Una celebración con pocas calorías.

Viernes 31 de julio de 2020

125 años no se cumplen todos los días. Y he notado falta de épica y énfasis en el recuerdo de la obra de Sabino Arana. Por eso Javier de Andrés en Radio Euzkadi se me lanzó a la yugular el jueves cuando felicité a Urtaran por haber quitado el nombre de Juan Carlos a una avenida de Gasteiz. Volvió a sacar la deformada imagen de un Arana racista. Una simplificación absurda. Como decía Elías Amezaga, eso es como juzgar a la gente del siglo XIX hoy por la ropa que usaban. Pero la culpa es de partidos que no asumen a Sabino como figura nacional. Es lo que se hace en todos los países. Pero no se tolera fundara el PNV, un partido no racista que gana todas las elecciones.

Lógicamente eso se puede decir si no se conoce de nada a Sabino Arana puesto en su tiempo. Pero las instituciones y el propio partido no hacen mucho más por ello.

Este viernes me llaman al mediodía pues en ETB se proyecta un documental sobre Sabino Arana, en un horario en el que ven la televisión cuatro gatos. No se han herniado. Es del 2015. Lo tratan con respeto aunque los actores son hieráticos y un poco caricaturizados, pero las reflexiones de Agirreazkuenaga, Gezala, Urrutia, Haranburu Altuna, Goñi son muy interesantes. Al final ponen como punto el Gernikako Arbola, permitido bajo el franquismo, cuando Sabino Arana redactó la letra de un himno en la cárcel que es hoy el Himno Oficial del Parlamento Vasco aprobado en pleno. No sé como la Fundación Sabino Arana lo ha permitido. Me parece increíble. Y el que lo puso no se ha enterado de nada. Es como un Cristo con dos pistolas.

Creo que el 125 aniversario requería mayor  tamborrada. Tanto teletexto, tantas ideas gastronómicas y un partido cumple 125 años y todo queda en el acto anual. Lo mejor el artículo de Ortuzar sobre el secreto del éxito del PNV. Lo da como primicia. Seis letras. EAJ-PNV. No hay más. Ni una persona en concreto. ¡Y mira si las ha habido!.

Enric Juliana en La Vanguardia lo basa en tres personas, Urkullu, Ortuzar y Aurrekoetxea. Se equivoca. Tienen esa manía de personalizar. Tienen su mérito pero estamos hablando de una cadena de 125 años, no de tres personas. Y manipulan la estancia del Lehendakari en San Millán de la Cogolla con este titular.

“Sánchez concede a Urkullu 2.000 millones más por llevarle a última hora a la Rioja”.

Manipulación total. Simplemente  es lograr un acuerdo para endeudarnos. Ni un euro. Buscan afearle a Torra su ausencia y consagrar la idea que solo nos movemos por dinero y que el Concierto es un privilegio cuando fue un castigo. Si supieran algo de la historia de Sabino y la gente tendría las ideas claras esto no tendría un pase, pero en esta guerra todo vale.

Se han cumplido 40 años del primer Parlamento Vasco. No se ha hecho nada. Ni lo harán en su convocatoria de agosto. Se han cumplido 125 años del EAJ-PNV. Se han cubierto los mínimos pero ha faltado alma. Servicios mínimos. Me da que si seguimos  así el nacionalismo y esta dura lucha que tiene su gasolina en la emoción, se irá poco a poco apagando como una vela.

Nos contaba Don Manuel de Irujo que le preguntaron a uno de Lizarra que eran los Fueros y éste contestó. ”¡Los fueros son los cojones de Navarra!”.

Pues eso.

EAJ-PNV. Nada menos que 125 tacos

Jueves 30 de julio de 2020

Estos días de pandemia me he dedicado a encarpetar documentos, cartas y convocatorias. Tenía un sótano lleno hasta los topes de cajas y mi mujer vio la oportunidad de su vida para que fuera poniendo fin a semejante tonelaje de papeles. Lo he hecho y a medida que buceaba en semejante depósito iba descubriendo mil documentos de todo tipo, sobre todo de la primera época en la que el PNV salía de la clandestinidad. Uno de esos documentos hacía referencia a una familia de Ubidea a cuyo pater familia habían detenido los milicianos por llevar 1.300 pesetas y un arma corta. El responsable de Ubidea  del PNV le escribía a Juan de Ajuriaguerra para que hiciera algo ya que Jesús de Axuria era padre de siete hijos, cortador de profesión y el dinero que llevaba era para el abastecimiento del pueblo, por  encargo del Párroco del pueblo. Una de las mil vivencias de todo tipo ocurridas hace 84 años donde están muchos de los elementos que hacen del PNV, parte del paisaje representativo del país, familia numerosa y comprometida, cura depositando la confianza en el detenido por los milicianos, guerra contra los militares sublevados y un hombre del pueblo. Cuando Otegi habla de un PNV autonomista, neoliberal y correa de transmisión de Confebask sin entender que en cuatro años no podrá hacer su ansiado Frente Popular usa el discurso de la descalificación gratuita sin ponerse a pensar que si un partido cumple 125 años no es precisamente por lo que él dice.

Cuento esto porque llevo dos semanas escuchando y leyendo análisis de todo tipo sobre el por qué el PNV gana las elecciones y preguntándose cuál es su fórmula mágica, el secreto de  la Coca Cola.

Un partido como el EAJ-PNV, que cumple 125 años de vida, ha demostrado una mentalidad tan fuera de lo común que lo hace ab­solutamente singular. Y sólo el hecho de haberse im­plantado entre gentes de un carác­ter sólido, capa­ces de un profundo ideal y de gra­nítica cerviz, hace posible la con­memoración que celebramos. Pocos partidos cumplen 125 años, además del PSE-PSOE.

Este partido nació justamente en el punto de lucha de las concepcio­nes liberales con las tradicionalistas y  en el momento de mayor vi­talidad expansiva de un socialismo que encontraba terreno abonado en el salto mortal de una sociedad que pasa de lo artesanal y agrícola a la revolución industrial, en la vorágine de una masiva inmigración y  de una feroz agresión cultural donde se perdía el euskera y su genio civil.

Este partido ha navegado por los acantilados de dos dictaduras de las que ha sido foco de agresión preferente; nació tras una guerra civil seguida de ocupación militar y del desmantelamiento de las insti­tuciones seculares del país; ha sido espectador de dos guerras mundia­les que cambiaron la faz política de la tierra; ha superado cuarenta años de un régimen centralizador que dejó en pañales la intransigen­cia jacobina. Todo ello sin hablar de las evoluciones tecnológicas, del cambio de costumbres, del enfria­miento de las creencias religiosas. Y moviéndose en un mundo en el que la desaparición de las distan­cias, el contacto de las gentes y la relativización de las ideas frente a los disfrutes materiales suponen un serio reto a sus ideales, a su fuerza espiritual y a su vitalidad de grupo.

Quienes se asustan ante los cam­bios y los problemas, tienen una actitud de quien no quiere complicaciones. Parecen desear un partido asimismo jubilado, que vi­ve tranquilo de una pensión o de unas rentas.

Pero la vida es problema. Tanto la individual como la familiar y la de grupo. Y quien se considera mi­litante ha de asumir con fuerza es­te hecho objetivo. Y más en un par­tido que juega a largo plazo, que no tiene prisa y está seguro de sí mismo. En el que las personas pa­san, pero el pueblo permanece, con toda su sed de identidad y au­togobierno.

La primera gran batalla in­terna de este partido fue su debate ideológico en su fa­se de expansión. Es aleccionador, en este sentido, la lectura del libro sobre Kondaño, y muy especial­mente la introducción de Jesús Ma­ría Leizaola.

La época de los Kondaño y de los Kiskitza, de Eleizalde o de Sa­rria, fue de un auténtico desgarro interno. La fijación de los concep­tos de patria, la interpretación del acervo foral, la afirmación de reli­gión,  democracia y represen­tación, la confederabilidad, el pro­blema social o de las relaciones Iglesia-Estado, son tensiones difíci­les de captar, a veces, por el afilia­do de hoy. Pero que en su tiempo supusieron desgarros internos, ex­pulsiones de los llamados «evolu­cionistas» o del propio Luis Arana, y disolución de un buen número de Juntas Municipales.

El propio Aingeru Zabala «Kon­daño” el auténtico sucesor de Sabino y depositario de sus secretos más íntimos, que ostentaba el car­go de Delegado General antes de que se instaurase la Dirección Co­lectiva del partido, se creyó en el deber de dimitir, porque como él mismo dice,«la decisión de expul­sar a los citados sólo sirve de toque de insubordinación y de piedra de tibieza a nacionalistas ardientes, entusiastas y sinceros, quienes en su leal sentir discuten mis últimos actos políticos de todos conocidos, refutándolos por incorrectos y fu­nestos». Pero si su actuación fue criticada, también lo fue su radical retirada a Arteaga. Y a pesar de su apartamiento de la vida política, fue acusado de fomentar el funcio­namiento de la «Guardia Negra», a la que se atribuía el control del funcionamiento del partido.

Pero si las fijaciones doctrinales supusieron tan serios desgarros in­ternos, otro tipo de problemas lle­varon al partido a la escisión. Du­rante años el partido de Sabino vi­vió dividido en dos organizaciones: Comunión y Partido. El fondo de esta escisión era más estratégico que doctrinal, aunque en el debate primaran a veces los argumentos doctrinales. Foralismo y Aberrianismo. La abolición de las leyes «funestas» de 1839 y 1876, abolitorias a su vez de los fueros, o el independentismo patrio liso y llano de las proclamas de Sabino. En el fondo y, aunque mezclado con otros elementos personales, econó­micos y de diverso orden, se trata­ba de cómo compaginar la pureza de la ideología con el pragmatismo de «hacer política», de avanzar ha­cia las metas propuestas desde una situación de minoría, casi de insig­nificancia numérica. Llegó por fin la reunificación, ya a la vista de la República. Pero Gallastegui y sus Yagi-Yagi continuaron en situa­ción de disidencia de hecho. Y en­tonces se produjo la escisión de Ac­ción Nacionalista con sus conteni­dos laicos y su republicanismo, frente al catolicismo, la reclama­ción foral y el caminar político jun­to a los derechos tradicionalistas del país.

La guerra, el exilio y la clandes­tinidad trajo también los proble­mas específicos producidos por la dureza de aquellas situaciones. Di­cen que los niños cubren instintiva­mente los traumas que sufren o las situaciones brutales que les haya tocado presenciar con un velo de autodefensa que les proporciona la propia naturaleza y que evita su destrucción. Tal vez existe también este mecanismo protector en la si­cología de masas o de los pueblos. Y así hemos recibido una imagen heroica de tan amargo período. Pe­ro si en tan largo período hubo he­roicidad sin cuento, hubo también grandes dosis de miserias, cobar­día, deserción, emboscamiento, in­tereses personales. En el interior y en el exterior. Porque si el exilio puede parecer una cómoda situa­ción para quien padece la represión en el interior, no deja de ser una de las situaciones más deletéreas y de­primentes para un militante po­lítico.

Los problemas de este período fueron los del miedo, la desespe­ranza, el abandono de la lucha pa­ra embarcarse en el auge económi­co. Hubo un momento en el que Ajuriaguerra lloró porque creía que se había acabado todo y por­que no respondía nadie. Y la ten­tación de la violencia armada con­tra la opresión de las armas. Vía que Ajuriaguerra calificaba como de muy fácil entrada y de muy di­fícil salida, como el tiempo demostró. De aquí el odio que destilan los que fracasaron con aquella revolución que solo dejó como saldo más de 800 muertos.

También hoy tiene proble­mas no tantos como qui­sieran hacer creer. El PNV no tiene problemas ideológicos ni estratégicos. Y ha conseguido una cota de poder y de influencia como no los ha tenido en su historia.

Arzalluz contaba que un militante  de buena fe le dijo:: «Aquí, lo que pasa es que hemos conseguido un queso hermoso y vienen los ratones por bandadas. Lo que hay que hacer es tirar el queso al mar, y así se aca­baron los ratones».

Pero no. Durantegeneraciones hemos luchado por conseguir el queso. Habrá que espantar a los ra­tones y conseguir más queso. Esa es nuestra lucha.

Y tampoco el problema es de ratones. Aunque los haya. Es una fase más de la vida del partido. Y más feliz. Ha llegado al poder. Y los problemas que trae consigo para todo partido. Especialmente si contiene un ideal de lucha y no simplemente un partido de interés.

Un partido como el EAJ-PNV, con su estructura social, su sistema de incompatibilidad y prioridades y su democracia interna, se ve inexorablemente sometido a la tensión entre los cargos públicos y el partido. Entre los dedicados a la función política con plena dedicación y conocimiento y los hombres y mujeres del partido que hacen política de horas libres. Con la irrupción de cuadros que no saben ni les interesa nada de la historia del propio Partido sino su propia carrera pegados a las tres letras mágicas.

Entre el presupuesto y la indi­gencia de medios. Entre los equi­pos de trabajo y los que trabajan a cuerpo. Entre quienes viven some­tidos a las tentaciones del poder, del burocratismo y de la tecnocracia, y el honrado sentir de quien pisa el suelo sin prebendas ni oropeles.

Es importante no perder la pers­pectiva. Quien acostumbra a juz­gar a ras de calle, tan sólo a partir de la sociedad de las aceras, de los plásticos y colillas de las esquinas, ha perdido la perspectiva. Convie­ne que suba a una cumbre para ver también los trazados, las nuevas vías, los cambios hacia adelante. Y se engañan quienes juzgan a este partido gozando en sus miserias. Hay muchos que desean verlo roto y caído. No lo van a ver. Aunque sus enemigos sean poderosos. No lo van a ver. La sociedad vasca de forma mayoritaria se vé representado en él.

La llamada Izquierda Abertzale sigue sin hacer su perestroika. Felipe González la hizo en 1978 eliminando el marxismo de su ideario  y adaptándose   a una  sociedad distinta a la que se había configurado bajo el franquismo. El PNV la hizo en 1986, tras su traumática división. Alianza  Popular la hizo asimismo  en su día con Aznar haciendo nacer el PP. La IA no la ha hecho y le cuesta adaptarse a una sociedad democrática donde imperan los valores y las cuestiones se deciden por votación. El último resultado del 12 de julio, a pesar de la venta que hacen de él, les condena a cuatro años de oposición enrabietada en la que tratarán de desgastar  al PNV en el Parlamento y en la calle y sobre todo no diciendo que modelo de sociedad propugnan. Si creen que bautizando al EAJ-PNV de partido burgués de derecha neoliberal y autonomista van a lograr que la ciudadanía cambie de percepción de un fenómeno tan conocido y arraigado, van a ir bien servidos.

Frente a esto, un EAJ-PNV gobernando con el PSE, viejo compañero de muchas fatigas históricas, a nada que siga conectando con las necesidades reales del país podrá prepararse para cumplir dentro de 25 años sus 150 tacos. Y, la IA, y los analistas políticos seguirán preguntándose cuál  es el secreto de un partido tan singular en Europa.

¡¡Y lo que te rondaré, Morena!!.

Con problemas ayer, con proble­mas hoy, pero durante 125  años en la brecha. ¡Zorionak EAJ-PNV!

¡Que rabia!. El PNV nos gana en feminismo

Miércoles 29 de julio de 2020

Los seis parlamentarios de Elkarrekin Podemos se registraron en el Parlamento Vasco el pasado martes. Son seis, como los del  PP. Allí estuvo también Iturgaiz en plan  Abascal. Gorrotxategi no le fue a la zaga. Le dijo al PSE que se pensara  bien  esa  infamia de pactar con el PNV y a Urkullu que fuera a la conferencia de presidentes.

Seguramente Miren Gorrotxategi estaría incómoda. Se ha pasado toda la campaña vestida de morado reivindicando el feminismo como si fuera Rosa de Luxemburgo pero en el grupito que fueron el martes a registrarse había cuatro hombres y dos mujeres. No llegaban a la mitad. El lunes estuvo haciendo lo mismo el PNV y de los 31 parlamentarios elegidos el pasado 12 de julio el Grupo del PNV tenía 16 mujeres de 31. ¡Golazo en toda la escuadra a unos morados cuyas conductas no se compadecen con la verborrea revolucionaria que esgrimen a todas horas!. Y no es un dato menor. El PNV sigue con su trayectoria  ascendente de siempre porque es de justicia. En 1980 hubo cinco parlamentarias electas y de esas cinco cuatro eran del PNV y una de HB, Itziar  Aizpurua, que no fue nunca al Parlamento. Pero había cuatro del PNV. En el resto ni una.

Todo esto se le une al dato que en el Parlamento Vasco hay más mujeres parlamentarias que hombres. No así en Madrid.

Y para redondear el día el alcalde de Vitoria-Gasteiz, Gorka Urtaran hijo de una gran feminista del PNV, María Jesús Agirre, va y le cambia el nombre a la Avda. Juan Carlos de Gasteiz por Avda. 8 de marzo en homenaje a las mujeres vitorianas. Gorka, eso no se hace. Eso solo lo pueden hacer los morados. Tu eres representante de un partido machista, insolidario, y neoliberal según el discurso de la Sra. Gorrotxategi en campaña.

Lo único malo que veo en esto es la paciencia que tenemos los jelkides ante ese discurso descalificatorio continuo de este mundo de ganorabakos  ante lo que es la realidad. Y luego se preguntan el por qué el PNV gana las elecciones. Me da que también por la paciencia que se tiene ante tanto indocumentado.

Que no se nos olviden los datos. Dos de cuatro en Podemos, 16 de 31 incluyendo a la presidenta en el  PNV, Bakartxo Tejería.

¿Quién da más?. Desde luego no los moraditos que deberían tener como lema. ”Consejos vendo, que para mí no tengo”.