Martes 23 de junio de 2026
Igone Elexpe Uriarte
He tocado aquí varias veces la refacción hecha al Museo Vasco de la Plaza Unamuno, aunque se entra por la calle La Cruz, calle donde nació el Lehendakari Agirre.
Dije que no me había gustado absolutamente nada el trabajo realizado y mucho menos su fachada, todo un mazacote, sin gracia, ni personalidad y que los 22 millones gastados, repito, 22 millones se han gastado, a mi juicio, muy mal, y como una vez inaugurado con los Vips clásicos, no hay derecho al pataleo. Ante eso, la respuesta está siendo negativa. El propio Mikeldi, antes sobre hierba, ha quedado sobre el frío cemento y la maqueta de Bizkaia ha sido arrumbada.
Pero así como funciona el teflón, donde no se pega nada, nadie da explicaciones, nadie se siente aludido y nadie piensa rectificar nada. Es lo más parecido al funcionamiento de un ayuntamiento sin escucha activa y además lo hace ante una oposición que no se entera.
Y como va en serio la cosa, reproduzco el correo que me ha enviado Igone Elexpe Uriarte que se queja sin esperanza porque
cuya queja irá seguramente a la cesta de los papeles.
La reproduzco a continuación. Dice así:
“Vivo frente a la entrada del museo y pensaba que tras años de aguantar la porquería que quedaba agarrada a los cristales de nuestros miradores (los trabajadores cortando los materiales al aire y sin mascarilla), el resultado iba a ser un edificio que por lo menos, fuera acorde con el entorno vizcaíno. Sin embargo, han tapado la fachada de piedra típica de aquí y han suprimido balcones y la fachada de la farmacia que antes resaltaba y era tan cuqui, ahora ni se distingue. La fachada parece más de un edificio de la meseta que de nuestro paisaje. Un amigo me lo describió así:
“Si un turista me preguntara qué es ese edificio y le contestara que es una cárcel, se lo creería”.
Y lo mejor, es que el museo nos invita a los vecinos que hemos convivido estos años con las obras, a una visita guiada especial. Teniendo en cuenta que llevamos dos semanas de entrada gratis para todo el mundo, pues no sé…
Prefiero que se hagan cargo de la limpieza de nuestros miradores😜”.
Ahí queda eso.

Agradezcamos la gestión municipal que ha convertido Bilbao en una ciudad despersonalizada. Y como estamos viendo brutalmente incómoda en casos de valor excepcionales. Ciudad de asfalto, hormigón y arbolitos ñoños.Muy abierta, tolerante y moderna, eso sí.
Quería decir calor, no valor. Perfecto horno y ridículas actuaciones para paliarlo.
No he tenido ocasión de visitarlo aún.
Pero si me tengo que guiar por los comentarios escritos en este blog y por las opiniones vertidas verbalmente que me han llegado, la conclusión que saco de ello es que el resultado es un tanto decepcionante.
Pues una pena por las expectativas que se tenían en base al tiempo de duración de la obra y del dinero invertido.
Un Museo, en su contenido, debería de guardar más su impronta acorde con la naturaleza de lo que representa, esa es la manera de transmitir, enseñar y gustar.
Si de lo que se trata es de dar a conocer la cultura, las tradiciones, los orígenes, los artistas, etc. de un pueblo, en este caso Euzkadi, debe de respetar con minuciosidad todos estos aspectos y plasmarlos de manera amplia sin escatimar en detalles.
Si se tiende a minimizar, a simplificar y a omitir, poca o nada función tiene un Museo.
Y si por otra parte el continente tampoco es atractivo, ni es acorde con la temática, obviando también particularidades y elementos propios de la materia, el mensaje es difícil que llegue al público y que cautive.
Y eso va en detrimento de la idea que el visitante pueda llevarse y también en contra de los intereses económicos del Museo.
Y vuelvo a decir que aún no lo he visto, pero en base a lo que me llega, pereza me da acercarme a conocerlo…
Y eso y teniendo en cuenta como funcionan hoy las redes sociales y el boca a boca, es una pena que las opiniones no sean tan positivas como sería lo deseable.
Lo dicho, una pena.