Sábado 17 de junio de 2023
De la jornada de este sábado me quedo con la, para mí, inquietante pérdida de presencia del EAJ-PNV en el mundo municipal y con la irrupción de las plataformas que normalmente han dado la victoria a las candidaturas de Bildu.
Creo es necesario analizar bien este fenómeno porque, independientemente de que en algunos lugares sean camuflajes de Elkarrekin-Podemos, en general son uniones de gentes de los pueblos que se ven mejor representados por alguien “no contaminado” por unos partidos que no resuelven bien sus problemas, no defienden con liderazgo sus demandas, se sienten maltratados por alcaldes o concejales soberbios o tienen candidatos impuestos por los despachos desde la dirección. Algo de esto hay, pues lo demás no es comprensible que hayan sido tan determinantes en algunos lugares.
Ante esta realidad, constatable, el PNV ha de analizar bien los datos, pero no por sociólogos a la violeta, y ponerse bien las pilas. Ya no valen candidatos impuestos, ni hacer oídos sordos a demandas lógicas, ni dejar de patear la calle, ni escoger candidatos a los que no les gusta “aguantar” al personal o sean incapaces de pedir perdón ante auténticas pifias.
Lo conté ayer. Un acto republicano en Bilbao en homenaje al alcalde Ernesto Ercoreca y la corporación de 1931, al que no va ni un solo concejal del PNV habiendo tenido en 1931 doce munícipes y no dar la menor explicación, clama al cielo. Y después en el pleno de constitución de este sábado Aburto pedir perdón en genérico, cuando ese perdón está motivado el pedirlo por ser consciente de decenas de pifias de este calibre imperando por sobre todo la prepotencia y el ser incapaz de ponerse en los zapatos de los demás. Son los talantes los que hacen perder votos, no tanto hechos concretos reconducibles. Y decir que se hace autocrítica sin que se reconduzcan las situaciones, pasa por no ser creíble y solo queda como un recurso retórico, sin más. Ya lo dice el Evangelio. La fe sin obras es fe muerta.
No tenemos un buen panorama si el 23 de julio si gana la coalición PP-Vox en el estado y si el PP por extensión sube en Euzkadi, como es previsible. La gente no vota por agradecimiento sino por una buena información y si seguimos soportando una televisión pública altavoz, sin réplica de todos los males de la humanidad y sin que los responsables políticos sepan vender su lechuga sobre lo muchísimo que se hace, vamos mal. No es de recibo que todo se deje a jefaturas de prensa omnipotentes mientras se olvida que son los políticos los elegidos. Dígaseme cuantos diputados, senadores, diputados territoriales y concejales conoce usted. O se apuesta por la política como vocación de servicio o mal vamos a andar y sobre todo es obligada la necesidad de darle corporeidad a las tres palabras de Ajuriaguerra.
Fuerza, porque sin fuerza no se puede hacer nada y para eso hay que convencer con la conducta y el talante.
Eficacia, porque la gente quiere le resuelvan los problemas no que le mareen o le digan que no se puede.
Honradez, porque es lo básico, lo mínimo que se requiere de un político/a electo. A nadie se le oculta que el caso De Miguel nos ha hecho un daño monstruoso porque ha deteriorado una imagen acrisolada.
Analicemos esas plataformas pero no con “escuchas activas” hechas solo a la ciudadanía, dejando de lado lo que piensa de verdad la afiliación, y cuyas conclusiones no se ponen a valer y menos en práctica y seamos capaces de señalar lo que no funciona. Ya sé que ser impertinente y un pepito grillo es incómodo pero es mejor que al que le pique se rasque si no es inteligente y no saca conclusiones y no vivir jornadas tristes en algunos lugares como las que hemos vivido este sábado.


