GURUTZE BEITIA NO SE DIO POR ALUDIDA

Lunes 31 de agosto de 2015

Jon-Castañares-11Escribí, tras el pregón desde el Arriaga, que a Gurutze Beitia se le había OLVIDADO  nombrar al alcalde Castañares fallecido en mayo y bajo cuyo mandato empezaron las actuales fiestas de Bilbao con Mari Jaia, aurresku  en Begoña que bailaba Felipe Aguirre  y las  txosnas en el Arenal y  ataques a Castañares llamándole Maricastaña con la cara del alcalde y los brazos  en alto de Mari Jaia. Y lo atribuí al olvido o al desconocimiento. Pero viendo que escribía todos los días en este medio y haciendo declaraciones a troche y moche  y comprobar su silencio ahora lo atribuyo a un cálculo. Solo nombrar a los actores desaparecidos, uno de ellos hace un año. Corporativismo en estado puro.

Y se me dirá que estas cosas no tienen importancia. Para mí sí. En momentos en los  que la política está tan denostada que se ignore el trabajo y la entrega de gente de bien, de gente buena, de gente que se  desvive por la gente, de gente que fue uno de los niños de la guerra saliendo de Bilbao a Londres a un destino incierto y acabando siendo acalde de la Villa donde nació, si se quiere desconocer ésto es que hay mala fe o considerar que nombrar a un Castañares fallecido iba a politizar las fiestas. Eso es no tener ni  idea de nada, porque alcalde  en  aquel  momento solo había uno y se daba el caso de  que en éste  acababa de fallecer.

La fiesta y la alegría está bien pero mucho  más la justicia y el reconocer vidas cuando estas ya no te pueden dar nada más que la satisfacción de que has hecho una labor ciudadana. Reconocer a los demás.

Lamento la omisión de Gurutze Beitia, lamento su contumacia en el error y lamento que nadie de su entorno le hubiera pedido que tuviera un gesto. Lo lamento y como me da que la curiosidad intelectual de quienes creen que en las  fiestas de Bilbao solo hay que echarse harina en los ojos, aquí les ilustro  con la semblanza de Jon Castañares el alcalde silenciado en las fiestas bajo cuyo mandato se crearon.

POR AQUÍ PASÓ UN AMIGO

Sabino Arana lo tuvo claro. Fundado el PNV había que conquistar el poder donde estuviera. En 1898 es elegido diputado provincial por Bizkaia. El PNV obtiene en Bilbao al año siguiente cinco  concejales. En tiempos de la República el alcalde por antonomasia fue el republicano Ernesto Ercoreca. Caída Bilbao los alcaldes los pone Neguri a dedo: Areilza, Lequerica, Oriol y Urquijo, Hurtado de Saracho, Zuazagoitia, Ibarra, Careaga, Berasategui. Vascos todos vendidos a Madrid que dejan Bilbao en la más absoluta ruina. ¡Bien por Neguri!. Tan finos ellos. Hizo falta que viniera el nacionalismo vasco para poner Bilbao a valer.

Calles sin asfaltar, construcción  salvaje sin urbanismo ni zonas verdes, una Ría convertida en la cloaca navegable que decía Unamuno, ausencia de estacionamientos, muelles con carga y descarga en el centro de la Villa, carencia  de un buen transporte público, casas con dos capas de hollín encima, calles sucias, ausencia de equipamientos deportivos, pintadas, árboles sin plantar, arcas  sin un solo  duro  y con una deuda de cuatro mil millones de pesetas y un pago de intereses de mil millones, malas conexiones y un nombre que encubría un problema: el Gran Bilbao del que se querían desanexionar los pueblos del valle de Asua. Había que estar algo chiflado para meterse en semejante lodazal.

Para colmo, la anterior alcaldesa, Pilar Careaga, había tenido  la oposición de José Luis Ibáñez, socialista, alto directivo de la Caja de Ahorros Municipal, que se le había opuesto y se había hecho un nombre. Gracias a ello  todos daban por hecho que Ibáñez, iba a ser el alcalde. Se lo había ganado. Ibáñez de Bilbao era su lema. Como la calle.

Este era el panorama en 1976 cuando se anunciaron para el 25 de abril las elecciones municipales. Con la cuenta atrás de la cita electoral, carecíamos de candidato. José Mari Makua nos había dicho que prefería encabezar la lista para la Diputación. Mitxel Unzueta, acababa de ser elegido presidente de la Asamblea de Parlamentarios Vascos en un año en el que se iba a discutir  el proyecto de estatuto. Nos quedaba Jesús Etxeberria pero la Junta Municipal de Gorliz se oponía a que fuera candidato para Bilbao y no para Gorliz.

Una noche, con hielo en la calle, Sabin Zubiri y yo, miembros de Bizkai, fuimos a Gorliz. Tuvimos una muy tensa reunión con la Junta Municipal que se e negó a que Etxeberria fuera el candidato. Volvimos aquella cerrada noche  con un NO como una casa  y el alma en los pies y convocamos reunión de la ejecutiva presidida por Anton Ormaza.

A mí me tocó llamarle al afiliado de Abando que estaba el cuarto  en la lista. Se llamaba Jon Castañares y me dijeron que estaba en Bayona con Iribar. Era el tesorero de la campaña Bai Euskarari. Tenía 54 años  y había sido un niño vasco de la guerra que había estado en Inglaterra. Sabía pues muy bien el inglés. Su aita había sido uno de los fundadores de ELA. Licenciado en Derecho y Economía por la Universidad de Deusto, había trabajado en Madrid y en Legazpi como Director financiero y en aquel momento era el Director de Normas y Procedimientos de Control del Banco Bilbao, además de dar clases de Costes en la Universidad Comercial de Deusto y en Madrid de Control Cuantitativo y Finanzas. Solterón, de costumbres sencillas, era un gran lector.

Todo un mirlo. Y le llamé. ”El BBB te ha propuesto para encabezar la lista de Bilbao”. Veinte segundos de silencio. ”No, ni hablar, estoy bien en el cuarto puesto. Yo ayudo pero no encabezo nada”. Forcejeo. Nada. Al final le digo: ”En el PNV los cargos son obligatorios”. Y quedamos para comer al día siguiente en el Uriarte de la Alameda Rekalde.

Fui con un asesor en marketing que se nos había ofrecido para la campaña. Con toda su buena voluntad, nos asustó y ahuyentó al candidato. Le dijo que tenía que cambiarse de traje cada día, que no podía llevar chaleco bajo la chaqueta, que debía cambiar de casa, vivía en Espartero (hoy Ajuriaguerrra), pues si venía el alcalde de París a Bilbao le tenía que recibir en su casa y debía tener luz en el portal y ascensor, que ya tenía, pero debía ser un lugar de campanillas.

Terminamos la comida y Jon  me llamó. El no iba a cambiar de casa, ni de traje al día. ”Buscaros otro”. Reunión urgente del BBB. Nos quedamos con el candidato y mandamos a paseo al asesor.

El Partido tenía un lema de campaña muy creíble: ”PNV. El Partido Municipalista” con un bastón de mando  municipal como logo, pero había que hacer una campaña específica para Bilbao. Y como yo había seguido la campaña en Venezuela del candidato ganador Luis Herrera Campins, asesorado por una agencia norteamericana y otra alemana, les copié, sin pagarles un duro, una campaña imaginativa que rompía moldes. ”Castañares, el Hombre Capaz”. Con este eje añadimos la cantidad de cosas de las que iba a ser capaz. Otro fue el de “Castañares, arregla esto”, que tenía un doble significado. Y, ”Por aquí pasó un amigo de Castañares”, una pegatina que llenó todo Bilbao. Farolas, váteres, esquinas, ascensores, espejos………Todo. Contamos con unas Juntas de Bilbao entregadas y en zafarrancho de combate, un Deia que se hacía eco de lo que Castañares hacía, una agenda bien llevada por Begoña Ezpeleta, contactos de todo tipo. Desde el Club Cocherito, a la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, centros de salud y de tratamientos de la drogadicción, Alcohólicos Anónimos, y todo lo que se moviera, y como grandes enemigos a La Gaceta del Norte y al Correo Español que, o nos ignoraban o nos tergiversaban y destacaban el nulo perfil político de Jon frente al fantástico de Ibáñez.

Este nos minusvaloraba, fue su gran error, mientras nosotros íbamos a lo positivo. Los niños pisando la hierba, los ancianos riendo, los espacios verdes, la Ría de Bilbao, los jóvenes, y un viaje clave a Londres para estudiar como habían limpiado el Támesis. Le acompañaron a Jon, Maren Leizaola, y los arquitectos José Miguel Abando e Iñaki Zubizarreta. Allí se entrevistaron con los directores de Residuos Urbanos y Residuos Tóxicos del Ministerio británico de Medio Ambiente, William Bishop y John Arthus. Estuvieron asimismo con el director del programa en Londres para prevención de la contaminación. Cerraron la visita en el ayuntamiento de Londres y la Corporación Británica del Acero. Fue un puntazo. De aquel viaje nace la limpieza de la Ría de Bilbao de hoy.

El 25 de abril cruzamos los dedos. Por la noche, el patito feo, se había convertido en un cisne. La prensa dijo que la campaña había sido “magnífica”. Y es que el candidato se había portado como un jabato.

El PNV obtuvo trece  concejales y el 39% de los votos que fueron 75.791. Duplicamos al segundo que  era la HB de Santi Brouard con 33.315 y el 17,30% de los votos y seis concejales. La UCD de Careaga   casi le gana a HB  con 33.187 y el 17,24% y cinco concejales. El PSE del “ganador” Ibáñez se quedó  cuatro  concejales frustrados, 26.888 votos y el 13,96 %. Aquella derrota no le olvidó a Ibáñez que trató durante toda la legislatura de hacerle la vida imposible a Jon  y, finalmente, la Euskadiko Ezquerra de Jon Nicolás que obtuvo 10.625 votos, un concejal y el 5,52%.

Por el PNV obtuvieron su acta Castañares, Calzada, Zabala, Olaetxea, Isabel Andia, Mandaluniz, Julián Fernández, José Uriarte, Zubia, Sáenz, Felipe Aguirre, Ortega, Padura, y casi sale Iturrate.

A los pocos días tomó sesión usando la fórmula de Aguirre en el 36 y diciendo que se entregaría por Bilbao. Y se entregó. Tenía a la mayoría de los funcionarios en contra así como  al Correo Español. Nunca quemó los libros, ni tuvo nada que ver con aquel episodio que se le atribuyó por ser el alcalde y para hacerle daño. Y cuando presentó lo que iba a hacer se centró en que en 25 años la Ría estaría limpia, crearía los Consejos de Distrito, abordaría la construcción del Metro, ayudaría a lograr el Concierto Económico, crearía zonas verdes, limpiaría Bilbao y pondría orden en sus arcas, mientras ETA actuaba más que nunca. Tuvo tres mociones de censura de todos contra él. Desde HB, hasta la UCD  junto con el PSE y EE. Las superó y salió del ayuntamiento con todo su programa cumplido y la Ría en camino de su limpieza y Erandio, Zamudio, Derio, Loiu, y Sondika desanexionados.

La cadena no se rompe. Robles, Gorordo, Duñabeitia, Ortuondo, Azkuna, Areso siguieron su estela. Y Aburto el domingo 24 recogerá aquella impronta de servicio de nuestro buen Castañares al que le debemos un cariñoso recuerdo y un sonoro Eskerrik asko.

 

Agur Txiki

Sábado 29 de agosto de 2015

Txiki Benegas fue hijo del exilio vasco y de esa Venezuela que acogió en 1939 a cientos de abertzales que huían de un fusilamiento seguro. Su aita había sido seguidor de aquel sacerdote tolosarra Aitzol (José María Ariztimuño) que había fundado la Asociación Vasca Social Cristiana (AVASC) y donde militaba la flor y nata de aquella intelectualidad joven de un abertzalismo puntero en el PNV. Defensor de oradores nacionalistas castigados por las leyes de la República pudo ser el candidato gipuzkoano en las elecciones de febrero de 1936 al Congreso, puesto que ocupó José María Lasarte.

Estas vivencias tan profundas me las resumía Txiki contándome lo que le había impresionado la agonía de su padre cuando éste no hacía más que repetir “Que el barco no llega, que el barco no llega”. Se refería al Galerna, carguero donde subió Aitzol en Bayona y que fue capturado en alta mar en 1936 cuando el jesuita volvía a Bilbao. Prisionero de los sublevados Aitzol murió fusilado ante las tapias del cementerio de Hernani, tras ser torturado en la cárcel de Ondarreta. Y aquel mazazo lo exteriorizaba Benegas-padre en su agonía como aquel ciudadano Kane (Randolph Hearst) repitiendo el nombre de aquel trineo de su infancia Rosebud.

Aquella generación, que había sufrido la expatriación, dejó en sus descendientes una jerarquía de valores que Txiki hizo suya. De ahí que Benegas hijo siempre fuera el gran valedor de la entente política entre el PSE y el PNV.

Mi aita conoció al padre de Benegas cuando estuvieron los dos refugiados en el monasterio benedictino de Belloc en Iparralde. De allí partieron hacia Venezuela cuando fue abierto el Campo de Gurs y tambores de guerra volvían a sonar en Europa. Y mantuvieron una relación personal y familiar hasta que en 1956 la familia Benegas volvió a Donosti.

De aquellos años recuerdo la celebración del cumpleaños de su hermana en Villa San Bernardo en Aldapeta, al lado de La Cumbre. Le habían regalado una caja llena con trucos de magia, pero a Txiki le gustaba uno que nos sometió a consideración. Trajo un ladrillo y pidió a los críos presentes que soplando tiráramos aquel mazacote. Nos quedamos sin aire, pero el ladrillo ni se movió. ”¿Os rendís?” nos preguntó Txiki.” Siiiiiii” contestamos. Y el listo de él puso una bolsa de papel bajo el ladrillo y lo tiró. ¡Eso es trampa!” le dijimos. Pero él se defendía diciendo que soplando había tirado el ladrillo.

Esta vivencia infantil se la he recordado a Txiki un millón de veces cuando trataba de meternos gato por liebre en cualquier negociación que siempre era facilitada por esa relación personal.

La última vez que le vi me contó como en 1974, reunida la oposición al franquismo moribundo en la calle del Segre y estando allí Tierno Galván, Gil Robles, Ruiz Giménez, Felipe González, Peces Barba, Nicolás Redondo, Dionisio Ridruejo y Ajuriaguerra les detuvieron a todos y les llevaron a la Puerta del Sol donde funcionaba la Dirección General de Seguridad y me contaba como a él y a Juan Ajuriaguerra les trataron con especial dureza, cuestión que hizo que la relación con nuestro Juan se acrecentara y facilitara muchas cosas en aquellos inicios democráticos. El artículo reproducido en Deia este miércoles habla bien de esa humana relación y de sus viajes a Bruselas con Juan para negociar acuerdos pesqueros. Y con la boca pequeña comentaba que se habían equivocado apoyando a Rubial a la presidencia de aquel primer ente preautonómico en perjuicio del mejor derecho de un Ajuriaguerra que aceptó deportivamente aquella jugada.

Asimismo solía contar con humor la primera entrevista que tuvieron en La Zarzuela con el Rey en 1978 y de como Ramón Rubial, presidente del Consejo General Vasco a la sazón le dijo a Juan Carlos que él era republicano y que iba a trabajar para derrocarle. Y contaba decenas de anécdotas y vivencias que quedan inéditas pues lo malo de nuestra generación es lo poco que ha escrito sobre la infrahistoria. Mucho sobre la paz y sobre ETA, pero poco sobre lo que ha sido el lubricante de la política que es lo que nos ha llevado a la actual situación, impensable en aquellos años boreales.

Todos los lunes en La SER mantenía una amable tertulia con él moderados por Isabel Cobo y Eva Domaika. Cada uno en su esquina pero tratando que la acritud de posiciones distintas en algunos momentos no desbordara el vaso. Y a él le gustaba ese juego de esgrima donde siempre primaba la necesidad de que las dos grandes familias ideológicas vascas llegaran a acuerdos sustanciales en beneficio de Euzkadi. Esto no quiere decir que no nos enzarzáramos en temas como el GAL, la financiación de partidos o su chavismo inicial, últimamente reconvertido.

Oigo que se le va a hacer un gran homenaje. Lo mereció en vida por los muchos servicios prestados a su partido y al país. Consejo General Vasco, Constitución, Estatuto de Gernika, transferencias y un largo etcétera sin olvidarnos de un Xabier Arzalluz con el que discutía de todo pero manteniendo ese hilo de la amistad respetuosa y de las bromas inteligentes. Corcuera, Araceli, Guerra, Dios, Felipe……El discurso de la Amnistía, lo trituradora que era la política y como no le gustaban las primarias.

Fumaba mucho y ese ha sido el gran puñal que ha acabado con él. Mantuve con Txiki la última tertulia el 30 de marzo y hace un mes le mandé un   whatsapp preguntándole como estaba y si pensaba volver al aire.” Tengo problemas de respiración y en la radio se nota mucho. Pero si, espero volver. Un abrazo” me contestó literalmente hasta que este martes supimos todos de su fallecimiento.

Con Txiki Benegas se va una parte sustancial de la historia vasca de los últimos tiempos, un político vocacional, un socialista posibilista y una persona entrañable. Un buen tío. GB Txiki…..Que la sociedad vasca te siga recordando como lo haremos los que te seguimos apreciando.

Bien por DEIA. A Gurutze se le olvidó el alcalde.

Viernes 28 de agosto de 2015

Jon Castañares enciende el txupi 001

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conozco a Gurutze Beitia y me parece un crack. Me comentaba Erkoreka que se le quejó de que no habíamos ido en Madrid a la obra de teatro en la que participaba. Josu le contestó que ya no está en Madrid y se entiende no fuera pero si Gurutze me hubiera avisado habría ido con un buen ramillete de vascos temporeros madrileños.

Gurutze Beitia como pregonera en el balcón del Arriaga al inicio de las fiestas  leyendo su pregón lo hizo de traca. Es lo mejor que he visto y oido, porque actuaba, recitaba, cantaba, interpretaba, fue breve y siempre con esa sonrisa tan expresiva en los labios.

Pero como todo en la vida, le faltó un algo para que el pregón fuera perfecto. Y no me refiero a nombrar a San Nicolás como la Catedral. Me refiero a su omisión a la figura de Jon Castañares, recientemente fallecido, el primer alcalde de la democracia y con quien de verdad empezaron las fiestas y nació Mari Jaia.

Gurutze si aludió a los actores fallecidos Marilú Díaz el pasado 20 de mayo, Aitor Mazo el 7 de mayo, y Alex Angulo el 20 de julio de 2014. Pero de Castañares fallecido el 5 de mayo, ni palabra.

¿Corporativismo?. Pues mal. El mensaje de su pregón era para todos los “Villanos” de la Villa y ahí hay de todo. ¿Por qué ese empeño en silenciar a Castañares, bilbaíno, niño de la guerra, hombre consecuente que tuvo que enfrentar el marrón de una alcaldía sin un duro y con todo en contra?.

Si, ya sé que han fallecido más bilbainos, pero alcaldes este año, solo uno, y ese de Bilbao y promotor de la fiesta por la que Gurutze estaba en el balcón.

Confío sea una omisión involuntaria. Pero cuando comenté esto en tw me salió el listo de turno diciendo que Azkuna también había fallecido, si, pero el año pasado y no fue quien estuvo en la génesis de estas fiestas con aquel concejal del PNV, el bueno de Julián Fernández. Y además, Azkuna, ha tenido el reconocimiento que ha merecido. ¿Por qué silenciar a uno a cuenta del otro?. ¿Es que hay alcaldes de primera, de segunda y de tercera?. En el PNV, que yo sepa, eso no funciona así.

Y la muestra la tenemos en Deia. El martes 25 de agosto publicó una bonita foto del alcalde Castañares disparando el txupín desde el ayuntamiento de Bilbao. Y encendía la mecha con un puro. Bien por Deia que nos recordaba este dato tan silenciado. Aquí no todo fue Txomin Barullo, sin negar su importancia, pero en momentos en los que la política de manera injusta mete en el mismo saco a todos, ahí está el ejemplo de un hombre bueno como Castañares, fallecido en mayo y del que hay una especie de conjura para no acordarse de él, salvo DEIA.

Y ojalá Gurutze Beitia si tiene oportunidad, subsane la omisión, en recuerdo de un alcalde que fue quien puso en marcha la Aste Nagusia y que ya fallecido y desde el otro mundo no le va a crear ningún problema si lo alude.