LA TRANSPARENCIA DE SABINO CONTRA LA CASTA

Domingo 20 de marzo de 2016

El sábado 5 de marzo nos anunció Arnaldo Otegi en el Velódromo de Anoeta que está dispuesto a abrir un segundo frente de combate abertzale. No sé si se ha enterado que el primero ya se abrió en 1893 y que lo hizo en un Txakolí Sabino Arana. Pero la Izquierda Abertzale, con un cierto adanismo y negacionismo adolescente, nunca ha reconocido este dato de la historia. Es más. Le ha cambiado hasta el nombre a aquel proyecto nacional que hasta ETA respetó en su E. Ahora todo es Euskalherria, denominación respetable pero lingüística y culturalmente permitida durante el franquismo porque no tenía la carga política que describía una Euzkadi que iba del rincón más occidental de Bizkaia hasta el Adour. Por eso le recomiendo al Sr. Otegi se dé una vuelta por la exposición que bajo el comisariado de Joseba Agirreazkuenaga ha organizado la Diputación Foral de Bizkaia en la sala Ondare de la calle María Diaz de Haro de Bilbao.

Esta exposición parece que ha molestado a un Juntero del PP. Olvida este señor en su ignorancia que Sabino Arana fue diputado provincial, así como creador del nombre Euzkadi, de la bandera de la nación vasca, de su claro mensaje nacional y de su himno. Solo por la mitad de ésto, en cualquier país europeo Sabino tendría su nombre por todas partes, menos aquí, un país sin antepasados a los que honrar. Olvida además que la Diputación provincial franquista de aquella Vizcaya encargó en 1965 a José María de Areilza una biografía sobre Arana en el centenario de su nacimiento. Estos del PP ni aprenden nada y olvidan todo.

Joseba Agirreazkuenaga es Catedrático de Historia Contemporánea de la UPV/EHU y ha hecho un magnífico trabajo. Su trayectoria como investigador y profesor es muy amplia y solvente. Un día, siendo yo secretario de la Mesa del Senado, me llamó para plantearnos un trabajo coral con las universidades de Barcelona, Sevilla, Valladolid, el Centro de estudios Políticos y Constitucionales, una red de 44 universidades y su liderazgo desde la UPV      con el fin de dotar a las Cortes Generales de un diccionario biográfico parlamentario desde las Cortes de Cádiz en 1810 con la contundente evidencia que era el estado español el único en Europa que no lo tenía. Logramos se aprobará la ejecución de aquella necesaria iniciativa que se encontró con el muro de los funcionarios de las Cámaras que decían que eso lo podían hacer ellos. Afortunadamente lo realizaron las Universidades descritas bajo la dirección de Joseba hasta 1854, esperando se retome ahora con estos nuevos aires. Hace poco publicó asimismo el primer tomo con las cartas privadas de Sabino Arana que dicen cosas que Arana no decía en público. Son 300 cartas de las cuales 85 son inéditas.

Y no hablo de su larga trayectoria investigadora, que es larga y fecunda. A su hermano Iñaki, catedrático de derecho administrativo le llamamos para que participara en la ponencia de reforma del Senado y allí nos vino hace dos años con sus interesantes aportaciones. Su aita fue alcalde de Busturia y su relación con la familia de la viuda de Sabino, amén de sus trabajos previos, le han hecho el hombre idóneo para presentar esta exposición monográfica sobre el fundador del nacionalismo vasco. Personalmente he estado ya tres veces, y volveré. Y recomiendo su visita.

Lo hice la segunda vez con el Grupo Vasco en el Senado hace un mes y de la mano de Agirreazkuenaga que disfruta transmitiendo la historia del personaje en su contexto histórico. Una familia carlista, el tiempo final de la foralidad, la transformación de la sociedad vasca de 1870 a 1900, la irrupción del socialismo asentado en la inmigración, los euskalerriacos, los dos encarcelamientos, el liderazgo católico de un Sabino fotogénico, su visión de la propaganda y de la acción política, sus polémicas, la relación con Unamuno y Azkue, el peso de Ramón de la Sota, y los liberales euskalerriacos Landeta, Ulacia, Viar, el periódico La Unión Vasco Navarra editado por la Sociedad Euskalerria de Sagarminaga, el diseño de la ikurriña cuyo original orna una vitrina, los objetos personales como su sombrero de copa, sus guantes, el ajuar de la boda, su despacho, su relación con Abando de la que su padre había sido alcalde y Juntero en 1864, su vida de rentista, sus peleas con Chavarri, sus discípulos Kizkitza, su sucesor Kondaño, su joven desertor Tomás Meabe, la maqueta de la idealizada Sabin Etxea de Oteiza, sus publicaciones, sus discípulos, y a la entrada nueve bustos hechos por Oteiza, uno de los cuales fue el que se puso a la venta para financiar la compra del solar de Sabin Etxea. Por cierto no cuajó más que para una minoría pues aquel Sabino de barbilla de acero, para la gran mayoría, no era su Sabino.

Es muy curioso el mapa de Torres Villegas de 1852 donde se ve una península ibérica dividida por colores y provincias. La España Uniforme con 34, la España Foral con cuatro, la España asimilada con 11 y la España colonial. Es un buen documento donde está con su espacio foral el Laurak Bat. Y es un mapa de 1852. También se le ve a Sabino blandiendo un chuzo en la vidriera de la Diputación bajo el Árbol de Gernika y pintado por Anselmo Guinea.

Escuchando las explicaciones de Joseba, el senador Cazalis me hizo notar la lista de las intervenciones de Sabino Arana como diputado. En su día editamos un libro “Sabino Diputado” recogiendo el trabajo que hizo en su día Manu Egileor secretario del EBB con sus intervenciones en el foro. En esta exposición Agirreazkuenaga ha añadido muchas más. Es curiosa y debían de ver los de Podemos esta lista pues Sabino propone el 8 de noviembre de 1899 lo siguiente:

“Transparencia. Que se coloque en lugar visible para el público:

-Los expedientes que estén sometidos al acuerdo en las diferentes Comisiones.

-Todos los acuerdos durante un mes a contar desde la fecha en que hayan sido adoptados.

-Los nombres del personal que constituye la Corporación, de los que forman parte las distintas Comisiones y del que sirve en sus oficinas y dependencias, con los días y horas en que se reúnen las Comisiones, despachan las oficinas etc.

-Y es que además tiene intervenciones de todo tipo. Solicitando la construcción de un camino que una los barrios de Zubiaur y San Pelayo de Bermeo.

-Proponiendo que en adelante no se verifique, como se venía haciendo ninguna visita a la real familia en su residencia veraniega de San Sebastián, sin que previamente la Diputación acuerde si procede o no enviar comisionados a tal fin.

-Moción relativa a la fijación de plazos para la emisión de los informes por las Comisiones de la Diputación.

-Relativa a la ausencia de Diputados a las sesiones.

-Renuncia a las dietas que puedan corresponderle.

-Comisión para recibir a la Real Familia. Propone que la Diputación no realice ningún gasto para el recibimiento de los Reyes.

-Moción para promocionar la Agricultura y la construcción de canteras.

-Proposición para que se aumente en mil pesetas el sueldo que se asigna al catedrático de euskera Resurrección María de Azkue.

-Oponiéndose a continuar dando al regimiento de Garellano la subvención concedida en 1896 en compensación al arbitrio del vino que consumen las clases y soldados del regimiento.

-Apoyo al nombramiento de letrados que formen la Comisión de Codificación del Derecho Civil Foral de Bizkaia.

-Interpelación protestando que el presidente de la Diputación hubiese encargado depositar en nombre de la Diputación de Vizcaya una corona en el féretro de Castelar con la inscripción: La Diputación de Vizcaya al Padre de la Provincia Don Emilio Castelar…..Y así muchas más. No paraba.”

Y eso que estaba solo frente a 19 diputados de la piña. En aquellas sesiones Sabino, solo, sonriente, impasible, sin irritarse decía estas cosas que encolerizaban a los diecinueve quienes lo increpaban y la sonrisa de Sabino era comprensiva porque sabía bien que aquellos hombres tan serios se irritaban no tanto por fervor patriótico español sino por defender sus intereses de Casta. Y Sabino iba a aquellas sesiones con la verdad en el bolsillo expresada en una frase corta: ”Euzkadi es la Patria de los Vascos”. Y con eso y su actuación despertó la conciencia nacional dormida. Recomiendo vivamente pues a la gente joven, a políticos de todos los pelajes, a los religiosos, a funcionarios y tenderos, a artistas e intelectuales, a la gente de EGI, de las ikastolas y universidades, incluso a Otegi y a Nagua Alba, que no dejen de ver y apreciar este trabajo histórico tan bien elaborado alrededor de un hombre clave en la historia de nuestro país.

Este esfuerzo, Sabino, y las películas proyectadas, no merecen una sala vacía.

 

 

 

 

Un buen plan para esta Semana Santa

Sábado 19 de marzo de 2016

ExposiciónFundacion Sabino AranaSe trata de una retrospectiva de Sabino Arana que hace especial hincapié en su labor como diputado provincial y analiza la realidad socio-política de la época.

La Sala Ondare (María Díaz de Haro, 11. Bilbao) ofrece hasta el 20 de abril una exposición sobre Sabino Arana, en la que muestra un aspecto poco analizado del personaje. Centrándose en hacer especial hincapié en su labor como diputado provincial analiza, además, la realidad socio-política en la que desarrolló su labor Sabino Arana.

La exposición se compone de los siguientes apartados: el memorial, las culturas políticas del siglo XIX, el renacimiento cultural vasquista, así como también la trayectoria personal y política de Sabino Arana con referencia destacada a las iniciativas promovidas en su condición de Diputado Provincial, muchas de ellas vinculadas con la regeneración política y el impulso del euskera.

Gracias a ello, el visitante podrá realizar un viaje por el Bilbao y Bizkaia de fines del XIX y comienzos del siglo XX, un período de renacimiento y refundación de Bilbao. Asimismo tendrá ocasión de disfrutar de cuadros, esculturas y efectos personales vinculados a Sabino Arana, inéditos y nunca exhibidos al público.

Sabino Arana

Fundador de EAJ-PNV, fue elegido Diputado provincial de Bizkaia en 1898 y desarrolló una intensa gestión en la Diputación y su influencia se extendió con el nuevo partido de los nacionalistas vascos a los Ayuntamientos de Bilbao, Bermeo y Mundaka entre otros. Fue particularmente intensa su labor a favor del reconocimiento y difusión de la lengua vasca a través de las publicaciones en periódicos, revistas y eventos culturales.

Asimismo sus iniciativas en la publicación de periódicos y eventos culturales, particularmente a favor del reconocimiento y difusión de la lengua vasca, fue intensa y destacada.

Horarios:  de lunes a viernes, de 10:00h a 13:00h y de 17:00h a 21 :00h; y sábados, de 10:00h a 14:00h.

LA DESFACHATEZ INTELECTUAL

Viernes 18 de marzo de 2016

Figurones como Vargas Llosa, Javier Cercas y Luis Garicano Ignacio Sánchez-Cuenca publica ‘La desfachatez intelectual’, un riguroso análisis sobre la baja calidad del debate público en España.

369.1

José Ignacio Wert, Esperanza Aguirre, y Mario Vargas Llosa.

Tres frases sirven para hacernos una idea. Primera: “Esperanza Aguirre es la Juana de Arco del liberalismo” (a pesar de la trama Gürtel, Fundescam y el Tamayazo). Lo dice Vargas Llosa y punto. Segunda: “José Luis Rodríguez Zapatero es el peor gobernante de España desde Fernando VII” (por lo visto, mucho más dañino que Francisco Franco y Miguel Primo de Rivera). Lo dice Félix de Azúa y punto.

“Sin Juan Carlos I no habría democracia en España” (qué importa la aportación a de los sindicatos, el movimiento estudiantil o el Partido Comunista, además de que en nuestro entorno europeo todo sean democracias). Lo dice Javier Cercas y punto.

El debate público en España funciona a base de sentencias lapidarias, sin verificar, que distintos ‘figurones’ sueltan desde sus poltronas mediáticas. Del público se espera que comulgue con ruedas de molino, basadas en el prestigio de quien enuncia la frase, más que en argumentos bien construidos, que se apoyen con datos verificables.

369.16.2‘La desfachatez intelectual’, de Ignacio Sánchez-Cuenca Esto es lo que denuncia, de manera sólida y minuciosa, el nuevo libro del profesor de Ciencias Políticas Ignacio Sánchez-Cuenca (Valencia, 1966). Su último libro, ‘La desfachatez intelectual’ (Libros de La Catarata), es un sonoro ‘zasca’ a los columnistas de mayor prestigio de nuestra esfera pública. Les acusa de “machismo discursivo”, “cultura de amiguetes” y “provincianismo intelectual”. Estamos ante uno de los títulos más polémicos y necesarios del año

En el capítulo final, Sánchez-Cuenca explica que el panorama comienza a mejorar con un ecosistema mediático más abierto y riguroso. Nos acercamos a su despacho para charlar con el autor. Pregunta. ¿Cuál fue su motivación para escribir ‘La desfachatez intelectual’? Respuesta. Sé que el texto puede despertar cierta irritación entre los aludidos. Quería señalar la impunidad que domina el debate público en España. Con esto me refiero a que si uno dice un disparate, una tontería o una ridiculez, no espera ser replicado, sobre todo si es uno de los grandes intelectuales del país. Son lo que yo llamo, de forma un poco cruel, los figurones del mundo intelectual.

La forma habitual de contestar a libros como el suyo es el silencio. R. No tengo ninguna expectativa de respuesta por su parte. Pero sí espero que el libro contribuya a fomentar cierto debate sobre cómo mejorar nuestra esfera pública. P. Señala el precio de cuestionar a los figurones: si alguien critica con dureza a Fernando Savater, se reducen drásticamente las posibilidades de colarse en El País, de publicar en la revista ‘Claves de la razón práctica ‘(que él dirige) o de ganar el Premio Anagrama de ensayo (donde es jurado habitual).

Mi ventaja es que no estoy en ese mundillo, ni quiero estar. Me dedico a dar mis clases y publicar en revistas académicas. No aspiro a premios ni a tener una relación privilegiada con ellos. Yo puedo permitirme el lujo, pero quien dependa de su creación ensayística y literaria tiene que pensárselo dos veces a la hora de criticarlos, ya que sus tentáculos son muy largos. No digo que ellos ejerzan un poder coactivo, pero si uno critica con dureza a uno de ellos sus posibilidades de medrar van a ser menores. Fernando Savater y Andrés Herzog en un acto de UPyD Foto: Efe/J.P. Gandul P. Aparte de los figurones destacados, ¿diría que existe una tradición de intelectuales invisibilizados? Pienso en Manuel Sacristán, Jesús Ibañez y Francisco Fernández Buey, entre otros.

Es una pregunta difícil. Hay intelectuales que no gozan del reconocimiento que merecen y otros disfrutan más del que les corresponde. Lo que no tengo claro es que sea un fenómeno estructural. Los tres autores que mencionas tenían tesis políticas marxistas o muy radicales. Eso ya complica mucho que lleguen al gran público. Es cierto que alguien con planteamientos marxistas no tendría tanto problemas en Francia o Reino Unido. Lo que sucede aquí es que muchos de los intelectuales famosos fueron muy radicales en su juventud, pero terminaron abandonando la izquierda. Sienten un rechazo grande hacia quienes no han seguido su trayectoria. Eso podría explicar la marginación por parte de los Juaristi, los Savater, los Vargas Llosa, etcétera. P. ¿Por qué estuvieron tan ciegos los intelectuales de éxito durante la crisis económica?

Mi tesis es que se obsesionaron con el nacionalismo. No atendían a muchas más cosas. Eso fomentó el aislamiento en el que vivían. Se separaron demasiado de la sociedad. Fueron poco sensibles y muy condescendientes con todo lo que podemos llamar nueva política, me refiero al entorno del 15M. En el fondo, les recuerda un poco a sus años mozos, donde algunos fueron anarquistas, otros marxistas-leninistas y alguno hasta militó en las filas de ETA. P: Vargas Llosa es la firma donde se aprecia mayor distancia entre su enorme talento literario y el estilo ramplón de sus columnas. R. Como hombre de letras, es el que más lejos ha llegado. Merece todos los premios Nobel que le quieran dar. Es una figura central en la literatura del siglo XX. El problema es que sus razonamientos políticos son totalmente esquemáticos, previsibles y simplistas. Nos choca mucho porque no quedan tantos intelectuales que razonen con el nivel de desfachatez que él maneja, pero en el pasado hubo muchos como él en la izquierda, que manejaban planteamientos de manual soviético de materialismo histórico. Ahora no nos acordamos de ellos. Pero Vargas Llosa seguramente razona en sus columnas con el mismo simplismo que manejaba cuando era de izquierda en los años sesenta. Hay un abismo entre su obra literaria y su aportación periodística. No tengo una explicación de cómo se puede ser tan brillante en ‘Conversación en la catedral’, una obra maestra, y tan mostrenco en el debate público. Divide el mundo en liberales y antiliberales, nacionalistas y antinacionalistas, como si no existieran matices. Su apología de Esperanza Aguirre llega al extremo de defender la tesis de que si ella hubiera gobernado España, la crisis hubiera sido mucho menos profunda. Vargas Llosa es una figura central en la literatura del siglo XX. El problema es que sus razonamientos políticos son totalmente esquemáticos

P: ¿Son más responsables los figurones o los directivos que les dieron espacio en los medios? R: Hay una responsabilidad compartida, pero la principal es la de quien pone su firma en la opinión. Somos muy críticos con el sectarismo de los partidos políticos, con la manera tan brutal en que defienden a los suyos y descalifican a los contrarios, pero en el mundo del debate público pasa algo similar. Se establecen lazos muy fuertes entre periódicos y escuderías literarias del mismo grupo mediático. Les dejan decir lo que sea. Deberían prescindir de los artículos de sus autores si la calidad es mucho menor que las de sus novelas. Una vez entras en el grupo, de ahí no te saca nadie. Se establecen lazos que no son sanos. P. Cita a César Molinas y cómo da las gracias en un libro a Javier Moreno (ex director de El País) por dejarle decir lo que le da la gana. R. Molinas es un economista excelente, matemático de formación, con una inteligencia formidable, pero cuando opina de política dice cosas que no tienen base ninguna. ¿Por qué El País le da tanta cancha? Habrá que preguntarles a ellos, porque han publicado análisis de Molinas en portada que no sobreviven el más mínimo escrutinio crítico. En mi libro, se desmontan con datos. P. Me ha llamado la atención el caso de Javier Cercas. En un dossier de homenaje al rey, suelta una frase rotunda, que dice que “Sin Juan Carlos I no habría democracia en España”. Eso no encaja muy bien con su libro ‘Anatomía de un instante’, donde acusa al rey de cierta complicidad, desidia o ambigüedad con el ambiente golpista previo al 23-F.

Disfruto mucho de las novelas de Cercas, pero como columnista se ha vuelto muy sentencioso. Formula grandes frases, que luego no fundamenta. Creo que lo que expone ‘Anatomía de un instante’ es que el rey no supo cortar el ambiente malsano de las tramas golpistas de la época contra Suárez. Cercas no se ha atrevido a dar el paso de decir que hubo complicidad entre el rey, Armada y los golpistas. Quien sostiene esa tesis es Pilar Urbano. Lo que no entiendo es que se permita el exceso de decir que sin el rey no habría democracia en España. A mí esa frase me parece un absurdo, se mire como se mire. El rey tuvo un papel importante en la forma en que llegó la democracia, pero hoy España sería un país democrático hubiéramos tenido rey o no. Sencillamente, se daban los condiciones sociales y económicas para que la hubiera, como sabe cualquiera que haya estudiado un poco de política comparada. Pero sí, en ‘Anatomía de un instante’ era más crítico con la figura del rey que en el homenaje colectivo que hizo El País al monarca el día de su abdicación. Javier Cercas en Santander. EFE/Esteban Cobo P. Su libro transmite la sensación de que El País es un diario que se ha ido degradando con los años.

R: Soy lector suyo de toda la vida. Empecé con poco más de diez años. Hoy lo sigo porque es el diario de referencia en España. A mí siempre me han tratado con extrema generosidad: dejé de colaborar con ellos por voluntad propia y solo tengo agradecimiento con ellos. Lo que sucede es que, desde que estalló la crisis, se produjo un divorcio entre el periódico y sus lectores, que ha sido muy dañino para la marca. Se alejaron demasiado de la España real. Como lector y excolaborador, no me gusta la marcha que ha cogido. Ha traicionado muchos de sus valores fundacionales. Tengo una visión crítica, no han sabido reconocer los problemas nuevos que estaban surgiendo. No han dado la importancia necesaria a los desahucios, ni a la creciente desigualdad, ni a la crisis social en general. Me sorprendió en 2010 la reacción de entusiasmo de El País cuando las instituciones europeas obligan a España a imponer el ajuste fiscal. Su discurso fue “por fin se ha acabado el populismo del PSOE”. Estaban hablando de populismo ya en 2010, años antes de que surgiera Podemos. El País se puso a celebrarlo, en plan “por fin va a haber políticas de Estado”; pues mira dónde nos han llevado esa políticas. Se ha vuelto un diario autocomplaciente. P. ¿Usted es capaz de distinguir El País de El Mundo y ABC?

R: Se ha producido un fenómeno curioso: la división ahora está entre periódicos de papel (que se parecen cada vez más entre sí) y diarios digitales (que están más atentos a las preocupaciones que dominan la sociedad civil). Esto al margen de que la línea editorial tire a izquierda o a derecha. Los de papel parecen caminar a rastras. Las nuevas tendencias se generan en mayor medida en los medios digitales. Ahora tenemos un ecosistema mediático mucho más plural, cito medios como CTXT, Infolibre, el blog Piedras de papel o plataformas como Agenda Pública o Politikon. Le pongo un ejemplo: todos los figurones tienen opiniones muy rotundas sobre la educación. La mayoría cree que se ha dejado de leer, que nadie escribe como antes, que todo es un desastre. Los expertos matizan mucho esas percepciones. En cualquier caso, yo no quiero que desaparezcan las visiones generalistas, dando paso a especialistas con anteojeras, sino que se establezca un diálogo entre firma de visión amplia y quienes llevan muchos años estudiando un asunto concreto y se quedan pasmados por la alegría con que otros sueltan diagnósticos. Ese cruce me parece enriquecedor. Al abrir el terreno de juego, se ha cuestionado mucho más el papel de los figurones. Se ha demostrado que sus opiniones no tienen tanto valor como se creía. La división ahora está entre periódicos de papel (que se parecen cada vez más) y diarios digitales (más atentos a las preocupaciones de la sociedad)

Recuerda una expresión de Jordi Gracia, que habla del “síndrome del Narciso herido”. Como si los figurones pensasen que lo peor de la situación del país fuera que los demás no estamos a la altura de su sensibilidad política y estética. R. Recomiendo a los lectores ‘El intelectual melancólico’, el panfleto de Jordi Gracia, porque es muy certero y divertido. Hace pensar mucho. Esta es una actitud que caracterizo como una aproximación moral a la política: los intelectuales a los que me refiero piensan que la política realmente existente nunca está a su altura. La actualidad les produce irritación o melancolía, pero no les estimula a buscar soluciones. Esta aproximación estética se remonta a la Generación del 98. Lo que produce son unos vaivenes muy fuertes: de repente, estos intelectuales se entusiasman con una novedad, por ejemplo la aparición de UPyD, que llegan a ver como la solución a todos los males del país. Luego, de repente, les entra la decepción y van a otra ideología. La mayoría han pasado por el marxismo, por la socialdemocracia, por el liberalismo, por el conservadurismo y han completado el espectro hasta e l narcisismo. Me parece una aproximación estéril al debate público. P. Hay un sector que no trata en el libro y que me gustaría que comentara. Me refiero al ala dura de los columnistas, por ejemplo Alfonso Ussía, Jiménez Losantos y Salvador Sostres, que tienen un registro mucho más bestia o kamikaze.

¿Cree que su función es llevar el discurso tan a la derecha que cualquiera a su lado parezca sutil y razonable? R. En el texto no he querido descender a los infiernos de estas firmas más gamberras o maleducadas, no sé bien cómo calificarlas. Algo que me llamó la atención es que intelectuales con una capacidad estética y moral muy desarrollada sean capaces de juntase con tipos como Hermann Tertsch y Jiménez Losantos en el manifiesto de los Libres e iguales. Esto me dejó muy confundido. En cierta medida, al firmar con ellos, Savater, Trapiello, Juaristi y los otros están legitimando el discurso de Tertsch y Losantos. Hablamos de gente que ha mantenido durante años la teoría de la conspiración del 11-M, defendiendo que fue ETA. Me parece incomprensible que se mezclen. Luis Garicano. Foto: EFE/Emilio Naranjo

Termino con asunto candente: desmontas bastantes argumentos de Luis Garicano, que ha pasado de ser una firma influyente a ejercer de gurú en las políticas del pacto entre el PSOE y Ciudadanos. Ahora sus opiniones están en el centro del debate político y sus errores los podemos pagar todos. ¿Tendríamos que estar preocupados?

Garicano es un gran economista, con un trayectoria brillante, pero cuando opina de política le pasa lo mismo que a muchos de sus colegas. Sencillamente: no han leído lo suficiente para construir los argumentos que maneja. Con Garicano estoy de acuerdo en muchas cosas, por ejemplo su visión de la educación en España, pero cuando se mete de lleno en política no se impone los mismos niveles de exigencia que al hablar de economía. En su libro ‘El dilema de España’ es tremendamente simplista, llega a decir que tenemos que escoger entre Venezuela y Dinamarca. No creo que este sea un dilema real: ni vamos a llegar a los niveles abismales de Venezuela, que es casi un Estado fallido, ni vamos a alcanzar la altura de Dinamarca. Durante las próximas décadas, seremos un país europeo normal de la periferia. Si gana Podemos, esto tampoco va a parecerse a Venezuela, ni se va a descomponer el sistema social y económico. Es de un simplismo tremendo.

¿Más ejemplos? R. También considero muy pobres los ejemplos que pone para ilustrar sus reformas, cosas como el carné por puntos o la Ley Antitabaco. Esos son ámbitos donde resulta sencillo cambiar las cosas porque no hay ganadores y perdedores. Cuando hay más en juego, como el mercado de trabajo, en el mercado educativo o la caja de las pensiones, los conflictos se complican mucho. Muchos problemas no se pueden cambiar a golpe de BOE, sino que necesitas negociar con los agentes sociales. En esas situaciones, es crucial conseguir un consenso para que la sociedad no disuelva tus decisiones. Los liberales del estilo de Garicano jamás piensan en las consecuencias sociales de sus reformas. Si las cosas les salen mal, se llevan las manos a la cabeza y dicen “Cómo puede ser la sociedad tan irresponsable”. Y no es cuestión de eso, sino de que sus cálculos estuvieron mal hechos desde el principio. Una reforma solo es sostenible si cuenta con el apoyo de la sociedad. Veo una especie de ingenuidad reformista, pensar que se puede cambiar un país de la noche a la mañana. Allá los partidos que quieran hacerle caso. JK.