Miércoles 30 de septiembre de 2020
Mikel Legarda recuerda
la “valoración negativa generalizada” de esta norma, considerada “de control y
autoritaria”, y justifica su modificación asegurando que “circula en la
dirección equivocada”.
El Congreso ha respaldado hoy la reforma de la Ley Orgánica de
Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza, propuesta por
el Grupo Vasco. La Proposición de Ley ha sido aceptada a trámite por la Cámara
y comienza ahora su recorrido en la Comisión de Interior.
Durante su intervención en el pleno, Mikel Legarda ha
justificado esta reforma, presentada por segunda vez por el Grupo Vasco, en la
“valoración negativa” que hacen de la misma la sociedad, determinadas fuerzas
políticas, organizaciones internacionales de defensa de los derechos y
libertades, la Abogacía española, algunas Asociaciones Judiciales, la Defensora
del pueblo, medios de comunicación social internacionales o distintas voces de
referencia. Así, ha asegurado que esta norma es considerada “de control y
autoritaria” y ha añadido que “circula en la dirección equivocada”.
“Creemos que interpretamos bien la realidad social si
describimos la ley como controvertida, impopular, con una baja aceptación
ciudadana y como una ley polémica”, ha dicho, “considerada como Ley Mordaza por
ir contra la discrepancia, por ser una ley de control social y una ley
cercenadora de derechos civiles y libertades”.
Como se señala en la propia reforma que plantea el Grupo Vasco,
a juicio de EAJ-PNV, la Ley Mordaza “no pone en la debida relación la seguridad
con las libertades”, y Legarda ha citado a modo de ejemplo el tratamiento que
reciben en la ley original el derecho de huelga, el derecho de manifestación y
de reunión, cómo se aborda la libertad de expresión y de información, o cómo se
regulan las potestades generales de la Policía de seguridad, además del
“desequilibrio” que se produce en el régimen sancionador de la Ley.
Legarda se ha referido también al contexto en el que se aprobó
esta norma, recordando que “fue percibida como una respuesta autoritaria y de
control a las expresiones colectivas del malestar social” fruto de la crisis
económica. En este mismo sentido, ha señalado que “a esta visión autoritaria
tampoco le son ajenos los cambios producidos en el derecho punitivo” en esa
misma época, cuando fue reformado el Código Penal “para agravar tanto la
penalidad de los delitos de opinión y expresión, que han recibido el reproche
del TEDH, como de la participación de sindicalistas en huelgas a través de los
llamados piquetes”.
En resumen, Legarda ha situado estas reformas en “el llamado
Código Penal de la peligrosidad donde la seguridad se convierte en una
categoría prioritaria de la política criminal como un bien que el Estado y los
poderes públicos han de defender con todos los medios e instrumentos a su
alcance”.
Asimismo, el diputado jeltzale ha asegurado que esta “valoración
negativa muy generalizada” de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana
“tiene confirmación a través de lo manifestado por el entonces DAO de la
Policía Eugenio Pino, que cuando le preguntaron por las razones de su
nombramiento por el ministro Fernández Díaz manifestó que quizás pudo deberse a
su experiencia como Jefe de las Unidades Policiales de Antidisturbios de la
Policía Nacional y que quizás estimó que podía ser útil ante el clima de
profundo malestar que se respiraba socialmente como consecuencia de la crisis
económica y social”.
Por último, Legarda ha pedido a los Grupos parlamentarios que
“no conviertan este debate en un debate sobre la Policía en sí misma porque eso
sería confundir el dedo con la luna”. En este mismo sentido, ha asegurado que
“es tan sectario e irresponsable calificar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
del Estado de santos como de demonios”. “Son como nosotros, el resto de la
ciudadanía, y lo sé porque he dirigido a un Cuerpo de Policía durante más de 10
años en circunstancias bien difíciles, donde sale lo mejor y a veces también lo
peor”, ha zanjado.