del plan alude a la recuperación de lo robado. Una directiva es la que debe transponerse antes del 23 de noviembre obliga a facilitar el embargo de bienes o decomiso de productos derivados de una infracción penal cuando e bien de origen delictivo se haya transferido a un tercero, así como a reforzar la cooperación transfronteriza. +Democracia denuncia que la Oficina de Recuperación y Gestión de Activos (ORGA) «carece de un presupuesto suficiente para sus funciones”. El plan sin ejecutar prevé crear la figura del «decomiso preventivo» para recuperar los bienes obtenidos por la corrupción sin que medie condena previa. Pero tampoco se ha llevado a cabo.

El quinto y último eje del plan, «cultura anticorrupción”, es, según el informe, el apartado “con peor desempeño verificable”, pese a que no depende de trámites parlamentarios. Abarca tres medidas: el impulso de programas de buenas prácticas y prevención para el personal que trabaja en el sector público; una campaña de concienciación social que informe de las posibilidades de denuncia de irregularidades y la realización de una encuesta anual sobre percepción y experiencia de la corrupción en España.

AQUEL SUPERVISOR DE NUBES ACOSTADO EN UNA HAMACA

Domingo 21 de junio de 2026

Conocemos a Rodríguez Zapatero desde 1986. Y le combatimos desde  que nombró a Raúl Morodo embajador en Caracas, embajador que fue juzgado, condenado a cárcel y multa junto a su hijo por corrupto, y  sobre todo porque se dedicó a blanquear la dictadura de Maduro..

Tras su elección, Rodríguez Zapatero trabajó en las comisiones parlamentarias a las que había sido adscrito. Era un diputado educado, tranquilo, que cuando subía al bar trasero del hemiciclo se detenía a hablar con nosotros para comentar alguna cuestión o sobre ETA, o sobre la dureza de Aznar, o sobre el tren de La Robla, que unía León con Bilbao, o sobre temas de actualidad. La relación siempre fue buena. Cuando fue elegido secretario general del PSOE y hubo de firmar la Ley de Partidos y asumir muchas de las impresentables políticas de Aznar, siempre se justificaba diciéndonos que entonces le tocaba cerrar puertas para luego abrirlas cuando fuera presidente del Gobierno. Tenía muy asumido que lo sería.

SIN COLUMNA VERTEBRAL

Sin completar su segunda legislatura, el viernes 3 de febrero de 2012 José Luis Rodríguez Zapatero se despidió ante los suyos como secretario general del PSOE, Yo me despedí de él, parlamentariamente hablando, con una pregunta sobre aquella ocurrencia que nos presentó como la panacea para la resolución de la paz en Oriente Próximo y con el mundo árabe: el encuentro o diálogo de civilizaciones. Un encuentro que no se enteró de la primavera árabe y que en la práctica solo sirvió para darle cierta cobertura a Turquía y un trabajo al expresidente portugués Sampaio.

Xabier Arzalluz tenía una expresión para calificar a personas como Zapatero: “Gentes sin columna vertebral”. Un día dicen una cosa, la semana siguiente otra, andan con un sombrero de moda  y cada cierto tiempo sacan un conejo de esa chistera, sonríen mucho, hacen las grandes faenas a los cercanos, se encaprichan con la gente, tienen buena voluntad pero ningún proyecto coherente sobre casi nada… y tira millas. Bien es verdad que eso suele funcionar parcialmente, pero solo en tiempos de bonanza.

Es verdad que también ganó dos elecciones y que tuvo al PSOE en un puño, tras cargarse la generación anterior a la suya, por lo que no le tenían  la menor simpatía… Ni González ni Solana ni Almunia ni Serra, ni Solchaga ni Benegas ni nadie que él creyera que le podía hacer sombra quedó vivo para contarlo, salvo Pérez Rubalcaba, que hizo lo mejor que sabía hacer: rubalcabismo.

Ante esta descripción  se nos puede preguntar a nosotros, ¿por qué ustedes le apoyaron al final de su mandato aprobando los presupuestos?. Zapatero se había quedado sin el apoyo de CiU y ERC, por el incumplimiento y “cepillado” de su estatuto, y lo hicimos por dos razones. Porque no queríamos una intervención del estado español como había ocurrido en Grecia o Portugal y porque vimos que era la única manera de desbloquear el Estatuto de Gernika, algo que se consiguió de forma raquítica.

Anunciada su despedida nos dijo lo que iba a hacer: “El mejor destino es el de supervisor de nubes acostado en una hamaca”. Pero no lo hizo, desgraciadamente. Se dedicó a enriquecerse en Venezuela con la pátina de mediador y la de atender a los presos del chavismo. Todo un montaje mentiroso, que denunciamos reiteradamente.

ESPAÑA ES UN CONCEPTO DISCUTIDO Y DISCUTIBLE

El problema de Zapatero como jefe del Gobierno fue que no tuvo nunca una idea acabada sobre casi nada y podía decir una cosa un día y la contraria al siguiente sin inmutarse y a conveniencia. Una de ellas era su idea de España y del Estado autonómico. Las dos piedras en el zapato que le tocó lidiar las abordó con simpleza, sin modelo, en función de la coyuntura, unas veces tratando de agradar a unos y otra a otros. Y así le fue. Y así nos fue. Si para él, como dijo en el Senado en noviembre de 2004, ”la nación española es un concepto discutido y discutible”, debería haber llevado esa reflexión a sus últimas consecuencias, pero no fue así, porque unas veces se envolvía en la ikurriña, otras en la senyera y las más en la bandera rojigualda. Nunca supo a qué atenerse. La prueba está en que el 20 de octubre de 2011, un mes antes de las elecciones generales que ganó Rajoy, ETA anunciaba su cese definitivo de la lucha armada.

Zapatero no recogió ni un solo voto, vía PSOE, de aquella histórica decisión esperada durante cincuenta años y cuya medalla quería ponerse, como dijo Eguiguren. Con el camino trazado por Aznar en la Ley de Partidos, siguiendo y estrechando la cooperación internacional, con continuos éxitos policiales gracias a una constante infiltración, con las seguidas caídas de los pocos comandos que quedaban, controlando la kale borroka y dejándole hacer a un mesiánico Jesús Eguiguren, que se consideraba uno de los apóstoles de la integración del mundo de Herri Batasuna en la vida política institucional, las conversaciones de Loiola terminaron por quedar bloqueadas en 2010 porque el sector duro de ETA se impuso al no haber una hoja de ruta clara y porque Zapatero llegó a asustarse de los acuerdos previos alcanzados en Loiola. Pregúntenle a Josu Jon Imaz y a  Iñigo Urkullu.

En un pleno me llamó a un aparte y me preguntó cómo lo veía: “Mal le  contesté—. Están muy chulos y van a romper. Son como Arafat, incapaces de llegar a acuerdos porque han interiorizado en su dogmatismo que negociar es que les des toda la razón y actúan como adolescentes sanguinarios”. ”Te  equivocas -me contestó-. Esto va bien. Lo verás en breve”. ¡Vaya que si lo vimos!

El 29 de diciembre de 2006, en su mensaje de fin de año, Zapatero dijo que  “hoy estamos mejor que hace unos años. Pero dentro de un año estaremos aún mejor.” El presidente, y los servicios de inteligencia, demostraron una supina ignorancia y dieron la imagen de estar en las nubes, pues al día siguiente, el 30 de diciembre de ese año 2006, un sábado, ETA ponía una furgoneta bomba en la terminal T-4 de Barajas y mataba a dos ecuatorianos y hería a veinte personas, destrozaba parte del estacionamiento e interrumpía la vida normal del aeropuerto. Su consecuencia, además de la pérdida de las vidas humanas y del elenco de heridos, fue dinamitar el proceso de paz entre el gobierno y ETA, que había declarado un alto al fuego permanente. La cara de Zapatero tragándose sus palabras de la víspera fue todo un poema. No se había enterado de nada.

NI CON IBARRETXE NI CON CATALUNYA

En lo político tuvo que hacer frente a lo que se denominó el “Plan Ibarretxe”.  Esta iniciativa era una reforma en profundidad del Estatuto de Gernika que Ibarretxe había logrado aprobar en el Parlamento vasco y que había promovido ante el bloqueo de aquella ley orgánica vasca, refrendada en 1979, que era el Estatuto de Gernika y que seguía clavada en competencias importantes. La apuesta de Ibarretxe enviaba un mensaje a la izquierda abertzale para que luchara políticamente y dejara de apoyar un grupo armado (ETA) que hablando en nombre del pueblo vasco mataba a quien se le oponía y lo llevaba haciendo desde los remotos tiempos del franquismo.

Pero Zapatero pactó con Mariano Rajoy, y el 2 de febrero de 2005, con una expectación como no ha habido otra igual en el Congreso, Ibarretxe desgranó en la tribuna del Congreso las bases de su iniciativa, siendo contestado por Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y los portavoces de todos los grupos parlamentarios. El proyecto fue rechazado con los votos del PSOE, PP, Izquierda Unida, Coalición Canaria y Chunta  Aragonesista. Votaron a favor de su tramitación parlamentaria los diputados de PNV, CiU, ERC, Eusko Alkartasuna, Nafarroa Bai y el BNG, mientras que los dos representantes de Iniciativa per Catalunya (IC) se abstuvieron. La votación se produjo tras un intenso debate que comenzó a las cuatro de la tarde y terminó casi ocho horas más tarde, a las doce menos cuarto, pisando el día siguiente.

Ibarretxe, en su primera intervención, destacó que existía un camino, una solución y un punto de encuentro que era  el derecho a decidir y la obligación de pactar, y aseguró que la iniciativa que defendía era legal, legítima y democrática y una propuesta para convivir, no para romper.

Con mucha claridad, el lehendakari, haciendo uso del turno de réplica concedido por la cámara, acusó a Zapatero y Rajoy de pactar en La Moncloa el resultado de la votación de la sesión de aquel martes. Ese día Zapatero cometió la torpeza política de no admitir a trámite una iniciativa que habría podido, después, enmendar en comisión. Prefirió pactar con el PP.  A Ibarretxe no le dio ni agua.

Tampoco demostró mucho juego de muñeca en relación a la reforma del estatuto catalán. José Luis Rodríguez Zapatero prometió solemnemente en noviembre de 2003 apoyar la reforma del estatuto que aprobara el Parlamento catalán. Lo hizo en el Palau Sant Jordi de Barcelona ante cerca de veinte mil personas que asistieron al mitin central de aquella campaña. Zapatero dijo aquel día que solo Pasqual Maragall aseguraba el cambio, y asumió las principales reivindicaciones del PSC.

Rodríguez Zapatero, que recitó un verso en catalán de Miquel Marti i Pol, fue tajante:” Apoyaré la reforma del estatuto que apruebe el Parlamento catalán”, afirmó, solemne, entre aplausos. Adoptó como propias otras tres demandas de Maragall: el impulso del Eje Pirenaico de infraestructuras, la reforma del Senado para que fuera una auténtica cámara de representación territorial, y que los organismos del Estado tuvieran presencia en todo el territorio estatal, incluida Catalunya.

No cumplió absolutamente nada de lo prometido y el cabreo catalán fue monumental. Esta situación de enfado con CiU y ERC hizo que los votos del PNV fueran los necesarios y suficientes para sacar adelante los presupuestos que había presentado Zapatero, que ya no contaba con ninguna fuerza catalana de apoyo, junto al ataque continuo de un PP que ya se veía en La Moncloa. Gracias a esta coyuntura el PNV logró desatascar el Estatuto de Gernika clavado como estaba y tan fijo y seco como la momia de Tutankamon.

En resumen, Zapatero fue  un contumaz maestro del golpe de improvisación, de apoyos coyunturales y de interpretar el baile de la yenka. Conviene recordarlo. Un político sin columna vertebral.

EL FRANQUISMO Y LOS NOMBRES EN EUSKERA O DE SIGNIFICACIÓN NACIONALISTA DE LOS BARCOS DE BERMEO

Sábado 20 de junio de 2026

Josu Erkoreka Gervasio

Las huestes de Franco se ensañaron de manera especial con el mural pintado por José María Uzelai en el batzoki de Bermeo. No era una simple obra de arte; era todo un símbolo de la intensa pasión con la que el pueblo de Bermeo vivía la pulsión patriótica vasca. Le descerrajaron varios tiros y, con la ayuda de una brocha, ocultaron, tras una grotesca capa de pintura, los nombres en euskera, o de significación nacionalista vasca.

Uzelai tuvo la delicadeza de situar en un lugar central, los vapores ‘Izaro’ y ‘Osasuna’, que el 27 de agosto de 1933 habían chocado en alta mar.

El mural pintado por José María Uzelai para el batzoki de Bermeo es una de las joyas artísticas más reseñables del batzoki de Bermeo –aparte, por supuesto, del propio edificio, una construcción de estilo racionalista proyectada por el arquitecto Pedro Ispizua–. El magnífico mural que el artista bermeano pintó para ser exhibido en su salón principal es una pieza pictórica de 34 metros cuadrados en la que el que su autor quiso plasmar un ambicioso retrato colectivo del municipio, representándolo como una comunidad pujante en el ámbito pesquero y fuertemente comprometida con la causa nacional vasca.

Dentro del intenso ambiente marinero que invade todo el conjunto –el óleo representa el puerto y reproduce con detalle útiles, aparejos, pertrechos y otros elementos de la vida laboral de los arrantzales de la época– una gran parte de las personas que figuran en la estampa resultan perfectamente identificables por reunir la doble condición de gentes vinculadas a la comunidad marinera local y militantes nacionalistas adscritos al batzoki del municipio. El artista quiso ser tan fiel a la realidad, que hasta las embarcaciones atracadas en la dársena reproducen vapores reales de la época, que pertenecían a conocidos armadores bermeanos de ideología jeltzale. Todo está estudiado al detalle para representar con la máxima fidelidad la épica cotidiana de un pueblo trabajador y sacrificado, que vive apasionadamente la energía del patriotismo vasco.

La obra fue fruto de un trabajo intenso y concienzudo. Para su realización, Uzelai invitó a pasar por su estudio a las personas que le sirvieron de modelo e inspiración para perfilar las figuras que ocupan una posición destacada en la tabla. Unos días antes de su presentación pública, el cronista local del diario Euzkadi, Julen Urkidi, empleado de la cofradía y militante de Juventud Vasca, daba cuenta del trabajo que el artista estaba desarrollando para ultimar el mural de cara a la inauguración oficial del batzoki, y se hacía eco de la expectación que ello estaba generando entre los militantes de la villa: “Batzokiko laurkak dirala-ta euzko-margolari ospatsu au batera eta bestera dabil. Ia azkenian zer urtetan daben”.

Descripción: Día de la inauguración del batzoki de Bermeo.Cuando se inauguró el batzoki, en junio de 1934, uno de los atractivos que se utilizaron como reclamo para los visitantes fue, precisamente, la espectacular obra de Uzelai. La víspera del gran día, el diario Euzkadi observaba que “el prestigioso artista” había regalado al batzoki de Bermeo “un cuadro que, como suyo, es verdaderamente hermoso”. Y, en fin, la crónica de los actos inaugurales, señalaba que “Los visitantes tuvieron ocasión de admirar la obra maestra del pintor don José María de Uzelai, una vista del puerto de Bermeo […] Muchos y muy merecidos elogios se hicieron de estas pinturas”.

Día de la inauguración del batzoki de Bermeo.

Cuando las tropas franquistas ocuparon el municipio, en mayo de 1937, no tardaron en ocupar el batzoki y ponerlo a su servicio. Era un edificio amplio y nuevo, que resultaba muy útil para la labor propagandística que deseaban emprender. En un principio fue utilizado como centro de detención de desafectos a la causa rebelde, pero pronto pasaría a manos de la Falange. Al término de la guerra civil, quedó adscrito al Frente de Juventudes y en los años sesenta fue asignado a la Organización Juvenil Española. Los de mi generación recordamos que, en aquella época, sobre la barandilla de la terraza principal y de cara al puerto, unas letras de gran tamaño formaban la palabra FRANCO.

Durante la larga noche franquista, ninguna de las instalaciones –excepto el salón de cine, obviamente– recibió un trato que pueda ser considerado cuidadoso. Y privado, como estaba, de un mínimo mantenimiento, el edifico fue deteriorándose progresivamente, frente a la impotente mirada de los militantes abertzales que habían contribuido a su construcción. El mural de Uzelai no corrió mejor suerte. Las huestes de Franco se ensañaron con él de manera especial. No era una simple obra de arte; era todo un símbolo de la intensa pasión con la que el pueblo de Bermeo vivía la pulsión patriótica vasca. Le descerrajaron varios tiros y, con la ayuda de una brocha, ocultaron, tras una grotesca capa de pintura, los nombres en euskera, o de significación nacionalista vasca, que las embarcaciones representadas en la imagen llevaban consignados en la proa. Su propósito era claro: erradicar la lengua vasca y las expresiones del nacionalismo vasco hasta de las manifestaciones artísticas.

Huelga señalar que, como se puede comprobar en las fotografías que ilustran este artículo, el resultado de la intervención que llevaron a cabo en el cuadro con objeto de tapar los nombres de los barcos, fue bastante chapucero. Pero no contentos con esta agresión inicial, los más diligentes seguidores del Movimiento acabaron desmontando el mural y trasladándolo a un almacén, donde permaneció plegado y acumulando polvo, durante varios lustros.

Tras la muerte del dictador, la organización municipal del PNV recuperó el batzoki y rescató el mural, restituyéndolo al lugar para el que fue concebido. Hoy se exhibe en el museo del pescador, cuidadosamente restaurado. Pero en la imagen adjunta, obtenida hace más de quince años, se pueden apreciar los toscos brochazos con los que algún meritorio falangista local emborronó los nombres de las embarcaciones representadas en la obra. Tan sólo respetaron uno: el del vapor Jesús del monte que había sido construido en 1924 por el nacionalista Mariano Azeretxo.

El paso del tiempo fue difuminando los brochazos de los falangistas y hoy, tras la esmerada restauración practicada por la Diputación, se puede leer una gran parte los nombres originales con bastante claridad. Ello permite constatar que, en este punto, al igual que en otros aspectos de la obra, Uzelai fue rigurosamente fiel a la realidad. De manera que los barcos que llevó al mural –todos, como ya he dicho, pertenecientes a conocidos militantes nacionalistas de la localidad– están representados en la tabla tal y como eran: con el mismo color, el mismo nombre y el mismo folio. Incluso tuvo la delicadeza de situar en un lugar central, los vapores Izaro y Osasuna, que el 27 de agosto de 1933 habían chocado en alta mar, provocando la muerte de 11 pescadores, casi todos militantes jeltzales. Una tragedia que fue muy sentida en la comunidad pesquera.

LOS NOMBRES DE LOS BARCOS MATRICULADOS EN BERMEO

Tradicionalmente, los nombres de las embarcaciones vascas evocaban mayoritariamente figuras destacadas del santoral católico u otros motivos de carácter religioso, expresados en castellano: San Antonio y ánimas; San Andrés; Virgen del Carmen; Cruz de la esperanza, etc. En ocasiones, también se les bautizaba con un topónimo –Chacharramendi, Sollube Mendi o Ederra Mendi– o con un nombre propio; con frecuencia, el de la esposa, la madre o la hija del propietario.

Un detalle de los daños provocados en la obra como consecuencia del maltrato al que fue sometida por los franquistas y del estilo chapucero con el que estos borraron los nombres en euskera o de significación nacionalista vasca que los barcos llevaban consignados en la proa. Las embarcaciones que se ven en la imagen son (en realidad, eran) las siguientes: en la primera fila, ‘Alkartasuna’ (1660), ‘Sabin Echea’ (1545) y ‘Ludiko Atsegiña’ (1655). La primera y la tercera están, además, agujereadas, probablemente por el impacto de una bala. En la segunda fila se encuentran ‘Arantzazuko Ama’ (1537), ‘Arguiñena’ (1584) y ‘Almikako Ama’ (1546).

Hacia finales el siglo XIX, este rígido esquema inicial dio paso a un proceso de paulatina flexibilización. Por una parte, empezaron a multiplicarse los nombres en euskera. Y así surgieron, entre otros, los vapores Ama Almikakoa (1910), Aita Kurtziokoa (1911), Jesusen Biotza (1917), Ignazio geurie (1917), Sendi Deuna (1921) y Angeru jagolia (1921).

Por otro lado, el nomenclátor naval bermeano empezó a incorporar nombres de carácter político y, especialmente, aunque no sólo, de sesgo nacionalista vasco. Algunos de los más antiguos fueron la lancha Bizkaitarra, que naufragó en 1902 y el vapor Arana Goiri Sabin que fue construido en 1911. Ese mismo año, el conocido jeltzale Tomas Arana mandó construir el vapor Sabino Arana-ena. Con lo que el fundador del nacionalismo vasco era recordado por doble vía.

Durante la II República –y especialmente a partir de 1933– crece ostensiblemente el listado de barcos a los que se imponen nombres de significación abertzale. La moda adquiere tal intensidad que, en algunos casos, se cambia el nombre de embarcaciones construidas tiempo atrás, sustituyéndose la denominación inicial por una nueva de inequívoca impronta nacionalista. Valgan tres ejemplos para dar cuenta de este proceso. El vapor Maiteder se rebautizó andando el tiempo como Euzko Gaztidixa. A Mar Atlántico (1928), de Delfin Hernani, se le nominó Jagi-Jagi. Y al vapor Niño de la Palma, de Elías Altonaga, se le cambió el nombre por Sabin Echea. No hace falta ser muy sagaz para adivinar la adscripción política de los armadores que promovieron estos cambios de nombre.

El cronista bermeano Julen Urkidi elogiaba esta moda en el diario Euzkadi, presentándola como una muestra ejemplar de compromiso político con el ideario abertzale: Motrikuko ontzitegijan eginda, nasa onetara ekarri dabe lurruntzitxu barri bat Jauregitzat´tar Pirmin Abertzale zintzuak eta bere lau gaste lagunak. Itxontzi oneri geure Aberri maitiaren ixena ezarri dautse: EUZKADI. Zorijonak ontzi onen jaubiari. Eta beste batzuk jarraitu dagitzubela euzkel-ixen politakaz, Aberrija, arlo askotara egiten da-ta”.

Huelga decir que la irrupción del franquismo, no sólo cortó en seco esta tendencia, sino que obligó a rebautizar todas estas embarcaciones con el fin de erradicar del paisaje portuario todo atisbo de expresión nacionalista.