¿QUÉ DICEN ELA Y LAB SOBRE LOS SINDICATOS DE MADURO?

Miércoles 19 de noviembre de 2025

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Miguel Henrique Otero

En poco más de una década, el dictador acabó con la mayoría de los sindicatos; metió en cárceles al liderazgo de los trabajadores organizados; destruyó la legalidad y la realidad de los contratos colectivos; borró las tablas salariales

El día que escribo este artículo, jueves 13 de noviembre, el salario de los trabajadores venezolanos del sector público es de 130 bolívares mensuales. Esa cifra se mantiene inamovible desde marzo de 2022. En aquel momento, los 130 bolívares equivalían a 31 dólares. Esta mañana, en las tablas de cambio que consulto, equivale a 0,55 dólares mensuales. Es muy probable que cuando este material llegue a los lectores, en dos o tres días, su valor haya disminuido todavía más. Debo advertir que el cálculo aquí señalado se basa en la tasa de cambio oficial, de acuerdo al Banco Central de Venezuela.

La odisea para sobrevivir en Venezuela: sueldos de un dólar, hiperinflación y escasez de alimentos

Esta aberración –porque no puede calificarse de otro modo– no es exclusiva de quienes realizan tareas básicas. También profesionales altamente especializados reciben pagas miserables. Por ejemplo: profesores universitarios devengan salarios mensuales entre dos y cinco dólares. Hay médicos, que trabajan hasta 16 horas diarias en hospitales públicos, cuyo salario no llega a los 20 dólares mensuales. De esto trata, en lo primordial, la política del «presidente obrero» hacia los trabajadores: el de conducir a la totalidad de los empleados del sector público, especializados o no, no importa por cuánto tiempo hayan prestado sus servicios, a una condición real de empobrecimiento, es decir, de dependencia plena, absoluta y sin alternativas, de la dictadura madurista.

Ahora mismo, en una tabla recientemente publicada en El Estatista, en la que se comparan los salarios mínimos en América Latina, como es previsible, Venezuela ocupa el último lugar, dolorosamente lejos de Costa Rica (725 dólares), Uruguay (585 dólares), Chile (entre 504 y 565 dólares, Ecuador (470 dólares), Guatemala (467 dólares) y México (entre 416 y 470), Paraguay (370 dólares) y El Salvador (365 dólares), entre otros. Resulta admirable la presencia en los primeros lugares de la lista a países que no son productores de petróleo como Costa Rica, Uruguay, Guatemala, Paraguay El Salvador.

No faltará quien responda al escándalo implícito en estas cifras, con el argumento cierto de que la dictadura, en una estratagema salarial de quita y pon, arbitraria y discriminatoria, ha creado bonos que complementan la extrema precariedad de los salarios oficiales, usando el argumento, simplemente descabellado, de que esta modalidad contribuye a controlar la inflación.

Los bonos, en realidad, cumplen una función estructural de ofrecer un pequeño monto de dinero volátil, sin incidencia en las prestaciones sociales, en los aportes a la seguridad social, en los pagos de vacaciones, tampoco en los aguinaldos decembrinos. Para la dictadura, los bonos representan el menor de los costos, el sumun de su política de desprecio hacia el trabajo, hacia el esfuerzo humano productivo.

Y es que en realidad los bonos de la dictadura son armas de coerción, de chantaje político: el dictador Maduro los concede o los quita a su antojo. Los bonos, además, no están protegidos ni garantizados por las leyes. Son instrumento característico del más perverso populismo: el que empobrece a la sociedad radicalmente, la conduce a un estado de profunda desesperación y, a continuación, le anuncia: aquí estoy con este bono salvador, con este bono paliativo que te permite sobrevivir; aquí he llegado con una bolsa de alimentos, que podrás recibir siempre y cuando te sometas a las obligaciones y deberes de lealtad con la dictadura: asistir a reuniones y concentraciones, firmar documentos y juramentos, usar el color rojo cotidianamente, gritar consignas, inscribirse en las milicias, pero sobre todo, no reclamar nunca, repetir que todo está bien, que los problemas existentes son causados por el «Imperio». También el distribuidor de bonos pretende que como prestación a su siniestra política, los beneficiarios denuncien a los propios compañeros que se quejan o formulan críticas a la dictadura.

Nicolás Maduro, atrapado en su jaula de fieras

Los bonos, y esto es fundamental, no constituyen un programa aislado. Son un elemento de un proyecto mayor, destinado a conducir a los trabajadores («la clase obrera» en la demagogia del dictador), a un estatuto de absoluta impotencia política, social, gremial y económica. Al mismo tiempo, la dictadura crea mecanismos para imponer un régimen de implacable sometimiento.

Entre 2013 y 2024, más de 150 dirigentes sindicales fueron secuestrados, detenidos y hasta enjuiciados por exigir el cumplimiento de contratos colectivos y otros derechos de los trabajadores. Alrededor de 4.100 fueron golpeados, recibieron amenazas o no recibieron los bonos, por dos o tres meses, en castigo por protestar los salarios infames y las cada vez más indignas condiciones laborales. Debo añadir que, a pesar de la sistemática y brutal represión, en el periodo mencionado (2013 a 2024), los trabajadores han protagonizado casi 30 mil protestas, de distinto formato, en todas las regiones del territorio.

En poco más de una década, el dictador acabó con la mayoría de los sindicatos; metió en cárceles al liderazgo de los trabajadores organizados; destruyó la legalidad y la realidad de los contratos colectivos; borró las tablas salariales; hizo desaparecer los beneficios contractuales. Ni hablar del derecho a organizarse o a protestar: quienes lo hacen son desaparecidos, torturados y llevados a juicios absurdos, en que los jueces de la dictadura les imponen penas simplemente atroces.

El fin de las fronteras entre la izquierda y la delincuencia

Es a estos trabajadores debilitados, empobrecidos, hambrientos, enfermos, envejecidos y profundamente irrespetados, a quienes el dictador Nicolás Maduro, en un nuevo ataque de desesperación, ha llamado a declararse en «huelga insurreccional», en el caso en que fuese derrocado. Dicha huelga, de acuerdo a su fantasía, no debería levantarse hasta que fuera restituido en el cargo. El dictador sueña con que las víctimas de su dictadura luchen para que, derribado, vuelva a ejercer su poder feroz e ilegítimo.

¿Cabe pronosticar algún éxito a su llamamiento? Ninguno. Al contrario, lo único que cabe esperar que en el escenario de derrocamiento que Maduro imagina, los trabajadores salgan a las calles a celebrar con el resto de la sociedad.

MARCOS VIZCAYA Y  LA ASAMBLEA DE IRUÑA

Lunes 17 de noviembre de 2025

Un día de febrero de 1977, Elixabete Bizkarralegorra nos dijo que había un abogado joven que trabajaba en su equipo y quería saber lo que era el EAJ-PNV. No estaba afiliado y se me ocurrió viniera a la Asamblea  Nacional de Iruña como fotógrafo, ya que le gustaba asimismo la fotografía. Y estuvo en Iruña y con su txartela mientras sacaba fotografías estuvo en las discusiones de las ponencias y tras aquella experiencia se afilió.

Nos hacía falta abogados en aquella primera legislatura  y cuando tuvimos que hacer las listas para ir al Congreso en Bizkaia la lista la encabezaba Juan de Ajuriaguerra, seguido por Iñigo Agirre, Kepa Sodupe y aquel joven abogado que se estudió el reglamento electoral y se dedicó a explicarlo en las organizaciones Municipales. Marcos Vizcaya.

Tras el regreso de Xabier Arzalluz en 1979 fue designado Portavoz del PNV en el Congreso. Había estado en toda la discusión constitucional y estatutaria y le había tocado vivir el 23 F y, desgraciadamente, la división del PNV en 1986.

En ese año, en junio le sustituí como portavoz en el Congreso manteniendo con él una relación cordial insistiéndole siempre que escribiera su experiencia parlamentaria. Y siempre me decía que si, incluso en una de las campañas y  para reforzar lo hecho llamamos a todos los diputados y senadores primeros y  allí estuvo aportando su experiencia.

Era una persona cabal, un nacionalista preocupado por su país, un hombre bueno.

Me apena mucho su fallecimiento. De los cuatro portavoces del PNV estos años han fallecido dos, Arzalluz y Vizcaya, dato que siendo ley de vida te golpea. Nos creemos eternos, pero la vida sigue girando sin nosotros. Y lamento mucho su fallecimiento pues con Iñigo Agirre, Monforte, Elorriaga y varios más íbamos a hacer un revival, ya que nadie lo hace. La política ahora se distingue porque los que están piensan que todo nace con ellos.

En su honor rescato el artículo que le pedí tras la Asamblea de Iruña a la que fue como fotógrafo.

Le publicamos esto:

“COHERENCIA POLITICA

Desde mi particular visión de mero espectador, la Asamblea del Partido en Iruña me causó una honda impresión. Ello por varias razones. En primer lugar, el hecho de ser la primera Asamblea que el Partido celebraba desde hace más de 40 años daba al acto una importante trascendencia histórica que se reflejaba en la expectante emoción de todos los allí presentes. En segundo lugar, la necesidad de una remoción, de una adecuación, de una contemporización con las exigencias actuales de nuestro pueblo suponía un reto a la Asamblea.

Creo honradamente que el Par­tido ha sabido salir airoso de esta prueba. Ahí están como botón de muestra las diversas Ponencias que se han aprobado, cuyo contenido es verdaderamente esperanzador no sólo ya en cuanto al momento pre­sente se refiere, sino por la carga de futuro que conllevan. Han entrado nuevos aires, se abren nue­vas puertas, se crean nuevos cau­ces, sobre todo se acepta el envite de una sociedad progresivamente cambiante. Esto es importante de cara a las generaciones que han de tomar el relevo en plazo más o menos perentorio.

Una nota que a mi parecer pue­de destacarse del resultado de la Asamblea es la de que el Partido ha sabido dar un fiel reflejo de la coherencia política y honradez que siempre le ha caracterizado, porque se ha conseguido el dar respuesta a la problemática actual sin perder el nexo de unión con lo que el Partido fue, sin renunciar a la esencia del mismo.

Cabe asimismo señalar la pre­sencia en el seno del Partido de varias tendencias que aunando ex­periencia con ánimo evolucionista, dentro de la disciplina del Parti­do, ofrecen un dinamismo necesario y enriquecedor que hace más atrac­tiva la imagen moderna del Par­tido Nacionalista Vasco.

Qué duda cabe de que ha habi­do cambios, transformaciones, etc., pero sólo las necesarias, y lo que es aún más importante, son las que exigido democráticamente el autén­tico motor del Partido, es decir, el pueblo, que forma su base masiva de afiliados.

En una palabra, y para termi­nar, la Asamblea de Iruña ha con­seguido en una gran medida el conjugar las connotaciones esenciales, históricas y peculiares que siempre han calificado al Partido con las nuevas exigencias políticas, socio-económicas, culturales y es­tructurales que eran precisas para afrontar con garantías de éxito el complejo y a la vez apasionante futuro que para nuestro sufrido y entrañable pueblo parece abrirse en esta etapa”.

Goian Bego Marcos

LA VERGÜENZA DEL PREMIO PLANETA

Lunes 17 de noviembre de 2025

Genial texto de Rafael Narbona Monteagudo ante el millonario Premio Planeta a Juan del Val.

TIEMPO DE CANALLAS

Ser amable con los canallas constituye una ofensa a la virtud. A propósito de la polémica desatada por El odio de Luigse Martín, Juan del Val afirmó que la literatura está por encima del dolor de una madre. Nada, absolutamente nada, está por encima del dolor de una madre. Val se ha burlado de los animalistas y ha exaltado las corridas de toros. Solo por eso merece ser vituperado. Su comentario sobre el dolor de las madres corrobora su indignidad moral. Es un mierda y lo que escribe no merece otro calificativo.

El Premio Planeta no es fruto de la deliberación de un jurado. Se trata de una decisión empresarial. Lo sé porque me lo han contado varias personas que lo han recibido. Me sorprende que alguien lo ignore. El mundo editorial es una ciénaga. La corrupción es la norma, no la excepción. Juan del Val no es un escritor. Escritores son figuras como Juan Marsé o Vargas Llosa, nos caigan mejor o peor. A Vargas Llosa tuvieron que pagarle un dinero extra bajo mesa para que aceptara el premio (querían aprovechar el prestigio asociado a su nombre) y el resultado fue la peor novela del escritor peruano. En cambio, Miguel Delibes, un hombre bueno, lo rechazó, pues consideraba que los premios debían utilizarse para promocionar a los autores nóveles.

La literatura se está muriendo. Grandes escritores como Miguel Sánchez-Ostiz o Juan Gracia Armendáriz apenas venden libros, mientras auténticas nulidades no cesan de hacer caja con sus bodrios. Al igual que en la tele, la basura es lo que vende. Vivimos en una época de masas. El porcentaje de ciudadanos con criterio y espíritu crítico es ínfimo. No es algo casual, sino el efecto de la agresiva manipulación ejercida desde los medios.

Cabrearse con las injusticas es sano. Y cuando arpías como Ayuso cuestionan que se haya producido un genocidio en Gaza, las reacciones no pueden ser tibias. Hay que indignarse y decir claramente que solo un miserable puede afirmar algo así. Los niños de la Cañada Real llevan cinco años sin luz. Casi todo el mundo lo ha olvidado. Es motivo suficiente para perder la paciencia y expresarse con rabia.  Probablemente, Valle-Inclán habría empleado esos adjetivos. Y el escritor gallego, era un maestro de la lengua. La moderación no es una virtud cuando se producen injusticias que claman al cielo.

Por cierto, ¿quién paga a ese legión de bots y cuentas falsas que atacan a las voces progresistas en ultraderecha y los empresarios que la financian?. Los insultos de hoy mañana serán agresiones. Un nuevo fascismo ya se pasea impunemente por las redes y a veces por las calles. Y frente al fascismo, la tibieza y la moderación solo son estupidez o complicidad

Rafael Narbona Monteagudo