¿Qué habrá sido de los Juancarlistas?

Domingo 9 de agosto de 2020

Almuerzo oficial con los reyes en el Congreso. Juan Carlos le tira un puro con una vitola (bandera española incluida) al portavoz del Bloque, Paco Rodríguez, al otro lado de la mesa. Acto campechano. Comento. ”Se nota que aprendió educación en un cuartel”. Un portavoz me dice. ”¿Qué prefieres, un rey glacial y que le guste la política y se meta en ella o alguien a quien le gusten estas cosas, las mujeres, las cacerías y la juerga?”. Obnubilo. Le rebato. Al salir el rey me da un puro. ”No fumo, se lo daré a Arzalluz”. ”Si es para Arzalluz le pongo una bomba” y ríe la gracia. A los quince días en un acto me trae un puro “Toma, para Arzalluz, sin bomba”. Alguien le había dicho que su comentario era una barbaridad. Pero el Campechano, su Graciosa Majestad, es así. Tiene patente de corso.

Fallece Miguel Delibes premio Cervantes, premio Nadal, premio Príncipe de Asturias, premio Narrativa y mil premios más. Su Majestad no va al funeral. Pregunto. Se había ido a Bahrein a una carrera de Fórmula 1. Seguramente volvió con alguna maleta llena de dólares para contar billetes por la noche en Palacio. Me dicen que no puedo preguntar estas cosas.

Su Majestad se va a Rumania a cazar osos. A uno de ellos, Mitrofan, lo emborrachan con wodka y miel. Josetxu Rodríguez, Lococo y Ripa parodian en Deia la hazaña. Los procesan. Se realiza el juicio. Les hacen sudar tinta. Los absuelven. En otra oportunidad son cinco osos y jabalíes. La Asociación de Derechos de los animales de Rumania protestan. El rey se aloja en un pabellón que fue de Ceaușescu. Pregunto. “El gobierno entiende que no forma parte del ámbito de respuesta al control parlamentario que cabe ejercer sobre su actuación”. Repregunto por lo que hacía el embajador que lo acompañaba. Lo mismo. Impunidad, Inmunidad y Omertá. Su Majestad es inviolable.

Se inaugura la biblioteca de la Universidad de Deusto. Su Majestad le dice a Antonio Basagoiti que le apoye a Patxi para quitarle a Ibarretxe que estaba allí en el acto oficial a pocos metros. Sale la noticia en El Correo. Horror. Llaman para quitarla. Pregunto sobre su papel de árbitro y moderador. No me admiten la pregunta. Es inviolable. Aznar mete a España en la guerra de Irak. No quiere pasar por el Congreso. Coordino una petición de portavoces para pedir una reunión con el rey ya que es el Jefe máximo de las Fuerzas Armadas y declara la guerra y hace la paz, según la Constitución. Solo recibe a Zapatero que actúa en plan esquirol. Bajo a la tribuna y pregunto para qué sirve la monarquía. Me patean en el pleno y gritan que soy un etarra.

Pregunto si durante la cacería de Bostwana le dio tiempo de firmar nombramientos de embajadores aparecidos en el BOE. Yo había visto películas de Safaris y en ellas solo se ven mesas plegables y vasos de cartón. Me dicen que sí. Mienten tanto como Margallo cuando pregunto que es lo que hace una señora llamada Corinna Larsen en los viajes oficiales y si actúa de lobista. Contestan que no es verdad. Un ministro allí presente me cuenta escenas irreproducibles. A las dos semanas lo reconocen. Margallo tiene patente para mentir en el Parlamento. No pasa nada. Se declara monárquico.

Pregunto por las encuestas del CIS en relación con la monarquía. Me contestan que es la Institución más valorada. Lo más de lo más. Les pido hacer preguntas no inducidas cuya respuesta se sabe. Me contestan que la monarquía no está en cuestión y que no desestabilice.

Pregunto por el necesario desglose por partidas del dinero público, ocho millones y pico de euros, para gastos de la Casa Real a ser administrados en libre albedrío por el Rey y a ver si me lo pueden explicar por partidas, como se hace en Inglaterra con la reina Isabel que se sabe hasta cuanto le cuestan sus sombreros. Me contestan que el rey no me tiene que dar cuentas de ese dinero público. Les digo que se quiten el nombre de “Monarquía Parlamentaria” si desde el Parlamento no se puede controlar nada. Me dicen que lea la Constitución. La vuelvo a leer. Efectivamente. Todo está y bien atado.

Comento con los socialistas el haber conocido en el exilio socialistas republicanos y les pregunto que son ellos. Me contestan que republicanos Juancarlistas. Les pido me expliquen el cambio. Me dicen que el rey ha sido el motor del cambio y que sin él no hubiera llegado la democracia. Les recuerdo que el amanecer hubiera llegado aunque los gallos no hubieran cantado. Me dicen que Felipe pactó con Suárez en 1976 la inviolabilidad e “intocabilidad” del rey para que se iniciara la transición. Victoria Prego le preguntó a Suárez por qué no convocaron en 1978 un referéndum sobre República o Monarquía. Tapó el micrófono y le dijo: “las encuestas nos decían que se perdía”. No les gusta les pregunte por estas cosas y me piden retire las preguntas porque les incomoda. No lo hago. Al supersocialista Javier Solana le dan el Toisón de Oro. Pregunto si lo va a recibir pues es la máxima condecoración reservada a los grandes servidores y mayordomos de Palacio. Son muy pocos los que la han recibido. Pregunto el por qué. ”Es muy amigo de D. Juan Carlos. El rey es un gran embajador”. ¿No será más bien un gran comisionista?”. “¡Por Dios, no vuelvas a repetir esa infamia!”. Les pregunto si ahora son Felipistas. Me contestan que hay algunos, pero de Felipe González.

Bono me llama. “El rey está preocupado contigo y no sabe qué te pasa. Te quiere mucho”. ”No me pasa nada. Pretendo ejercer mi capacidad de control y no me dejáis”. En una de estas digo que es un gandul y un corrupto. Me amenazan.” Te vamos a denunciar y procesar”. Hacerlo. Saco dos libros. ”Una Monarquía protegida por la Censura” y “Ni Útil, ni Ejemplar”. Les ponen sordina. “¿Pero el PNV no es partidario del Pacto con la Corona?”. “Si, si sirviera para algo, pero ya sabemos que este señor ni arbitra ni modera nada. Hay que moderarle a él. Y es un corrupto protegido por la Omertá española de medios, la Brunete Mediática, políticos, poder judicial, y mayordomos serviles. Mario Puzo no hubiera encontrado mejor argumento para escribir el Padrino”. ”Eres un exagerado Iñaki. Detrás de esto hay una voluntad de romper España”.

“Si tuviéramos una República, Aznar podría ser el presidente. ¿Te gustaría?”. ”No, pero a los cuatros años lo mandaríamos a casa. Y sabríamos cuánto cuesta y lo que hace. Pero ¿por qué tiene que ser Aznar y no Del Bosque?”. “No. Los Borbones representan la Unidad y permanencia de España y lo que dices no es serio”. ”¿Y es serio que nos digáis que es una monarquía ejemplar y el jefe del estado desaparece y vive rodeado de queridas Fortunas y Bribones?”. “Eso son habladurías”.

Voy a Palacio con recados del EBB sobre el bloqueo estatutario y la ofensiva de Aznar contra el nacionalismo. Le solicitamos modere. Salgo de las reuniones como esos judíos que van al Muro de las Lamentaciones y dejan un papelito entre las piedras. Como hablar a una pared. Esfuerzo valdío. Yo no actuaba como el llanero solitario. Era portavoz de un Grupo. Digo ésto porque fuimos los primeros en anunciar lo que venía y en denunciar la existencia de una cloaca. Hoy vas a un edificio y te toman la temperatura. un grado más y te llevan a urgencias. Si en la Villa y Corte se hubiera medido la temperatura del funcionamiento institucional y la conducta del rey en particular, hasta a La Cibeles le hubieran puesto un respirador. Raimon decía que si no rompes el silencio, morirás en silencio. Nosotros lo rompimos. Nadie más. Hoy las andanzas del Campechano solo las vemos en los magazines vespertinos, algo que horrorizaba a la Zarzuela de Sabino Fernández Campo” El rey solo tiene que estar en los informativos serios”, comentaba. ”Pues que sea serio”. Su hijo Felipe tiene una papeleta. Actuó con celeridad ante el Procés. Solo cuando se inició el confinamiento sacó una nota diciendo que no aceptaría la herencia del padre (no el trono) y que le quitaba la paga. Lo han mandado fuera sin pedir perdón y huyendo de la justicia. Tiene pavor a que su Majestad sea una mina a la deriva que rompa de arriba abajo la modélica foto de la transición, que ya está rota a pesar de la operación “de estado” en el que el Grupo Prisa, Vocento, PP, CDS, Vox y PSOE mantienen. Un huracán que pasará y las cosas volverán a donde estuvieron.

Felipe González, Zapatero han sido los grandes culpables de la Omertá que le ha rodeado a Juan Carlos. Aznar y Rajoy han sido fieles mayordomos. Juan Luis Cebrián decía que “la monarquía no resistiría un editorial de El País”. Hoy sigue defendiendo el invento y no haciendo el menor mea culpa. Villar Mir, ministro post franquista le construyó el pabellón a Corinna en el recinto de la Zarzuela. Félix Sanz Roldán, director del CNI protegió a la señora amante y propició la abdicación ante el cúmulo de basura acumulada ya que al  Campechano  no le gustaba la idea de abdicar.

¿Qué pasará?. Nada. Se cambiará algo, para que no cambie todo. Mayor control de los dineros, quitarle al padre el título de Emérito como Juan Carlos le quitó al suyo en 1969 la “herencia de la historia” y le traicionó a petición del dictador que no restauró la monarquía sino la instauró, y tira millas. Cuestión de estado.

La ley del silencio no existe y no hay manera de encontrar un juancarlista ni en foto. Es la única novedad.

España es así, Sra. baronesa. Por eso mantiene a los Borbones.

García Margallo, el gran encubridor

Sábado 8 de agosto de 2020

Conocí a José Manuel García Margallo en la legislatura de 1986. Formaba parte del PDP, se colocaba en los últimos escaños de la Cámara y era un buen parlamentario. Había estudiado en los jesuitas de Donosti, en la Universidad de Deusto y ese dato me lo repetía cada vez que nos veíamos. Tenía obsesión por Sabino Arana y por Arzallluz y se declaraba monárquico y de extremo centro. Creo era más de lo primero que de lo segundo. Y democristiano solo de cintura para arriba. Viajé con él a Guinea Ecuatorial en 1988 y establecimos una buena relación personal que se perdió cuando fue ministro de Rajoy.

Posteriormente fue elegido eurodiputado en el Grupo del PPE y en 2011, con mucho misterio nos invitó a Carles Gasoliba de Convergencia, Jordi Casas de Unió y a mí mismo a su casa de  la calle Zurbano en Madrid. Estuvo asimismo Luis de Grandes que había sido portavoz del PP en el Congreso en tiempos de Aznar. Quería saber nuestra percepción de Rajoy y si nuestros partidos le apoyarían en caso de no obtener mayoría absoluta. Lógicamente le dijimos que esa decisión no era nuestra, pero me imagino que ese sondeo le vendría bien de cara a su amistad con Rajoy al que invitaba a navegar en un barco que parece tenía.

Pero en noviembre de ese año  2011 Rajoy obtuvo mayoría absolutísima, 186 diputados y de todo aquello se quedó en nada. Aquel tipo afable, irónico y agudo se convirtió en un tipo distante, arbitrario, frívolo, despreciativo, nada que ver con la persona que había conocido de diputado de base. Si quieres conocer a fulanito, dale un carguito. Hay mucho de eso.

Ante ese cambio tan brutal, tuvimos nuestras trifulcas. Una de ellas a cuenta de su intocable monarca.

Mi obligación era controlarle como ministro de Asuntos Exteriores. Nunca tuvo la menor sensibilidad con una política exterior basada en valores, ni con el drama venezolano, ni con la construcción de Europa  en serio y solo le interesó neutralizar el Procés catalán metiendo horas con los embajadores y viajando, sin publicidad, a los países bálticos y al Vaticano para neutralizar la acción exterior catalana. Para colmo se llevaba fatal con su secretario de estado Méndez de Vigo y aquello no fue nada bien. Parece mentira que una cabeza bien amueblada fuera tan poco serio en todo, salvo en su rancio concepto de la españolidad, más propia del ministro de Franco Fernando M. Castiella.

Que no, que si… El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, no  quería aclarar cuál era su versión definitiva sobre sus posibles encuentros con Corinna zu Sayn-Wittgenstein y los posibles encargos del gobierno español para que la «amiga entrañable» del Rey mediara ante los Emiratos Árabes. Primero lo negó todo: «No tengo noticias de esas gestiones, no sé a qué periodo se refieren», dijo el ministro, que posteriormente echó balones fuera, más bien a la portería de los socialistas: «Es que no tengo ni la menor idea. Eso, como usted sabe, corresponde a un periodo anterior al Gobierno del PP». Llegó incluso a negarlo en sede parlamentaria, cuando en el Senado, a pregunta mía en el pleno, me negó enfáticamente“ que ni el Gobierno actual ni el anterior encargaron trabajos de ningún tipo” a la lobista  alemana. Mentía descaradamente.

Sin embargo, después de que El Mundo revelara los encuentros con Corinna, un portavoz autorizado de García Margallo reconoció que efectivamente se había reunido con la “amiga entrañable“ de su campechano monarca.

Dos encuentros de carácter privado

Fueron «dos encuentros de carácter privado», aunque el ministro negó  «tajantemente» haber encargado a Corinna gestiones de mediación entre el Gobierno y los Emiratos Árabes.

Sin embargo, ¡que mala pata!, El Mundo desvelaba que García Margallo recurrió a la amiga del Rey para que mediara ante Abu Dabi hacía apenas unos meses, con el fin de intentar calmar a los inversores árabes tras la rebaja de las ayudas a las energías renovables por parte del Ejecutivo. El primer encuentro habría tenido lugar en noviembre del año anterior, una comida en Madrid, en un sitio fuera de la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, que no fue un restaurante. El segundo, más breve, fue en diciembre.

«No me consta»

García Margallo dijo  que él no había encargado nada a Corinna, sin embargo, no desmintió que se hubiera hecho dicha mediación, ya que al respecto se limitó a contestar que a él no le constaba.

En las reuniones mantenidas en noviembre y diciembre por García Margallo con Corinna aquel le habría entregado a la princesa documentos del Ministerio de Industria, entre los que se incluían manuscritos del ministro José Manuel Soria, para preparar la posición española ante la cumbre energética de Emiratos Árabes.

Sobre este asunto, Soria, en la misma línea mentirosa dijo que él no le dio «documentación a Margallo ni Margallo me la pidió a mí» y sobre los encuentros del ministro de Exteriores puntualizó que «si él se ha reunido» con Corinna «será él quien pueda aclararlo”.

No aclararon nada y nadie les exigió responsabilidades por mentir. Si al ministro Javier Solana el rey le condecoró con el Toisón de Oro, siendo socialista y si todos los ministros de Asuntos Exteriores cubrieron al rey, en el caso de Margallo este no solo lo cubrió sino mintió en sede parlamentaria,

Destaco el hecho porque es uno de los asiduos a los platós que en las televisiones nos da clases de ética política y de cómo ha de funcionar la democracia siendo un auténtico encubridor de fechorías de todo tipo.

Comparecencia de Sanz Roldán

La noticia saltó justo el día en que director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) el general Félix Sanz Roldan, compareció ante la Comisión de Gastos Reservados del Congreso para informar sobre la relación de Corinna zu Sayn-Wittgenstein con los servicios de inteligencia. Así lo había solicitado Izquierda Plural (IU, ICV y CHA) tras las declaraciones de la lobista alemana a El Mundo, cuando aseguró que había trabajado para el Gobierno español en asuntos «delicados y confidenciales». La comparecencia fue a  puerta cerrada y a ella asistieron un miembro de cada grupo: Alfonso Alonso (PP), Soraya Rodríguez (PSOE), Josep Antón i Duran i Lleida (CiU), Cayo Lara (Izquierda Plural), Rosa Díez (UP y D) y Aitor Esteban (PNV).

Me consta que pidieron explicaciones y que él, un zorro, ducho en el regate en corto, mintió tanto como Margallo en pleno.

Cuando la gente se pregunta el por qué Juan Carlos de Borbón ha podido hacer de su capa un sayo durante cuarenta años, la respuesta es sencilla: porque ha tenido chambelanes de Corte, cortesanos de reverencia, que se lo han permitido todo. Entre ellos, José Manuel García Margallo uno de esos monárquicos españoles del siglo XIX.

Los responsables del Juancarlismo

Viernes 7 de agosto de 2020

Conté ayer como nos metieron de matute la monarquía en el mismo paquete constitucional. Sabían, y Suárez lo reconoció, que en 1978 preguntar a la opinión pública española si quería una República o que siguiera Juan Carlos, éste perdía el envite. Y por eso ahora nos dicen que la monarquía es constitucional y que vivimos en una Monarquía Parlamentaria. Palabras. Un parlamento que no puede controlar al jefe del estado, no es un parlamento plenamente democrático.

Con este trámite Juan Carlos de Borbón se aseguró su puesto de trabajo y una vez más los Borbones volvieron al Palacio. Con la abstención de los socialistas, los grupos parlamentarios que integraban la comisión constitucional aprobaron en mayo de 1978 el anteproyecto de Constitución, que establecía la Monarquía Parlamentaria como forma política de estado. Cumplido el trámite, acabó la tradición de 98 años de republicanismo del partido de Pablo Iglesias por decisión de su cúpula.

Mordazmente Pablo Castellano, crítico con la decisión, escribía que ”pasado el tiempo tuvo también su morbo ver al Sr. Rubial y al Sr. Gómez Llorente, entre otros, formando parte de la representación parlamentaria que recibió en el puerto de Cartagena el cadáver de Alfonso XIII, respetuosamente inclinados ante el féretro y en reverente y piadosa actitud durante las exequias”.

Pero no fue solo ésto. Se tenían que dar paradójicamente garantías a quienes habían de ir abriéndonos, más bien entreabriéndonos, el portillo de que se podía llegar a un pacto entre caballeros, para que el Ejército no se sintiera hostigado, la figura del dictador quedara a salvo de críticas, la familia Franco estuviera  bien considerada y lo que habían  robado fuera intocable, la señora de Meirás respetada, y ella y su hija con títulos nobiliarios, la Monarquía no puesta en cuestión y olvidada toda esa “verborrea demagógica” de la   depuración de responsabilidades y revisión de fortunas.

Había que merecer el perdón de los torturadores y verdugos, generosos y comprensivos con la tentación de revancha de las víctimas.

El rey se convirtió en «el Motor del Cambio” y nadie se puso a preguntar si ese motor funcionaba con sangre, con miedos, con prebendas, con diesel o con gasolina democrática. Afortunadamente en aquella Sodoma socialista alguien fue un hombre justo. Se trató del senador Manuel Mora, veterano aviador republicano, que votó contra la Monarquía en el acto final de aprobación de la Constitución en el Senado, porque hasta los viejos republicanos socialistas que se habían pasado tres cuartos de su vida en el exilio, hicieron el mismo harakiri que se habían hecho los procuradores franquistas en aquel pleno en el que se aprobó la ley de la Reforma Política que fue la pista de baile en la que se movió  Suárez, con el rey sacando a bailar a González y a Carrillo. Lo malo de este neo monarquismo socialista fue que hasta la noche electoral del 28 de   octubre   de 1982 en la breve alocución que pronunció Felipe González  desde el balcón del Palace, con Alfonso Guerra a su lado, y cuando a las dos y media de la madrugada ya estaba confirmada la dimensión de su apabullante victoria no se  olvidó de mencionar al rey, cosa que no hizo Suárez en su despedida.

Y a partir de ahí vino todo lo demás, hasta el detalle de no haber creado una condecoración propia de la democracia. Sigue persistiendo la prerrogativa real de seguir concediendo títulos de nobleza y de seguir manteniendo las increíbles Órdenes de Isabel La Católica, Carlos III, y Raimundo de Peñafort además del Toisón de Oro, aceptada tan gustosamente por el socialista Javier Solana. Cuando el rey concedió los últimos marquesados a Del Bosque, Villar Mir, Aurelio Menéndez y Vargas Llosa pregunté por qué lo hacía y en base a qué y la Mesa del Senado, presidida por el socialista Javier Rojo no me admitió a trámite la pregunta. ¿Monarquía Parlamentaria?. Ya, ya. Luego uno se entera que a Villar Mir le dieron el marquesado porque le construyó a Corinna en el recinto de la zarzuela un pabellón para que viviera con su hijo.

En resumen. La monarquía para que superviva tiene que ser útil y ejemplar. Evidente que hemos tenido una Casa Real transparente, útil, ejemplar, barata y arbitral. Y quien se queje, a la carbonera!!.