Martes 10 de octubre de 2017
Suele ocurrir. La desilusión viene después de la ilusión. Y la ilusión ha sido oceánica. Y quien más desilusionados deben de estar son la CUP, Sortu, y muchísimos catalanes y amigos de los catalanes quienes en su bendita ingenuidad ya se veían este jueves dueños de sus destinos, porque el balón estaba puesto ante la portería en punto de penalti y listo para ser chutado. Pero Puigdemont no ha lo ha hecho como anteayer Illarramendi, aunque su gran mérito ha sido llevar el balón a ese punto. Chapeau. Todavía queda partido, mucho partido. No se pierde mientras se juega.
Desilusionados deben de estar todos los ultras españoles y todos aquellos del PP que se sienten agraviados ante las distintas iniciativas vividas en Catalunya. Quieren y van a pedir, palo y tente tieso. Y habrá que estar alertas y mostrar desde Euskadi toda nuestra solidaridad para que la Brunete jurídica no inhabilite ni castigue a nadie. El Lehendakari y el PNV están dispuestos a ello. No será fácil, pues, en Madrid hay muchas ganas. Pero como decía Azaña, terminarán dándose cuenta que no se detiene un torrente con una espada.
Lo ideal sería que en Catalunya se pudiera hacer política sin el vicariato de la CUP, porque la gran administración española que jamás ha creído en un estado plurinacional, querrá vengarse por una parte, pero si Rajoy no hace caso a Faes, a el Mundo, ABC, al Español, a Losantos e Inda, y a toda esa pestilente Brunete mediática y a sus ultras ha de ser más prudente que nunca porque lo ocurrido ayer en el Parlamento catalán, da una cierta pista de aterrizaje para seguir trabajando siempre y cuando se vuelva al 78 y se asuma que Catalunya y Euzkadi son dos Naciones que pueden convivir si se les respeta y reconoce con todas sus consecuencias. Y ahí Europa tendría mucho que decir.
Señalo que hago este comentario desde mi vasquidad. No soy catalán y no confundo deseos con realidad. Mi deseo es la independencia catalana, como deseo la vasca, pero no a costa de romper su convivencia, empobrecer el país, o defraudar las expectativas de un pueblo motorizado y en marcha porque quiérase o no, España existe y parto de la base que jamás España, esa España esencialista que tan bien conocemos, nunca aceptará democráticamente un referéndum de autodeterminación. Los Reyes Católicos, el Mío Cid, Franco, Fraga y toda esa Corte celestial siguen estando vigilando desde los luceros.
Partiendo de esa base traigo a la palestra la encuesta de Focus, silenciada por Gara y Vocento, que nos ha dicho que dos de cada tres vascos cree que el catalán no es el modelo a seguir en Euskadi, frente a un 21,6% que si lo avala, y un 15,5% que ni sabe ni contesta, y siendo verdad que un 43,35% desea más autogobierno, el camino esbozado por el Lehendakari y el PNV, es lo que mayoritariamente quiere este pueblo. Y entiendo asimismo que Sortu nos critique acerbamente pues desea se olvide su deleznable política de haber apoyado la lucha armada de ETA durante cuarenta años que asesinó catalanes en Hipercord, o en la personas de Ernest Lluch y Mossos de Esquadra. La fe del converso es muy peligrosa.
Mientras se baraja, no se pierde. Pues a barajar y a no perder.