Diremos el sustituto de Zidane – Me alegro por Urtaran

Miércoles 6 de junio de 2018

Bueno, renunció Rajoy. El terremoto iniciado hace quince días se ha llevado por delante a un gobierno, un presidente y a un partido, el PP y aunque en Madrid el chivo expiatorio es el PNV, bajarán las aguas y se verá, de aquí en adelante, el pugilato cainita, envidioso y destructivo entre Ciudadanos y el PP, y los dos con el cuchillo en la mano. No le arriendo las ganancias a Rivera.

De hecho en el debate de la Moción el portavoz del PP, Rafa Hernando le dijo señalándole con el dedo. ”Si Rivera no hubiera exagerado su reacción ante una sentencia relativa a hechos pasados en dos municipios por los que hemos pedido perdón, nada de esto habría ocurrido”. Las palabras de Hernando ahondaban en la durísima crítica que vertió contra Rivera durante el debate de la moción de censura de la pasada semana, cuando afirmó que era “colaborador necesario” de la moción de censura del PSOE por sus “acusaciones falsas” contra el ejecutivo de Rajoy. Hernando también, reprochó en el Congreso a Rivera que “haya contribuido a desestabilizar el ejecutivo pidiendo elecciones anticipadas con la colaboración mediática habitual (la Sexta) y señaló que ha sido su deslealtad con el gobierno y el PP, con los que tenía un pacto de investidura, la que ha allanado el camino a Pedro Sánchez”.

Y es que han sido Rivera y Ciudadanos los grandes responsables de este terremoto pues de haber fracasado la moción de censura de Sánchez, Rivera con Podemos, hubieran presentado una moción para convocar elecciones anticipadas habida cuenta que Rivera estaba muy emborrachado en las encuestas y lo que él quería y quiere son esas elecciones pues se veía ya en La Moncloa, siendo por sus prisas, el gran perdedor de esta jugada.

El PNV no quería elecciones anticipadas ni que Ciudadanos jugara con Podemos a otra moción .Ahora resulta que el PNV es el gran culpable cuando nosotros no conspiramos en Madrid ni para comprar un bocadillo de jamón. Nos vino dado por la sentencia de Gurtel y los manejos de Rivera porque Sánchez, cuando presentó su moción, y dijo que no iba a negociar con nadie(estaban sus barones mirándole con lupa),el último que hubiera creído que se iba a sentar en La Moncloa era él.

Sánchez prometió hacer suyos los presupuestos de Rajoy pactados con el PNV y no juntar las elecciones municipales y forales del año que viene. Poca cosa, a la vista de lo que ocurrió, pero hablamos de la sentencia de la Gurtel, la prisión de Zaplana y los siete casos que todavía le van ir cayendo al PP de uno en uno.

Lo canallesco ha sido el tratamiento por ejemplo de Ana Rosa Quintana que se ha regocijado del anuncio del PP de quitar las partidas presupuestarias ya aprobadas con el PNV, el tratamiento de los periódicos de la derecha(sería bueno hacer un estudio de titulares y contenidos) y la actitud de senadores del PP para con los senadores del Grupo Vasco.

Pero esta historia pasará y dejará el poso de que a pesar de todo hay que ir a Madrid a hacer política para que al final digan que, a pesar de que no existimos y en las encuestas nos meten en “otros” van a consultar al PNV quien tiene que ser el entrenador del Real Madrid tras la dimisión de Zidane. Eso dicen.

Me alegro por Urtaran

Están saliendo ahora encuestas con intención de voto. El PNV está al alza. Pero son encuestas que pueden reflejar la realidad del momento, pero nada más. De todas formas en un programa de ETB, el domingo, la periodista Eider Hurtado hizo un buen trabajo de investigación con el programa dedicado a Ciudadanos. Ella estaba un poco hierática y seca en las entrevistas pero logró obtener buena información de lo que es este partido que termina asustándole a uno.

Otra de las encuestas de los últimos días ha sido la hecha por la Televisión madrileña Trece, que preguntaba a los españoles si en el Senado el PP debería plantear enmiendas para cepillar los acuerdos del PP con el PNV en inversiones. El 88% decía que si y el 11% decía que no. Y me parece hasta mucho este 11% habida cuenta de la manipulación que hace de todo lo vasco esta televisión.

Uno de los entrevistados hablaba de la manipulación de las encuestas. No eres nadie, te sacan en una encuesta, te hacen cuatro entrevistas, en la siguiente encuesta subes, más entrevistas y editoriales que hablan de ti, utilizas un lenguaje tremendista, coges de las encuestas solo lo que la gente quiere oir y al final te conviertes en un líder emergente, como lo es Rivera, aunque la Moción le haya sentado a cuerno quemado y le haya descolocado.

Y me alegro que en las encuestas Gorka Urtaran, alcalde de Vitoria, haya subido y el PP bajado. Urtaran es un buen alcalde, trabajador y que asume retos y merece ese reconocimiento, pero me da que Miren Larrion, la concejala de Bildu, ante esas encuestas que no le han gustado va a comenzar a desestabilizar al alcalde como lo hizo el año pasado con los presupuestos. Quiere ser alcaldesa como sea y la señora vale pero no controla bien su ambición. De hecho la portavoz de Bildu en el Parlamento Vasco debería haber sido ella pero Sortu la tienen clavada en el Parlamento sin darle mucho chance, por lo que busca su espacio en el ayuntamiento. Esperemos movimientos en breve.

 

Un bonito y muy interesante libro

Martes 5 de junio de 2018

Josu Erkoreka e Iñaki Anasagasti presentarán la edición en castellano de su libro “José Luis de la Lombana. Un patriota vasco en Nueva York”

El 7 de junio, jueves, en Sabino Arana Fundazioa, a las 19:30 horas.

El portavoz del Gobierno Vasco y Consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno, Josu Erkoreka, y el parlamentario Iñaki Anasagasti, presentarán el próximo jueves, 7 de junio, a partir de las 19:30 horas, en Sabino Arana Fundazioa, la edición en castellano de su libro “José Luis de la Lombana. Un patriota vasco en Nueva York”· En el acto también intervendrá el editor de la publicación, además de doctor en Historia y director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada (Reno), Xabier Irujo.

“Un patriota vasco en Nueva York” recoge la increíble trayectoria de José Luis de la Lombana, un joven patriota y activista del Partido Nacionalista Vasco, nacido en Vitoria-Gasteiz en el seno de una familia cuyo padre era militar, que durante los años de la Guerra Civil y la dictadura realizó una gran labor antifranquista reclamando la paz para Europa y las libertades para Euskadi.

Anasagasti y Erkoreka, autores de varias monografías sobre la historia contemporánea de Euskadi y del Gobierno vasco, con la colaboración de Xabier Irujo detallan en el libro la trayectoria vital de Lombana, desde su educación en Madrid, la resistencia al golpe militar que llevó a la Guerra Civil de 1936 y su encarcelación en Vitoria, su huida a Francia, el activismo en Barcelona –donde trabajó como editor del diario nacionalista Euzkadi– apoyando al Gobierno vasco en el exilio, y, finalmente, su exilio.

II Congreso Mundial de Juventudes por la Paz

José Luis de la Lombana y Foncea fue uno de los delegados del PNV en el II Congreso Mundial de Juventudes por la Paz, celebrado en Nueva York en 1938, en plena Guerra Civil, hace ahora ochenta años. Durante su período de activismo en Estados Unidos, Lombana realizó innumerables observaciones sobre la sociedad estadounidense y los vascos norteamericanos estableciendo puentes entre distintas agrupaciones norteamericanas y los vascos. Todo ello en el marco de un complejo y tumultuoso período tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

En Nueva York, Lombana se encontró con una sociedad que no estaba tan desinformada sobre la contienda y los vascos. Los neoyorkinos habían seguido a través de la prensa los avatares de la guerra y habían llegado a formarse un criterio bastante claro en torno a la realidad vasca. Pero en la fotografía de situación que Lombana esbozó tras el viaje predomina un toque pesimista. A su juicio era poco lo que se podía hacer desde América. Muy poco. Tanto geográfica como intelectualmente, los EE.UU. se sentían lejos de Europa y de sus problemas sociales, culturales y políticos. Y, por lo tanto, muy poco se podía hacer desde allí para salvar a la República y a Euskadi.

En el libro se analizan también los primeros años de la delegación del Gobierno vasco en Nueva York, tres años antes de la llegada del lehendakari Agirre escapando de los nazis en la Segunda Guerra Mundial. También se relatan los esfuerzos para apoyar al Gobierno vasco en Francia y en Estados Unidos y el tema de la propaganda tanto a favor del nacionalismo vasco como de los sublevados. También aparece la creación de la Junta Extraterritorial del PNV en Nueva York. En conjunto, a través de la historia de este jelkide, que al finalizar la Guerra Civil se exilió en Colombia donde prosiguió colaborando por las libertades vascas.

Erkoreka y Anasagasti basan buena parte de su relato en un informe inédito escrito por el propio Lombana durante su estancia en los Estados Unidos.

Un relato olvidado: Nervacero, HB y Leizaola

Lunes 4 de junio de 2018

Pocos saben que el estatuto catalán, una vez aprobado, se rubricó en la Diputación de Gipuzkoa en 1932. Hacían honor al Pacto de San Sebastian, dos años antes, y a dicha firma viajó desde Madrid el Presidente de la República Niceto Alcalá Zamora así como los líderes republicanos y nacionalistas, entre ellos el donostiarra Leizaola que era diputado y que cuando vio en el balcón la bandera republicana y la catalana, pero no la vasca, consiguió una inmensa ikurriña y salió al balcón enarbolándola entre el aplauso enfervorizado de los que abajo seguían la ceremonia.

En tiempos de González de Txabarri como Diputado General, le encargaron al escultor azkoitiarra Sebas Larrañaga, el autor de la estatua de Sabino Arana sita en Albia que esculpiera una escultura dedicada al segundo lehendakari de Euzkadi y antiguo secretario de la Diputación. La escultura se hacía, como en Bilbao con Aguirre, para colocarla a pie de calle mirando al mar ya que Leizaola decía que la política era como el mar en su movimiento inestable siendo difícil pisar tierra firme. Parece ser que al alcalde Odón Elorza no le gustó aquella iniciativa para ser colocada en la Zurriola y la obra quedó dentro de la Diputación en la antesala al despacho del Diputado General, pero su lugar era fuera, nunca encerrada y para ser vista solo por minorías.

Traigo a colación este hecho al recordar al ex Lehendakari Leizaola enfrentándose con argumentos a los obreros de Nervacero en la Diputación de Bizkaia, cuando allí funcionaba el Parlamento Vasco al cumplirse este mes el 38 aniversario de aquel esperpéntico y grave suceso. Y es que creo que no podemos ir olvidando pasajes de lo ocurrido, porque al final todo este mundo que apoyó la violencia va a terminar recibiendo el Premio Nobel de la Paz y a los que apostamos inmediatamente por la convivencia y las instituciones se nos va a decir que rompimos nuestra “palabra de vasco” argumento utilizado estos días contra el PNV sin el menor sonrojo.

El año 1980 fue un año clave y terrible. Elegimos el segundo gobierno vasco de nuestra historia, nos ausentamos de las Cortes a cuenta del bloqueo al estatuto y el concierto, ETA mató a una persona cada tres días, el partido del gobierno español (UCD) se desangraba en peleas diarias, los militares incubaban el golpe de estado, y los obreros de Nervacero invadían el Parlamento Vasco que funcionaba en la sala de juntas de la Diputación de Bizkaia. Demasiado para un bebé recién nacido.

Estábamos los parlamentarios en nuestros pupitres cuando la irrupción imprevista y violenta en el Pleno de varios cientos de tra­bajadores de Nervacero que, visible­mente alterados y profiriendo insultos: «¡Fascistas!», “¡Cabrones!», a miembros del Gobierno Vasco y parlamentarios vascos, dio lugar, el 26 de junio de 1980, a graves incidentes.

Eso originó la escena sicodélica de la llegada de cuatro números de la policía (no existía la Ertzaintza) que, en persecución a los trabajadores de Nervacero irrumpieron a porrazos en el recinto donde estábamos a punto de iniciar el Pleno, produciendo una gran tensión. Parte de los trabajadores habían tomado ya posiciones sobre las mesas y habían alcanzado la tribuna, en la que se situaba la mesa del Parlamento, cuando los miembros de las FOP (un cabo y tres números) actuaron violentamente arrastrando hacia fuera de la sala a los trabajadores que quedaban a su alcance, produ­ciéndose enfrentamientos que dieron lugar a varios heridos de diversa consideración.

Inmediatamente la Mesa del Parlamento exigió a los números que abandonaran el recinto, cosa que hicieron, mientras en las proximidades de la Diputación montaba vigilancia una importante dotación en una decena de furgonetas. La primera interpelación de los trabajadores, muy alterados y sin que se distinguiese ningún portavoz, fue exigir que se fuera la policía de las inmediaciones del palacio. Se había producido ya un notable desorden en la sala y los trabajadores, subidos a las mesas, increpaban incesantemente al Parlamento y al Gobierno Vasco.

Los trabajadores continuaban pi­diendo a gritos que el Gobierno Vasco hi­ciese la gestión de que se fueran las FOP. Un grupo acompañó al recién elegido Lehendakari Garaikoetxea hasta la calle (momento antes en tono amenazador nos habían dicho ¡de aquí no sale nadie!) donde el lehendakari, parlamentó con el mando de la dotación solicitándole que se marcha­ra y mientras varios parlamentarios hablaban con la policía Garaikoetxea, dirigiéndose a los trabajadores en la sala de sesiones del Parlamento, declaró que era evidente que la comunidad autónoma no tenía competencias y, si el propio presidente del Go­bierno vasco no podía ordenar la reti­rada de las FOP, era evidente que todavía las decisiones no estaban en sus manos.

Los trabajadores de Nervacero, a través de varias intervenciones, exigieron explicaciones de García Egocheaga y Mario Fernández, los dos directamente implicados en las negociaciones en el conflicto de Nervacero. El consejero de Industria, entre in­sultos e improperios, inició su explicación del proceso. Recordó las ges­tiones en el mes de marzo para conseguir los 1.100 millones necesarios para llevar a cabo un plan de viabili­dad y la presentación de la necesaria documentación para obtener el cré­dito del Banco de Crédito Industrial. Aludió a las irregularidades halladas en los procesos administrativos de la empresa, lo que dio lugar a retrasos en la solución.

Nuevamente los trabajadores, que seguían en pie sobre las mesas del Parlamento, insultaron a García Egocheaga, llamándole mentiroso y gritando: “¡Estamos hasta los cojones de que los políticos vivan de puta madre a nuestra costa y encima nos engañen constantemente”.

Los trabajadores empezaron a poner condiciones para salir de la sala y “permitir que se reuniera el Parlamento y resolviera su problema» y mientras una comisión de la empresa vigilaba el desarrollo de la sesión.

En esa clima tomó la palabra Jesús María de Leizaola – interrumpido en varias ocasiones por los improperios de los presentes, que no reconocieron al tantos años lehendakari – para recordar los difíciles momentos de la anteguerra, en los que fueron precisos muchos sacrificios para sobrevivir, lo mismo que en las etapas posteriores. “Por mi edad debería haberme retirado, pero si algo me impulsó a seguir en la brecha, fueron precisamente los graves problemas de la crisis y el paro. Os digo ahora: el Parlamento vasco no puede deliberar en estas condiciones; tiene que adoptar los acuerdos con libertad”. Recordó que precisamente uno de los primeros puntos del orden del día del abortado Pleno era relativo al empleo, y que lo más grave en democracia era interrumpir la labor de un parlamento que siempre debe deliberar sin coacciones de absolutamente nadie.

Lo más ignominioso de aquella tarde aciaga fue la llegada de representantes de HB y EMK que, como buitres carroñeros, ya que no acudían al parlamento, hicieron su valoración de la situación. Los grupos que, habitualmente desarrollábamos la política parlamentaria mostramos nuestro desa­grado por la irrupción de aquellos antisistema y de la interpretación que los mencionados grupos intentaban hacer de los hechos. Los trabajadores les dieron la palabra pero también tuvieron que oir que nunca les habían interesado los problemas de Nervacero ni iban a colaborar en la solución de su situación.

Eran ya casi las diez de la noche y, mientras los trabajadores decidían en qué orden irían a la calle para comer bocadillos, el Gobierno se reunía con la Junta de Portavoces y con el Co­mité de Fábrica. Los partidos se reunían también, por su parte, tratando de salir de la difícil situación.

La profunda preocupación y amar­gura de la mayoría de los políticos era evidente. Mitxel Unzueta valoraba lo sucedido como un verdadero test al convencimiento democrático del pue­blo. «En el templo, en el que la única fuerza que debe imperar es la de los argumentos expresados con entera libertad, se produce una colisión de dos fuerzas que ejercen la coacción física».

Al final por agotamiento, por el llamamiento hecho por parte del PNV a su servicio de orden que rodeó la Diputación, y al temor a ser procesados el caso es que salimos de allí a las tres de la madrugada, incrédulos y entristecidos.

Fue todo de principio a fin un despropósito fruto de aquel año ochenta, de la incultura política, de la crisis, del no tener instrumentos el gobierno para abordar situaciones como las de Nervacero enconadas por dirigentes sindicales insolventes, y que dio lugar a una manifestación a los pocos días en defensa y apoyo de las instituciones vascas donde, como consecuencia de una patada, mataron al afiliado del PNV, Ramón Begoña.

Afortunadamente no se ha vuelto a repetir nada semejante quedándome de aquel día grabados en la retina la imagen de la irrupción de los dirigentes de HB Javier Onanidia y Jon Idigoras junto a Rosa Olivares, en plan destructivo y la dignidad del Lehendakari Leizaola recordando sus años de diputado durante la República dando una lección magistral a los presentes desde la autoridad de su magisterio ciudadano y democrático.

 

.

.