Martes 26 de abril de 2016
¿Recuerdan cómo en Hiroshima, en todos los aniversarios, se tañe una gran campana que mueven elegantes jóvenes con guantes blancos que mueven un gran badajo?. Todo ese halo ceremonial, toda esa muy pensada liturgia, comienza a consolidarse en Gernika, donde anteriormente solo se hacía una ceremonia en el cementerio. Y Gernika es mucha Gernika para dejar este símbolo en un recuerdo de andar por casa.
Hoy ha habido entrega del merecido premio Gernika a Mujika y Etxeberria, homenaje al alcalde Labauria y George Steer, ceremonia en el cementerio con el tañido de la campana de la iglesia derruida, recuperación de su sirena y actos similares. Quizás falte la teatralización de la denuncia hecha por Labauria, Leizaola, Steer, y Echegaray, un Museo más centrado en el bombardeo, y una ceremonia con más invitados representativos, pero el recuerdo va bien y el año que viene ,que se cumplen 80,requeriría un concurso de ideas que consoliden una celebración impactante para que aquella tragedia no se olvide jamás. Y por eso hay que repetirlo y repetirlo y que guste y emocione.
En este 79 aniversario vuelvo a recordar nuestra vieja petición hecha a Suarez, González, Aznar, Zapatero y Rajoy que no es otra más que el reconocimiento del gobierno español, como sucesor de aquel asesino, de lo que supuso Genika, su destrucción y la acusación que habían sido sus habitantes los responsables de aquella destrucción y de la petición de perdón como en su día hizo el embajador alemán en representación del presidente alemán Herzog.
El pasado domingo lo hizo la presidenta del Parlamento Foral navarro ante los tres mil asesinatos en éste territorio histórico. Y no es que Aznarez tenga nada que ver con los asesinos pero a las Instituciones se les exige ejemplaridad y pedagogía política. Y Aznarez pidió perdón y colocó una placa en el Parlamento navarro.
Me decían los socialistas que ellos nada tenían que ver con aquello. Y los populares, no digamos. Y yo les decía: «¿No sois vosotros los que decís que España es una unidad de destino en lo universal?». Pues eso. Para lo bueno y para lo malo. España, como tal tiene una deuda de honor y tiene la obligación de pedir perdón. Como lo hacen los gobiernos democráticos. Y es que Gernika fue el banco de pruebas que Mola y Franco pusieron en bandeja a la Legión Cóndor para que ensayase la guerra total.
«Si no os rendís, arrasaré Vizcaya» bramaba aquel salvaje embrutecido de Emilio Mola, el Director de aquella contienda. Aquel general asesino que empezó en Otxandiano, siguió en Durango, Amorebieta, Galdakano, Bilbao para hacer el escarmiento en Gernika. Y aquello ocasionó no solo el asesinato de más de mil personas, sino que 4.500 niños tuvieran que huir a Inglaterra, Francia, Bélgica y Rusia. Cuatro mil quinientos niños, que se dice prontó. Más que en esta actual guerra en Siria.
¿Y por qué los padres enviaban a sus hijos al exterior?. Pues porque aquella era una guerra de exterminio y temían con razón por la vida de sus vástagos. Una guerra terrorista que previamente sembraba el terror con sus bombardeos.
Por todo ésto, el gobierno español tiene que pedir perdón, y recuerdo que es asimismo una vergüenza que el partido socialista en el gobierno, nunca lo haya hecho. Ni le importe esto lo más mínimo.

