Un tranquilo Señor de Provincias

Lunes 26 de diciembre de 2011

El 25 de abril del año 2000 José María Aznar fue elegido con 202 votos presidente del Gobierno, tras una borrascosa sesión de investidura. Además del PP, le apoyaron CIU y Coalición Canaria. El PNV votó en contra. La sesión fue muy bronca. Joaquín AImunia había dimitido la noche electoral en la sede de Ferraz y aquel trámite le había correspondido al portavoz socialista, el asturiano y ex ministro Luís Martínez Noval a quien Aznar ninguneó, porque toda su batería de hostilidad la reservó para nosotros buscando acuñar el binomio nacionalismo igual a ETA. Fue una sesión durísima hasta el punto que Erkoreka y Azpiazu que acababan de llegar a la Cámara, se pregun­taron: «¿A dónde hemos llegado?».

Once años después, el PP vuelve a tener mayoría absoluta pero hay dos cambios fundamentales. ETA ha anunciado su cese y Aznar dio paso a Mariano Rajoy, que el martes 20 fue elegido presidente. A esto se le une el protagonismo otorgado a Amaiur al impedirle formar Grupo Parlamentario propio, un tremendo error, pero recordé cómo, como antecedente, la extrema derecha asesinó a Josu Muguruza el 20 de noviembre de 1989 cuando éste quiso hacer lo hecho el martes por Iñaki Antigüedad.

Estamos pues, inmersos en una crisis, pero también ante un nuevo tiempo y con un nuevo presidente en La Moncloa. Por eso puede ser interesante saber algo más sobre quien es Don Mariano.

Acabo de leer un librito titulado «Los Mandarines» de Rafael Nadal, un periodista de Girona que fue director de El Periódico de Barcelona. Es un libro que se lee en un pis pas. Son 19 semblanzas en las que Nadal, saca el jugo de su entrevistado y en una de ellas lo hace con Mariano Rajoy. Son ráfagas de una conversación con el nuevo presidente hecha en una comida a dos en Manduca de Azagra en 2009. Y entresaco algunos de los hechos que le han marcado en estos ocho años de oposición.

Le decía a Nadal, Don Mariano:

-Yo fui puesto a dedo. Aznar se inventó aquello de los tres candidatos, pero en realidad lo tenía decidido: porque yo no quería, pero me dijo que Jaime (Mayor Oreja) no podía ser porque era un radical y Rato tenía sus asuntos. Te sonará todo lo raro que quieras, pero fue exactamente así.

O sea que acepté y a los dos días ya me estaba diciendo que hacía mala campaña. Y luego, la que me montó el 11-M pasará a la historia mundial. Y claro, pasé los siguientes cuatro años más derrotado de lo que nadie pueda imaginar; lo pasé muy mal.

-Luego me montaron el auto sacramental de Valen­cia, pero se pasaron. Y los delegados votaron contra Aznar, hartos de tanta agresividad. Y ahora no dependo de nadie. Yo con Valencia, con Losantos y con Pedro J. acabé diciendo: hago mi camino y ya está. ¡A tomar viento!

Todo ésto casa con lo que dijo el martes en el debate de Investidura: “No me veo prepotente ni perdiendo las formas.» Algo es algo, o mucho es mucho, porque en democracia las formas son el fondo, y Aznar las perdía a cada instante. Sobre todo con nosotros.

De él, Mariano Rajoy, me dijo en una ocasión: «Iñaki, no te olvides que Aznar es una víctima del terrorismo». «Si, y lo respeto, pero con eso me dices que no es el hombre para abordar con serenidad un final dialogado de la violencia», le contesté. Sonrió.

Este lunes, Rajoy se presentó ante la Cámara como si fuera una especie de novato en política, sin pasado y con la sola intención de encauzar la salida a la crisis económica. Y sin embargo es todo un veterano, y un superviviente de muchas guerras, sin olvidar que ha sido ministro de Administraciones Públicas, de Educación y Cultura, de Interior, Vicepresidente y portavoz del gobierno de Aznar, y jefe del PP los últimos ocho años. Y seguidor del Real Madrid.

Siendo ministro de Administraciones Públicas fui con el entonces vicelehendakari Juan José Ibarretxe a visitarle a su despacho de Castellana 3 y entre otros asuntos le pedimos abordara la solución del caso del condado de Treviño. Sin inmutarse nos contestó: “Tenéis razón, pero cualquiera organiza una consulta. Si Treviño en lugar de estar en Álava estuviera en Castilla el asunto estaba hecho». Por lo menos fue claro.

De lo que no hay duda es que Don Mariano es un buen hidalgo español y no precisamente un fanático de lo autonómico, aunque nada hará para poner en crisis el invento de las nacionalidades históricas. Xabier Arzalluz solía contar como le impresionó que en un debate en las elecciones en Galicia, se negó a hablar en gallego. Todo un dato. Posteriormente Arzalluz ha dicho que «de esa panda es el mejor». Pues sí. De los Aznar, Mayor Oreja, Astarloa, Acebes, Cascos, Rato, sí es el de mejor cuajo.

De todas maneras, éste señor de provincias no desentonó bajo el gobierno Aznar. Presentado en el Parlamento Vasco lo que llamaron «Plan Ibarretxe», el gobierno español hizo pública una declaración institucional de guerra a muerte. Al día siguiente, el 25 de octubre de 2003, Rajoy, rodeado de todo el PP vasco, reivindicaba el Estatuto de Gernika, que en 1979 habían rechazado, y bajo el Árbol lanzó una gravísima acusación que fue toda una ignominia: «El plan hace suyos los objetivos de ETA». Asimismo cuando culminamos en Santiago el viaje trilateral de la Decla­ración de Barcelona, que encendió todas las luces rojas en Madrid, Rajoy públicamente nos dijo que Santiago no era el lugar más adecuado para que se reunieran  formaciones que «tienen una visión reduccionista de la vida». En esa reunión estaba Artur Mas en representación de una CIU que estaba aún lejos del hoy demandado pacto fiscal. Públicamente le recordamos que otro  gallego, Castelao, había dicho al llegar corno diputado al Congreso que lo primero que había que hacer era quitar del frontispicio del hemiciclo las estatuas de los Reyes Católicos que con su yugo y las flechas y la unidad de España en base a la Inquisición y a la caballería, habían estropeado una convivencia de siglos.

Pero también hay otro Rajoy. Cuando en 1996 Aznar quiso negociar con el PNV su Investidura, tuvimos que ir a Madrid varias veces a discutir hasta donde estaban dispuestos a pactar. Uno de esos días fuimos al hotel Majadahonda donde aparecieron Rato, Montoro, Rajoy, Mayor Oreja y Salmones. En plena discusión sobre el transporte mecánico por carretera, Rajoy se levantó y salió de la sala. Todos creímos había ido a consultar con Aznar. Al poco salí yo. Estaba en la habi­tación de al lado, con los pies encima de la mesa, fumándose un puro y viendo un partido de fút­bol. Y quien hace esto, hay que colegir que también tiene su parte cachonda y menos patética que Aznar. Para triunfar en Madrid tienes que saber pasar entre faquires, tiradores de cuchillos, vendedores de crecepelo y lanzadores de llama. Y de momento, Don Mariano lo ha logrado.

También hay que decir que como todos, tuvo dos abuelos y uno de ellos, Enrique Rajoy Leloup fue promotor del primer estatuto de autonomía de Galicia en la República. De todas formas nada hará, como nada han hecho Zapatero ni Jauregui, para sacar a Franco del Valle de los Caídos.

El caso es que en Moncloa, a partir del miércoles, hay un señor de provincias que manda mucho. En las Cortes, en el Gobierno, en las autonomías y en los medios. Mucho. Y ante eso podíamos haber hecho tres cosas. Votar SI, como si fuéramos UPN, que no lo somos. Votar NO como si fuéramos IU, que no lo somos, o, abstenernos. Y como a él le agradaba la abstención, aunque no nos necesitara, nos dijimos: “Vamos a tratar de mantener un hilo caliente porque ante nosotros tenemos dos retos de envergadura. Consolidar la normalización del país y salir de la crisis económica”. Y el No, de alguna forma, nos marginaba en estos dos trabajos. Y además con cinco diputados, podemos hacer una labor más provechosa que CIU con sus 16 diputados que han votado NO.

Sí, ya sé que todo esto es una apuesta que puede salir bien o puede salir mal. Pero esas son las cartas y si además, Amaiur, en una jugada táctica, inteligente hacía lo mismo, todo el superpurismo abertzale, por lo menos se lo piensa. Y eso que el mismo día salía en Gara una esquela con una frase del dictador comunista coreano fallecido Kim Jon II que decía: «Aunque se releven las generaciones, la revolución no puede detenerse. La lucha tiene que continuar». A eso le añadimos lo que aprendió Rajoy cuando perdieron en Galicia la moción de censura de 1987: «Me di cuenta de que en el Parlamento no gana quien tiene razón, sino quien suma más votos. La vida son resultados». Pues eso.

Un discurso con cinco años de retraso – Justicia igual para todos. ¿También para Usted y para su hija? – Las duras críticas de Peñafiel a la Reina, a las Infantas y a todos

Domingo 25 de diciembre de 2011

Habló el rey en Nochebuena. Le vi lento y como cansado. No tenía la foto de familia sino la de él con Zapatero y Rajoy. Sus apoyos. Un país con dos partidos. No con dos presidentes. El medio es el mensaje.

De todos sus discursos seguramente habrá sido éste  el más escuchado. Había morbo por saber que decía del affaire Urdangarin. Solo ésto: «Ejemplaridad y Justicia Igual para Todos». ¿Por qué no lo dijo cuando se enteró del sucio  asunto?. ¿Por qué lo mandó a Washington como Consejero de Telefónica?. ¿Por qué si la Justicia es igual para todos está tratando de salvar a su hija Cristina que era la socia de su marido?. ¿Por qué no propicia un cambio constitucional donde Él deje de ser irresponsable en virtud de este artículo de la Constitución que lo hace impune e inmune?. ¿Por qué no le dice a Urdangarin que devuelva lo robado?.

Artículo 56-3. “La persona del Rey  es inviolable y no está sujeta a responsabilidad».

Todo pues sigue siendo una farsa ya que los ditirambos de los medios y de los políticos del PP y el PSOE, hoy como en el pasado, van en la misma dirección. Protección absoluta del rey y promoción del Príncipe Felipe. No había más que estudiar la alusión que le hizo su padre y el reportaje previo al discurso donde al final presentaron el contraste de la falta de ejemplaridad del yerno y la honestidad del sucesor. Pura manipulación. No sé qué pensará la hija de todo ésto.

En resumen. Lo de siempre. Si la prensa y los políticos hubieran sido más celosos en el control real e incluso hubieran cambiado este nefasto artículo, origen del latrocinio, otro gallo les y nos  hubiera cantado, pero no se ha hecho y cinco años después les parece  algo revolucionario que el rey diga que hace falta ejemplaridad y que la justicia tiene que ser igual para todos. ¿Para todos Majestad?. ¿Para usted también y para la Infanta?.

Jaime Peñafiel escribe los domingos en El Mundo un análisis de la semana sobre la familia irreal. Y cada vez está más crítico con todos sus miembros y aunque cargue contra Urdangarin de manera especial, Letizia por una parte y ahora la Reina por otra, no salen bien parados.

El domingo 11 de diciembre escribió un duro análisis donde criticaba a la real familia sin dejar títere con cabeza. Desde la reina a la Infanta Elena a la que trata de mentalmente no preparada, a la nuera Letizia y al propio rey.

Dicen que el pescado se pudre por la cabeza, y ésto para la familia de La Zarzuela empieza a tener mala pinta cuando el mayor y mejor cortesano escribe cosas como éstas:

El gran error de doña Sofía

“Me gustaría conocer la reacción del rey Juan Carlos sobre el reportaje aparecido en ¡Hola! con una reina junto a Iñaki “en un gesto interpretado como un apoyo implícito a su yerno”, según se ha publicado. Me cuesta creerlo. Se trata de un gran error de doña Sofía. Mucho más grave que aquellas declaraciones a Pilar Urbano en las que se manifestaba en contra de los matrimonios homosexuales y el aborto, que tanto indignaron a los colectivos afectados. También al rey, siempre tan respetuoso con las leyes. Por cierto, durante la reciente visita de Felipe y Letizia a Chile, ésta expresó opiniones totalmente opuestas a las de la real suegra. El personal no entiende la actitud de la reina, por mucho que haya manifestado, en infinidad de ocasiones, su simpatía por Iñaki. Recuerdo la vez en la que doña Sofía se hizo acompañar por su yerno, en el palco del teatro Campoamor, durante la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Todo el mundo ha entendido que acudiera a Washington para estar unos días junto a su hija Cristina. Pero no se entiende que se exhiba sonriente junto a su polémico yerno que tanto daño está haciendo a la monarquía. Pienso que el rey debería retirarle lo de “profesional”. Con estas fotografías, ha demostrado no serlo, anteponiendo sus sentimientos de madre a los de reina. No hay duda de que 2011 pasará a la historia como el annus más horribilis del rey y no, precisamente, por culpa de la prensa sino de su familia.

Ya la sacrificaron una vez

Siempre se creyó que el artículo 57.1 de la Constitución, tan machista él, por la primacía del varón sobre la mujer, que excluía a la infanta Elena, había sido obra de los redactores de la Carta Magna, que olvidaron los derechos de la primogénita. Pero fue su propio padre que no la consideraba mentalmente preparada para heredera. Luego ha demostrado ser la más sensata, la más borbona y quien mejor representa a la Corona. Miles son los españoles que se declaran elenistas. Resulta curioso observar que, hasta el año 2004, en los tres primeros puestos de la lista de sucesión figuraban el príncipe Felipe, la infanta Elena y… Felipe Juan Froilán, primer nieto del rey, inscrito en el Registro Civil de la Familia Real desde julio de 1998. Ateniéndose al citado artículo de la Constitución y de no haber tenido descendencia Felipe en su     matrimonio con Letizia siendo ya rey, Elena habría sido la princesa de Asturias que su padre no quiso. Froilán, futuro rey. Se me olvidaba decir que figuraba, en cuarto lugar… la infanta Cristina.

¿La sacrificarían por segunda vez?

¿Cómo calificar lo que, en tan sólo ocho años, ha sucedido?. Primero: el heredero contrae matrimonio con una divorciada; segundo: Elena se divorcia de su esposo Jaime Marichalar, un joven descendiente de una familia monárquica y monárquico él, amén de serio y honesto. Tercero: la infanta Cristina se casa con un jugador de balonmano, hijo de un nacionalista vasco que se encontraba en vísperas de contraer matrimonio con una discreta joven catalana, Carmen Cami (quien se enteró del noviazgo de Iñaki y Cristina por la prensa). Años más tarde el príncipe Felipe amenazó: “O lo tomáis o lo dejo todo”. Cristina también le echó un pulso a su padre obligándole a autorizar su boda con Urdangarin en sólo unos meses: “O me voy a vivir con él”. Todo ésto amparado por la reina, sufridora esposa y madre. Ahora, los rumores -anunciados y rectificados oficialmente- de la expulsión de la infanta Elena de ese paraíso tan exclusivo como es la familia real. “Apartarla es tanto como hacer pagar a justos por pecadores”, según podía leerse en un editorial de EL MUNDO. Y ya sería la segunda vez que se le humillaría públicamente excluyéndola de sus derechos como hija de rey, por los pecados de su hermana Cristina y de su impresentable cuñado Iñaki Urdangarin. ¿Qué culpa tendría ella hoy?. ¿Qué culpa tuvo ayer?. Si se trata de la hija más querida de don Juan Carlos, ¿por qué iba a sacrificarla?.

Las infantas y Letizia

El escándalo Urdangarin está afectando de tal manera a la Zarzuela que no sorprende que ande “enredada entre comunicados y contracomunicados” (Santiago González, dixit). No son los medios los que dan versiones erradas, sino la propia Casa Real. La culpa: el maldito yerno. Desde que el príncipe contrajo matrimonio con Letizia, la familia dejó de ser lo que era. No porque con esta boda la monarquía se igualara por abajo, sino porque a la consorte le faltó mano izquierda para ganarse a las infantas, con sangre real en las venas y en el carácter. Desde entonces, la relación entre las cuñadas era polémica.

Y trascendía. Cierto es que tanto Cristina y Elena son muy especiales. Y Letizia… mucha Letizia. Por su actitud parece ser ella la titular del Principado de Asturias. Su relación con los Urdangarín fue, en los comienzos, mucho más fluida que con los Marichalar. Aunque Iñaki fue el encargado de comprarle a Felipe la alianza después esta relación se fue enfriando públicamente. Varias fueron las ocasiones en las que se organizaron posados fotográficos para acallar rumores. Si se diera la salida de las infantas -hoy no- produciría satisfacción a Letizia… El comunicado de Iñaki se espera en cualquier momento”.

Hoy es Navidad – Don Manuel en el Senado – 34 Cuadritos y la apuesta que esto supone.

Sábado 24 de diciembre de 2011

Si hay una frase adecuada no solo para el día de Navidad, sino para todo el año 2012 es  aquella que dice «Gloria a Dios en el Cielo y  en la tierra paz  a los Hombres de Buena Voluntad». Pues bien. Paz a los hombres y mujeres de buena voluntad. Incluso a los correligionarios. Si no hay buena voluntad ni paz, ni nada. Y yo deseo además de paz, muchas cosas en el 2012.

Y como es Navidad, vamos a mirar adelante y  no detenerse en  los agravios y pedir perdón por los cometidos. Sin mucha esperanza, pero por lo menos intentarlo. Ya sé que hay gente que no le gusta la Navidad. Pero a mí sí. Me recuerda la infancia y sobre todo a la gente que ya no está. Y es triste, pero también reconfortante pensar que te ha tocado vivir una época espléndida, donde has conocido gente  maravillosa  y volcada en los demás.

En eso está Txomin Saratxaga, a quien he visitado hoy en su tiendita de la calle Colón de Larreategi. Prepara con minuciosidad de artesano la reedición del libro «Diario de un Gudari Condenado a Muerte» de Ramón de Galarza. En su día lo  editó con el seudónimo de Rafael de Gárate. Y  es un libro hermoso por la cantidad de historias humanas que narra de aquellos gudaris a los que llamaban de madrugada para fusilarlos. Y de cómo se reconfortaban con Juan de Ajuriaguerra antes de morir. Y de cómo morían y malvivían en aquellas lóbregas celdas oscuras y gélidas, calentadas solo por la solidaridad de un grupo compacto. Y cuando lees eso te das cuenta que lo nuestro es solo una  leve aproximación  a vidas con sentido y de cuyas rentas vivimos. Sin aquellos ejemplos humanos al PNV le hubiera costado volver a enganchar con la opinión vasca tras la salida de la clandestinidad. Pero ese ejemplo vivo enganchó con aquel presente y lo puso a cabalgar.

Pero hay que tener coraje. Lo cómodo es el adocenamiento y el no meterse en líos. Don Manuel de Irujo, lo tuvo y ahora hemos logrado que tenga en el Senado su pequeño lugar frente a la entrada del Hemiciclo.

34 Cuadros y uno de Don Manuel

Un ciudadano, no con su mejor intención, me escribió para pedirme le acompañara a visitar el Senado con objeto de poder bañarse en la piscina de mármol de Carrara que tenemos en el Palacio de la Plaza de la Marina. Tuve la intención de contestarle como hizo en su día Manu Egileor, antiguo diputado del PNV, a uno de sus crí­ticos. “Estoy en la habitación más pequeña de mi casa y tengo delante su carta que dentro de poco tendré detrás». Pero yo lo hice con más paciencia: «Así como el conocido pastel de arroz de Bilbao no tiene arroz, el Senado no tiene piscina». Ya sé que dígase lo que diga esta falsa afirma­ción es imposible de superar. “Es más difícil disolver un prejuicio que un átomo» decía Einstein que sabía de estas cosas.

Por eso y sin que nadie me lo pida, voy a hacer la quijotada de tratar de explicar el porqué en el 2007, año todavía de vacas gordas, encargamos un cuadro coral, es decir, treinta y cuatro retratos a un costo hoy exorbitante y cuya develación ha caído como un baldón sobre una Cámara que desgraciadamente es solo noticia por éstas cosas. Injustamente.

El Congreso había decidido ese año encargar al pintor gaditano Hernán Cortes Moreno, uno de los mejores pintores realistas del momento, el cuadro de los siete ponentes constitucionales. Fraga, Peces Barba, Solé Tura, Roca, Cisneros, Pérez Llorca y Herrero de Miñón. Lo de siempre. Pero cuando llegó la propuesta de hacer lo mismo en el Senado, quien ésto firma, que era Secretario primero de la Cámara se opuso por dos motivos. Porque al PNV se le había excluido de la ponencia consti­tucional y porque ya estaba bien de los siete padres de la Patria. Señalé la pared de la sala donde se reúne la Mesa y Junta de Portavoces donde estaba colgado un cuadro de Asterio Mañanós, conservador de las pinturas del Senado en el siglo XIX, donde se veía una sesión de la Cámara con los senadores hablando, negociando, presidiendo. “¿Por qué no encargamos algo parecido” dije y la idea se aprobó incluyendo a todos los presidentes de gobierno habidos, así como los del Senado, cuestión ésta que a Rojo le entusiasmó y con personalidades que hace treinta años tuvieron su protagonismo. Y se eligieron treinta y cuatro pudiendo yo incluir a D. Manuel de Irujo que junto con Ramón Ru­bial formaban parte de aquel compromiso Autonómico que hicieron el PNV, PSOE y ESEI para el Senado en 1977.

Tras ésto salimos a buscar el lugar donde exhibirlo y elegimos una gran pared, casi a la entrada del nuevo hemiciclo. Servirá para que en las Jornadas de Puertas Abiertas y en las visitas continuas de colegios, escuelas, y colectivos de todo tipo sepan  que además de Boabdil el Chico y Recaredo, en aquel Palacio y tras una cruel dictadura, hubo gentes que apostaron por la democracia.

Estos treinta y cuatro cuadros fueron inaugurados el pasado lunes cinco de diciembre pero casi de tapadillo, Habló Rojo y habló el pintor. Aplaudimos todos. Allí estaban la viuda de Calvo Sotelo, la de Cela, Marcelino Oreja, Laborda, Martin Villa… cuando una periodista pidió la palabra. “¿Nos puede decir si en tiempos de crisis éste gasto se justifica?». Fue como cuando Jaimito, tras el cumpleaños feliz, preguntó a la dueña de la casa cuantos años cumplía. Rojo le dio una larga cambiada. Pero a mí me hizo pensar.

Entiendo que a una familia en paro, o a un jubilado con la pensión congelada, o un joven sin perspectivas, ésta iniciativa sea difícil, casi imposible de explicar. Lo entiendo pero siguiendo este criterio ¿puede explicarse que el Guggenheim o el Bellas Artes adquieran una obra?. ¿Que se apueste por arreglar una carretera?. ¿Por promocionar el turismo?. Llevando esta lógica al absurdo nada se podría hacer en la cultura de un país por ser un gasto ocioso y no productivo. ¿Porqué con las Instituciones?.

La democracia ¿es un gasto ocioso?. ¿La pedagogía democrática, es una fruslería?. La relevancia institucional ¿algo prescindible?. Preguntado esto a los acampados del 15-M, me dirán que sí. Preguntando a Amaiur, me dirían que sí. Preguntado a un joven sin salidas, me dirá que sí. Y lo entiendo. Y sé también que se encargó y pagó hace cuatro años, que el Senado tiene una de las mejores pinacotecas del estado, que tenemos a políticos vascos en esa parte de la historia pictórica para siempre, que no solo de pan vive el hombre, pero todo esto no sirve de nada.

Me quedo con la preocupación sobre tan letal y anti institucional campaña existente. Me quedo con lo que me dijo Rojo de que hay partidos a los que el Senado les sobra porque si se reforma fortalecería un estado autonómico que muchos se lo quieren cargar. Me quedo con la ligereza que hay en ciertos medios a la hora de la crítica no constructiva. Me quedo con la carnaza que esto supone para la demago­gia. Y me quedo con la idea de que en situaciones como éstas hay que tener las ideas claras. Y una idea clara puede ser también la de fortalecer, aunque sea ínfimamente, una democracia asustada. Por eso lo hice y volvería a hacerlo. Y mucho más en Madrid donde el PP y UPyD acaban de negarse a quitar una calle dedicada a Mola, y decir asimismo que no solo es un cuadro porque son 34 y que cada vez que entre al pleno, saludaré a Don Manuel. Por fin. Y que dentro, en el hemiciclo, trataremos de aprobar buenas leyes para que, con el tiempo, una cosa no excluya a la otra.