Bilbao se convierte en capital de la hematología

Más de 2.500 especialistas se reúnen en el BEC del 22 al 24 de octubre para compartir los últimos avances frente a los cánceres de la sangre, la hemofilia y la trombosis. La innovación abre nuevas puertas, pero el gran desafío sigue siendo convertir los avances científicos en tratamientos accesibles y una mejor calidad de vida.

Bilbao vuelve a situarse en el mapa de la gran ciencia médica. Durante estos días, la capital vizcaína se convierte en punto de encuentro de la hematología, una especialidad que vive una auténtica revolución y que mira al futuro con nuevas herramientas para combatir enfermedades de la sangre, personalizar los tratamientos y mejorar la vida de miles de pacientes. Las terapias celulares CAR-T, la terapia génica y la inteligencia artificial protagonizan una transformación que ya está cambiando la práctica clínica, aunque todavía tiene una asignatura pendiente: conseguir que la innovación llegue a quienes más pueden beneficiarse de ella.

Más de 2.500 profesionales y 1.107 comunicaciones científicas aceptadas avalan la dimensión de #Hemato2026, que reúne del 22 al 24 de octubre en el Bilbao Exhibition Centre (BEC), en Barakaldo, los congresos nacionales de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH). Una cita de primer nivel que devuelve a Bilbao, 26 años después, el protagonismo de un encuentro científico que en esta edición quiere mirar más allá de los hospitales y acercar a la ciudadanía los avances de una especialidad que está presente en muchas más enfermedades de las que habitualmente se conocen.

La presentación del congreso ha dejado un mensaje claro: la hematología ya no se limita a tratar enfermedades, sino que avanza hacia una medicina cada vez más precisa, capaz de identificar las características de cada paciente y ajustar las decisiones terapéuticas a sus necesidades. El reto consiste en aprovechar todo ese potencial sin perder de vista algo esencial: detrás de cada innovación hay una persona que necesita respuestas.

CAR-T: nuevas oportunidades frente al cáncer de la sangre

Pocas innovaciones han despertado tantas expectativas en los últimos años como las terapias CAR-T. Estas estrategias utilizan células inmunitarias del propio paciente, modificadas para reconocer y atacar las células tumorales, y han abierto nuevas posibilidades para personas con determinados cánceres hematológicos. A su lado avanzan los anticuerpos biespecíficos, capaces de acercar las defensas del organismo a las células malignas para facilitar su eliminación.

Jordi Esteve Reyner, presidente del Comité Científico de la SEHH de #Hemato2026, ha destacado el potencial de estas terapias y la investigación que todavía necesitan. La comunidad científica busca aumentar su eficacia, reducir los efectos adversos y determinar cuál es el momento más adecuado para administrarlas. En determinados pacientes, uno de los objetivos es adelantar su utilización a fases más tempranas de la enfermedad.

La medicina de precisión avanza también gracias al conocimiento genético de los tumores. Identificar sus características permite seleccionar tratamientos dirigidos y, en algunos casos, reducir la necesidad de recurrir a la quimioterapia convencional o emplear pautas de menor intensidad. A ello se suma la detección de la enfermedad residual medible, que ayuda a identificar cantidades mínimas de células malignas después del tratamiento y a estimar el riesgo de recaída.

Alba Corrada y Pepa Morales, periodistas de la SEHH y la SETH en la Carpa instalada en la plaza de la Intermodal.

Pero disponer de terapias cada vez más sofisticadas no resuelve por sí solo todos los problemas. Seleccionar bien a los pacientes, controlar la toxicidad, organizar los circuitos asistenciales y garantizar el acceso a los tratamientos son cuestiones decisivas para que el progreso científico tenga un efecto real en la vida cotidiana.

Juan Carlos García Ruiz, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Cruces y copresidente del Comité Organizador junto con Cristina Sierra Aisa, ha subrayado la rapidez de esta evolución. Los fármacos dirigidos, las nuevas alternativas para los trastornos de la coagulación y la inteligencia artificial están modificando tanto el diagnóstico como la forma de tratar a los pacientes.

Hemofilia, una nueva etapa para los pacientes

La revolución hematológica también alcanza a las enfermedades que afectan a la coagulación. En este ámbito, la hemofilia representa uno de los ejemplos más claros de cómo la investigación puede transformar el día a día de las personas.

María Teresa Álvarez Román, presidenta de la SETH, ha destacado el desarrollo de nuevas moléculas que amplían las posibilidades de prevenir los sangrados y mejorar la profilaxis. El objetivo es reducir las complicaciones y las limitaciones que la enfermedad impone a la vida cotidiana.

Entre las alternativas más innovadoras figura la terapia génica, que busca que el propio organismo produzca el factor de coagulación que falta o no alcanza niveles suficientes. No es una solución válida para todas las personas ni elimina la necesidad de una valoración especializada, pero puede reducir de forma importante la carga de la enfermedad en pacientes seleccionados.

En el Estado, tres pacientes con hemofilia han recibido terapia génica: el primero, en el Hospital Universitario Álvaro Cunqueiro de Vigo, en 2025; el segundo, en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, en junio de 2026; y el tercero, en el Hospital Universitario La Paz de Madrid.

La evolución de estos tratamientos pone de relieve, además, la importancia de la coordinación entre especialidades. Las personas con riesgo de hemorragia o trombosis pueden llegar inicialmente a consultas de Medicina Interna, Cardiología o Ginecología, entre otras. Mejorar la detección y unificar criterios resulta fundamental para ofrecer una atención adecuada, una línea de trabajo en la que la SETH impulsa documentos de consenso junto con otras sociedades científicas.

La IA entra en el laboratorio y la consulta

La hematología trabaja con cantidades crecientes de información clínica, molecular y genética. Interpretar todos esos datos es cada vez más complejo y, precisamente por ello, la inteligencia artificial empieza a ganar terreno como herramienta de apoyo.

Los especialistas en la presentación del Congreso presentado por Jorge Sánchez Franco, responsable de comunicación de la Sociedad Científica.

En el campo de la trombosis y la hemostasia, estos sistemas pueden contribuir a reconocer patrones difíciles de detectar mediante los métodos convencionales, apoyar la interpretación de información y mejorar el seguimiento de determinados tratamientos. Los grandes modelos de lenguaje también pueden ayudar a los profesionales a manejar el volumen creciente de publicaciones científicas y mantenerse al día en un entorno en permanente cambio.

Manuel Rodríguez López, presidente del Comité Científico de la SETH de #Hemato2026, ha señalado las posibilidades de estas tecnologías. La sociedad ha impulsado una comisión específica de inteligencia artificial, mientras que la SEHH trabaja en iniciativas de transformación digital y herramientas de apoyo clínico en ámbitos como el mieloma, la salud cardiovascular y el análisis de la médula ósea.

El entusiasmo tecnológico, sin embargo, convive con una exigencia imprescindible: validar científicamente las herramientas y mantener la supervisión profesional. La inteligencia artificial puede facilitar el análisis de datos y ayudar a tomar decisiones, pero no sustituye el criterio clínico ni la atención individualizada.

Más tiempo para formar a los hematólogos

La velocidad de los avances también obliga a revisar cómo se preparan los profesionales que deberán aplicarlos. María Victoria Mateos, presidenta de la SEHH, ha vuelto a defender la ampliación de cuatro a cinco años del programa MIR de Hematología y Hemoterapia, una reivindicación que la sociedad científica mantiene desde hace años.

El diagnóstico molecular, las terapias celulares, la genética y las nuevas tecnologías exigen una formación cada vez más amplia, capaz de integrar la atención clínica y el trabajo de laboratorio. La Comisión Nacional de la Especialidad trabaja con el Ministerio para avanzar en la actualización del programa formativo.

A esa necesidad se suma la presión asistencial. Los servicios hospitalarios deben atender enfermedades complejas, desarrollar investigación y formar a las nuevas generaciones de médicos, una combinación que requiere recursos y tiempo.

El Hospital Universitario Cruces ilustra esa realidad. En 2025, su Servicio de Hematología y Hemoterapia realizó más de 18.000 consultas externas y 22.000 transfusiones, además de atender procesos que abarcan desde leucemias agudas y trasplantes de médula ósea hasta coagulopatías congénitas y procedimientos relacionados con terapias celulares.

A su actividad asistencial se suma la investigación del grupo de cáncer hematológico de Biobizkaia, en el que participan profesionales de Cruces, Galdakao y Basurto y que mantiene en marcha estudios y ensayos clínicos. La conexión entre investigación y asistencia es precisamente uno de los eslabones fundamentales para que los resultados de los laboratorios terminen convirtiéndose en opciones terapéuticas para los pacientes.

Una cita científica que también sale a la calle

Bilbao no quiere limitar el protagonismo de #Hemato2026 a los auditorios del BEC. La ciudad acoge también la campaña divulgativa «Acércate a la hematología», instalada del 21 al 24 de octubre en la Plaza de los Profesionales Sanitarios, junto a la estación de autobuses.

La carpa de la plaza de la Intermodal acercará la especialidad a la ciudadanía bilbaina/vizcaina

La iniciativa pretende acercar a la ciudadanía una especialidad que interviene en procesos tan diversos como las anemias, las enfermedades hematológicas malignas, los trastornos de la coagulación y las transfusiones. La carpa ofrece actividades divulgativas, un recorrido virtual por la sangre, una colecta de donación y espacios destinados a asociaciones de pacientes.

Cristina Sierra Aisa, copresidenta del Comité Organizador y responsable del área de Trombosis y Hemostasia de Cruces, ha defendido la necesidad de sacar la hematología de los hospitales y explicar a la población qué hay detrás de los avances científicos. La propuesta busca favorecer el encuentro entre profesionales, pacientes y ciudadanía y dar visibilidad a enfermedades que, pese a su impacto, continúan siendo poco conocidas.

Con #Hemato2026, Bilbao se convierte durante estos días en escaparate de una especialidad que está redefiniendo sus posibilidades. Las CAR-T abren nuevas vías frente a determinados cánceres, la terapia génica cambia las expectativas de algunos pacientes con hemofilia y la inteligencia artificial ofrece herramientas para interpretar mejor la información clínica. Pero la verdadera medida de esta revolución no estará únicamente en los resultados de los ensayos o en el número de nuevas terapias disponibles.

Estará, sobre todo, en que los pacientes adecuados puedan acceder a ellas, reciban una atención segura y personalizada y encuentren en estos avances una oportunidad real para vivir mejor. Ese es el desafío que la hematología pone sobre la mesa y que Bilbao acoge como capital científica durante estos días.

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