María Antonia y el bipartidismo Borbónico

Domingo 7 de septiembre de 2014

EI  pasado 1 de junio Raquel Ugarriza le entrevistó aquí, en Deia, a Gemma Zabaleta, ex consejera de empleo en el gobierno de Patxi López. La entrevista llevaba por  título algo  muy gráfico: «Al PSE le falta un proyecto anclado en Euzkadi, no el mismo de Extremadura».

Zabaleta daba en el clavo con esta reflexión que se suma a varios  hechos veraniegos. Uno de ellos la marcha del ex Lehendakari Patxi López a Madrid, habida  cuenta que el PSE es un apéndice del PSOE, su pequeña sucursal. Antes que él ya se fueron los candidatos a Lehendakari Ramón Jauregui, Txiki Benegas y Nicolás Redondo.

Tenemos pues la primera constatación. Euzkadi es un mero trampolín para acceder a la política española. Euzkadi, en el fondo, se les  queda  pequeña y a pesar de que López diga que no hay el menor malestar por su viaje de ida a Madrid, si esto fuera así, el PSE, se lo tendría que mirar. Pero como no lo  es, que sus  gentes denuncien el desapego.

En segundo lugar llama la atención lo poco interiorizado que tiene el PSE el euskera. Las declaraciones de una euskaldun, alumna de ikastola como Idoia Mendia, diciendo que el gobierno vasco gasta mucho en el aprendizaje y difusión del euskera es un tiro a su propio pie. Y la pregunta que habría que hacerle sería, ¿cuál es el coste de cuarenta años de persecución preferencial hacia una de las dos lenguas  cooficiales de  la Comunidad Vasca?. ¿Avala Mendia aquello de que es más importante el inglés contraponiéndolo a un euskera que fue borrado hasta de las lápidas de los cementerios?.

Y en tercer lugar llama la atención la poca defensa que hacen de la vasquidad en todos sus foros. Como si viviéramos en Extremadura.Y no está mal recordar que el   Comité Socialista de Euzkadi comprendía en 1977 a  los socialistas  navarros. Un día, Urralburu y sus chicos se fueron, (quizás para poder robar mejor) y en el seno del socialismo vasco no  pasó absolutamente nada. De un Comité histórico, salieron dos partidos y aquí paz y luego gloria. Pasado el tiempo se ve la situación en la que está un socialismo navarro mendicante, rebajado a la tercera parte de sus votos, en  una duda existencial perenne  sobre con quien pactar, sin  brújula y esperando instrucciones de Madrid.

No es tan así la  situación del socialismo catalán que es evidentemente catalanista y catalano parlante y además partidario de permitir la Consulta aunque luego propicie el NO, pero democráticamente  acepta que  en  una sociedad abierta, moderna y con vida, consultar al ciudadano sobre lo que quiere es algo intrínseco a la democracia. Pero mientras esto ocurre en Catalunya, el PSE en Euzkadi se cierra en banda y asume el discurso del PP sin cambiar una coma.

Y eso de que el PSE tiene el mismo proyecto para  Euzkadi que para Extremadura no lo digo yo, lo dice  una de sus  dirigentes más  significadas. Ojalá Gemma Zabaleta y las Zabaletas que no dudo  hay en el PSE vayan ganando la partida e incluso le recuerden a su nuevo  secretario general, Pedro Sánchez que no  hay nada peor para un partido que no cumplir sus promesas y que la credibilidad en política es básica para andar por la vida. No es de recibo decir en campaña, como dijeron, que harían lo imposible para que Miguel Arias Cañete no fuera comisario tras el debate en televisión con Elena Valenciano, y de aquella promesa, si te he visto no me acuerdo. Son ya varios los incumplimientos de Sánchez: primarias en noviembre que no harán, incluir en la Ejecutiva a  Madina  y Pérez Tapias, que tampoco ha hecho y ahora esto.

Y es que recuerdo lo dicho por Arias Cañete por su gravedad, su prepotencia y su desprecio  de género. “El debate con una mujer es complicado. Si demuestras superioridad intelectual o la acorralas, eres machista. Si debato con el Sr. Rubalcaba nos podemos decir todas las barbaridades”.

Alguien así  no puede ni debe ser Comisario  en Europa. Pero Sánchez lo va a permitir.

Por menos de eso a un italiano apellidado Butiglione, le mandaron a casa. Si los socialistas españoles no ahorman  una estrategia con los socialistas europeos con el fin de que ésta candidatura no prospere, demostrarán que estamos ante el mismo PSOE de un Felipe González que decía que lo importante no era que el gato fuera blanco o negro, sino que cazara ratones. El fin justificando los medios.

En estrategia política no hay peores errores que no cumplir lo que se promete,no dar explicaciones, subvalorar al adversario, creerse la propaganda  propia y presentar los deseos como realidades, Y me da que Pedro  Sánchez va por este camino.

María Antonia

María AntoniaEl pasado 29 de Julio falleció en su Galicia de origen, la periodista María Antonia Iglesias. Antigua militante del PCE, católica, dura, con personalidad, la conocí con el micrófono de TVE  en  los pasillos del  Congreso. Un día, siendo Felipe  González presidente y Jordi  García Candau director General de TVE me llamó pues quería estar con nosotros. Le habían nombrado directora de los servicios informativos y sabía  que entre sus manos tenía más poder que variosministros. Eran los tiempos de la televisión única.

Fui a la comida con Rafael Suso, que entonces trabajaba en Ajuria Enea con Carmelo Sáenz de la Maza en tiempos del Lehendakari Ardanza. Ella fue  con Amalia Sánchez Sampedro y Alicia Gómez Montano. Y nos  dijo, «Os he llamado porque noquiero un informativo a dos. El estado español es más  que dos partidos. Y este es un sistema parlamentario, no bipartidario y quiero deciros que vuestras noticias e informaciones serán tenidas en cuenta. Y además me interesa que Euzkadi no solo sea noticia por ETA”. Nosotros le contestamos que nos parecía muy bien y que además ese principio también favorecía al gobierno porque no toda  la oposición estaba contra el PSOE sino muchas veces, fundamentalmente, contra aquel PP de Aznar.

Y cumplió. Recuerdo una vez que Xabier Arzalluz fue manipulado en sus declaraciones. Le sacaron llamando poco menos que «maricón de turno” a políticos españoles. Ante aquello le  llamamos a María Antonia y ésta inmediatamente le mandó una cámara para que aclarase la manipulación. Arzalluz había criticado «a los Mario Condes de turno» que ni es lo mismo, ni se escribe igual. Y así varias veces.

Asimismo le recuerdo a María Antonia Iglesias en Mutriku un 31 de Julio llegando con un  ramo de flores a la misa y posteriormente en la comida en el Batzoki, así como su reportaje hecho con mimo en el centenario del PNV y posteriormente su defensa de  la figura del presidente del EBB a quien  invitaba a visitar Madrid y explicar ante periodistas de todo tipo, las políticas que el EBB adelantaba en tiempos de los Lehendakaris Ardanza e Ibarretxe . Y todo esto acabó cuando llegó Aznar y puso a aquel manipulador de Alfredo Urdaci que hizo verdaderas tropelías distorsionando la información, (Letizia Ortiz era su periodista favorita), pero María Antonia en Radio Euzkadi, en tertulias varias de radio y televisión, siempre fue una referencia de defensa, comprensión y apoyo a las tesis nacionalistas, no siéndolo ella en absoluto. Lo hacía porque creía en la pluralidad de la información propia de un sistema democrático frente a las  brunetes mediáticas que cada cierto tiempo disparan a mansalva. A ella le llamaban la albóndiga.

Es cierto asimismo que tuvimos y tuve mis trifulcas con ella a cuenta de la monarquía y de Barrionuevo  y Vera, pero el balance de  estos años es altamente positivo y es justo  reconocerlo, aunque en  vida, la gente  le paraba en la calle cuando venía a EITB, y eso le confortaba.

Es de bien nacidos ser agradecidos y viene bien recordar estas cosas en el momento del adiós y en momentos en los que TVE vuelve al bipartidismo, vuelve al Real Madrid-Barça, vuelve al baile a dos de  un chotis madrileño. María Antonia, eskerrik asko. Tú marcaste la diferencia.

 

Una Monarquía no democrática

Sábado 6 de septiembre de 2014

789.14La democracia se manifiesta en las urnas. No hay sistemas democráticos sin elecciones y sin debate. Bien es verdad que pueden coexistir monarquías con sistemas parlamentarios y que hay democracias muy consolidadas como la británica, la danesa o la holandesa que son monarquías que tienen un rey o una reina como adorno, como símbolo, o como florero, pero nada más. Está también la tailandesa con un rey hecho papilla pero que veneran como a un Dios.

Y si es legítimo esgrimir estos ejemplos es tan legítimo recordar que los Estados Unidos, Alemania, Francia e Italia son Repúblicas a las que no les hace falta ni un rey, ni una reina, para funcionar cabalmente.

Uno de los problemas de la actual monarquía española es su origen espurio pues no llegó Juan Carlos al trono en virtud de una restauración monárquica, sino de la instauración de un dictador que había ganado una guerra con ayuda del nazismo y del fascismo y que duró cuarenta años en el poder conculcando continuamente los derechos humanos. ¡Menudo padrinazgo!.

Nada parecido ocurrió en Bélgica ni en Italia tras la segunda guerra mundial. El rey LeopoIdo III tuvo que abdicar y en Italia llegó la República.

Hablemos de ello. El 9 mayo de 1946 Vittorio Emanuele III, rey de Italia, firmó la abdicación en favor de su hijo, Umberto II. Apenas un mes después, en el aeropuerto de Ciampino, el nuevo rey se subió a un avión, camino de un exilio del que nunca regresaría. Entre estas dos fechas, los días 2 y 3 de junio, para ser exactos, se había producido un acontecimiento sin precedentes en la historia: los italianos, llamados a pronunciarse en referéndum, se habían declarado partidarios de la república. A partir de entonces Umberto II, el fugaz, será recordado con el melancólico apelativo de «Rey de Mayo».

¿Pero cómo se había llegado a esta situación? En realidad, la abdicación de Vittorio Emanuele llegaba tarde para el gusto de muchos. Era tarde obviamente para todos los partidos antifascistas reunidos en el Comité de Liberación Nacional, que la pedían desde el 43. Llegaba tarde también para el gusto de los Aliados, que por una parte apoyaban a la monarquía en nombre de la estabilidad de un país formalmente aliado, pero por la otra no perdonaban a Vittorio Emanuele la firma de la declaración de guerra en 1940. Pero la abdicación también llegaba tarde para el gusto de muchos sinceros monárquicos, conscientes de que Vittorio Emanuele y sus veinte años de connivencia con el fascismo se habían convertido en un obstáculo para la supervivencia de la institución. A pesar de la proverbial falta de contacto con la realidad que el trono conlleva, Vittorio Emanuele probablemente era consciente de ello. Por esto ya en el 44, todavía con la guerra en curso, había traspasado al heredero Umberto buena parte de sus poderes, inventando para la ocasión el título de lugarteniente general del reino. Don Juan y Juan Carlos convivieron cuarenta años con el franquismo.

Tras el referéndum Umberto II se indignó y protestó por lo que era, en su opinión, una violación de la autonomía del poder judicial, pero tuvo que aceptar el hecho consumado. Informado por el general inglés Maurice Stanley Lush de que los anglo-americanos no tenían ninguna intención de intervenir en su defensa, el Rey de Mayo hizo las maletas y se subió a un avión, no sin antes comunicar a la nación que, aun teniendo la razón de su parte, se iba para evitar un derramamiento de sangre. Palabras casi calcadas a las de otro desafortunado monarca, Alfonso XIII, que quince años antes, el 13 de abril de 1931, había embocado el camino del exilio francés con estas mentirosas  palabras: «Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil». En los días siguientes el Herald Tribune escribía: «Umberto ha sido el primer rey en dirigir la campaña electoral para conservar el trono y también ha sido el primer rey destronado sin tumultos de por medio. Ha caído simplemente porque así lo ha querido el pueblo, depositando sus votos en las urnas». En Italia sigue la República. En España, el dictador impuso al nieto de aquel rey que tuvo que irse al exilio con el rabo entre las piernas.

En Grecia mandaron a Constantino al exilio

Constantino es hermano de Sofía, la esposa de Juan Carlos. Hijo del rey Pablo era el rey de Grecia y en  1967  apoyó a su manera el golpe de los coroneles griegos. Aquello le costó el trono tras un referéndum democrático consultando al pueblo griego si quería la monarquía o prefería la república. Y ganó la República.

La biografía de José María de Areilza es harto conocida. Y para los que no la sea, existen afortunadamente medios suficientes para conocerla. Baste decir en estas líneas que, a pesar de que en su trayectoria política tuvo también otros noviazgos ideológicos, era sobre todo monárquico a más no poder; monárquico entre los monárquicos, y, en su día, muy franquista.

Resulta que el 8 de de diciembre de 1974 se celebró en Grecia un referéndum sobre la monarquía. Con una participación del 77 %, una amplia mayoría (69 %) se inclinó en Grecia por mandar al paro al rey Constantino. Para ser más concretos, esa mayoría se inclinó por una «democracia no coronada» frente a una «democracia coronada». Esas fueron las expresiones que se utilizaron en las papeletas de votación.

Pues bien, resulta que días más tarde, periódicos como EL DIARIO VASCO publicaron un artículo de Areilza sobre la cuestión. Un artículo que no tiene desperdicio. Tras lamentarse, como monárquico que era, que el rey «y su bellísima esposa», por múltiples razones, no pudieran seguir ocupando el trono, incluyó en su análisis este interesante párrafo que a día de hoy llama muchísimo la atención.

«Pienso sin embargo, que la actitud de Constantino, sometiéndose voluntariamente al resultado de un sufragio, libremente expresado, es digna de respeto y de elogio. En Grecia, cuna de la democracia política, el rey está de acuerdo en que los ciudadanos, para serlo, lo plebisciten. Este gesto, aunque le haya hecho perder la corona, le habrá, en cambio, granjeado muchos nuevos partidarios, si no como rey, como hombre, como ciudadano heleno. Y ¿no debe ser el rey, cuando lo hay en una comunidad, el primer ciudadano de la nación y el primer ciudadano del Estado, aquél en quien recaen los más altos y pesados deberes, incluido el de dar a su pueblo ocasión y cauce para manifestarse libremente sobre los grandes temas de la vida pública y del gobierno de la colectividad?».

Pues está muy claro. Uno se pregunta cómo es posible que el año 1974, en plena dictadura franquista, un hombre del régimen escribiera esa reflexión y cuarenta años más tarde dirigentes políticos que conforman esa extraña cuadrilla del «soy republicano, pero…» sean incapaces de pedir lo que Areilza aplaudió en una dictadura (la española) lo que en Grecia, que salía de otra dictadura, se hizo con naturalidad.

 

Dos preguntas a Putin

Jueves 4 de septiembre de 2014

PutinEstoy pensando en imprimir una serie de tarjetas de presentación en las que ponga: Iñaki Anasagasti y, debajo: “le hizo dos preguntas a Vladimir Putin”.

La clave está en que las preguntas formuladas han sido sobre Chechenia. Las dos al mismo zar, pero con un lapso de tiempo de seis años.

Me explico.

En junio del 2000 Putin viajó a Madrid. Gobernaba Aznar y él acababa de llegar a la cúspide del poder de un estado en declive, desprestigiado, con una economía que hacía aguas por todas partes y con el antiguo presidente Yeltsin más preocupado por el vodka que por arreglar aquel caos.

Tuvo el gesto, que los tienen pocos, de pedir en su visita al Congreso se le diese la oportunidad de hablar con los portavoces parlamentarios. Y allí estuvimos con él en la Sala del Consejo de Ministros en el Congreso.

Cundo me tocó hacerle la pregunta, se la formulé sobre Chechenia. La gente que estaba con él hizo ¡glup!. Y no digamos mis compañeros. Sin embargo me dijo que me iba a contestar con datos y señales sobre un proceso que estaba en marcha. Lo hizo y, al final, me dijo que me iba a hacer él una pregunta a mí. Consistía en pedirme que dijera por qué en San Petersburgo, de donde es, había una calle dedicada a los vascos.

Le contesté que no lo sabía y que trataría de averiguarlo pero si él, que había sido gran jefe de la KGB no lo sabía, poco iba yo a aportarle. Se rió y ahí quedó la cosa y hasta éste jueves 9 en que nos ha venido al Senado con todo su séquito como parte de su visita oficial a España.

Tras los himnos, los saludos, el batallón de pelotas a su alrededor, la firma en el libro de honor, la entrega de un impresentable “Atlas de España y sus Provincias de Ultramar”, nostalgia incluida de aquel viejo imperio, pasamos al salón de los Pasos perdidos donde flanqueado por Rojo y Marín, comenzó el acto parlamentario previsto en el programa.

Después de un discurso de Rojo cargado de tópicos al uso sin tocar con el pétalo de una rosa nada que tuviera que ver con los derechos humanos hablando de los “Niños de la Guerra” que fueron a Rusia tras la contienda civil, que por cierto, los pobres están como locos por rehacer su vida por aquí, dio comienzo el turno de preguntas.

Estábamos sentados en U y Rojo le dio la palabra al portavoz socialista Diego López Garrido. Ese día, por la mañana, en la Cope, Jiménez de los Santos le había descrito como componente de un mariachi del PRI. Y, efectivamente, tuvo la clásica intervención aseada, políticamente correcta, hablando de los lazos de unión y otras sinsorgadas al uso.

Seguidamente me dio la palabra.

Le recordé que hace seis años le había hecho la misma pregunta que le iba a formular y seis años después seguía sin respuesta su curiosidad sobre la calle Los Vascos de San Petersburgo.

Le dije que había leído sus declaraciones diciendo que a Hamas no había que considerarle una organización terrorista sino darle su oportunidad en Palestina, pero, frente a eso, seis años después, la situación en Chechenia no sólo no había mejorado, sino empeorado, había ocurrido la masacre de Beslan, iba a haber elecciones en noviembre y solo tenían cancha las fuerzas pro-rusas y le preguntaba porque el mismo criterio que aplicaba para Hamas no lo utilizaba para Chechenia.

Me traspasó con su gélida mirada azul taladrante. Junto a él el nerviosismo de sus colaboradores y el carraspeo de los españoles. Con él estaba asimismo el ministro de asuntos exteriores, el de justicia, el del consejo de seguridad, nuestro viejo amigo Ivanov, el presidente de Asuntos Internacionales de la Duma, el director del servicio del control de tráfico de drogas y el embajador de Rusia en España.

Me dijo que no tenía nada que ver Chechenia con Palestina. Palestina es un problema internacional, Chechenia un problema interno de Rusia y me iba a contestar porque no quería poner vallas al problema.

“Chechenia es un problema de hondas raíces históricas que se encona con el desmoronamiento de la Unión Soviética. Rusia llegó a concederles la independencia pero de ésta región se apoderaron los fundamentalistas y las bandas terroristas. Nosotros dijimos: o tomamos el control de la situación o nos destruyen y planteado el problema así, como una guerra, hemos estado en guerra. Ustedes deberían agradecernos lo que hemos hecho con Chechenia porque del Mar Negro al Caspio, con ellos, hubiera sido toda Europa un infierno. Ustedes nos tenían que dar gracias por lo que hemos hecho y de forma reverencial, inclinándose ante lo que nos ha supuesto esta cuestión.

“Hemos concedido cuatro amnistías, organizado referéndums, atajado la violencia, erradicado lo exógeno ya que no es el Islam lo tradicional de Chechenia, les hemos otorgado competencias autonómicas al filo de la ley, al límite de los poderes y organizado elecciones presidenciales y renovado todo el entramado institucional. Hemos metido tanques, porque ellos metieron tanques. Queremos que todos participen en la vida política excepto los que quieren seguir luchando y usted sabe que en las guerras se producen víctimas”.

“En relación con lo que dice de Hamas nosotros sabíamos que iban a ganar aunque no con tanta diferencia. Se habían quedado sin un líder como Arafat que lo controlaba todo y el partido gobernante estaba desgastado por casos de ineficiencia y corrupción. Yo he invitado a visitar Moscú a los representantes de Hamas.”

Todo ésto dicho con voz autoritaria durante veinte interminables minutos.

La pregunta siguiente fue la de Durán, de CIU, diciendo que no preguntaba sobre Catalunya sino sobre Irán. Al parecer le había picado que me hubiese llevado el gato el agua por haber sido tan impolíticamente incorrecto.

Me causó Putin, a diferencia de hace seis años, una impresión terrible. La de un autócrata, no la de un demócrata y así como hacía seis años había estado cercano y distendido, este jueves estuvo envarado, mandón y dando la impresión de que es un hombre poderoso y que por serlo ha terminado por creérselo y ejerce de tal.

¡Pobres Chechenos!

Los derechos humanos son asunto interno de Rusia. No son derechos universales.

Lógicamente es un problema interno ante el nivel de incienso y peloteo de los españoles allí presentes y del temor reverencial que sigue despertando todo lo que huele a Rusia y a la figura del Zar de todas esas Rusias.

Pero no para mí. Un liliput desobediente que está dispuesto a interrumpir la buena digestión de los amos de la tierra. Los de siempre.

¡Ah! Y todo ésto fue a puerta cerrada. Solo se enteraron los allí presentes. Por eso lo cuento y si quiere usted tener más información y leer un magnífico análisis de cómo están las cosas en Rusia pinche la sección “Viajes-Encuentros”.