Sería bueno volver a desenterrar a Sabino

Sábado 1 de agosto de 2020

En 1976 abrimos en la calle Marqués del Puerto de Bilbao una oficina donde hacíamos de todo. Formación, reparto del Euzkadi, dossier de prensa, atención  a las Juntas, Asociación de Gudaris y Mutilados, reuniones de todo tipo. Trabajar allí era como estar en una coctelera. Fueron años del inicio de todo y a aquel piso  acudía mucha gente con documentación que había tenido guardada como oro en paño en su casa en lugares recónditos. Lo recibíamos todo y lo guardábamos. No teníamos un archivo como en la actualidad existe el de la Fundación Sabino Arana.

Estos días de confinamiento me he dedicado a sacar y sacar papeles y entre ellos me ha aparecido un acta de un valor  increíble como fue la que se redactó con primoroso cuidado y ornamentación cuando se exhumaron los restos de Sabino Arana del pequeño cementerio de Sukarrieta donde murió en 1903. Se ve que el EBB percibió que la guerra se perdía y pensaron en abril  de 1937 que lo primero que harían los sublevados sería  ir al cementerio y profanar la tumba del fundador del nacionalismo vasco y, con buen criterio y mirada larga, decidieron en acto solemne con el EBB presente y diversas autoridades sacar sus restos y llevarlos al cementerio de La Herrera en Zalla, jugando con el despiste ya que se creyó habían sido llevados por mar a Iparralde. Fue por más de cincuenta años uno de los secretos mejor guardados.

Encontré el acta e invito a su lectura. Es un modelo de respeto y veneración por la figura de aquel hombre que fue quien creo el movimiento abertzale con el fin de lograr que un pueblo que se iba y desaparecía como tal ponerlo en pie. La ikurriña, el nombre, el himno, el grito de que Euzkadi era la Patria de los Vascos, el aprendizaje del euskera y su valoración, sus polémicas y encarcelamientos y su muerte a la joven edad de 38 años deberían hacer que su memoria estuviera más presente. Pero no lo está. Solo lo está para el ataque y la simplificación de su obra desconociendo un hecho indudable: cuando alguien crea un partido como el PNV y 125 años después este partido gobierna en todas las instituciones vascas, esa personalidad no es la de un cualquiera y un mínimo de  reconocimiento  se le debe. Y no se está haciendo.

La IA no lo traga. Lo primero que ha logrado gracias a ETB es que su gran creación que fue formular los derechos de la Nación Vasca y crear el  neologismo Euzkadi como pueblo de los vascos que vienen del sol, en clave poética, sea sustituido por Euskal Herria nombre anterior lingüístico y geográfico pero no político. Sabino sabía perfectamente que los  euskalerriacos eran unos tibios defensores “de la tierra” pero nada más y sacudió el arbolito. Conocía el Gernikako Arbola pero sabía también que  era una preciosa canción foral y vinculada al carlismo perdedor y de ahí que innova y comienza su Himno con ¡¡Gora ta Gora Euzkadi!!. Y tantas y tantas cosas que innovó. Era un activista, un pionero, un propagandista  y un hombre de gran personalidad. Mi propio nombre Iñaki es una novación suya. Por cierto el nombre Euskal Herria y el Gernikako Arbola fueron permitidos por el franquismo. Euzkadi y el himno fueron perseguidos.

El escritor Ramón Saizarbitoria escribió un libro con cinco relatos y uno de ellos era el de un gudari mutilado que estuvo presente en la exhumación reflejada en el acta. Escribe muy bien pero manipula la escena, como no puede ser menos en alguien vinculado a ese mundo. No valora el momento de guerra, la figura de Sabino, la importancia de los que estuvieron allí muchos posteriormente ejecutados o perseguidos  y lo manipula todo con ese tono antisabiniano de la IA. Es una pena que acto de tanta trascendencia  e impacto hecho en plena guerra quede en una manipulación. Lo malo es que el mundo sabiniano ha quedado reducido a algo casi invisible. Ya no hay Lauaxetas, Lizardis, Tellagorris, Ugalde, Sota, Gurrutxagas  y Basalduas que glosen con respeto este tipo de historias. Por eso digo que habría que volver a desenterrar a Sabino Arana y poner a circular su contundente mensaje no vaya a ser que en breve los nuevos superabertzales nos traten de demostrar que el nacionalismo vasco nació con ETA.

La Fundación Sabino Arana, receptora del documento entregado el pasado miércoles emitió esta nota. Imagínense que un documento de esta importancia lo hubiera tenido alguien de la IA y entregado a su  Fundación. Hubiera abierto informativos y estaría en la portada de todos los periódicos y comentarios. Y Saizarbitoria hubiera escrito un libro laudatorio. Es  a eso a lo que me refiero tras haber vivido una celebración del 125 aniversario de la gran creación de Sabino Arana como si fuera  un día más.

Una pena.

Dice así la nota:

“Hemos recibido en la sede de Sabino Arana Fundazioa una copia de un documento histórico con especial valor para el patriotismo vasco, de la mano de Iñaki Anasagasti. Acta 30 de abril de 1937 Se hizo en la sede del Partido Jeltzale de Euzko Alderdi Jeltzalea  en Bilbao, donde participaron 19 burukides y personalidades.

El 27 de abril, 24 horas antes del bombardeo de Gernika, una junta de miembros de EBB de EAJ-PNV acudió al cementerio de Sukarrieta con Doroteo Ziaurritz. Juan Ajuriaguerra  también era miembro de esa junta. El objetivo de estos hombres era sacar los restos de Sabino Arana de la fosa y llevarlos a otro lugar seguro y bueno. De hecho, mencionaron los restos de Sabino en ese cementerio en 1903, pero viendo la agresion de los franquistas temían que profanaran  la tumba de Sabino.

Primero y uno, los restos de Arana fueron llevados a Sabin Etxea, y los metieron en una caja  de zinc. Ese acto fue recogido en el acta que hablamos. Más tarde, esa caja de zinc  se dejó en el panteón familiar de Manuel Sainz de Taramona en el cementerio de Herrera, en el municipio de Zalla.

Sin embargo, no todos los restos de Sabino fueron guardados en Zalla; algunos de los huesos fueron trasladados al lugar de nacimiento del don Michel Garikoitz, al Valle (País Vasco). Se propagó que todos los restos fueron trasladados a ese lugar para guardarlos en secreto en Zalla. En cualquier caso, a través de esta acción, si los franquistas descubrieron los restos de Zalla, se quiso evitar que todos los restos de Sabino Arana se pierdan para siempre.

El 1 de enero de 1989, todos los restos de Sabino Arana Goiri fueron trasladados de nuevo a la tumba original de Sukarrieta, donde  actualmente está situada como antes de esta iniciativa reflejada en el acta.”

Una celebración con pocas calorías.

Viernes 31 de julio de 2020

125 años no se cumplen todos los días. Y he notado falta de épica y énfasis en el recuerdo de la obra de Sabino Arana. Por eso Javier de Andrés en Radio Euzkadi se me lanzó a la yugular el jueves cuando felicité a Urtaran por haber quitado el nombre de Juan Carlos a una avenida de Gasteiz. Volvió a sacar la deformada imagen de un Arana racista. Una simplificación absurda. Como decía Elías Amezaga, eso es como juzgar a la gente del siglo XIX hoy por la ropa que usaban. Pero la culpa es de partidos que no asumen a Sabino como figura nacional. Es lo que se hace en todos los países. Pero no se tolera fundara el PNV, un partido no racista que gana todas las elecciones.

Lógicamente eso se puede decir si no se conoce de nada a Sabino Arana puesto en su tiempo. Pero las instituciones y el propio partido no hacen mucho más por ello.

Este viernes me llaman al mediodía pues en ETB se proyecta un documental sobre Sabino Arana, en un horario en el que ven la televisión cuatro gatos. No se han herniado. Es del 2015. Lo tratan con respeto aunque los actores son hieráticos y un poco caricaturizados, pero las reflexiones de Agirreazkuenaga, Gezala, Urrutia, Haranburu Altuna, Goñi son muy interesantes. Al final ponen como punto el Gernikako Arbola, permitido bajo el franquismo, cuando Sabino Arana redactó la letra de un himno en la cárcel que es hoy el Himno Oficial del Parlamento Vasco aprobado en pleno. No sé como la Fundación Sabino Arana lo ha permitido. Me parece increíble. Y el que lo puso no se ha enterado de nada. Es como un Cristo con dos pistolas.

Creo que el 125 aniversario requería mayor  tamborrada. Tanto teletexto, tantas ideas gastronómicas y un partido cumple 125 años y todo queda en el acto anual. Lo mejor el artículo de Ortuzar sobre el secreto del éxito del PNV. Lo da como primicia. Seis letras. EAJ-PNV. No hay más. Ni una persona en concreto. ¡Y mira si las ha habido!.

Enric Juliana en La Vanguardia lo basa en tres personas, Urkullu, Ortuzar y Aurrekoetxea. Se equivoca. Tienen esa manía de personalizar. Tienen su mérito pero estamos hablando de una cadena de 125 años, no de tres personas. Y manipulan la estancia del Lehendakari en San Millán de la Cogolla con este titular.

“Sánchez concede a Urkullu 2.000 millones más por llevarle a última hora a la Rioja”.

Manipulación total. Simplemente  es lograr un acuerdo para endeudarnos. Ni un euro. Buscan afearle a Torra su ausencia y consagrar la idea que solo nos movemos por dinero y que el Concierto es un privilegio cuando fue un castigo. Si supieran algo de la historia de Sabino y la gente tendría las ideas claras esto no tendría un pase, pero en esta guerra todo vale.

Se han cumplido 40 años del primer Parlamento Vasco. No se ha hecho nada. Ni lo harán en su convocatoria de agosto. Se han cumplido 125 años del EAJ-PNV. Se han cubierto los mínimos pero ha faltado alma. Servicios mínimos. Me da que si seguimos  así el nacionalismo y esta dura lucha que tiene su gasolina en la emoción, se irá poco a poco apagando como una vela.

Nos contaba Don Manuel de Irujo que le preguntaron a uno de Lizarra que eran los Fueros y éste contestó. ”¡Los fueros son los cojones de Navarra!”.

Pues eso.

EAJ-PNV. Nada menos que 125 tacos

Jueves 30 de julio de 2020

Estos días de pandemia me he dedicado a encarpetar documentos, cartas y convocatorias. Tenía un sótano lleno hasta los topes de cajas y mi mujer vio la oportunidad de su vida para que fuera poniendo fin a semejante tonelaje de papeles. Lo he hecho y a medida que buceaba en semejante depósito iba descubriendo mil documentos de todo tipo, sobre todo de la primera época en la que el PNV salía de la clandestinidad. Uno de esos documentos hacía referencia a una familia de Ubidea a cuyo pater familia habían detenido los milicianos por llevar 1.300 pesetas y un arma corta. El responsable de Ubidea  del PNV le escribía a Juan de Ajuriaguerra para que hiciera algo ya que Jesús de Axuria era padre de siete hijos, cortador de profesión y el dinero que llevaba era para el abastecimiento del pueblo, por  encargo del Párroco del pueblo. Una de las mil vivencias de todo tipo ocurridas hace 84 años donde están muchos de los elementos que hacen del PNV, parte del paisaje representativo del país, familia numerosa y comprometida, cura depositando la confianza en el detenido por los milicianos, guerra contra los militares sublevados y un hombre del pueblo. Cuando Otegi habla de un PNV autonomista, neoliberal y correa de transmisión de Confebask sin entender que en cuatro años no podrá hacer su ansiado Frente Popular usa el discurso de la descalificación gratuita sin ponerse a pensar que si un partido cumple 125 años no es precisamente por lo que él dice.

Cuento esto porque llevo dos semanas escuchando y leyendo análisis de todo tipo sobre el por qué el PNV gana las elecciones y preguntándose cuál es su fórmula mágica, el secreto de  la Coca Cola.

Un partido como el EAJ-PNV, que cumple 125 años de vida, ha demostrado una mentalidad tan fuera de lo común que lo hace ab­solutamente singular. Y sólo el hecho de haberse im­plantado entre gentes de un carác­ter sólido, capa­ces de un profundo ideal y de gra­nítica cerviz, hace posible la con­memoración que celebramos. Pocos partidos cumplen 125 años, además del PSE-PSOE.

Este partido nació justamente en el punto de lucha de las concepcio­nes liberales con las tradicionalistas y  en el momento de mayor vi­talidad expansiva de un socialismo que encontraba terreno abonado en el salto mortal de una sociedad que pasa de lo artesanal y agrícola a la revolución industrial, en la vorágine de una masiva inmigración y  de una feroz agresión cultural donde se perdía el euskera y su genio civil.

Este partido ha navegado por los acantilados de dos dictaduras de las que ha sido foco de agresión preferente; nació tras una guerra civil seguida de ocupación militar y del desmantelamiento de las insti­tuciones seculares del país; ha sido espectador de dos guerras mundia­les que cambiaron la faz política de la tierra; ha superado cuarenta años de un régimen centralizador que dejó en pañales la intransigen­cia jacobina. Todo ello sin hablar de las evoluciones tecnológicas, del cambio de costumbres, del enfria­miento de las creencias religiosas. Y moviéndose en un mundo en el que la desaparición de las distan­cias, el contacto de las gentes y la relativización de las ideas frente a los disfrutes materiales suponen un serio reto a sus ideales, a su fuerza espiritual y a su vitalidad de grupo.

Quienes se asustan ante los cam­bios y los problemas, tienen una actitud de quien no quiere complicaciones. Parecen desear un partido asimismo jubilado, que vi­ve tranquilo de una pensión o de unas rentas.

Pero la vida es problema. Tanto la individual como la familiar y la de grupo. Y quien se considera mi­litante ha de asumir con fuerza es­te hecho objetivo. Y más en un par­tido que juega a largo plazo, que no tiene prisa y está seguro de sí mismo. En el que las personas pa­san, pero el pueblo permanece, con toda su sed de identidad y au­togobierno.

La primera gran batalla in­terna de este partido fue su debate ideológico en su fa­se de expansión. Es aleccionador, en este sentido, la lectura del libro sobre Kondaño, y muy especial­mente la introducción de Jesús Ma­ría Leizaola.

La época de los Kondaño y de los Kiskitza, de Eleizalde o de Sa­rria, fue de un auténtico desgarro interno. La fijación de los concep­tos de patria, la interpretación del acervo foral, la afirmación de reli­gión,  democracia y represen­tación, la confederabilidad, el pro­blema social o de las relaciones Iglesia-Estado, son tensiones difíci­les de captar, a veces, por el afilia­do de hoy. Pero que en su tiempo supusieron desgarros internos, ex­pulsiones de los llamados «evolu­cionistas» o del propio Luis Arana, y disolución de un buen número de Juntas Municipales.

El propio Aingeru Zabala «Kon­daño” el auténtico sucesor de Sabino y depositario de sus secretos más íntimos, que ostentaba el car­go de Delegado General antes de que se instaurase la Dirección Co­lectiva del partido, se creyó en el deber de dimitir, porque como él mismo dice,«la decisión de expul­sar a los citados sólo sirve de toque de insubordinación y de piedra de tibieza a nacionalistas ardientes, entusiastas y sinceros, quienes en su leal sentir discuten mis últimos actos políticos de todos conocidos, refutándolos por incorrectos y fu­nestos». Pero si su actuación fue criticada, también lo fue su radical retirada a Arteaga. Y a pesar de su apartamiento de la vida política, fue acusado de fomentar el funcio­namiento de la «Guardia Negra», a la que se atribuía el control del funcionamiento del partido.

Pero si las fijaciones doctrinales supusieron tan serios desgarros in­ternos, otro tipo de problemas lle­varon al partido a la escisión. Du­rante años el partido de Sabino vi­vió dividido en dos organizaciones: Comunión y Partido. El fondo de esta escisión era más estratégico que doctrinal, aunque en el debate primaran a veces los argumentos doctrinales. Foralismo y Aberrianismo. La abolición de las leyes «funestas» de 1839 y 1876, abolitorias a su vez de los fueros, o el independentismo patrio liso y llano de las proclamas de Sabino. En el fondo y, aunque mezclado con otros elementos personales, econó­micos y de diverso orden, se trata­ba de cómo compaginar la pureza de la ideología con el pragmatismo de «hacer política», de avanzar ha­cia las metas propuestas desde una situación de minoría, casi de insig­nificancia numérica. Llegó por fin la reunificación, ya a la vista de la República. Pero Gallastegui y sus Yagi-Yagi continuaron en situa­ción de disidencia de hecho. Y en­tonces se produjo la escisión de Ac­ción Nacionalista con sus conteni­dos laicos y su republicanismo, frente al catolicismo, la reclama­ción foral y el caminar político jun­to a los derechos tradicionalistas del país.

La guerra, el exilio y la clandes­tinidad trajo también los proble­mas específicos producidos por la dureza de aquellas situaciones. Di­cen que los niños cubren instintiva­mente los traumas que sufren o las situaciones brutales que les haya tocado presenciar con un velo de autodefensa que les proporciona la propia naturaleza y que evita su destrucción. Tal vez existe también este mecanismo protector en la si­cología de masas o de los pueblos. Y así hemos recibido una imagen heroica de tan amargo período. Pe­ro si en tan largo período hubo he­roicidad sin cuento, hubo también grandes dosis de miserias, cobar­día, deserción, emboscamiento, in­tereses personales. En el interior y en el exterior. Porque si el exilio puede parecer una cómoda situa­ción para quien padece la represión en el interior, no deja de ser una de las situaciones más deletéreas y de­primentes para un militante po­lítico.

Los problemas de este período fueron los del miedo, la desespe­ranza, el abandono de la lucha pa­ra embarcarse en el auge económi­co. Hubo un momento en el que Ajuriaguerra lloró porque creía que se había acabado todo y por­que no respondía nadie. Y la ten­tación de la violencia armada con­tra la opresión de las armas. Vía que Ajuriaguerra calificaba como de muy fácil entrada y de muy di­fícil salida, como el tiempo demostró. De aquí el odio que destilan los que fracasaron con aquella revolución que solo dejó como saldo más de 800 muertos.

También hoy tiene proble­mas no tantos como qui­sieran hacer creer. El PNV no tiene problemas ideológicos ni estratégicos. Y ha conseguido una cota de poder y de influencia como no los ha tenido en su historia.

Arzalluz contaba que un militante  de buena fe le dijo:: «Aquí, lo que pasa es que hemos conseguido un queso hermoso y vienen los ratones por bandadas. Lo que hay que hacer es tirar el queso al mar, y así se aca­baron los ratones».

Pero no. Durantegeneraciones hemos luchado por conseguir el queso. Habrá que espantar a los ra­tones y conseguir más queso. Esa es nuestra lucha.

Y tampoco el problema es de ratones. Aunque los haya. Es una fase más de la vida del partido. Y más feliz. Ha llegado al poder. Y los problemas que trae consigo para todo partido. Especialmente si contiene un ideal de lucha y no simplemente un partido de interés.

Un partido como el EAJ-PNV, con su estructura social, su sistema de incompatibilidad y prioridades y su democracia interna, se ve inexorablemente sometido a la tensión entre los cargos públicos y el partido. Entre los dedicados a la función política con plena dedicación y conocimiento y los hombres y mujeres del partido que hacen política de horas libres. Con la irrupción de cuadros que no saben ni les interesa nada de la historia del propio Partido sino su propia carrera pegados a las tres letras mágicas.

Entre el presupuesto y la indi­gencia de medios. Entre los equi­pos de trabajo y los que trabajan a cuerpo. Entre quienes viven some­tidos a las tentaciones del poder, del burocratismo y de la tecnocracia, y el honrado sentir de quien pisa el suelo sin prebendas ni oropeles.

Es importante no perder la pers­pectiva. Quien acostumbra a juz­gar a ras de calle, tan sólo a partir de la sociedad de las aceras, de los plásticos y colillas de las esquinas, ha perdido la perspectiva. Convie­ne que suba a una cumbre para ver también los trazados, las nuevas vías, los cambios hacia adelante. Y se engañan quienes juzgan a este partido gozando en sus miserias. Hay muchos que desean verlo roto y caído. No lo van a ver. Aunque sus enemigos sean poderosos. No lo van a ver. La sociedad vasca de forma mayoritaria se vé representado en él.

La llamada Izquierda Abertzale sigue sin hacer su perestroika. Felipe González la hizo en 1978 eliminando el marxismo de su ideario  y adaptándose   a una  sociedad distinta a la que se había configurado bajo el franquismo. El PNV la hizo en 1986, tras su traumática división. Alianza  Popular la hizo asimismo  en su día con Aznar haciendo nacer el PP. La IA no la ha hecho y le cuesta adaptarse a una sociedad democrática donde imperan los valores y las cuestiones se deciden por votación. El último resultado del 12 de julio, a pesar de la venta que hacen de él, les condena a cuatro años de oposición enrabietada en la que tratarán de desgastar  al PNV en el Parlamento y en la calle y sobre todo no diciendo que modelo de sociedad propugnan. Si creen que bautizando al EAJ-PNV de partido burgués de derecha neoliberal y autonomista van a lograr que la ciudadanía cambie de percepción de un fenómeno tan conocido y arraigado, van a ir bien servidos.

Frente a esto, un EAJ-PNV gobernando con el PSE, viejo compañero de muchas fatigas históricas, a nada que siga conectando con las necesidades reales del país podrá prepararse para cumplir dentro de 25 años sus 150 tacos. Y, la IA, y los analistas políticos seguirán preguntándose cuál  es el secreto de un partido tan singular en Europa.

¡¡Y lo que te rondaré, Morena!!.

Con problemas ayer, con proble­mas hoy, pero durante 125  años en la brecha. ¡Zorionak EAJ-PNV!