El revivir de los rituales

Se habla mucho desde hace años del poder de las visualizaciones, o dicho de otra manera, cuando te imaginas en una situación concreta y haces que tu mente lo perciba como si fuera real. O cuando llevamos ese deseo o necesidad a transformarlo en teatro. Los que siguen al emblemático artista chileno Jodorowsky habrán leído largo y tendido sobre la psicomagia, son una especie de rituales que se utilizan para romper bloqueos mentales y aliviar traumas. Dicen los expertos en la materia que el inconsciente entiende la metáfora que realizamos con el ritual o la psimagia. Es como una línea directa a ese lugar tan desconocido y a veces inalcanzable como es el inconsciente, a través de acciones concretas.

Nada nuevo bajo el sol

Aunque suene muy actual y revolucionario, realmente si lo analizamos, a mi entender, se trata de utilizar palabras nuevas para algo muy, pero como que muy antiguo. No hay lugar del planeta, ni cultura que no haya utilizado los rituales para sus deseos y como método para resolver problemas. Suena a cosa de gente crédula o ignorante pero lo cierto es que, aunque no sabemos si estas acciones funcionan o no, los conocimientos que vienen de antiguo en muchas ocasiones tienen más de sabiduría que de analfabetismo.

Personalmente, me encanta todo lo que tenga que ver con los ritos y las ceremonias. Cuando estuve en Tailandia, mi amiga y yo nos recorrimos un montón de templos budistas y realizamos rituales, …que si encender velas, mover ruedas, poner flores, cantar,… Te sientes bien cuando compartes estos momentos en comunidad aunque no comulgues con la religión. Cuando entro en una iglesia, tengo la costumbre de encender alguna vela,  tirar monedas en la Fontana di Trevi,… y todo lo que sea costumbre en la zona. No debo ser la única porque no hay persona que no vaya y no lo haga, por lo menos en lugares populares como en la afamada fuente italiana. Aunque solemos apostillar la acción con un “bueno, …. yo no creo mucho en estas cosas pero por si acaso,…”

En Euskadi hemos sido ricos en rituales, muchos de ellos herencia de la antigua religión que aquí se procesaba, posteriormente muchos de ellos, el cristianismo los ha incorporado como suyos para ganar adeptos. Los hay muy populares como el de girar la piedra del amor en Urkiola. Dice la tradición que para buscar pareja hay que darle siete vueltas al famoso pedrusco.

Si no sintonizamos bien con la piedra de Urkiola, la cruz de Arrate también vale para estos menesteres. Pero en el caso del monolito eibarrés, no son siete, sino tres, las vueltas que se tienen que dar.

Después de conseguir pareja, en ocasiones toca formar una familia, para eso también tenemos lugares y ritos que nos ayudan en esta labor. La misma cruz de Eibar nos vale para impulsar la fertilidad. Según los eibarreses los niños no vienen de Paris, sino de Arrate. Un lugar que para todo el entorno está cargado de simbolismo.

En el bello valle de Araotz en Oñati, en una cueva que se esconde en el extremo suroccidental de Gipuzkoa, se esconde la ermita de San Elías. El lugar a donde nos tenemos que dirigir es a la pila de piedra de agua que mana del techo. Hay varios métodos para llamar a la fertilidad, podemos meter tantos dedos de la mano como hijos se quieren (tradición de Salinas de Lenitz) o bañarse de cintura para abajo (Oñati). Tambien llevar ropita de niños.

Otro lugar impresionante donde poder realizar este tipo de ritos es en el famosísimo San Juan de Gaztelugatxe. Arriba nos espera la ermita y su campana. Si vas no te olvides de tocarla tres veces a la vez que pides un deseo. Dicen que si lo haces el santo hará cumplir tus deseos y más si se trata de ¡asuntos de fertilidad!


Hay muchos ritos dispersos por todo el territorio,… ¿Conoces alguno más?

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