El batteleku: nuestra embarcación más tradicional que surca cada verano la costa vasca

Si entre finales de julio y principios de agosto os asomáis a nuestra costa, es muy probable que diviséis a un grupo de intrépidos remeros participando en el Trofeo TEINK. Sin restar mérito a los valientes deportistas que participan en esta travesía, el auténtico protagonista de esta gesta es, sin duda, el batteleku. ¿Habíais oído hablar de él? Aunque no goza de la fama de otras embarcaciones tradicionales, no tiene nada que envidiarles. Esta pequeña txalupa, tradicionalmente de madera y de entre cinco y seis metros de eslora, se utilizaba tanto a vela como a remo para la pesca, sus características únicas, lo convierten en una embarcación versátil y perfectamente adaptada a las condiciones de nuestra costa.

Foto: Ur Ikara

Por desgracia, con la llegada de barcos más modernos, este bonito bote fue cayendo en el olvido a lo largo del siglo XIX. Sin embargo, gracias al esfuerzo y la pasión de la asociación Ur Ikara, nacida en Donibane Lohitzun, y por supuesto de sus incansables remeros, esta embarcación, tan nuestra, ha vuelto a recuperar el vigor de antaño.

Foto: Ur Ikara

Su recuperación comenzó a finales de los años setenta de la mano de Jean-Pierre Laquèche. Más tarde, las iniciativas de Itsas Begia y, posteriormente, de Ur Ikara consolidaron este proyecto de recuperación de nuestro patrimonio marítimo vasco. Hoy, el Trofeo TEINK demuestra que el batteleku sigue más vivo que nunca,… y a las pruebas me remito: 

Los orígenes del Trofeo TEINK

Todo comenzó en 1992, cuando cuatro amigos —Philippe Martiarena, Alexandre Dunoyer, Pascal Hariscain-Lafitte y Pettan Lacour— decidieron recorrer la costa vasca remando. Para hacerlo realidad construyeron un batteleku en el astillero Ordoqui.

Fue Mikel Epalza, capellán de los marineros, quien propuso bautizar la embarcación con el nombre de TEINK. Pero, ¿sabéis de donde proviene esta palabra tan particular? Cuando un atún muerde el anzuelo durante la pesca, los arrantzales vascos utilizan esta expresión que podría traducirse como «¡aguanta!» o «¡tira fuerte!». Un nombre perfecto para la travesía que iban a realizar, sin duda.   

El 10 de agosto de 1992 recorrieron buena parte de la costa vasca, haciendo escala en Hondarribia, Pasaia, Donostia-San Sebastián, Getaria, Zumaia, Deba, Mutriku, Ondarroa, Lekeitio, Elantxobe, Mundaka, Gernika, Bermeo, Armintza y Plentzia.

Más de tres décadas después, la tradición continúa. Cada verano, nuevos remeros vuelven a surcar nuestra costa siguiendo aquel mismo espíritu aventurero. En cada escala pasan la noche en el puerto y aprovechan la ocasión para acercar el batteleku a vecinos y visitantes, compartiendo su historia y manteniendo vivo un valioso legado marítimo.

Foto: Ur Ikara
Foto: Ur Ikara

Cuando finalmente regresan a Socoa, los participantes son recibidos entre aplausos y vítores. La travesía no ha sido fácil: varios días remando por la costa vasca no están al alcance de cualquiera. Su esfuerzo merece todo el reconocimiento.

Foto: Ur Ikara

Zorionak a todos los participantes por mantener viva una tradición que forma parte de nuestro patrimonio y de nuestra identidad marinera.

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