La llegada de Maison Mesa a ADI ESPACIO, de la mano de Begoña Aldama, pone de relieve el valor de las iniciativas independientes que dan vida a nuestras calles y apuestan por un comercio diferente
Areeta (Las Arenas) fue escenario el pasado jueves 5 de noviembre de un encuentro muy especial en el que la moda, el diseño y la creatividad se dieron la mano. ADI ESPACIO, el proyecto impulsado por Begoña Aldama en la calle Urquijo 13, acercó por primera vez a Bizkaia el universo creativo de Maison Mesa, la firma del diseñador Juan Carlos Mesa.
Una iniciativa que va más allá de una presentación de moda y que supone una oportunidad para acercar nuevos proyectos creativos a nuestro entorno, generar conexiones y abrir puertas entre el mundo del diseño, la empresa y la cultura.
La velada permitió conocer de cerca al diseñador, conversar sobre su trayectoria y descubrir sus creaciones en un ambiente distendido, acompañado de un cóctel y buenos encuentros.

Juan Carlos Mesa: más de 30 años dedicados a la moda
La trayectoria de Juan Carlos Mesa está vinculada a algunas de las firmas más reconocidas de la moda española. Durante más de tres décadas ha desarrollado su carrera profesional trabajando para nombres como Jesús del Pozo, Ágatha Ruiz de la Prada y Ángel Schlesser.
Hace diez años decidió emprender su propio camino con Maison Mesa, una firma que representa su particular manera de entender la moda y desarrollar su universo creativo.Su llegada a Bizkaia ha permitido acercar su trabajo a nuevos públicos y conocer de primera mano una propuesta que reivindica el valor del diseño, la personalidad y la creatividad.
Durante esos días, ADI ESPACIO organizó también encuentros con representantes del ámbito universitario, la prensa y distintos agentes empresariales y culturales. Además, una tienda efímera de Maison Mesa y El Tío Claus permitió descubrir y adquirir sus creaciones durante todo el fin de semana.

ADI ESPACIO: cuando el comercio también genera cultura
Detrás de esta iniciativa está Begoña Aldama, impulsora de ADI ESPACIO, una incubadora de emprendimiento y ocio cultural que apuesta por convertir Las Arenas en un punto de encuentro para proyectos, profesionales y propuestas con personalidad propia. Y es aquí donde merece la pena detenerse. Porque iniciativas como esta nos recuerdan que el comercio local es mucho más que una actividad económica. Es una parte esencial de la vida de nuestros municipios.
El pequeño comercio crea ciudad, genera empleo, ofrece oportunidades a profesionales cualificados y aporta identidad a nuestras calles. Detrás de cada negocio independiente hay personas que arriesgan, emprenden, invierten y apuestan por ofrecer algo diferente.
En un momento en el que nuestras ciudades tienden cada vez más a parecerse, con las mismas grandes cadenas, los mismos escaparates y una oferta comercial cada vez más uniforme, los proyectos independientes adquieren un valor especial. Son precisamente los que aportan diversidad, personalidad y ese carácter propio que hace que una calle no sea igual a otra.
Una moda diferente, más consciente y sostenible

En el mundo de la moda, apoyar a diseñadores independientes también significa apostar por otra manera de consumir. Una moda en la que el diseño, la creatividad, la calidad y la personalidad de cada pieza adquieren protagonismo frente a la producción masiva y la uniformidad.
Acercar firmas como Maison Mesa a nuestro entorno supone dar visibilidad al talento creativo y ofrecer al público la posibilidad de descubrir propuestas diferentes. También contribuye a generar oportunidades para profesionales del sector y a poner en valor el trabajo especializado que existe detrás de cada creación.
La sostenibilidad no pasa únicamente por los materiales o los procesos de fabricación. También tiene que ver con consumir de manera más consciente, valorar el trabajo de los creadores y apostar por prendas con identidad y recorrido.
Volver a nuestras raíces para mirar al mundo
Hay algo especialmente interesante en muchos de los diseñadores que hoy apuestan por una moda con identidad propia, con la voluntad de recuperar el valor de lo artesanal, de aquellos trabajos hechos con las manos que durante generaciones formaron parte de la vida de nuestras madres y abuelas. Técnicas, conocimientos y formas de crear que no deberíamos dejar perder y que hoy vuelven a cobrar protagonismo como parte de una manera más consciente y sostenible de entender la moda.
Recuperar esos saberes, dar visibilidad a los creadores locales, poner en valor los materiales, los oficios y el trabajo bien hecho es también una forma de reivindicar nuestra cultura y nuestro talento. Porque la moda sostenible no consiste únicamente en utilizar determinados tejidos o producir menos, sino también en respetar los procesos, valorar a las personas que hay detrás de cada creación y apostar por prendas que tengan una historia que contar.

Y quizá ahí esté una de las claves; no siempre necesitamos mirar fuera para encontrar propuestas interesantes. Tenemos talento, creatividad, tradición y profesionales capaces de hacer cosas extraordinarias. Lo importante es darles espacio, apoyarlos y conseguir que su trabajo llegue cada vez más lejos.
Porque, en definitiva, se trata de algo tan sencillo y tan poderoso como coger lo que es nuestro, ponerlo en valor y enseñárselo al mundo.
Y si algo tienen en común muchos de los grandes creadores es que, detrás de su talento y reconocimiento, encontramos personas sencillas, cercanas y apasionadas por su trabajo. Personas que no necesitan grandes artificios para demostrar lo que valen, porque hablan por ellas sus creaciones.
Areeta necesita comercio, iniciativa y vida en sus calles
Areeta cuenta con una tradición comercial que forma parte de su personalidad. Mantenerla y renovarla requiere iniciativas, ilusión y personas dispuestas a apostar por proyectos que aporten movimiento y nuevas oportunidades. No podemos hablar de ciudades vivas si no cuidamos sus comercios. Necesitamos negocios que generen actividad, atraigan visitantes, creen empleo y conviertan nuestras calles en lugares de encuentro.
ADI ESPACIO representa precisamente esa voluntad de abrir nuevas puertas y demostrar que el comercio también puede ser cultura, emprendimiento, diseño y dinamización social.
La visita de Maison Mesa deja, por tanto, algo más que una presentación de moda y la celebración de los diez años de una firma. Nos recuerda el valor de apostar por el talento, por los proyectos independientes y por quienes trabajan para ofrecer propuestas diferentes.
Porque el comercio local no solo ocupa locales y llena escaparates: crea ciudad, genera oportunidades y construye identidad. Y cuando desaparece el pequeño comercio, nuestras calles pierden mucho más que tiendas: pierden personalidad, vida y una parte de lo que las hace únicas.

