He estado una semana en Honduras

Martes 8 de abril de 2014

En el Congreso hay un Intergrupo de Derechos Humanos con el que fuimos el año pasado a Guatemala en seguimiento del respeto a los derechos Humanos en aquel país. En este 2014 nos ha tocado Honduras.

Pagándonos de nuestro bolsillo, quizás por eso no ha ido el PSOE, hemos acudido Joan Josep Nuet de IU, Dionisio García Carnero del PP, y este servidor junto a la coordinadora del viaje Beatriz Gil de lEPALA , un Instituto de Estudios para América Latina y África que trabajando conjuntamente con COFADEGH, una plataforma de familias de desaparecidos, nos armaron un programa minucioso, continuo, denso y muy interesante. Nos acompañaba asimismo de IEPALA, el abogado Enrique de Santiago. En Tegucigalpa hemos ido de la mano de Doña Berta Olivar, una mujer referente en la defensa de los derechos humanos desde los tiempos en los que su compañero Tomás, desapareció de su casa, estando ella embarazada. Nunca se volvió a saber de él.

En el viaje hemos tenido la oportunidad de hablar largo con el ex presidente el Manuel Zelaya, a quien la oligarquía, los militares y la embajada USA le dieron un golpe de estado en 2009, así como hemos visitado a todo el Estado Mayor militar que nos dijo que querían trabajar continua e intensamente con Doña Berta, pasando por magistrados expulsados de su Sala,  el Defensor de los Derechos Humanos, Sindicalistas, mujeres, familiares de desaparecidos y víctimas de la violencia así comootras personas muy interesantes.

El comunicado que elaboramos y presentamos en rueda de prensa con gran afluencia de medios decía así:

Comunicado

Tegucigalpa, 3 de abril de 2014. Fruto del trabajo conjunto que venimos realizando el Instituto de Estudios para América Latina y África (IEPALA) y el Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Honduras (COFADEH), se adoptó el compromiso de organizar una misión parlamentaria de observación de DDHH a Honduras antes del cumplimiento de los 100 primeros días de mandato de Juan Orlando Hernández.

Desde su origen se hizo un esfuerzo por aglutinar a la mayor parte de las fuerzas políticas españolas, estando finalmente integrada dicha misión por legisladores de tres partidos políticos: el senador por el Partido Popular (PP) Dionisio García Carnero, el diputado de Izquierda Unida (IU) en el Congreso Joan Josep Nuet e Iñaki Anasagasti, senador del Partido Nacionalista Vasco (PNV).

El objetivo de esta misión es verificar la situación de Derechos Humanos en Honduras respecto a los derechos civiles, políticos y sociales, un país con un alto grado de violencia y elevadas tasas de pobreza y desigualdad, que además vive un momento de gran complejidad en relación al panorama político. Estos días estamos escuchando diferentes voces de la población hondureña a través de reuniones y entrevistas mantenidas con diferentes actores, habiéndonos reunido hasta este momento con familiares de víctimas, el movimiento sindical, el movimiento campesino, organizaciones y personas defensoras de los derechos humanos, periodistas, radios comunitarias y medios de comunicación, la Embajada de España en Honduras, el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), el grupo ACI, con el Coordinador General del partido LIBRE, el expresidente Manuel Zelaya, la Corte Suprema de Justicia, la Fiscal de DDHH y el anterior y recién nombrado Comisionado Nacional de DDHH. Seguidamente a la presentación de este comunicado, seguiremos con el resto de la agenda, la cual recoge reuniones con los 4 ex magistrados de la Sala de lo Constitucional, las FFAA, los representantes del G-16, el representante del Alto Comisionado de NNUU de DDHH, el ex Director de la Oficina de la Reforma a la Seguridad Pública y la Bancada del Congreso Nacional.

Al encontrarnos en el ecuador de la misión no podemos aún emitir conclusiones definitivas pero debemos trasladar algunas preocupaciones:

1. En todos los encuentros mantenidos hasta este momento se ha reconocido el elevado grado de impunidad respecto a la violación de los DDHH existente en Honduras, habiendo sido informados incluso por la Corte Suprema de Justicia que la impunidad alcanzar hasta un 98% de las violaciones denunciadas.

2. Hemos escuchado repetidamente denuncias sobre la debilidad de la separación de poderes que existe en Honduras a pesar de lo establecido en la Constitución del país. En concreto el poder ejecutivo viene arrogándose competencias propias del poder legislativo, lo que conculcaría los principios sobre forma de gobierno establecidos en la carta magna. También hemos recibido denuncias sobre la excesiva influencia del poder ejecutivo en el poder judicial.

3. Hemos recibido denuncias sobre la constante asunción de competencias propias de instituciones civiles por parte de las FFAA: control de puertos y aeropuertos, fronteras, migraciones, funciones policiales y de orden público, control de comunicaciones, sistema eléctrico, recursos naturales como bosques e incluso funciones de intervención social respecto a menores y jóvenes, entre otras. La excesiva asunción de funciones propias del poder civil facilita la militarización de la sociedad y favorece el desarrollo de una cultura de violencia.

4. Incremento de la criminalidad organizada especialmente del narcotráfico y las maras incidiendo de forma preocupante sobre distintos sectores sociales y facilitando la pervivencia de situaciones de impunidad.

5. En reiteradas ocasiones se nos ha señalado que las violaciones de DDHH se concentran prioritariamente sobre determinados colectivos: periodistas, campesinos, sindicalistas, abogados, oposición política, mujeres, colectivo de diversidad sexual entre otros. El alto nivel de impunidad provoca que los responsables de estas violaciones de DDHH no sean sancionados por la justicia lo que a su vez facilita que continúen efectuándose todo tipo de violaciones de derechos fundamentales.

6. La inoperancia de los poderes públicos a la hora de combatir la impunidad impide la eficacia de las distintas medidas cautelares de protección sobre colectivos vulnerables dictadas tanto por la justicia hondureña como por el Sistema Interamericano de DDHH. La propia Corte de Justicia nos ha reconocido carecer de medios para implementar las medidas cautelares aprobados.

7. Hemos recibido múltiples denuncias sobre las nuevas formas de intimidación a personas defensoras de DDHH y otros colectivos vulnerables. Se generalizan amenazas, secuestros y violencia contra familiares de defensores y defensoras de DDHH.

A modo de recomendaciones:

1. El estado debe asegurar una eficaz separación de poderes como premisa fundamental para garantizar el funcionamiento del estado de derecho.

2. La lucha contra la impunidad debe implicar a todos los poderes públicos de forma coordinada y eficaz, única manera de conseguir acabar con esta realidad y recuperar la credibilidad de la sociedad respecto al estado de derecho.

3. El combate a la criminalidad y a la violación de los DDHH nunca será eficaz si no va acompañada de una sólida política de prevención.

4. Es obligación del estado garantizar el estricto cumplimiento de las medidas cautelares acordadas por las instituciones competentes, a cuyo efecto deberán destinarse los recursos necesarios, puesto que de no hacerse supondría la responsabilidad y connivencia del estado con las muchas violaciones de derechos humanos denunciadas.

Al concluir esta misión los integrantes prepararán un informe exhaustivo en el que se recojan sus impresiones y conclusiones definitivas.

 

Le creo a Pilar Urbano

369.14Lunes 7 de abril de 2014

Como panteras han salido en defensa del monarca Juan Luís Cebrián, La Razón, el ABC y El País. No pueden tolerar que la mentira del 23-F con la que se ha construido un relato falso que, encima ha sido vendido al mundo, se ponga en cuestión el montaje por una periodista del sistema y sabiendo, como saben, que es verdad.

A mí Antonio Carro, ministro con Carrero Blanco me lo dijo en una recepción en el Palacio Real. “El culpable del 23-F fue el inquilino de esta casa. Se la pasaba hablando perrerías de los políticos y de Suarez ante los militares y estos le cogieron la palabra. “Es un frívolo».

Dicho por un cancerbero del régimen sin que yo se lo preguntara y hace treinta años, aquello se me quedó grabado a fuego. Y entre el ABC y Carro, me quedo con Carro.

Como me quedé con la narración que hizo Luis Herrero, el hijo del fiscal Herrero Tejedor, padrino de Adolfo Suarez. Herrero cuenta en su libro «Los que le llamábamos Adolfo” las presiones del rey a Suarez para que nombrara segundo jefe del estado mayor al general Armada antes del 23-F.

En una democracia seria y normal, los que dudan de la Sra. Urbano podían pedir los papeles secretos al Cesid, hoy CNI, y cuestionarse el por qué no se investigó la trama civil de aquella asonada donde aparece hasta el Servicio de Estudios del Banco Santander. Solo pagó, con una ínfima condena, aquel orondo García Carrés que animaba a Tejero a no desfallecer durante el golpe. El resto no se investigó y cuando los militares fueron juzgados en aquel juicio llamado de Campamento no acudió uno de los factotum de aquella noche, el general Sabino Fernández Campo. El rey, por el que todos aquellos militares franquistas se sublevaron, no fue tocado ni con el pétalo de una rosa. Y como la defensa que tienen es tan débil ahí sale en tromba a tratar como vasallos que éste rey, corrupto, frívolo, mujeriego y poco serio siga con la imagen edulcorada simulando alguien que no es. Hasta el propio Adolfo Suarez escribió aquel artículo ante la sentencia que tituló «Yo discrepo».

Le creo a pies juntillas a Pilar Urbano. Una señora en el final de su carrera no se mete en semejante jardín de no ser que lo que cuenta es verdad. Solo espero que les ponga en su sitio y les conteste y se lo publiquen a todos estos sinvergüenzas paniaguados que han salido como los toros en San Fermín a defender a personaje tan impresentable que la historia pondrá en su sitio. Al tiempo.

Fuimos los primeros y los únicos

Domingo 6 de abril de 2014

La hipocresía es un fingimiento, una mentira teatralizada, un homenaje del vicio a la virtud.Se usa mucho, sobre todo en política. Lo acabamos de ver tras el fallecimiento del ex presidente Adolfo Suarez en gentes que le acuchillaron a placer, que le negaron créditos para su nuevo partido, que le insultaron y dejaron solo, que conspiraron contra él e incluso le montaron un gobierno sustitutivo con un militar al frente. Les hemos visto llorar como Magdalenas ante el fallecimiento de un tipo valiente y corajudo que supo desmontar con astucia un tinglado como el de la dictadura y hacerlo con elecciones, reconocimientos de partidos políticos, amnistías, legalización de la ikurriña, restablecimiento de la Generalita y delConsejo General Vasco, aprobar el estatuto de Gernika y devolver a Gipuzkoa y Bizkaia su Concierto abolido por ser «provincias traidoras” (¡que magnífico título!), ley del divorcio y cosas así. Escucharle a Alfonso Guerra decir que Suarez fue “un hombre de estado” cuando le había llamado «tahur del Mississipi» y ver gentes de este pelo poner los ojos en blanco y alabar al fallecido, sacaba una buena foto de lo que es el Madrid carnívoro y cainita, el de la palmada en la espalda cuando ya no eres más que un muerto mal enterrado, caso del rey, que no soportó que Suarez se legitimara en las urnas en 1977 y quiso seguir mangoneando como si nada hubiera ocurrido y le montó la salida por la puerta de atrás. El mismo rey que nada más fallecer salió en todas las televisionesdiciéndonos lo compungido que estaba. Puro teatro hipócrita y más falso que un euro de madera.

El lunes 24 estuve en el Congreso en la capilla ardiente. Al dar el pésame a sus hijos, tuve una agradable sorpresa. A medida que les iba dando la condolencia a Adolfo, Sonsoles, y Javier, me decían todos lo mismo: «Nos habló mucho del “eskerrik asko” que ponía en la makilla que le regalasteiscuando nadie se acordaba de él’. Y me recitaron la oración en euskera que ponía debajo de la makilla. Y salí del salón de “los pasos perdidos” donde estaba el féretro de Suarez reconfortado con el personaje al que conocí y traté, pero también con mi partido que supo aplicar hace exactamente treinta años la necesaria regla de urbanidad que nos dice que es de bien nacidos ser agradecidos. Si, ya sé que Suarez fue ministro secretario general del Movimiento, que fue un falangista que provenía del corazón del régimen y un español de raza y demás, si, ya lo sé. Pero también que abordó solucionar en parte un contencioso de siglo y medio y como me comentó Mitxel Unzueta, “fue un hombre que supo donde daba el aire”.

El año 1980 fue un año terrible. ETA mató una persona cada tres días, el PNV se retiró de las Cortes Generales, el PSOE le presentó a Suarez una moción de censura, la situación económica era de crisis, UCB se deshilachaba en capillas y familias, y los militares y golpistas conspiraban. En ese clima Suarez visitó oficialmente Euzkadi. En Bizkaia le hicimos el boicot a través de los ayuntamientos. Pedíamos la puesta en marcha del estatuto y la devolución del concierto económico. En la comida oficial en la Diputación de Bizkaia, su anfitrión, Jose Maria Makua, le dio plantón y tuvo que venir de Gasteiz el lehendakari Garaikoetxea. El enfrentamiento estuvo al rojo vivo. Años después fue el propio Suarez quien nos dijo a Benegas y a mí: «solo cuando decidí dimitir abordé la devolución del concierto para Gipuzkoa y para Bizkaia. No sabéis la resistencia que había”. Ocurrió en diciembre de 1980. En enero dimitía.

Pasaron tres años. Suarez era un zombi. Se había quedado sin partido y había fundado el CDS. Estaba solo con Rodríguez Sahagún en el Grupo Mixto. Nadie daba un duro por él, salvo unos tipos raros en Bilbao que decidieron darle el premio Euzkadi en febrero de 1984 junto a D. Jose Miguel de Barandiarán, al Athletic y a Musikaste.

Fue Kepa Bordegarai, director de la revista Euzkadi, quien tras los postres inauguró el acto de entrega de premios, con una alocu­ción en la que puso de manifiesto el sentimiento de la publicación a la hora de conceder los galardones. «Nos sentimos componentes y partícipes de un pueblo que sabe premiar a quien lucha por él, así como sabe defenderse de quien le persigue, oprime o no le deja ser quien es».

Makua aprovechó la ocasión para disculparse ante Adolfo Suárez por el plante que le dio en 1980, con ocasión de la visita de este a Euzkadi, en otras circunstancias políticas y que hemos narrado. «Suárez es el hombre —dijo Makua con un tono desen­fadado—, que nos sorprendió a todos un Viernes Santo domesti­cando a los comunistas», para añadir que «esta vez te pido disculpas y te recibo como a un bilbaíno más, haciéndome eco de un sentirpopular que asegura que con Suárez estábamos mejor».

Con su sempiterna y televisiva sonrisa, y haciendo gala de un aspecto rejuvenecido —debido, en gran parte, a un bronceado invernal— del que parecían haber huido definitivamente las ojeras que le adornaron en todo su mandato presidencial, Adolfo Suárez bromeó y fue objeto de la expectación general a lo largo de toda la cena.

La presentadora anunció el premio político, otorgado al ex­presidente español por su defensa en el Parlamento de la supremacía del poder civil sobre el militar y por su decidida defensa del estatuto de autonomía para Euzkadi, en un año en donde toda reivindicación autonomista estaba férreamente controlada. Suárez manifestó a los presentes su profunda gratitud, a la vez que reco­nocía que «frente a un auditorio tan selecto y con un micrófono en la mano, me siento tan feliz como un tonto con una tiza». Rehusó, sin embargo, hacer un discurso político para, en una breve muestra de agradecimiento, dirigirse a José María Makua, manifestándole que «me siento muy honrado ahora, tal como me sentí al ser recibido entonces —refiriéndose a la visita señalada por Makua— por el presidente Garaikoetxea. Si entonces hubo algún plante, entendí, en su momento, que estaba rodeado por circunstancias políticas distintas, y este premio recompensa y me hace olvidar con creces aquello». Suárez remarcó el especial interés que siempre le había movido a preocuparse por el pueblo vasco, y finalizó diciendo: «Contemplaremos algún día el árbol de Gernika como un monumento al entendimiento de todos».

Especial interés tuvo también la intervención del presidente del EBB, Xabier Arzalluz, quien hizo una semblanza del tiempo en que Retolaza, Ajuriaguerra y él mismo se entrevistaron con Martín Villa, tendiendo los primeros cables del estatuto. “También hablábamos mal de ti —dijo Arzalluz—, pero siempre fue de frente. No creo que exista el derecho —continuó refiriéndose a Suárez— de frenar a un presidente como lo hicieron contigo”.

“Contigo se movió el cambio, hiciste un montón de cosas de las que entonces tenían valor, como la amnistía, que fue un gesto de coraje político. Nos devolviste el Concierto y apostaste por el estatuto, que supuso mucho para nuestro pueblo. Fuiste lo sufi­cientemente valiente y lúcido como para hacer cosas que otros no se han atrevido a hacer». Xabier Arzalluz terminó señalando que él no tenía arte ni parte en la concesión del premio, pero se alegraba de ello, al margen de cualquier acto electoralista. El presidente del EBB le hizo entrega de una makilla a Suárez, a quien advirtió que servía también para defenderse de los lobos, «y todavía quedan muchos lobos».

No me tengo por profeta y no hay que serlo si se tiene algo de experiencia de lo que es el Madrid político, por eso mucho antes del fallecimiento de Suárez terminaba así el capítulo dedicado a él en mi libro “Jarrones Chinos” de ésta manera:

“Seguramente el día en que fallezca, los codazos para estar en primera fila del funeral, los homenajes tildándole de padre de la democracia, el incienso que atufará todos los rincones, los ojos en blanco, las mil biografías con que nos aburrirán, lo llenarán todo. Está en el guión de la fiesta de vanidades que es el Madrid político, sobre todo cuando eres ya un cadáver insepulto o da buen tono referirse a ti cuando eres un inofensivo jarrón chino. Será el ho­menaje hipócrita del vicio a la virtud. Pero podemos reivindicar al estilo de los locos de la matraca: fuimos los únicos que en pleno desierto reconocimos a Suárez su valentía y le llevamos una cantimplora con agua fresca cuando con Pelopincho atravesaba aquel duro desierto de soledad y nadie sabía qué hacer con aquel Jarrón Chino a quien Juan Carlos había dado su real patada”. Ahí queda.