A Glasgow, en bici o remando

La Cumbre de Glasgow, entre la esperanza y la frustración.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) que se está celebrando en Glasgow muchos y muchas han puesto toda su ilusión y otros toda una batería de descalificativos por inoperante. Entre unos y otros se encuentra la realidad de unos participantes en la Cumbre que acudían para establecer normas que reduzcan los gases invernaderos, pero lo han hecho acudiendo en jet y en coches cuyos motores de combustión han producido inmensos vertidos del mismo gas que se proponen reducir.

Son las contradicciones de la propia vida. No queremos tener basuras, pero tampoco incineradoras; queremos cárceles, pero no en nuestro entorno; queremos aeropuertos pero no sus ruidos. Sabemos que los plásticos son nocivos para el medio, pero nos resultan sumamente útiles…, la lista resultaría interminable. La virtud de la vida es saber combinar en equilibrio lo que necesitamos con lo que podemos conseguir. Ya lo decía el Premio Nobel de Economía Nordhaus cuando decía que una de las condicionantes fundamentales para superar el cambio climático era armonizarlo con la economía

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