Martes 12 de mayo de 2026
Estos días, a cuenta del hantavirus aparecido en el crucero “Hondius” se ha vuelto a hablar del Hospital Gómez Ulla donde han llevado a los españoles para su observación. El Hospital Gómez Ulla es un centro hospitalario público, dependiente del Ministerio de Defensa, situado en Carabanchel y lleva el nombre de un destacado médico y cirujano español, pionero en la organización de la sanidad en campaña.
El hospital Ramón y Cajal está en el barrio madrileño de Fuencarral y lleva el nombre del médico especializado en histología y anatomía patológica, Ramón y Cajal, que fue senador y compartió el premio Nobel.
El Gregorio Marañón es un hospital madrileño en el distrito de El Retiro y lleva el nombre de Gregorio Marañón médico, científico, escritor y catedrático.
El Hospital la Paz se encuentra en el distrito de Fuencarral y es un hospital de referencia de la Comunidad de Madrid.
Hago esta consideración pues nadie les llama a estos hospitales por el nombre del barrio o de la ciudad. No son conocidos estos centros como el Fuencarral, el Retiro, el Carabanchel ni el Chamberí. Lógico.
¿Y por qué en Euzkadi al hospital Alfredo Espinosa se le llama Urduliz?.
Pues porque se hace grave dejación del homenaje que se le hizo al republicano Consejero de Sanidad, el médico Alfredo Espinosa que tras ser traicionado por el aviador Yanguas cuando volvía de Iparralde de gestiones para evacuar niños en mayo de 1937, fue traicionado aterrizando el piloto en la playa de Zarautz, capturado y fusilado. Su despedida la leyó el Lehendakari Agirre en el Congreso Mundial Vasco de 1956 y el Lehendakari Ibarretxe en Gernika ya que se trata de todo un testamento de humanidad y democracia.
Y sin embargo nadie respeta el nombre del Hospital Espinosa y todos los llaman Urduliz fundamentalmente porque en áreas de Osakidetza no hay el menor respeto por la historia de este pueblo.
No digo que no haya gentes que lo llamen el Hospital Espinosa, pero son los menos. Sinceramente, me parece una vergüenza y un grave menosprecio a su nombre y a su historia y sobre todo a su humanitaria entrega.

Pues sí, a veces las cosas y siendo bien pensado, no sabes porque enganchan o no, aunque siempre pueden cambiarse…, por ejemplo en Bilbao la Estación del Norte o Abando, se llama ahora Indalecio Prieto, pero eso no termina de enganchar mucho, la gente la sigue llamando Abando o Estación del Norte.