La transición fue un mal apaño

Domingo 5 de abril de 2015

Tras la debacle de UCD en 1982, Adolfo Suárez quiso crear un partido bisagra de centro-social, el CDS. Fracasó. Cuatro años después, Miquel Roca quiso construir España » de otra manera». Su partido reformista no sacó un solo diputado. Y desde entonces tanto CIU, como el PNV hemos sido en Madrid esa bisagra chirriante que consagraba mayorías para irritación del nacionalismo español que veía en ello una aberración de la política. «Quieren destruir España y sacan petróleo de la Cibeles» decían. Pero lo único que sacábamos era, de vez en cuando, que se fuera cumpliendo el estatuto de Gernika.

En un país normal, que cumple sus leyes, no hubiéramos tenido que hacer esfuerzo alguno de apoyo a uno u otro si las leyes orgánicas refrendadas, como son los estatutos, se cumplieran porque sí, porque lo marca la ley. Pero el Madrid político es una feria de ganado en la que tanto eres, tanto vales. Y la historia del desarrollo estatutario se ha basado estos 35 años en el toma y daca. «Los hombres y los rocines -decía Don Manuel Irujo- cada uno va a por sus fines». Y no nos ha quedado más remedio que estar en eso.

Pero parece que esto va a cambiar gracias a dos nuevas y relucientes bisagras que han surgido en el panorama electoral español. Podemos por la izquierda (IU con otro nombre) y Ciudadanos por el centro derecha, con la gravedad de que estos «buenos catalanes», son profundamente antinacionalistas y les produce sarpullido la mera  existencia del Concierto Económico y del Convenio de Navarra. Y de momento solo lo dicen con la boca pequeña. Pero irán a más.

A pesar de que Albert Rivera marca el camino exigiendo «generosidad»: «Nuestros enemigos no son el PSOE, el PP o Podemos, sino el paro y la corrupción. España pide un cambio, pero también diálogo». Pura pose.

Más claro y sincero lo fue con periodistas y empresarios en un almuerzo cerca del Congreso. «Seré transversal, regenerador y furibundo antinacionalista» así se expresó ante ellos que luego lo contaron. Y me lo creo. «Este le ha robado el discurso a Rosa Diez» debieron decir varios de los asistentes al término del encuentro. Y si el PP completa su mayoría con este caballero, lo tenemos claro. Lo mismo que con el Psoe. La España eterna se resume en lo que Franco ´quería de ella, una Patria «Una, Grande y Libre». Lo de Grande y Libre, era difícil lograrlo en una dictadura pero lo de Una, va en el ADN de todo buen español que no admite más interpretación de lo que tiene que ser su España que esa visión franquista unitaria, Gibraltar, Ceuta y Melilla incluidas.

En este momento el discurso es el del poder y no la forma de estado que los socialistas dicen debe ser federal, sin decir cómo, ni que es eso. Y los del PP le dejan a García Margallo que alegre el patio con declaraciones como  esta que dijo en Barcelona en el Círculo Ecuestre: «los estados enanos tendrán un futuro muy difícil en un nuevo escenario internacional en el que las grandes corporaciones  empresariales pugnan cada vez más con los gobiernos para imponer sus estrategias y marcar la agenda política». No sé que habrán pensado de esto en Luxemburgo, Malta, Chipre o cualquiera de los países Bálticos. ¿Se habrá enterado García Margallo que existe la Unión Europea y que son los nacionalismos de estado, como el suyo, quien impide que Europa sea hoy la primera potencia mundial?.

José Manuel Caballero Bonald, escritor, que ganó el premio Cervantes en 2012 sigue diciendo lo que piensa y es rara avis entre sus colegas. Acaba de escribir un libro de poesías a los 88 años  y sobre la Santa Transición acaba de decir:

«Estuve bastante metido en la organización de la Junta Democrática y salí en parte desencantado. La Transición fue un apaño, una compostura de urgencia: la derecha cedió algo para no perder nada y la izquierda aceptó algo para no perderlo todo, lo que se llama una soldadura de ocasión. No había un proyecto de futuro solvente y las cosas salieron bien por casualidad. La Ley de Amnistía prohibió juzgar los crímenes del franquismo y ahí empezó el ciclo de la impunidad. Tuvimos una larga cola de franquistas que amañaron sus biografías: resultó que todos eran demócratas y siguieron en el poder más o menos los de siempre. El caso de Fraga es paradigmático: navegó por toda la democracia después de ser un cómplice del verdugo. La falta de un Tribunal que juzgara esos crímenes permitió que el franquismo permaneciera latente. Pero esos crímenes no prescriben. La memoria histórica exige su propia vigencia. La justicia no puede olvidarse de las víctimas del franquismo, de tanta gente enterrada por las cunetas…»

La semana pasada se celebraba el Día Internacional del Derecho a la Verdad de la ONU. En el Senado las víctimas del franquismo reclamaban el derecho a la verdad, en un acto con todos los grupos parlamentarios excepto el PP, algo incomprensible. Los Grupos allí presentes nos comprometimos apoyar ese derecho a la verdad con una resolución conjunta. La plataforma reivindica la constitución de una Comisión de la Verdad en las Cortes con el respaldo de la ONU. Olvidadas por el gobierno de Rajoy, la justicia y las instituciones del estado, las víctimas del franquismo han recibido el respaldo de la ONU.

Y es que las víctimas del franquismo siguen ninguneadas, invisibilizadas, discriminadas en comparación con las víctimas de ETA, del nazismo y del fascismo europeo. Hicieron un acto de tapadillo en el Congreso. «Nos dejaron una pequeña sala y la siguiente más pequeña era el cuarto donde dejan los útiles de limpieza. En este momento en el Congreso se está presentando un libro dedicado a Manuel Fraga». «Señora, ¿que lleva usted en esa bolsa de plástico?» le pregunté. «La foto de mi padre con este palito diciendo que lleva 78 años en una cuneta y yo lo único que pido es saber donde está para llevarle un ramo de flores a su tumba antes de que yo me muera». «Solo pido eso y esta foto la he llevado a 28 manifestaciones, sin el menor éxito».

Impresionante testimonio. Pero les da igual. El programa malogrado de la visita de Felipe VI a Francia, además de toda la parafernalia monárquica tenía un curioso punto. «Visita a la Biblioteca del Instituto Cervantes». Esta visita se suspendió por el accidente aéreo pero, ¿saben ustedes donde está la Biblioteca del Instituto Cervantes?. Pues en el nº 11 de la Av. Marceau, palacete del PNV, incautado por la Gestapo en 1940, y robado por Franco en 1952 en plena dictadura. Y para más Inri le han puesto de nombre a esa biblioteca el del poeta mexicano Octavio Paz, sabiendo que ese recinto no es suyo. Puestos a elegir podían haber puesto el de Lauaxeta, pero España es así, señora marquesa.

Formulamos una pregunta si el rey sabe que ese edificio es del PNV. Hubo que reformular la pregunta, pues el rey no contesta impertinencias. Como hace cien años.

Esto es lo que hay. El Lehendakari Aguirre lloró cuando dejó su despacho y se negó a una permuta. Un llamamiento a los vascos de Venezuela permitió la compra de la Delegación en la rue Singer. Y en un viaje que hicimos a París Erkoreka, Beloki, Txueka, Zubia y quien esto escribe, allí estuvimos y al salir y en recuerdo del Lehendakari, en la acera de enfrente cantamos el Himno Vasco. Más de uno nos miró como si fuéramos extraterrestres, pero nos quedamos muy a gusto.

Y es que, de momento, solo queda clamar en el desierto y celebrar por todo lo alto hoy el Aberri Eguna elegido por nuestros mayores en 1932 para repetir una y otra vez que ¡Euzkadi es la Patria de los Vascos!!.

 

El Cardenal de Caracas le recuerda a Maduro que Chávez no es Jesucristo

Sábado 4 de abril de 2015

CatedralEl núcleo duro del catolicismo caraqueño se reúne en la Catedral todos los Jueves Santos en la mañana para la Misa Crismal. Es probablemente la celebración menos conocida de la Semana Santa y por eso sólo van los más enterados. La concelebran todos los párrocos de la ciudad, junto con el Nuncio, los Obispos Auxiliares y el Cardenal, que es quien la preside. En ninguna otra misa se reúnen tantos sacerdotes (al menos uno por cada templo de la ciudad). Es la gran asamblea del clero. Dado que por cada parroquia va una representación de fieles, es usual que la Catedral se desborde. Este jueves no fue la excepción y a eso de las 8:30 ya se encontraba repleta. Sólo el pasillo central, por donde entran en procesión los sacerdotes, estaba libre. De resto, no cabía un alma.

A diferencia de otras misas, en la Crismal los fieles participan con fervor. Saben cuando pararse, sentarse y arrodillarse, responden fuerte y correctamente, y dejan los pulmones en cada canto. Además, le ponen atención a la homilía, que ya es mucho decir.

Con la casulla dorada de las grandes fiestas, el palio de Arzobispo y el solideo rojo, Urosa disertaba en su homilía sobre las responsabilidades que tienen los sacerdotes. Y de repente hizo un viraje, uno de sus típicos giros bruscos: «Es importante que procuremos presentar a Cristo como lo que es: Dios y hombre verdadero, inigualable e irrepetible», dijo a los sacerdotes. El énfasis lo puso en esas dos últimas palabras, que pronunció, casi, sílaba por sílaba.

«No podemos negociar, diluir esa verdad esplendorosa –continuó-. Cristo es la verdad encarnada, y por eso está en un nivel superior al de los héroes y líderes de la historia». Entonces comenzaron los aplausos. «No hay ni puede haber un Cristo nuevo», dijo con ese vozarrón que lo caracteriza, y las palmas aumentaron. «No podemos igualar a ningún gobernante, aunque le tengamos un inmenso afecto, con Jesucristo». Y ahí la Catedral se vino abajo. El aplauso fue estruendoso, inmenso. La gente se puso de pie. Urosa no pudo seguir. Trataba de hablar, pero los aplausos no lo dejaban. Incluso le cantaban vivas. Había dado en el punto.

Para entender bien la reacción es necesario pasearse por los alrededores de la Catedral. En cada poste de luz del casco histórico del centro de Caracas hay un afiche que dice, sobre una foto de Chávez, ‘de tus manos brota lluvia de vida. Te amamos’. A una cuadra del templo se venden fotos de un Chávez convertido en nube que desde el cielo bendice y promete no abandonar al pueblo. No faltan los afiches donde el difunto presidente, crucifijo en mano y Sagrado Corazón de fondo, promete: ‘Camarada, no temas ni desmayes que yo estaré contigo cada instante de la vida’. Eso lo vieron -mejor dicho: padecieron  los fieles que estaban en la Catedral, quienes también han tenido que escuchar a Nicolás Maduro decir que la elección del Papa Francisco se debió a la intercesión de Chávez, y que él, el difunto, es ‘el Cristo redentor de los pobres de América’.

Todo eso estaba ahí, acumulado. Y explotó cuando desde su cátedra el Primado de Venezuela, con sus 70 años encima, puso las cosas en su sitio. Había en esos aplausos un por fin liberador, un gracias por decir lo que todos esperábamos, por levantar la voz ante tanto abuso. Era conmovedora la escena de una Catedral de pie aplaudiendo a su Obispo por defender a Cristo. Un auténtico signo de comunión.

«Es muy importante que tengamos ésto en cuenta y así lo digamos los sacerdotes: no podemos promover la igualación de Jesucristo con personalidades humanas», indicó a los presbíteros cuando por fin pudo a hablar. Y dirigiéndose a su grei, les recordó las palabras de Jesús al Satanás: «Al Señor tu Dios adorarás y a-Él-só-lo darás culto». En ningún momento mencionó a Chávez ni a Nicolás. No hacía falta: el mensaje era claro. Contundente.

«No caigamos en el error de usar nuestro lenguaje religioso para referirnos a ninguna actividad humana. Las categorías de salvación, redención, profecía; salvador, redentor, profeta, tienen su carácter dentro del ámbito teológico», resaltó. La estocada la clavó finamente, con una frase sencilla pero elocuente, de esas que diciendo poco lo dicen todo, a las que no hay que añadirle más: «Divino, sólo Dios«. Amén.

 

Visita la Semana Santa Bilbaína Eduardo Fernández, líder venezolano.

Viernes 3 de abril de 2015

20150403_180923Eduardo Fernández pudo  haber cambiado  la historia de Venezuela si su mentor político y gran líder fundador de la Democracia Cristiana en Venezuela hubiera tenido la generosidad de haberle dado el testigo del relevo cuando le correspondía en la candidatura presidencial. Pero Caldera no supo ser generoso  y esa es hoy una de las terribles causas  de la angustiosa situación que vive aquel país

Fernández tenía un modelo de desarrollo solidario para aquella Venezuela  que vendía su barril de petróleo a 8 dólares y no a los 104 del militar corrupto Hugo Chávez que malversó toda aquella riada de dinero en mantener su poder, ayudar a Cuba, apostar por aventuras extrañas en países que el trataba de colonizar para tras su muerte, dejar un país desabastecido, en recesión, con inflación galopante y veinte mil muertos al año. Y es que la historia reciente de Venezuela está muy mal contada.

Eduardo  Fernández fue el edecán juvenil del Lehendakari José Antonio Aguirre cuando éste viajó por última vez, en 1959, a Caracas y el Concejo Municipal le declaró Huésped  Ilustre  de la Ciudad. Y es que Fernández se jacta de ser amigo de los vascos desde la época de alumno del Colegio San Ignacio de Caracas con muchos profesores vascos que le enseñaron unos valores humanos que él ha convertido en sus principios políticos. Suele decir que es antiguo alumno de los antiguos jesuitas  llegados a Venezuela  tras la guerra civil. Otazua es uno de sus apellidos.

Ha sido Diputado, Ministro de la Presidencia, Presidente de la Unión Internacional Demócrata Cristiana (1989 a 1992), Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Católica, Candidato presidencial en 1988 contra Carlos Andrés Pérez obteniendo el 40% de la votación (La máxima jamás lograda por Copei), orador convincente y líder americano.

20150403_180950Casado con Marisabel Reina Calvani, sobrina del ex canciller Calvani, que vivía al lado del primer Centro Vasco de Caracas (de Balconcito a Truco como nos ha corregido pues las calles se citan desde la más cercana a la más lejana de la Plaza Bolívar), el matrimonio es muy amigo del P. Mikel Viana, jesuita, vasco venezolano y hombre muy cercano que ha sido el anfitrión de esta ilustre pareja en sus dos días en Bilbao con visita a Arantzazu y la Semana Santa bilbaína.

El Viernes Santo, como hace siete años, les invitamos a almorzar y en esta comida hablamos de la situación de Venezuela, la iniciativa de Felipe González de ser letrado de los líderes opositores venezolanos, de política española, de la película «Ocho Apellidos…», de la inseguridad ciudadana, del cambio de Bilbao y de una cena que organizó en Bruselas entre Aznar y Arzalluz  todo ésto salpimentado de frases, refranes, canciones, paisajes, anuncios venezolanos y de vascos que hicieron su vida en aquellos lares.

Es una lástima aquella presidencia frustada de Fernández y que ojalá la historia meta su moviola.