Y Evo cogió su fusil

Miércoles 2 de mayo de 2012

Un Evo Morales  en campaña electoral, cuestionado por una parte de su pueblo indígena, con un vicepresidente, Liñera, que solo ha leído en su vida el libro de cómo se tomó el Palacio de Invierno, nacionalizó Redesa con la grandilocuencia de las grandes ocasiones. Se veía venir tras la patada argentina a Rajoy, y la conversión en humo de las bravatas de los ministros García Margallo y Soria. Pensaban que Europa y los Estados Unidos iban a hacer lo quela Sra. Thatchercon las Malvinas. No se dan cuenta que España internacionalmente está como en tiempos en los que, moribundo Franco, Hassan II inicióla Marcha Verde.Y nadie va a mover un dedo en serio.

He hablado en varias ocasiones del informe que hicimos en el Senado sobre la situación jurídica de las empresas españolas en América Latina. En uno de sus apartados decíamos:

“Es en este clima de hostilidad hacia las empresas transnacionales donde se enmarca el hecho de que algunos gobiernos latinoamericanos hayan decidido acabar con las condiciones tan favorables de las que disfrutaban las empresas extranjeras presentes en su territorio. Pero, a pesar de las críticas recibidas y de las crisis económicas que se han producido en América Latina, esta región sigue siendo un lugar preferente para las multinacionales españolas y las empresas españolas.

Todo esto nos lleva a pensar cómo han de resolverse los conflictos entre las corporaciones transnacionales y las poblaciones de América Latina: ¿son suficientes las legislaciones y tribunales nacionales? ¿quién protege a la ciudadanía frente a los abusos de las grandes empresas?

Por un lado, la seguridad jurídica de las inversiones de las multinacionales se protege mediante una tupida red de convenios, y acuerdos que conforman un marco jurídico, político y económico en el que las grandes corporaciones tutelan sus derechos sin contrapesos suficientes. Y es que el Derecho Internacional de los Derechos Huma­nos no tiene articulados sistemas jurídicos capaces de someter a las multinacionales a control: tanto las legislaciones nacionales de los países receptores como los sistemas universales de protección de los derechos humanos y laborales fundamentales no pueden neutralizar la fortaleza del Derecho Comercial Global. Así, en esta nueva lex mercatoria se subordina la seguridad de los hombres y mujeres de América Latina a los intereses de las compañías extranjeras.

Sobrela Responsabilidad SocialCorporativa y los mecanismos de control para las empresas transnacionales:

El paradigma dela Responsabilidad SocialCorporativa se presenta como la mejor solución para garantizar la sostenibilidad del negocio, explorar nuevas opciones de rentabilidad y crear relaciones productivas con las comunidades, gobiernos y, en general, con todos los grupos de interés. Al igual que, en su momento, las compañías españolas optaron por la internacionalización como vía para ganar competitividad en la economía global, en el contexto actual,la RSCse convierte en una oportuna estrategia para mejorar el prestigio de las grandes corporaciones, desactivar las críticas de las organizaciones sociales, fomentar la subcontratación, reducir la actividad del Estado en la economía y contribuir a la apertura de nuevas líneas de negocio.

Jurídicamente, la extensión dela RSCy de los códigos de conducta impide, de facto, que haya sistemas normativos capaces de neutralizar la fortaleza de la lex mercatoria. Y es que no tiene sentido que, por una parte, los derechos de las empresas transnacionales se protejan mediante los múltiples acuerdos que forman el Derecho Comercial Global -una complicada arquitectura jurídica fundamentada en las normas vinculantes dela Organización Mundialdel Comercio, el Banco Mundial, el FMI, los Tratados de Libre Comercio y los Acuerdos de Protección de Inversiones, entre otras- mientras que, por otra, sus obligaciones a nivel ambiental, laboral y social se dejan en manos de la ética.

Para paliar esta asimetría, sería necesario poner en marcha un código internacional que no parta del principio de voluntariedad y que posea un carácter imperativo, coercitivo, sancionador y exigible ante los tribunales competentes. En esa misma línea, habrían de crearse tanto un Centro de Empresas Multinacionales -adherido a Naciones Unidas y gestionado entre empresarios, gobiernos, movimientos sociales y sindicatos; que se encargara de analizar, investigar e inspeccionar las prácticas de las transnacionales sobre el terreno, lo que permitiría contrastar y evaluar la información unilateral que actualmente se recoge en las memorias de Responsabilidad Social Corporativa como un Tribunal Internacional para las multinacionales.

Con todo ello, nos encontraríamos en disposición de empezar a afrontar uno de los grandes desafíos en la era de la globalización: medir los verdaderos efectos sociales, económicos, laborales, ambientales y culturales de las actividades de las empresas transnacionales por todo el planeta.

 

Otro nombre para el “Guernica”

Martes 1 de mayo de 2012

Tenía otro concepto de él. Creí que era un hombre tolerante y sensible, universal y valiente, pero los hechos me demostraban que llegó a Madrid a hacer política de Administración Central, con el ordeno y mando por delante y olvidándose que la cultura es, ante todo, una gran labor de paciencia. Me refiero a Jordi Solé Tura, ministro de Cultura, desgraciadamente ya fallecido.

Cuando fue designado ministro le visitamos en su despacho. El hecho de ser catalán nos animaba a acudir a él, pensando encontrar otra sintonía. Le planteamos dos cuestiones: la posibilidad de la promoción del euskera a través del Instituto Cervantes, en aquellos lugares donde hubiera demanda, y una postura favorable a que el “Guernica”, de Picasso, pudiera ser expuesto enla Villa Foral.

A la primera propuesta, él, catalán y bilingüe, no hizo nada.

A la segunda, no tuvo el menor gesto de acercamiento, explicación y cortesía. Tan sólo una rueda de Prensa para decir que, con “firmeza, y si no se tercia un terremoto, el «Guernica» “se instalará en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía”.

Como se ve, un talante dialogante y en sintonía con el criterio de la ejecutiva federal del PSOE, que un lunes emitió un comunicado diciendo que deseaba mantener una especial relación de comunicación con CiU y el PNV. ,

Para nosotros, Jordi Solé Tura, más que ministro de Cultura del Gobierno español, fue el consejero de Cultura» de la autonomía madrileña. En eso quedó su Ministerio.

En momentos en los que los gestos en política eran tan importantes, su talante agresivo, de ministro prusiano de la cosa, no tenía nada que ver ni con el Pacto de Ajuria Enea ni con una postura mínimamente inteligente.

Picasso pintó su cuadro conmocionado por el bombardeo dela Villa Foraly por la acusación del franquismo de que habían sido los propios nacionalistas vascos quienes habían incendiado la histórica población. Fue un grito contra la guerra, la barbarie y la mentira. Por eso lo llamó “Guernica”. No de otra forma.

Bien es verdad que no consta en parte alguna que Picasso mostrara su voluntad de que el cuadro estuviera en Guernica, pero no fue obstáculo para reconvertir el concepto “república” en “democracia”, el Casón del Buen Retiro en el Museo del Prado y el Museo de Arte Moderno Reina Sofía en el comentario de que el cuadro pertenece al Estado español, y la pregunta se impuso:

¿Consideraba Jordi Solé Tura que Guernica es España?

En caso contrario, no había nada de lo que hablar.

Si no es así, el cuadro puede ubicarse en Madrid, Albacete, Barcelona o Guernica. Es cuestión de decisión política. Y la decisión fue la de Madrid. Por cierto, un Madrid pletórico de magníficos museos y desorbitantes inversiones culturales, frente a otros desiertos peninsulares.

Javier Solana y Jorge Semprún mantu­vieron las formas. Hablaron de la posibi­lidad de exhibición de los bocetos, de estu­diar otras posibilidades, de entender el hecho. Solé Tura habló de localismos, folclore y cuestiones menores. España era, para Solé Tura, Madrid y su corte.

El ministro de Cultura perdió una buena ocasión de acercarse al mundo vasco con uno de los símbolos del siglo XX dedi­cados a la paz, la libertad y la denuncia de la guerra. Su actitud, agresiva y arro­gante, nos llenó de estupor.

Por eso, nosotros le pedimos que si la villa de Guernica no es merecedora más que de desprecio por parte del ministro de Cultura, lo lógico es que se le quite el nombre de Guernica al cuadro. Que le llame Madrid o como quieran, pero no el nombre dela Villa Foral, motivo directo de inspiración de un pintor universal que tuvo mayor sensibilidad que aquel ministro comunista que consideró nuestros planteamientos como mero localismo.

 

Karanka y Zubizarreta se pasan ocho pueblos

Lunes 30 de abril de 2012

No hay nada peor que el desagradecimiento y el tono despectivo en personas encumbradas por la fama. Lo hemos visto estos días por parte de dos vascos a los que el estar uno en el Real Madrid y el otro en el Barça parecería que se les ha subido el cargo a la cabeza sin darse cuenta que también ellos son mortales.

Le preguntaron al vitoriano Karanka qué opinaba de la marcha de Josep Guardiola como entrenador del Barça. “La liga española existirá sin Guardiola” fue su lacónica respuesta. Podía haber tenido algún tipo de palabra de reconocimiento hacia una trayectoria tan exitosa en el fútbol español y mundial como la de Guardiola. Pues no. Parecería que se le han pegado los malos modos de su entrenador Mourinho.

Karanka jugó en el Athletic de Bilbao de1992 a1997, se fue al Real Madrid, y volvió a jugar en el Athletic del 2002 al 2007.  En total 182 partidos. Parecería que por su tono despectivo siempre ha jugado en el Real Madrid.

Andoni Zubiazarreta, de Aretxabaleta, jugó en el Alavés, Athletic, Barcelona y Valencia. En el Athletic de1980 a1986 cuando se va al Barça. Tras su retirada fue director General del Athletic de2001 a2004.

Pues bien. En la rueda de prensa de despedida de Guardiola, con éste y el presidente del Barcelona, Sandro Roseell presentes, hizo un comentario irónico sobre el Athletic que no venía a cuento.

En su relato sobre el partido último de Guardiola como entrenador del Barça dijo que éste sería en Madrid en el partido final de Copa contra el Athletic «ahora que están tan eufóricos”. Lo dijo con esa mala intención que caracteriza un comentario de los de «se van a enterar estos».

Sobraba esa ironía. Él ha jugado en el Athletic y ha sido su director general y un poco de respeto no le viene mal a este prepotencillo que al parecer ha dejado su vasquidad por una nueva catalanidad que la verdad no le pega nada. Por hacer la pelota al jefe allí delante ésta gente es capaz de cualquier cosa.

Lamentable lo de estos dos vascos a los que al parecer les pesa serlos.