Viaje a Galiza y la descripción de Castelao sobre la República Federable.

Martes 30 de enero de 2018

Desde el jueves 25 al sábado 26, he estado en Galicia invitado por el diario de Ourense La Región y por el partido Galleguista, el histórico de Castelao.

El eje central de la visita fue el acto de recuerdo del nacimiento del símbolo de Galicia por antonomasia, Alfonso Rodríguez Castelao en Rianxo en 1886. El partido galleguista y su actual secretario general Francisco López “Chesqui”, que es un entrañable turbo dirigente, no quieren que el partido de Castelao caiga en el olvido y con él se recupere asimismo su casa en su pueblo natal.

El jueves 25 estuve en Ourense hablando de “Castelao y los Vascos” un libro que preparé en los años ochenta con todas las vinculaciones existentes entre vascos, catalanes y gallegos con la Triple Alianza y Galeuzka, terminando en la Declaración de Barcelona de 1998.

El viernes visité Combarro, O Grove y Padrón, donde hablamos sobre lo mismo con visita al museo dedicado a Rosalía de Castro, museo que está francamente bien montado y está plantado un Roble de Gernika de la época de Pradera. Alli aparece en las fotografías con su esposo Martínez de Murguia, cuya madre será homenajeada en breve gracias al siempre generoso y constante impulso de Xose Estevez.

Y el sábado, tras visitar en el cementerio la tumba de Teresa Castelao, tuvo lugar el acto en una sede del ayuntamiento, presidido por el convocante partido galleguista y el alcalde del Bloque Muiños. Su padre jugó en el Aurrera. Y llegó para esa parte de los recuerdos Jokin Bildarratz que les cantó la canción de Mikel Laboa, quedando todos encantados. Ya es el segundo año que lo hace.

La relación de Castelao con Aguirre, Irujo, Lasarte, Doxandabaratz, Aldasoro fue muy intensa y muy interesante. La descubrí tras el fallecimiento de Irujo y con la lectura delas cartas entrecruzadas. En 1985 fui con Uzturre al congreso del Partido galleguista y quisimos ponerle unas flores ante su sepulcro en el Panteón de Gallegos Ilustres en Santo Domingo de Bonaval. No nos abrieron la verja y depositamos el ramo ante la verja.

Invito a conocer a Castelao. Es un gigante de la política, la cultura, el trato humano, la poesía, el magnetismo, la siembra, el paradigma, el apóstol.

Del libro que publiqué transcribo ahora lo que él escribió sobre cómo nos trató la República y de cómo pasaron de República Federal a Federable. La España eterna, sea de izquierdas o de derechas. La de siempre.

Esto escribió Castelao:

“Aquellos republicanos sólo se quisieron atender las demandas abrumadoras de Cataluña y disfrazóse la concesión con prerrogativas generales que no se pensaban cumplir».

«Los Estados autonómicos fueron considerados como recurso tera­péutico, y no como solución liberal para soldar los diferentes pueblos que integran España».

«El aplazamiento de las autonomías —por culpa de los trámites in­ventados para prolongar el sistema unitario— desintegró a Navarra del País Vasco, retrasando en cinco años la fortificación de un baluarte seguro de la democracia».

«Los gobernantes provisionales de la República carecían de un plan de organización del Estado, y no tenían alientos para formarlo, y por no atreverse a resolver por decreto —pongo por caso— los simples proble­mas de justicia social, convocaron a toda prisa unas Cortes constituyen­tes, disfrazando con escrúpulos de leguleyo lo que en el fondo era indecisión, incapacidad y cobardía».

«Me acuerdo de la noche en 1931 en que se planteó el problema de la estructuración de la República, cuando la mayoría de los diputados nos disponíamos a votar en favor del sistema federal. Aquella votación hubiera sido absolutamente sincera porque fue promovida por una enmienda de alcance insospechado, que cogió de improviso a los valedo­res del Parlamento. Tan poca importancia se le dio a esta enmienda que el «banco azul» estaba desierto de ministros. Me acuerdo de que se levantó Santiago Alba y acoquinó a los diputados haciéndoles ver la sorpresa que recibiría el presidente del Consejo de Ministros, al día siguiente cuando leyese en los diarios de la mañana que la República ya no era unitaria. Los expertos diputados de la Monarquía convencieron a los diputados novicios, y la votación se aplazó hasta conocer el criterio del Gobierno. Y así fue como las Cortes que hubieran dicho «sí», dijeron, «no».

Hasta aquí un pequeño fragmento de su gran libro SEMPRE EN GALIZA que recomiendo vivamente. Tiene hoy la misma actualidad que cuando se escribió.

 

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