Por aquí pasó un amigo.

Domingo 17 de mayo de 2015

Jon Castañares 1Sabino Arana lo tuvo claro. Fundado el PNV había que conquistar el poder donde estuviera. En 1898 es elegido diputado provincial por Bizkaia. El PNV obtiene en Bilbao al año siguiente cinco  concejales. En tiempos de la República el alcalde por antonomasia fue el republicano Ernesto Ercoreca. Caída Bilbao los alcaldes los pone Neguri a dedo: Areilza, Lequerica, Oriol y Urquijo, Hurtado de Saracho, Zuazagoitia, Ibarra, Careaga, Berasategui. Vascos todos vendidos a Madrid que dejan Bilbao en la más absoluta ruina. ¡Bien por Neguri!. Tan finos ellos. Hizo falta que viniera el nacionalismo vasco para poner Bilbao a valer.

Calles sin asfaltar, construcción  salvaje sin urbanismo ni zonas verdes, una Ría convertida en la cloaca navegable que decía Unamuno, ausencia de estacionamientos, muelles con carga y descarga en el centro de la Villa, carencia  de un buen transporte público, casas con dos capas de hollín encima, calles sucias, ausencia de equipamientos deportivos, pintadas, árboles sin plantar, arcas  sin un solo  duro  y con una deuda de cuatro mil millones de pesetas y un pago de intereses de mil millones, malas conexiones y un nombre que encubría un problema: el Gran Bilbao del que se querían desanexionar los pueblos del valle de Asua. Había que estar algo chiflado para meterse en semejante lodazal.

Para colmo, la anterior alcaldesa, Pilar Careaga, había tenido  la oposición de José Luis Ibáñez, socialista, alto directivo de la Caja de Ahorros Municipal, que se le había opuesto y se había hecho un nombre. Gracias a ello  todos daban por hecho que Ibáñez, iba a ser el alcalde. Se lo había ganado. Ibáñez de Bilbao era su lema. Como la calle.

Este era el panorama en 1976 cuando se anunciaron para el 25 de abril las elecciones municipales. Con la cuenta atrás de la cita electoral, carecíamos de candidato. José Mari Makua nos había dicho que prefería encabezar la lista para la Diputación. Mitxel Unzueta, acababa de ser elegido presidente de la Asamblea de Parlamentarios Vascos en un año en el que se iba a discutir  el proyecto de estatuto. Nos quedaba Jesús Etxeberria pero la Junta Municipal de Gorliz se oponía a que fuera candidato para Bilbao y no para Gorliz.

Una noche, con hielo en la calle, Sabin Zubiri y yo, miembros de Bizkai, fuimos a Gorliz. Tuvimos una muy tensa reunión con la Junta Municipal que se e negó a que Etxeberria fuera el candidato. Volvimos aquella cerrada noche  con un NO como una casa  y el alma en los pies y convocamos reunión de la ejecutiva presidida por Anton Ormaza.

A mí me tocó llamarle al afiliado de Abando que estaba el cuarto  en la lista. Se llamaba Jon Castañares y me dijeron que estaba en Bayona con Iribar. Era el tesorero de la campaña Bai Euskarari. Tenía 54 años  y había sido un niño vasco de la guerra que había estado en Inglaterra. Sabía pues muy bien el inglés. Su aita había sido uno de los fundadores de ELA. Licenciado en Derecho y Economía por la Universidad de Deusto, había trabajado en Madrid y en Legazpi como Director financiero y en aquel momento era el Director de Normas y Procedimientos de Control del Banco Bilbao, además de dar clases de Costes en la Universidad Comercial de Deusto y en Madrid de Control Cuantitativo y Finanzas. Solterón, de costumbres sencillas, era un gran lector.

Todo un mirlo. Y le llamé. ”El BBB te ha propuesto para encabezar la lista de Bilbao”. Veinte segundos de silencio. ”No, ni hablar, estoy bien en el cuarto puesto. Yo ayudo pero no encabezo nada”. Forcejeo. Nada. Al final le digo: ”En el PNV los cargos son obligatorios”. Y quedamos para comer al día siguiente en el Uriarte de la Alameda Rekalde.

Fui con un asesor en marketing que se nos había ofrecido para la campaña. Con toda su buena voluntad, nos asustó y ahuyentó al candidato. Le dijo que tenía que cambiarse de traje cada día, que no podía llevar chaleco bajo la chaqueta, que debía cambiar de casa, vivía en Espartero (hoy Ajuriaguerrra), pues si venía el alcalde de París a Bilbao le tenía que recibir en su casa y debía tener luz en el portal y ascensor, que ya tenía, pero debía ser un lugar de campanillas.

Terminamos la comida y Jon  me llamó. El no iba a cambiar de casa, ni de traje al día. ”Buscaros otro”. Reunión urgente del BBB. Nos quedamos con el candidato y mandamos a paseo al asesor.

El Partido tenía un lema de campaña muy creíble: ”PNV. El Partido Municipalista” con un bastón de mando  municipal como logo, pero había que hacer una campaña específica para Bilbao. Y como yo había seguido la campaña en Venezuela del candidato ganador Luis Herrera Campins, asesorado por una agencia norteamericana y otra alemana, les copié, sin pagarles un duro, una campaña imaginativa que rompía moldes. ”Castañares, el Hombre Capaz”. Con este eje añadimos la cantidad de cosas de las que iba a ser capaz. Otro fue el de “Castañares, arregla esto”, que tenía un doble significado. Y, ”Por aquí pasó un amigo de Castañares”, una pegatina que llenó todo Bilbao. Farolas, váteres, esquinas, ascensores, espejos………Todo. Contamos con unas Juntas de Bilbao entregadas y en zafarrancho de combate, un Deia que se hacía eco de lo que Castañares hacía, una agenda bien llevada por Begoña Ezpeleta, contactos de todo tipo. Desde el Club Cocherito, a la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, centros de salud y de tratamientos de la drogadicción, Alcohólicos Anónimos, y todo lo que se moviera, y como grandes enemigos a La Gaceta del Norte y al Correo Español que, o nos ignoraban o nos tergiversaban y destacaban el nulo perfil político de Jon frente al fantástico de Ibáñez.

Este nos minusvaloraba, fue su gran error, mientras nosotros íbamos a lo positivo. Los niños pisando la hierba, los ancianos riendo, los espacios verdes, la Ría de Bilbao, los jóvenes, y un viaje clave a Londres para estudiar como habían limpiado el Támesis. Le acompañaron a Jon, Maren Leizaola, y los arquitectos José Miguel Abando e Iñaki Zubizarreta. Allí se entrevistaron con los directores de Residuos Urbanos y Residuos Tóxicos del Ministerio británico de Medio Ambiente, William Bishop y John Arthus. Estuvieron asimismo con el director del programa en Londres para prevención de la contaminación. Cerraron la visita en el ayuntamiento de Londres y la Corporación Británica del Acero. Fue un puntazo. De aquel viaje nace la limpieza de la Ría de Bilbao de hoy.

El 25 de abril cruzamos los dedos. Por la noche, el patito feo, se había convertido en un cisne. La prensa dijo que la campaña había sido “magnífica”. Y es que el candidato se había portado como un jabato.

El PNV obtuvo trece  concejales y el 39% de los votos que fueron 75.791. Duplicamos al segundo que  era la HB de Santi Brouard con 33.315 y el 17,30% de los votos y seis concejales. La UCD de Careaga   casi le gana a HB  con 33.187 y el 17,24% y cinco concejales. El PSE del “ganador” Ibáñez se quedó  cuatro  concejales frustrados, 26.888 votos y el 13,96 %. Aquella derrota no le olvidó a Ibáñez que trató durante toda la legislatura de hacerle la vida imposible a Jon  y, finalmente, la Euskadiko Ezquerra de Jon Nicolás que obtuvo 10.625 votos, un concejal y el 5,52%.

Por el PNV obtuvieron su acta Castañares, Calzada, Zabala, Olaetxea, Isabel Andia, Mandaluniz, Julián Fernández, José Uriarte, Zubia, Sáenz, Felipe Aguirre, Ortega, Padura, y casi sale Iturrate.

A los pocos días tomó sesión usando la fórmula de Aguirre en el 36 y diciendo que se entregaría por Bilbao. Y se entregó. Tenía a la mayoría de los funcionarios en contra así como  al Correo Español. Nunca quemó los libros, ni tuvo nada que ver con aquel episodio que se le atribuyó por ser el alcalde y para hacerle daño. Y cuando presentó lo que iba a hacer se centró en que en 25 años la Ría estaría limpia, crearía los Consejos de Distrito, abordaría la construcción del Metro, ayudaría a lograr el Concierto Económico, crearía zonas verdes, limpiaría Bilbao y pondría orden en sus arcas, mientras ETA actuaba más que nunca. Tuvo tres mociones de censura de todos contra él. Desde HB, hasta la UCD  junto con el PSE y EE. Las superó y salió del ayuntamiento con todo su programa cumplido y la Ría en camino de su limpieza y Erandio, Zamudio, Derio, Loiu, y Sondika desanexionados.

La cadena no se rompe. Robles, Gorordo, Duñabeitia, Ortuondo, Azkuna, Areso siguieron su estela. Y Aburto el domingo 24 recogerá aquella impronta de servicio de nuestro buen Castañares al que le debemos un cariñoso recuerdo y un sonoro Eskerrik asko.

 

 

El calculado montaje de marketing Borbónico de los Premios Princesa de Asturias

Sábado 16 de mayo de 2015

Fundación Princesa de AsturiasLos llaman Premios  Principe/sa de Asturias y se crearon para servir de peana al ahora Rey. Lo importante no eran los premios y los premiados sino que el acto lo presidía el  entonces Príncipe de Asturias que ese día recibía el homenaje de todos los premiados y su imagen se expandía por toda la Península y por el Mundo, Urbi et Orbe, habida cuenta del tipo de premiados.

Porque también los premiados, con muy buen cheque en el bolsillo, parte del dinero público sin poder controlarlo, tienen su importancia. No se dan esos Premios  al cura obrero, al cooperante de Ruanda, al antiguo republicano de Asturias al que nunca han hecho el menor caso, o a un tipo solidario, sino a gente muy, pero que muy consagrada y  que haga que el Premio tenga a su vez el Premio de la imagen y su proyección.

Esto ha venido sirviendo muy bien a Felipe de Borbón que es tratado como un semidios nada más pisar Oviedo, donde todos los genuflexos se derriten por darle la mano, y donde todo se pone al servicio de una imagen, no de un mérito.

En esto recuerdo lo que le pasó a un alcalde de Oviedo. Me lo contó un antiguo senador por Asturias. Estaban esperando que llegara la parejita Felipe-Letizia, y el alcalde le preguntó campechanamente a la Reina Sofía: «¿Qué tal está el chaval?». Y ella muy digna, muy cursi y muy tonta le contestó: «Su Alteza Real está muy bien». El buen alcalde se llevó un planchazo de aupa, pero la  vivencia ilustra la tontería de esta gente que se cree superior  aunque  tienen parte de la familia, de la Borbónica y de la Rocasolano, a punto de ir al trullo por chorizos.

¿Qué harán ahora que ya no tienen Príncipe de Asturias sino Princesita de Asturias?. Pues exactamente lo mismo.

Y ya empiezan.

Este año se lo dan al director, guionista y productor estadounidense Francis Ford Coppola al que le han  dado el Premio dedicado a las Artes como en su día se lo dieron a Woody Allen que se las tuvo  que ver y desear para encontrar donde estaba el lugar en el que el gran Khan le entregaba un premio, jugoso en su monto, pero sin el menor prestigio  internacional porque todo están tan amañado que echa para atrás.

Si pudiese hablar con Coppola, autor de la  película El Padrino, con tres Oscar, le sugeriría hiciera una historia de este premio porque  en nada desluce su mítico film. Aquí solo falta que acaricien al gato, pero ya lo tienen en Intereconomía con su programa «El Gato al Agua».

¿Para cuándo  premiarán  un asturiano invisible de pro?.

Nunca.

El Chaval no está para bromas.

 

Albert Rivera no le votaría a Hillary Clinton

Viernes 15 de mayo de 2015

Albert RiveraEl líder de Ciudadanos ha dicho una de esas impertinencias muy usuales en los últimos tiempos. Decir que solo se deben dedicar a la política los que no estuvieron en la Transición, como si la política fuera una carrera de cien metros lisos o un partido de fútbol y desconociendo que se puede ser un imbécil con treinta años y un tipo imprescindible con ochenta.

Me hubiera gustado haberle visto a Rivera en el Senado escuchando la intervención el pasado miércoles del senador Alejandro Muñoz Alonso sobre Europa. La trabajó, la presentó, la defendió y lo hizo con conocimiento y solvencia. Pero seguramente a Rivera, más que lo que dijo el senador, le interesaría más que al subir las escaleritas para el escaño el hombre miraba los peldaños.

Esto de la edad es como todo, un instrumento. Si los partidos quieren relevar a una generación, ese es el argumento que se utiliza  hasta que la generación guillotina llega a la edad de la generación guillotinada, y en ese momento ya no importa la edad. Porque aludir a la edad como un defecto físico es una grave discriminación y un insulto gratuito. Ojalá los insultadores puedan llegar a la provecta edad de Adenauer que fue elegido Canciller alemán con 72 años. Y fue un crack.

¿Qué hacen las sociedades inteligentes?

Pues una sabia mezcla de veteranía y juventud, que es así como está conformada la sociedad. ¿O es que no hay viejos?.

En Estados Unidos Hillary Clinton ha anunciado la presentación de su candidatura. Tiene 67 años y ganas, fuerza y experiencia suficiente. Es mujer y ya vivió ocho años en la Casa Blanca. Pues Rivera no la votaría porque para él es más importante que sea una colegui del Parque Infantil de Navidad.

Esta indigencia mental y política ha sido cuestionada. Por ejemplo, Iñaki Gabilondo, le dedicó esta perla:

Las polémicas declaraciones de Albert Rivera sobre que la regeneración solo puede venir de manos de los nacidos en democracia han ofendido mucho a Iñaki Gabilondo.

En su videoblog de hoy Gabilondo califica de «tontería» la propuesta del líder de Ciudadanos. A Rivera «le falta un hervor», dice visiblemente enfadado. «Es un joven muy prometedor, con muchísima valía, con muchas cualidades y con un espléndido futuro» pero al que «se le nota el acné juvenil y tiene un pavo bastante real».

Dice Iñaki Gabilondo que «la decencia o la indecencia no son como la inflamación de la próstata o como la menopausia, una cosa de la edad» y le recuerda que hay jóvenes que también se han corrompido.

«Las personas mayores están siendo bastante vapuleadas por esta política, no sería bonito que las pretenda usted descartar» de la regeneración democrática. «Así que no ofenda, joven«.

Y concluye el periodista con un consejo: «con el acné juvenil funcionan muy bien las infusiones de salvia y las mascarillas de pepino. De nada»

Y también Arcadi Espada

Arcadi Espada le pega cuatro leches a Rivera por la payasada de la edad. «Dijo que la regeneración política solo podrían traerla las personas que habían nacido en democracia.Jóvenes como él, por así decirlo». Nada de atenerse a «criterios de razón, de eficacia o de sentido político, sino solo de edad mental (…) Hay muchas posibilidades de que estando en la edad siniestra de la juventud y militando en la perversión banal del adanismo uno proyecte alguna fe en ese vidrioso concepto de la regeneración», pero «en democracia, el sistema ni se deroga ni se vota. El reset regeneracionista es la pura reacción. Más que del Ibex, se corre el riesgo de acabar siendo el vacuo partido de El Corte Inglés». Se está luciendo Rivera últimamente, a ver si se centra un poco

Termino. En la sociedad hay gente muy válida con cualquier edad y gente que son unos auténticos ceporros. Despreciar a la gente que luchó contra la dictadura y ha hecho cosas demuestra que este Rivera es un auténtico Cantamañanas.

¿A que no dice esa bobada dentro de diez años?.