Ya sabemos para que sirve una falsa Reina

Jueves 14 de mayo de 2015

LetiziaElla no es Reina. El rey es él en un país machista pero  que a su mujer llaman Reina, aunque la Constitución la nombre como Princesa.

Si la Reina fuera ella, a él no le llamarían Rey. Eso ocurre en todas las  monarquías y el que peor lo lleva es el francés consorte de Dinamarca, un palurdo  al que le gustan los uniformes, las medallas, los entorchados y las reverencias y como es ella la reina, el tipo  lleva depre cincuenta años.

Aquí no pasa eso. Ella es una periodista divorciada a la que le han hecho una transfusión de sangre azul y ahora todos le llaman La Reina.

Un gran Milagro.

Bueno, pues ya sabemos para que sirve Letizia Rocasolano.

Ha sido el primer acto castrense que ha presidido esta señora y lo ha hecho  en Vitoria-Gasteiz, acompañado de un metepatas ministro del Interior que ha dicho categórico que la Guardia Civil «jamás abandonará Euzkadi». Nunca digas nunca jamás. Ya lo dijeron en Guinea y en el Sahara y miren ustedes. Tenían hasta procuradores en Corte.

Bueno pues la  primera dama de España nos ha venido sin vestido negro y peineta, que debe ser el uniforme para estas ocasiones, y en el marco  del homenaje a la bandera  española y a la Guardia Civil, en su 171 aniversario, celebrado en el cuartel Salsomendi en Vitoria-Gasteiz.

Letizia  se deshizo en loas hacia un Cuerpo no muy querido en Euzkadi, por su actuación bajo la dictadura, aunque con relevantes excepciones. A su lado, con tricornio y gesto adusto, dos entorchados jefes cargados de medallas como un Árbol de Navidad, pero muy contentos con el sarao.

Y fue ahí donde el ministro metepatas de interior, Jorge Fernández Díaz, dijo  que na nai de irse de Euzkadi a pesar de que ya hay 8.000 agentes de la Ertzaintza y las competencias estatales  que tienen son puertos, aeropuertos, terrorismo y alguna que otra competencia supra y extracomunitaria.

El gobierno Rajoy dijo enfático que no va a cumplir la ley y los encharolados Guardias Civiles no le detuvieron. Esa debería haber sido la noticia. Pero no lo fue. Lo importante era marcar territorio y nada mejor que una Reina de pega, vestida de blanco, para decir que la Guardia Civil no se irá nunca de Euzkadi y adornar la portada entusiasmada del ABC, como si hubiera puesto una pica en Flandes.

Ya sabemos para que sirve una Reina de este tipo.

 

Pregunta sobre si el Gobierno piensa hacer un acto de pedagogía para la paz en relación con el hecho histórico del Bombardeo de Gernika.

Miércoles, 13 de mayo de 2015

El señor PRESIDENTE: Preguntas para el señor ministro de Justicia. Pregunta de don Iñaki Anasagasti, que tiene la palabra.

El señor ANASAGASTI OLABEAGA: Muchas gracias, señor presidente.

Anasagasti 1Señor ministro, yo sé que usted nació diecisiete años después de terminada la segunda guerra mundial, pero también sabemos que la canciller alemana Angela Merkel nació nueve años después de terminada  la segunda guerra mundial y, sin embargo, la semana pasada ha estado en Dachau haciendo un homenaje a todas la víctimas de aquel horror como consecuencia de la liberación de la campo de concentración. Es decir, a los Estados democráticos, y sobre todo a los gobiernos, no les importa que ellos no tengan ninguna responsabilidad pero sí que si su estado tuvo responsabilidades ellos se sienten concernidos  como Estado y  lo reconocen y piden perdón y solicitan no se vuelva a repetir. Se reconoce, sobre todo, como una gran pedagogía ética y democrática  para que no se vuelva a repetir. Nosotros sabemos que hace unos días ha estado el ministro Margallo en Mauthausen, y le pediríamos también que se acerque un poco más por aquí, que no se vaya tan lejos, y por eso  la pregunta no es solamente sobre Gernika, porque fueron muchas más la ciudades bombardeadas, como, Durango, Amorebieta, Eibar, Madrid, Valencia o Barcelona, por eso la pegunta es muy concreta: si ustedes piensan hacer un acto de pedagogía para la paz en relación con el hecho histórico del bombardeo de Gernika

Muchas gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Anasagasti.

Señor ministro.

El señor MINISTRO DE JUSTICIA (Catalá Polo): Gracias, presidente. Señorías.

Catalá en el SenadoSenador Anasagasti, como usted bien ha recordado el ministro de Asuntos Exteriores que se dedica a los asuntos exteriores y por lo tanto a viajar y tener presencia internacional, y a cuidar las relaciones exteriores de España en toda la geografía estuvo presente en los actos de hace unos días. En relación con su pregunta, señoría, el bombardeo de Gernika, ha sido, es y seguirá siendo en sí mismo una referencia universal de la pedagogía por la paz. Y así lo fue desde el mismo momento en que ocurrió y se convirtió en la primera ciudad bombardeada, abierta indiscriminadamente por la aviación. Lo es desde que Picasso eligió ese hecho para conmemorar el drama de la guerra a través de un cuadro que se presentó en el Pabellón de la Exposición Universal de París en 1937; lo es también Gernika desde que ese cuadro viajó por Europa y por los Estados Unidos; lo es desde que esa localidad fue el objeto central del primer viaje de Su Majestad el Rey Juan Carlos I al País Vasco tras el retorno de nuestras libertades; lo es también desde que el cuadro volvió a España, gracias a las gestiones del Gobierno de entonces; lo es desde que en el 1977 el presidente de la República Alemana reconoció pidiendo perdón público por los daños causados por la aviación alemana; lo es también desde que el lehendakari vasco, entonces del PSOE, Patxi López, presidió los actos del 75 aniversario y siguieron diciendo todos que Gernika tiene que ser un muro contra la violencia.

Por lo tanto, señoría, creo que el bombardeo de Gernika no ha dejado nunca de ser un símbolo para ningún Gobierno de España ni para nadie, pues es un símbolo, sin duda, para educar y para convivir en la paz.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

Senador Anasagasti, tiene la palabra.

El señor ANASAGASTI: Muchas gracias, señor presidente.

Usted sabe mejor que nadie que como consecuencia del bombardeo el régimen franquista incluso acusó a los propios  sobrevivientes de  Gernika de haber quemado la propia ciudad e incluso a  gudaris dinamiteros. Todavía hay supervivientes civiles que sufrieron aquel horror, aquel fuego que les cayó del cielo.

Nosotros lo que le pedimos es un gesto, un gesto de aproximación, como hizo el presidente Roman Herzog, de la República Federal Alemana, que envió nada menos que a su embajador en el año 1997 a hacer un  público reconocimiento  de culpabilidad y usted, en el recuento de cuestiones sobre GerniKa, ha omitido este dato que creemos que es muy importante.

Además, el embajador alemán entonó un mea culpa, aunque no tenía nada que ver con el bombardeo de GerniKa, ni con la aviación nazi, ni con la legión Cóndor. Le voy a leer solamente los dos últimos párrafos de aquel hermosos  mea culpa.

El embajador alemán en nombre de toda Alemania dijo: » Yo quiero asumir ese pasado y reconocer expresamente la culpa de los aviones alemanes involucrados. Les dirijo a ustedes, como sobrevivientes del ataque y testigos del horror vivido, mi mensaje conmemorativo de condolencia y de duelo; evoco el recuerdo de aquellas personas a las que aquel día en Gernika les fue quebrada la felicidad de su vida, destrozada su familia, destruido su hogar, robada su vecindad. Comparto con ustedes el luto por los muertos y por los heridos; les ofrezco a ustedes, que todavía llevan en las entrañas las heridas del pasado, mi mano abierta en ruego por la reconciliación. Esto lo hizo el embajador alemán en nombre de la nueva Alemania y nosotros, en nombre de esa nueva España, de la transición política, todavía hace falta ese gesto político con los supervivientes».

Y, por eso, nosotros le hacemos esta pregunta: ¿tienen ustedes intención de hacer esta pedagogía democrática de la paz como ha hecho en Mauthausen el propio ministro Margallo?

Muchas gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Anasagasti.

Señor ministro, tiene la palabra.

El señor MINISTRO DE JUSTICIA (Catalá Polo): Gracias, presidente.

Señoría, el bombardeo de Gernika, como le decía antes, es un hecho histórico ante el que todos, todos, los españoles, toda la sociedad española, decimos: nunca más. Y también lo hizo su señoría hace dos años cuando en esta Cámara afirmó que Gernika es una denuncia mundial contra todas las guerras.

Ratifico absolutamente esa frase. Desde esa mirada universal sobre Gernika, que excede a cualquier frontera física, cultural y política, le aseguro que este Gobierno está dispuesto a apoyar, a participar en cualquier iniciativa que se quiera plantear en favor de la paz. Pero no se puede confundir esa voluntad con el respaldo a actuaciones que no responsan exactamente a ese fin universal o a ese carácter pedagógico. No es la primera vez que este asunto lo plantea su señoría en esta Cámara −lo hizo ya con el Gobierno anterior− y, en ese sentido, nosotros hecho continuo ejercicio –se lo decía a su compañero de bancada, el señor Bildarratz− en la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, cumpliendo estrictamente los contenidos y los desagravios que esa ley incluye.

Por lo tanto, el Gobierno asume, cumple y aplica puntualmente la Ley de Memoria Histórica y todos aquellos elementos que se puedan plantear en la recuperación del rechazo al bombardeo de Gernika.

Muchas gracias. (Aplausos).

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor ministro.

 

 

 

Cuando hablamos con Fidel Castro del viaje del Papa

Martes 12 de mayo de 2015

078.9 recortadaSucedió en 1998. El partido Comunista cubano invitó a una delegación del PNV a visitar la Isla. Y allí fuimos Josu Jon Imaz, Xabier Albistur, Ricardo Ansotegui, Joseba Egibar y quien esto escribe.

Hacía una semana que el Papa Juan Pablo II había visitado Cuba. Fidel Castro le había recibido y agasajado con respeto en loor de multitudes  y la petición del Parpa al marcharse fue  todo un mensaje: «Que Cuba se abra al Mundo y el Mundo se abra a Cuba».

Una semana después llegábamos nosotros.

Estuvimos en muchos sitios, visitamos a mucha gente, cenamos con Salsamendi,  y gente de la delegación vasca  y además de en La Habana, estuvimos en CienFuegos. Pero no sabíamos si el Comandante nos iba a recibir. Esta incógnita debía ser norma de la casa. Pero la visita al Palacio de la Revolución se produjo la víspera de nuestra marcha. Llegamos muy tarde y salimos de madrugada. Hablamos de todo con Fidel y le regalamos figuritas  de  un aizkolari, un pelotari, un harrijasotzaile. No le regalamos una txapela pues con aquel uniforme verde oliva, la cosa desentonaba. Quizás hoy con esos chándales que se pone, igual le quedaría mejor.

El caso es que hablamos de todo. Detrás suyo el secretario Pérez Roque, que luego fue ministro de Asuntos Exteriores y cayó posteriormente en desgracia.

078.9.2Nos habló de sus recuerdos del frontón de La Habana y de su educación con los jesuitas así como  de su formación religiosa. A una semana, seguía impresionado de la visita del Papa y casi nos hablaba como un párroco. Sobre todo de la inmoralidad de las películas en televisión. Fueron horas de audiencia con la clásica foto de conjunto y el poster firmado que Egibar llevó para su mujer. Fue una entrevista para nosotros histórica e irrepetible con uno de los iconos del siglo XX.

Antes habíamos visitado al secretario de la Conferencia Episcopal Cubana Monseñor Aranguren, hijo de un gudari con una bonita historia por detrás. El padre había enterrado una ikurriña y libros nacionalistas cerca de un árbol en el caserío familiar antes de salir al exilio .Los hijos desenterraron aquella caja que guardaba aquel tesoro familiar.

Por eso no me ha extrañado nada lo acontecido con la visita del hermano de Fidel, Raúl, al  actual Papa, Francisco.

Las últimas palabras de Raúl Castro al Papa Francisco, que le despedía al pie de su automóvil tras un cordialísimo encuentro de 55 minutos en el Vaticano, fueron sorprendentes: «¡Y usted rece por mí!». Dos horas después, al término de la reunión del presidente cubano con el primer ministro italiano, Mateo Renzi, la sorpresa fue aún mayor. En la conferencia de prensa conjunta con el jefe del Gobierno, Raúl Castro seguía emocionado por el encuentro anterior en el Vaticano y comentó: «Estoy muy impresionado por la sabiduría y la humildad del Papa. Cuando Francisco venga a Cuba voy a asistir a todas sus misas».

Es más, ante el asombro general, añadió: «Leo todos los discursos del Papa. Si sigue así, volveré a rezar y regresaré a la Iglesia católica. Y no lo digo en broma. A pesar de que soy miembro del Partido Comunista, que no admitía a los creyentes. Pero se han dado pasos adelante».