Martes 29 de marzo de 2016
Lo menos que se le puede pedir a un político en activo es un mínimo de cultura histórica y un máximo de respeto por los demás.
Borja Sémper definió al Aberri Eguna como «naftalina para nostálgicos» y remató la faena diciendo que era una fiesta del siglo XIX inventada por Sabino Arana.
Que diga que es «naftalina para nostálgicos» tiene su gracia en boca de un portavoz del PP, partido fundado por Manuel Fraga, ministro de Franco y Partido que celebra la fiesta nacional española, la Hispanidad, el 12 de octubre con un desfile militar, cabra incluida.
Y decir que esta efemérides la inventó Sabino Arana nos ilustra sobre la inconsistencia de este personaje ansioso por hacer méritos para irse a Madrid cuanto antes.
El Aberri Eguna fue organizado en 1932 por el BBB del PNV en Bilbao. Al año siguiente, se celebró en Donosti con el lema «Euzkadi Europa» que planteaba la modernidad del horizonte europeo en las aspiraciones vascas. De naftalina para nostálgicos, nada.
Y cuento lo que me ocurrió con el Aberri Eguna de 1977.
Aquel año todos los partidos, menos la derecha franquista, antecedente del PP, habíamos celebrado el Aberri Eguna. Por cierto el PSOE lo hizo hasta 1979. Fue una fiesta de todos, como lo habían sido en épocas del franquismo, cuando el Gobierno Vasco en el exilio, aprobaba donde se iba a celebrar aquella fiesta nacional.
Y fue entonces cuando plantee en el EBB la celebración del Alderdi Eguna como fiesta del Partido. El Aberri Eguna, fiesta de la Patria, el Alderdi Eguna, fiesta del Partido. Lo había visto en Venezuela, en Italia y en Francia. Y se aprobó. Se celebró en Aralar el último domingo de setiembre.
Y fui donde Juan de Ajuriaguerra a comunicarle lo decidido. No le gustó. Me dijo que el Aberri Eguna era una fiesta nacional y que no había que romper aquel consenso. Le dije que no lo rompíamos ya que el Aberri Eguna lo seguiríamos celebrando, pero queríamos una fiesta propia.
Conclusión.
Aquella generación de la guerra valoraba intensamente el Aberri Eguna como fiesta de todos. Nada de naftalinas. En 1979 el PSE celebra su último Aberri Eguna. Dijeron que era porque HB la celebraba y porque las exaltaciones eran nacionalistas y porque ETA seguía asesinando.
De allí en adelante la cantinela era: «Los nacionalistas celebran el Aberri Eguna por separado».
La novedad ha sido la de este año con Podemos que ha celebrado una reunioncita sin mucha alma y lo han llamado Aberri Eguna. Pero algo es algo.
Lo impresentable es lo de Borja Semper, un inculto que llega a la política para insultar a generaciones de vascos que sufrieron la persecución del franquismo en la celebración del día de la Patria Vasca. No me extraña que este personaje menor de la política vasca no sepa cuándo y por que nace el Aberri Eguna. Le importa un pito Euzkadi. Lo de él es Madrid. Las alfombras de Madrid. Esas sí que tienen naftalina.
