Rajoy no nombra en su investidura a Urdangarin

Lunes 19 de diciembre de 2011

Donde mejor se ve un debate de Investidura no es desde el escaño o desde el palco del hemiciclo, sino en casa viendo la tele. Sobre todo por el sonido. Te evitas la saludadera, y estás más cómodo. Escribo ésto tras la primera, intervención de Rajoy. Lo esperado. Rebajas y petición de unidad. Ninguna alusión a un problema que tiene ante sus narices como es la implicación de la hija y el yerno del rey en una serie de delitos. Al parecer, tanto Rajoy como Zapatero hablaron de este vidrioso tema el pasado jueves cuando el primero fue a visitarle a La Moncloa. Pero nada se dirá en público. Y es urgente regular esta forma de actuar impune.

Mucho menos cuando la operación cortafuegos, tras un mes con la Casa Real noqueada, ya ha empezado. La Razón titula­ba el domingo con un patriótico: «Los españoles con su rey». Se le ve a éste encima de una gran bandera española que cubre la portada, para anunciar que han hecho una encuesta y que el 8l,3% apoya el papel del monarca y “un contundente 88,2% aprueba su decisión de apartar a Urdangarin de los actos oficiales». Y si es así y si el rey le ha apartado por falta de ejemplaridad, ¿por qué no se cayó del Christmas navideño?.

En el otro extremo, El País ha encontrado la coartada. «La Casa del Rey pidió a Urdangarin que buscara, trabajo fuera de España» para decir internamente que un amigo del rey, el conde de Fontao, analizó en 2006 las actividades del yerno y llegó a esa conclusión. En otra página Metroscopia decía que el 89% de los preguntados aprobaba la decisión de apartar al yerno del Rey de la agenda oficial. Ninguna pregunta sobre la Infanta, ninguna pregunta que pusiera en cuestión esa milonga insufrible da que la Monarquía es la Institución más valorada por los españoles, ninguna pregunta sobre el delito que supone el encubrimiento que es un delito.

Se ve que el PP y el PSOE y los medios, que siempre han apoyado el juancarlismo, han metido la marcha atrás y se van a centrar únicamente en Urdangarin. Posteriormente y tras el debate de Investidura harán un apaño con la información de las cuentas y aquí paz y luego gloria.

Más en sintonía con la realidad y la demanda de información Deia se preguntaba en portada si peligraba la corona de Felipe VI diciendo que “las graves derivaciones del caso Urdangarin pueden pasar factura al heredero del rey y a la propia monarquía”. Es verdad. La magia se ha acabado.

Y para hablar de ésto me invitaron a La Noria este sábado. Y fui. En ETB, nunca hablan de estas cosas y La Noria es el programa de opinión política más visto por la ciudadanía. A él han acudido Artur Mas, Bono, Rodríguez Ibarra, Montilla, Anguita y ésta semana le achacaban a Rubalcaba no haber ido en campaña y haber perdido una oportunidad de oro. Tiene un seguimiento millonario.

Me avisaron que saldríamos al aire a eso de las once de la noche. No fue así. Fue pasada la medianoche porque, malpensado de mí, cuando diseñaron el programa no pensaron que iba a comenzar la operación Cortafuego.

El caso es que llegué, y me llamaron al maquillaje. Allí le saludé a Celia Villalobos que dejaba el programa al haber sido elegida vicepresidenta primera del Congreso. Llegó de diputada a Madrid en 1986 y ha sido alcaldesa de Málaga y ministra de sanidad. Se expresa en lenguaje llano, pero me parece una mujer bastante vulgar. Esposa de Arriola, el consejero áulico de Aznar y Rajoy, el de “Váyase señor Gonzálezy el de la teoría de la crispación. Y me pasaron a la sala donde estaban María Antonia Iglesias, Carmen Enríquez que ese día había escrito un artículo ditirámbico en La Razón, Mariángeles Alcázar, experta en chismes de esa Casa y una escritora de apellido Vallejo. En la otra parte Alfonso Rojo a quien conocí en Guinea, María Antonia y yo. EI panel estaba muy descompensado. AlIí no estaba ni Pilar Rahola, ni Verstrynge, por poner a dos republicanos sino estuve rodeado de supermonárquicos y juancarlistas. Yo era el único patito feo.

En el saludo le dije a Jordi González, que es un buen profesional, que gracias a Urdangarin el ABC dejó de llamarme Ignacio. Y cuando pude esgrimí mi teoría. La de los restantes panelistas era la de centrarse en Urdangarin de quien María Antonia dijo que era un ladrón. La mía es que la ocasión hace al ladrón, independientemente de que el muchacho había roto el saco con su avaricia. Y saqué la Constitución hablando de la “irresponsabilidad” del monarca. Siempre en Madrid saca de quicio que un nacionalista esgrima la Constitución. Y en ella dice claramente que la persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad, caso único en Europa. Di a entender que la Corte es el patio de monipodio, el rey ha hecho de su capa un sayo, ha sido imposible investigar nada, la prensa y los partidos le han protegido, ha existido impunidad e inmunidad y en eso llega un jugador de balonmano y cae en la trampa y hace lo que el suegro, pero sin inmunidad. Y cuando se dan cuenta le dicen que ponga agua de por medio y César Alierta le hace Consejero de Telefónica, donde ya estaba Fernando Almansa, que fuera Jefe de la Casa Real. Una mano lava la otra. Y la Infanta está más implicada que el yerno,  pero de lo que se trata es que ésto no le salpique en nada. Y por eso nadie se cae de la tarjeta de Navidad, a pesar de que el propio rey y el jefe de su casa Spotorno, hayan dicho que la conducta de Urdangarin no ha sido ejemplar.

Pero claro. Decir esto siendo interrumpido, a las doce y medía de la noche, hora y media más tarde de lo que me dijeron y con contertulios tan plegados al juancarlismo y con un Jordi González poco beligerante, a pesar de la claridad del reportaje previo, me hace pensar que hasta a La Noria ha llegado la operación Cortafuegos. De todas maneras me agradó que una señora del público, ante el poco tiempo que tuve para rebatir tanto cortesanismo, moviera la cabeza afirmativamente y respaldando mi argumentación. Siempre se agradecen estas cosas.

María Antonia Iglesias, a quien conozco desde su época de directora de informativos  de TVE en tiempos de González y de García Candau, y con quien he trabajado mucho, en este tema es radicalmente monárquica. Dice que el país no está para ruidos y sabiendo que el invento no se sostiene ella lo apoya, como muchos españoles, como mal menor y está furiosa con el yernísimo por haber puesto en peligro la “ejemplaridad y credibilidad” de una monarquía parlamentaria sostenida por el silencio, como le enseñé a Jordi González, ya que me llevé la Constitución y mi libro donde hace dos años denunciaba esto. Lo ojeó pero no lo nombró. En fin, que España es así, señor mío.

Al salir hablé con Alfonso Rojo de la precariedad de los periódicos digitales, con María Antonia de la situación política y con Carmen Enríquez de su embelesamiento con la monarquía. Me dijo que era yo quien había cambiado y que las Infantas debían buscarse la vida ya que no tienen ningún estatus

Le expliqué el motivo de mi cambio una vez más y le pregunté para qué las Cortes fijan a la Casa Real un presupuesto de 8,2 millones de euros. El rey gana cien veces más que el presidente del gobierno. Saludé a Jimmy Giménez Arnau y a Pilar Rahola.

Y el domingo, ésto fue el sábado, como tenía la mañana libre ya que la huelga de Iberia restringía los vuelos y no tenía cupo y tenía que volver o en autobús o en tren, decidí hacerlo en tren. Y como la mañana estaba fresca y luminosa, desde el hotel, a mitad de La Castellana, hasta la Thyssen llegué andando en media hora. Fue un bonito paseo donde vi como en el Museo de Cera de la Plaza Colón estaban haciendo el agosto con la imagen de Urdangarin, y su inmediato desplazamiento.

Es curioso como llevando tantos años en Madrid no había tenido oportunidad de visitar el Museo Thyssen Bornemisza en el Palacio de Villahermosa al lado del Congreso. Es una colección magnífica con pinturas del Renacimiento y el Clasicismo, y pintura veneciana del siglo XVIII. Hay apartados dedicados a la pintura flamenca y alemana así como presencias puntuales de la pintura francesa y española. Lo más destacado es la pintura holandesa reunidas por la familia Thyssen a lo largo de dos generaciones. Vale la pena y el museo estaba lleno.

De allí, al pasar por el Palace, le pregunté al portero, a quien conozco de siempre, por donde se iba a la Plaza de Carrasco, donde empieza el Rastro. Me lo indicó y por la calle El Prado, pasé Santa Ana y llegué a la Plaza Mayor, vi la animación que había en los tenderetes  puestos con arreglos navideños, músicos callejeros, mimos y bajé por el Arco de Cuchilleros y llegué a la Plaza de Ca­rrasco. Recordaba el Rastro con más cacharrería y en el suelo. Ahora es un inmenso Mercadillo con ropa de los que hay en todas partes pero con muchísima gente. Saludé a un matrimonio de Eibar que había visto La Noria y la señora me dio toda una clase de teoría republicana, también a un matrimonio gipuzkoano, un palestino, y mucha gente. Madrid es una ciudad acogedora, tranquila y muy de aluvión donde la gente trata con amabilidad, salvo excepciones. El Madrid de los Austrias es bonito y animado. Me fui a la calle Cayetano a ver pintura y comí en el restaurant cubano de la calle el Prado, el Tocororo, tamales y arroz a la cubana con una piña natural exquisita. Y todo por doce euros.

Y algunos tenderetes con literatura, banderas, insignias y fotografías republicanas. Madrid fue la última ciudad en caer y quiso ser la tumba del fascismo, aunque la conjunción de armamentos, ayuda nazi y fascista y aislamiento internacional, lograron aquel nefasto parte de guerra del Generalísimo. «Vencido y desarmado el ejército rojo….»  Pero en sus calles vuelve a enarbolarse la bandera republicana con naturalidad. E irá a más.

A las cuatro cogí el tren Alvia en Chamartín. Tardó cinco horas en llegar a Bilbao, pero no me quejo. Pude leer, ver una película que pusieron, observar el paisaje, tomarme una cerveza, hablar por el móvil, sacar correos. En veinte minutos llegamos a Segovia, en hora y media a Valladolid, en dos horas y media en Burgos, en tres y veinte a Miranda y a las nueve menos cuarto en Bilbao. Fuera hacía mucho frio, dentro la temperatura era perfecta. Y el costo, 75,70€. En Chamartín le había visto a Txema Oleaga que me dijo que hasta Burgos iba en tren y en Burgos cogía el coche para llegar a Bilbao y hacerlo aun más corto. Lástima que seamos los últimos en tener la Alta Velocidad, porque lo demás es comodísimo. Incluso el control de entrada que se limita a las maletas y no te hacen quitar el cinturón, la chaqueta y los zapatos. Una cosa más que he refrescado en este viaje.

Reunión con Urkullu – Moscoso no hace autocrítica – Premios parlamentarios – Pescadores andaluces pagan el pato de la pésina política de Trinidad Jiménez –

Domingo 18 de diciembre de 2011

El viernes 16 tuvimos una reunión con Urkullu y Greaves en Sabin Etxea. Estuvimos cinco diputados y tres senadores. Faltaron Zubia, que ese día le operaban de un ojo y Cazalis a quien el EBB le había enviado a Canarias. Se trataba de hablar de lo ocurrido en los plenos de constitución de las Cámaras, del debate de Investidura y de la postura a adoptar, de la composición de las Comisiones en directa relación con los ministerios que se creen, y del personal de los Grupos. Fue una interesante reunión de trabajo. La última con Urkullu la tuvimos el uno de diciembre. Después de esta reunión bajamos a la Asamblea Nacional donde se dio cuenta de los resultados habidos tanto en la CAV corno en Navarra. Aurrekoetxea, Agirrebengoa y posteriormente Urkullu, éste íntegramente en euskera. Análisis y posterior reflexión sobre el año y medio que queda de cara a las elecciones autonómicas, donde hay que elegir 25 parlamentarlos por cada territorio. Y tras ésto la discusión de las enmiendas planteadas a las ponencias de cara a la Asamblea General de enero. Ardanza, que ese día se había despedido de Euskaltel por su jubilación a los setenta años, estuvo presente. Pensé en los representantes de Navarra y de Gipuzkoa que debían volver a casa con aquella noche de perros. Esto es parte de un trabajo que no se ve.

Lo que sí he visto es un trabajo del diputado por Navarra Juan Moscoso en El País. No analiza la deplorable situación del socialismo en Navarra sino reflexiona y aconseja lo que hay que hacer con el PSOE. Recordarán mi crítica en campaña por el fraude que suponía que a los cabezas de lista del partido socialista en Araba, Bizkaia y Navarra, solo les interesaba lo que ocurría de Pancorbo para abajo. Estuvo Jauregui un mes en Vitoria-Gasteiz en plena campaña. Lo teníamos hasta en la sopa. Pasó la campaña y ni se ocupó del conflicto con Pedro Sanz, y eso que los alaveses le habían hecho diputado. Otro tanto pasó con Madina. Superada la campaña solo se habla de su posible liderazgo del socialismo español. Y de Juan Moscoso, ídem de lienzo. En lugar de hacer un mea culpa por haber llevado al socialismo navarro a una situación límite de casi irrelevancia política, les dice a sus compañeros lo que tienen que hacer en España.

Dice Moscoso:

“Hay y habrá autocrítica, y nos levantaremos y saldremos adelante. Y lo haremos de la única manera posible, con un nuevo proyecto que debe, básicamente y a partir de nuestros principios y base social, recuperar la credibilidad perdida como gestores de la economía, recomponer nuestra identidad socialdemócrata y remozar la estructura y funcionamiento del partido.

Sin trasvase de votos significativo a la derecha, las causas de las derrotas de 2011 están en nosotros mismos. Y dentro de nosotros ha sido la economía prácticamente en solitario la que nos ha llevado donde estamos. Aunque creo que era inevitable perder en 2011 por culpa de la crisis, como ha ocurrido en todas partes, nuestra gestión económica general ha sido la que ha determinado la amplitud de la derrota”.

Se equivoca. No ha sido solo la economía. Ha sido sí la crisis pero también el abandono del PSOE en corregir el rumbo de un Zapatero endiosado, la falta de contacto con la realidad de la que él es una buena muestra. Concejal en Iruña, lo único que le interesa, es la política de poder en España. Nada más. Y eso lo ve el elector navarro que lo siente como un ave de paso. Y es una lástima pues tiene condiciones y atractivo personal y conocimiento para, implicándose más en Navarra, ejercer un liderazgo atractivo y positivo, pero no lo hará. Y cuando habla de autocrítica, nunca habla de la suya, porque sabe que su puesto en Madrid requiere que Navarra sea solo para él un trampolín. Pero nada más. Y esa ha sido una de las causas de la inmensa derrota socialista en ésta Comunidad, junto a otras. Acordémonos de Chivite.

Y dentro de esta parrilla de políticos los hay de todo tipo. Los periodistas parlamentarios, en premios muy amañados, entregaron el pasado martes a diputados y senadores los de este año. No fui y me dijeron que hubo dos mesas vacías.

El premio dado a Fernández Marugan, un guerrista trabajador y experto económico ha sido muy merecido. Sus compañeros extremeños le han depurado tras 29 años de actividad y es una lástima pues es una vieja guardia con valores. Éste siempre nos decía que éramos los que mejor castellano utilizábamos. El premio a la mejor oradora para Uxue está bien, pero no es el que se haya hecho acreedora. Sí el de la valentía y la constancia. Otro premio a Josep Duran me parece reiterativo ¿no hay más diputados en CIU?. A Elena Salgado, como azote de la oposición, es un premio inadecuado. Podrían haberle dado la de «inasequible al desaliento”. Premio Revelación a la senadora socialista Yolanda Vicente es darle un premio por dar. Le encaja mejor el de simpatía. Es persona tranquila, que hace bien su trabajo y siempre con una sonrisa en los labios, aunque el verdadero premio que le han dado ha sido hacerla vicepresidenta del Senado. Y que José Manuel Camacho haya sido el senador del año, pues bien y lo merece pero ahí tenía a más viejos y nuevos rockeros. El premio de verdad para él es que continúe como senador tras la debacle socialista. Premios que nosotros en el Senado damos a los periodistas y no al revés. Son muy parciales, por cupos y poco representativos, salvo el premio que han dado este año a Carlos Aragonés. Es muy significativo. Este diputado fue el fontanero de Aznar cuando estaba en Moncloa, y además uno de los que movió la silla de Rajoy en sus momentos más críticos, aunque acabaron reconciliándose. Pero lo curioso es que este diputado «ausente» es el marido de Lucía Figar, la consejera de Educación de la Comunidad de Madrid que cuando los profesores protestan contra los recortes y la degradación de los centros públicos replica acusándoles de no querer trabajar dos horas más.

Finalmente he de decir que me apena la situación de los pescadores de Barbate. Pagan el pato de la debilidad de la política exterior española que en relación con Marruecos ha sido un desastre. Trinidad Jiménez pasó de sacarse fotografías con la pegatina del Polisario a hacerle reverencias al sultán de Marruecos, título que mejor define a este personaje al que la primavera árabe le ha obligado a traspasar algo del poder absoluto del que dispone. Y España, en lugar de haber hecho una política eficaz con Francia y Estados Unidos, deja a la intemperie, por su debilidad, a estos pescadores cuando en Andalucía muchísimas familias en verano tienen en sus casas chavales saharauis pues la demanda de autodeterminación del pueblo saharaui es continua y apoyada. Y el gobierno español no puede seguir jugando a dos palos y siendo tan débil en estos temas.

El Sahara Occidental y la ecología han tumbado el acuerdo pesquero entre la Unión Europea y Marruecos, el mayor de cuantos ha suscrito Bruselas, del que se beneficiaban fundamentalmente un centenar de pesqueros españoles, en su mayoría andaluces y canarios. El Parlamento Europeo votó en contra de la renovación, por otro año, del acuerdo de pesca. La decisión va en contra de la Comisión Europea y de los Estados miembros. Rabat reaccionó a la votación ordenando anoche a todos los barcos europeos que faenan en sus aguas, incluidas las del Sahara, que las abandonen de inmediato.

La Eurocámara se pronunciaba sobre un informe del parlamentario liberal finlandés Carl Haglund que puso en duda la legalidad del acuerdo porque conlleva escasas ventajas para la población autóctona del Sahara, supone una «explotación excesiva de los recursos de pesca» de Marruecos y tiene un «magro resultado costo-beneficio».

Raúl Romeva, de ICV, fue el único español que se manifestó en contra del acuerdo durante el debate que se celebró el lunes. «Sería bueno que por una vez este Parlamento no se arrodillara ante las presiones del Gobierno marroquí», dijo. Romeva se refe­ría a una votación de finales de septiembre, cuando la eurocámara rechazó su propuesta de enviar el acuerdo al Tribunal de Justicia de la UE para que se pronunciara sobre su legalidad.

Zapatero como Scott, se ha quedado congelado

Sábado, 17 de diciembre 2011

Efectivamente, modélico traspaso de poderes entre Zapatero y Rajoy. ¿Qué esperaban pues?. ¿La guerra de los Rose?. Pues no. Pero a mí me parece un traspaso de poca dignidad por parte de Zapatero. Que tenga que facilitar las cosas, está cantado, pero tanta obsequiosidad, me confunde. Parecería que estuviera contento de haber perdido y de dejar aquella casa. No sé. Un poco más de seriedad, si me hubiera gustado y no tanto arrumako. Pero es normal. Se va dejándole el muerto de la economía y el muerto del Valle de los Caídos a un Rajoy que en ésto no hará nada. ¡Menudo socialismo de chichinabo el de este sonriente Zapatero!.

Se ha celebrado el centenario de la llegada de Roald Amudsen al centro del Polo Sur. Robert Scott no lo logró y murió en el empeño. Era un oficial de la Armada Real y  en principio el más dotado para lograr la proeza. Olav Orheim es el presidente  del Patronato del Museo Fram de Oslo y definía así a Scott: “Scott no podía aprender de nadie y cometió un montón de errores prácticos. Simplificándolo mucho, no tenía habilidad de aprender de otros. Si no hubiera sido de la Marina Real probablemente  no habría tenido ese problema. Tampoco era un buen líder, nunca consiguió crear un grupo homogéneo y no era capaz de  tomar buenas decisiones, cuando  estaba bajo presión. ¡Tenía más medios que  Amundsen!».

No sé  porqué  esta definición del malogrado Scott me  parece  adecuada para endosársela al malogrado Rodríguez Zapatero. No formó equipos, se  cargó a una generación, no aprendió de otros, no  tomó buenas decisiones bajo presión. Y se  quedó en el camino. Hasta su última decisión es  cantinflérica. Con dos hijas adolescentes decide  construir una casa en una parcela que tiene  en León. Y cuando está en ello, sus dos hijas  le dicen que ellas de Madrid no se  mueven y si  se  quiere  ir a León que  se  vaya él. Y ha alquilado un chalet en Somosaguas. No un piso. Es no conocer ni  a unas hijas adolescentes, ni siquiera a él. ¿Qué  pinta Zapatero en León a los 51 años?. Lo malo de que se  quede en Madrid será su capacidad de  enredo. Irá al Consejo  de Estado y a la Fundación Ideas  de  su amigo Caldera al que depuró del ministerio de Trabajo en su segundo gobierno. Zapatero va a ser un problema para el PSOE. Al tiempo.

Su despedida a la francesa de la Alianza de Civilizaciones,  lo único que  planteó como  cuestión  original en su presidencia,  le  define. Todos creían que iba a viajar a Doha a despedirse  de un Foro que él había creado con el turco Erdogan y el portugués Sampaio, pero ni eso. Mandó al vicepresidente Chaves que estuvo en el Foro dos horas y ni se enteró donde estaba. Hasta Moratinos ha debido quedarse molesto, ya que él fue uno de los muñidores del invento, y está cabreado de la manera de dejar este Foro del impresentable Zapatero porque asimismo en el PSOE se llevaban las manos a la cabeza. Si el creador de esta plataforma trata así a su hijo querido, ¿qué no hará el PP que siempre ha criticado esta iniciativa que en realidad no ha servido para nada a pesar de que la ONU la hizo suya en el 2005?. Como Scott.

De este gobierno en funciones, triste y sin dolientes, solo he recibido la carta de despedida de quien fuera Ministra de Vivienda y Actuaciones Urbanas, Beatriz Corredor a quien Zapatero devaluó a Secretaria de Estado con Bibiana Aído. Por lo menos ha tenido la cortesía de mandar una de esas cartas tópicas agradeciendo el apoyo recibido y encantada del servicio público realizado. Se pasó de María Antonia Trujillo, con pisos de treinta metros cuadrados a Beatriz Corredor, pasando por Carme Chacón, que fue ministra de Vivienda, en una de las muchas ocurrencias de un presidente que vivía de epatar al personal y pensar que era muy listo.

Quien lo es y lleva mes y medio despidiéndose de todos, es José Bono que el martes y trece estuvo en el palco de autoridades, tras haber estado abajo en la presi­dencia los últimos cuatro años. A su lado estaba nuestro José Ramón Beloki, un buen tipo que ha trabajado muy bien y solo ha errado en una cosa que para mí era fundamental: no haber logrado que los cuadros de tres fascistas como Esteban Bilbao, Antonio Iturmendi y Alejandro Rodríguez de Valcárcel salieran de los pasillos del Congreso al basurero de la historia. Beloki fue abducido por Bono y su papel fue tan institucional que pasó por todo. Ahora bien, en su rol parlamentario, sobre todo haciendo seguimiento a las Infraestructuras, Y vasca, presupuestos, e Innovación, su trabajo ha sido impecable. Veremos que hace ahora. Cuando llegó, con él y con Erkoreka editamos un libro de entrevistas «Somos Vascos» donde aparecieron gentes como Setien, Etxenike, lribar, Gamboa, Borde, una socióloga norteamericana… y gentes variopintas. Beloki podría escribir y reflexionar sobre estos ocho años en Madrid, sobre sus años en la Diputación de Gipuzkoa y sobre la jefatura de prensa que ejerció en los cuatro años del gobierno de Garaikoetxea amén de sus experiencias periodísticas y como franciscano y sindicalista. Beloki tiene mucha mili y esa historia no puede perderse. Y que cuente lo que pasó en Ajuria Enea el 23-F, y el traslado del Lehendakari al caserío de sus padres.

Y hablando de Bono y sus despedidas estuvo el 13 de diciembre en los Desayunos de TVE con la periodista Ana Pastor a la que tildó con ironía de Srta. Rottenmeier aconsejándole ir a tertulias porque no le dejaba hablar. A raíz de ésto le han puesto fino a Bono pero así como en muchas cosas se equivoca, en ésto, y según mi criterio, no. Ana Pastor independientemente de sus forcejeos con el PP, es muy sectaria y así como bordó aquella entrevista al primer ministro iraní, por lo general es muy parcial. Ojalá siga en TVE, pero reconozco que no me gusta nada.

Otro que tal baila en esto del sectarismo es quien se dice va a ser el jefe de prensa del nuevo presidente del Congreso, Jesús Posada, el ínclito José Luis Ramos. Lo conocí en pasillos en Madrid, vino a Euzkadi como delegado de Europa Press, volvió a pasillos, le hizo una faena de muerte a Carlos Westendorp diciéndole que había salido ya su nombre como ministro de exteriores, mintiéndole, y gracias a eso logró unas declaraciones que le dejó muy mal a Westendorp ante el presidente González. Posteriormente ha sido el encargado de prensa de Soraya Sáenz de Santamaría, del Grupo del PP y ahora quiere volar con Posada. Pero no es un tipo recomendable. Muy interesado, poco serio, en definitiva alguien poco profesional. Mal empieza Don Jesús con gentes de esta calaña a su lado.