El regreso a la frivolidad no será fácil

VISTO lo que vemos desde hace unos meses pandémicos tomo prestado este comentario imbuido de espíritu transgresor del filósofo posthumanista alemán Peter Sloterdijk. Con la experiencia cercana de este tiempo pasado, primero en confinamiento, después en incertidumbre y ahora en contradicciones personales y sociales, nos enfrentamos cada día al ajuste del freno para no desmadrarnos retomando lo frívolo como base de vida cual lo hacíamos hasta hace unos meses.

Frivolidad de un equipo profesional de fútbol, Fuenlabrada, que anteponiendo los intereses económicos frente a los de la salud, se desplaza con jugadores infectados provocando un foco de contagio que afecta a decenas de personas. Frente a esta manifiesta irresponsabilidad, la actuación impecable del médico del equipo contrincante, Deportivo A Coruña, que a pesar de ser de los perjudicados les trata en la cuarentena.

No sé si ha sido solo frivolidad, o algo mucho más despreciable, el escrache con insultos personales, zorraputayaúnmássoeces, a la ministra de trabajo por parte de algunos profesionales del toreo. Se sea o no amante de la tauromaquia, los insultos a coro hacia una persona no arreglan nada, y más si la permisividad de la fiesta implica que centenares o miles de personas pudieran contagiarse. Puede ser duro, pero el presunto festejo artístico-público de ver rejonear, banderillear y estocar a un toro solo aumentaría las probabilidades de contagios. Responsabilidad es no permitir la exposición a este riesgo.

A finales de junio paseando por Landabe, en Iruñea, vi una fiesta multitudinaria de jóvenes sin precaución ni protección alguna frente al contagio. Podría haber visto algo similar en Córdoba, Lérida, Barcelona, Madrid, Granada, Bilbao€ Volver a frivolidades como esta puede que a ellos no les afecte demasiado en su salud, pero ya se está detectando un aumento significativo de contagiados sintomáticos en personas de 50/59 años, es decir en sus, padres. El paso siguiente serían sus abuelos y abuelas, en quienes el contagio suele ser mucho más dramático.

Es muy probable que dentro de unos años sean realidad los momentos graciosillos que los memes presentan ahora recordando la covid-19 con el viejete-cebolleta contando a los más jóvenes sus historietas de aplausos a las 20.00 horas, la batalla por una mascarilla, los cursos rápidos de estadística, virología y epidemiología o sobre la fortuna de tener perro durante el confinamiento. Pues al igual que los relatos de las batallitas de la guerra parecen bellos cuentos de hadas en boca del recordador que olvida selectivamente la sangre de la trinchera, cuando ya haya vacuna y tratamiento nos olvidaremos de los infectados y de los muertos, del miedo al contagio, de las restricciones sociales, de las incertidumbres laborales y penurias económicas, y todo quedará en esa sonrisa que producen los memes contados como destilado de un filtrado cerebral que solo recuerda lo bueno. El cerebro es así de selectivo y más conforme va envejeciendo, algo inevitable y a la vez deseable. Pero si regresáramos demasiado rápido a esa frivolidad de meme, puede que el deseo de poner no solo años a la vida, sino sobre todo vida a los años, no se cumpla nunca.

Deporte espectáculo, bares, restaurantes, discotecas, fiestas populares, toros, conciertos, viajes y desplazamientos frecuentes€ son la sabrosa salsa frívola de la vida. Pero para ser sabrosa debe haber vida. La frivolidad quizá deba esperar.

nlauzirika@deia.com @nekanelauzirika

14 de julio

Con tanto ciudadano engañado-despistado seguirá por mucho tiempo el tinglado del rey desnudo

El emérito y la familia, que no se enteraban de nada.

DECÍA mi profesor de Historia que los franceses han sabido tratar con precisión cirujana a sus reyes, pasando de adorarlos como soles a darles el finiquito definitivo por la vía Guillot. Y después celebrarlo por todo lo alto cada 14 de julio, mañana precisamente. Aquí, aquende los Pirineos, ni lo uno ni lo otro; nos chirigoteamos del rey desnudo de turno en privado, y en público también, pero contra toda crítica de honestidad, le sostenemos como mandamás a él y a su vasta prole legítima o no; es más, le declaramos inviolable penal total tanto en el ágora pública como en la cama de la barragana o en el metemano a la bolsa común. Vamos, derecho de pernada adaptado estilo borbón siglo XXI.

Hace unos días, coincidiendo con algunas de las muchas declaraciones-brindis al sol sobre subida de impuestos a las grandes fortunas que hacen «los compas» de los socialistas en el gobierno, un jubilado de los que cobran 1.020 euros/mes, me expresaba no su temor, sino su pánico a que «esos podemitas me quiten la pensión». Me recordó a Eulalia en el tardofranquismo perorando que la pensión se la daba Franco, el desenterrado vivoinpectore para tantos.

Un primo político me presentó hace unas pocas semanas a una prima por su otra rama familiar con bastante más pasta que la que ambos podamos acumular en siete vidas setenta y siete veces. Sin apenas conocerme me lanzó la misma diatriba contra los mismos demonios podemitas por su sugerida-prometida subida de impuestos a las grandes fortunas. Su razonamiento de buena española era consecuente, ella había trabajado mucho para labrarse su fortuna heredada y no estaba dispuesta a que el coletas (sic) se la administrara ni esquilmara y que por lo tanto ya se había llevado un buen puñado de euros a paraísos de impunidad fiscal y que de seguir la incertidumbre de la covid-19 (añagaza perfecta) se llevaría todo. Suiza, como a toda buena monárquica/o juancarlista le parecía perfecto para su seguridad. Como exculpación me dejó bien claro que ni ella era una excepción ni el simpático borbón un pillo, sino un hombre previsor.

Con estos mimbres es fácil entender que JuanCar&Cia sea tapadera perfecta. No importa que matara a su hermano, que abandonara el Sáhara con la tajada de Fosfatos BuCraa, ni que jugara en el 23F con dados marcados, ni que estimulara a Urdangarin a seguir sus pasos, ni sus incontables amantes sostenidas con dinero público, ni que haya cobrado mordidas, prevaricado, evadido capitales y cometidos delitos fiscales€ actos presuntos y además no-denunciables por su inviolabilidad pública (aceptable) y también privada (deleznable). Este batiburrillo maloliente de rey desnudo genera rechifla popular con tímida repulsa ciudadana, pero el rechazo es escaso en la mayoría política (PSOE monarcopublicano a conveniencia), y nulo entre los grandes del reino. Parece lógico, todos ellos también iban en Ave a la Meca y tampoco volvían de vacío, que los emires son muy generosos para la buchaca impune de la tapadera real. ¿Podría hacerse con un presidente de república? Sí, pero habría que trabajarse la nueva tapadera cada cuatro años; aquí no, la tapadera real es de por vida.

Aunque muchos podemos desear la República con un 14 de julio hispano en pacífico referéndum, presumo que con tanto ciudadano del común engañado-despistado y tanto grande de España beneficiado directo, seguirá por mucho tiempo el tinglado del rey desnudo como tapadera inviolable.

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La otra mirada Dinero, todo parece dinero

Frente a la más que probable segunda venida del imbatible covid-19 el dinero no parece ser el solucionador

Bolsonari y Trump, negacionistas del Covid-19

SE pide salud, dinero y amor, pero resumiendo todo parece dinero. A los profanos nos cuesta decir a la primera Remdesivir, pero ahora, ya bastante repetido esta semana, es el nombre que ha despertado al unísono esperanza y cierta ola de indignación. No digo nueva esperanza, porque este análogo a los nucleótidos no es nuevo, sino un conocido fármaco aprobado por la FDA americana hace cuatro meses para su uso contra el covid-19, ya fue utilizado contra el ébola con escaso éxito€ o quizá excesivo precio para quienes lo necesitaban. Tampoco debería ser nueva nuestra ola de indignación al conocer que Estados Unidos ha comprado a la farmacéutica Gilead prácticamente toda su producción. Quien más tiene, puja más alto y se lo lleva. Ya contaban que en 1945-1947 ocurría algo similar con la penicilina traída hasta aquí de gaueko lana y vendida a un precio que solo los adinerados podían permitirse.

Teniendo en cuenta que su acción terapéutica simplemente reduce el período de los síntomas de quince a once días, cuesta ver a este antiviral como la bala mágica en la curación definitiva de la covid-19. Claro que si vemos esta enfermedad (y las demás) no como la curación de una persona sino como un balance ingresos-gastos, es evidente que cuatro días menos en UCI u ocupando cama de hospital multiplicado por los centenares de miles contagiados sintomáticos en el país de Trump, la cosa cambia y quizá compense el gasto-inversión (si resulta exitosa).

Existen otros antirretrovirales como Lopinavir, Ritonavir€, con los que podría suceder algo similar. Y más de un centenar de proyectos de vacunas en diferentes fases de experimentación y desarrollo, que probablemente también salgan a puja al mejor postor. Lo confirman las subidas fulgurantes del valor de las acciones de las compañías cuando anuncian cualquier nuevo avance. Las necesidades reales o creadas sirven para generar mercado y negocio, pero ¿también con la salud? Pues sí, tal como ahora se está conociendo el modo de compra de equipos de protección –mascarillas, guantes, batas, geles€–, de respiradores, reactivos para PCR o para test serológicos a pie de avión, en un mercadeo-cambalache donde la salud no era sino la excusa para el negocio que mataba a tantos y engordaba el bolsillo de pocos.

Visto bajo este prisma de todo es business, comprendo mejor la actitud (que no aptitud) de dirigentes como Trump o Bolsonaro, defensores de que quien quiera salud se la pague. Para qué poner medidas sanitarias sociales anticontagio generales si quien puede ya lo consigue por sus propios medios. Y no quiero señalar aquí, no allí, a quien conseguía PCR, test serológicos, mascarillas€, antes incluso que los propios trabajadores sanitarios, aunque nos cause perplejidad.

No sabría decir si seguir la teoría del cisne negro o del rinoceronte gris ni qué tipo de rinoceronte, probablemente el de los metarrinocerontes que embisten a toda velocidad sin darnos tiempo a modificar las estructuras para solucionar los problemas. Porque este coronavirus tuvo antecesores de diferente pelaje y condición y seguramente le seguirán otros, pero antes como ahora, incluso ante la salud y la vida de personas, el solucionador parece ser siempre el dinero.

No deseo ejercer de profeta del pasado, nada más lejos de mi realidad; simplemente estaría bien saber que frente a la más que probable segunda venida del todavía imbatible covid-19 el dinero no parece ser el solucionador.

nlauzirika@deia.com@nekanelauzirika

Contradicciones y perplejidad

El director de la OMS para Europa llama a prepararse para la «inevitable» segunda doble-ola vírica en otoño: covid-19 y la gripe


Racista, machista, homófobo… y padre del ADN: así es el ganador del Nobel más odiado

SI no fuera por las contradicciones difícilmente lograríamos crear algo nuevo; la vida fluye con la contradicción humana como expresión básica de esa movilidad. De hecho, para la tardo-feminista francesa Benoîte Groult «las contradicciones son la sal de la vida», y también la pimienta social. Seguramente, ni en la ciencia, ni en el ámbito jurídico ni en la política se podrían conseguir conocimientos ni verdades sin este principio de contradicción. Pero siendo inherentes a los humanos, a veces resultan tan generadoras de perplejidad que parecen enigmas. O causan perplejidad, como la que me produce que J.Watson, descubridor de la doble hélice de ADN, igual en todos/as, sea racista y antifeminista.

Con diez millones de contagiados contabilizados en el mundo (probablemente un tercio de los reales) y medio millón de muertos, quizá no debieran existir contradicciones sobre la pandemia. Pero aun con sus hospitales y cementerios atestados, muchos Trumps o Bolsonaros niegan la evidencia.

Al tiempo que el jefe de enfermedades infecciosas de Vall’Hebron aseguraba que el coronavirus estaba en su fase final, que su propagación es mínima y que los rebrotes de gran magnitud serían improbables, Hans Kluge, director de la OMS para Europa, llama a prepararse para la «inevitable» segunda doble-ola vírica en otoño, con covid-19 y gripe estacional de ganchete; no repuntes localizados, sino una catarata de contagios y muertes como ahora o peor, que pondrá de nuevo al borde de colapso a los sistemas sanitarios.

Contradicción entre los requisitos normales para el visto bueno a una vacuna y los que están aplicando ahora, con una velocidad de aprobación más de mercado/negocio que de seguridad. También choca un poco bastante que mientras el parlamento aprueba multas por no usar mascarilla, veamos que en multitud de lugares y situaciones no se usa y que hay personajes públicos como los reyes que no la utilicen. Bueno, tampoco hay mucha coherencia entre las expresiones públicas de reconocimiento hacia la atención primaria mientras sus profesionales enfocan el verano en los centros de salud sin sustituciones y con sobrecarga, en un olvido colectivo generalizado.

Como a la mayoría, la provocativa/chulesca ultraderecha voxera que «disfrutamos» me produce desasosiego y hasta cierto miedo, pero tampoco veo coherente provocar altercados con ellos, que les dan amplia cobertura-publicidad en los medios y además como víctimas, cosa que de otro modo no conseguirían.

Ayer fue el día mundial del árbol. Imprescindibles para producir oxígeno, alimento y equilibrio climático, en 2019 sólo en los trópicos se taló bosque primario equivalente a un campo de fútbol cada seis segundos: 11,9 millones hectáreas por año, un 20% de la península ibérica.

Mañana será el día del parlamentarismo, que de un modo u otro todos los países tienen para controlar al gobierno y donde las mujeres solo ocupan el 25% de los escaños. Peor aún, según el Índice de Percepción de la Democracia, gran parte de la ciudadanía opina que esa voz política no tiene relevancia en la toma de decisiones de sus gobiernos. Tal vez parlamentarismo de sordera, porque como dirían Confucio y Cervantes, un caballero se avergonzaría de que sus palabras sean mejores que sus hechos.

Consolémonos, la coherencia da estabilidad y es más relajante, pero mucho menos divertida y creativa que nuestra multitud de contradicciones cotidianas.

nlauzirika@deia.com@nekanelauzirika

Yemen y el hambre letal

Yemen: a medida que la COVID-19 avanza en el país los niños y niños se enfrentan a la muerte por falta de ayuda

A final de año el número de niños con desnutrición podría ascender un 20% y llegar a 2,4 millones

Cuando un niño no tiene ni fuerzas para llorar. La imagen de la vergüenza de los países «desarrollados»

Informe completo (en inglés) y material audiovisual, disponibles AQUÍ.

SANÁ/ADÉN/AMMÁN, 26 de junio 2020- Millones de niños en Yemen podrían verse empujados “al borde de la hambruna” debido a la gran falta de financiación de la ayuda humanitaria y en plena pandemia de la COVID-19. Es la conclusión de un nuevo informe de UNICEF sobre los más de cinco años del conflicto en el país.

Yemen five years on: Children, conflict and COVID-19 (Yemen, cinco años después: niños, conflicto y COVID-19) alerta de que, mientras el sistema e infraestructuras sanitarias –que están destrozados- tratan de lidiar con el coronavirus, la ya desesperada situación de los niños podría deteriorarse considerablemente. Según el informe:

  • Otros 30.000 niños podrían desarrollar desnutrición severa aguda, potencialmente mortal, durante los próximos seis meses. El número total de niños menores de cinco años con desnutrición podría ascender un 20% y llegar a 2,4 millones, casi la mitad de todos los niños del país en ese rango de edad.
  • Otros 6.600 niños menores de cinco años podrían morir antes de final de año debido a causas prevenibles, lo que supone un aumento del 28%*.
  • El sistema sanitario se dirige al colapso. Después de años de conflicto, solo la mitad de las instalaciones sanitarias están operativas, y hay un gran déficit de medicamentos, equipamiento y personal.
  • La falta de acceso a agua y saneamiento está facilitando la propagación de la COVID-19. Unos 9,58 millones de niños no tienen acceso suficiente a agua segura, saneamiento o higiene.
  • Con las escuelas cerradas, 7,8 millones de niños no tienen acceso a educación.
  • El no ir a clase y el empeoramiento de la economía podrían poner a los niños en un mayor riesgo de trabajo infantil, reclutamiento por parte de grupos armados y matrimonio infantil. Naciones Unidas ha registrado que 3.467 niños, algunos de tan so 10 años, han sido reclutados y utilizados por los grupos y fuerzas armados en los últimos cinco años.

“No hay palabras suficientes para explicar la magnitud de esta emergencia cuando los niños, en lo que es ya la peor crisis humanitaria de la historia, están luchando por su supervivencia mientras la COVID-19 toma fuerza”, explica Sara Beysolow Nyanti, representante de UNICEF en Yemen. “Si no recibimos fondos urgentemente, los niños se verán empujados al borde la hambruna y muchos morirán. La comunidad internacional estará entonces enviando el mensaje de que las vidas de los niños en una nación arrasada por el conflicto, la enfermedad y el colapso económico, simplemente no importan”.

El informe advierte de que si a finales de agosto no se han recibido 54,5 millones de dólares (48,4 millones de euros) para financiar servicios de salud y nutrición:

  • 23.500 niños con desnutrición severa aguda estarán en un mayor riesgo de morir;
  • Más de un millón de niños no recibirán suplementos de micronutrientes vitales y vitamina A, y 500.000 mujeres embarazadas y lactantes perderán apoyo esencial en materia nutricional, como asesoramiento sobre alimentación de bebés y niños, o suplementos de ácido fólico y hierro.
  • Cinco millones de niños menores de cinco años no serán vacunados contra enfermedades mortales.
  • 19 millones de personas perderán acceso a atención sanitaria, incluidos un millón de mujeres embarazadas y lactantes y sus hijos.

El informe también destaca que, a menos que se garantice la llegada de 45 millones de dólares (40 millones de euros), los servicios de agua y saneamiento para 3 millones de niños y sus comunidades, algo esencial, empezarán a cerrar a finales de julio. Esto tendrá un impacto muy negativo en los más de dos millones de niños desnutridos que son especialmente vulnerables, y cuyo estado nutricional podría empeorar desastrosamente si la ayuda se interrumpe.

En total, UNICEF está haciendo un llamamiento por valor de 461 millones de dólares (410 millones de euros) para su respuesta humanitaria en Yemen, y otro de 53 millones de dólares (47 millones de euros) solo para la respuesta a la COVID-19. Hasta ahora, el llamamiento para dar respuesta a la pandemia solo ha recibido el 10% de los fondos necesarios, y el llamamiento humanitario el 39%.

UNICEF está trabajando con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades de Yemen para llevar a los niños la ayuda vital que necesitan desesperadamente. Esto incluye:

·         Mantener los servicios generales de salud y los programas humanitarios para los niños en todo el país, incluyendo el suministro de agua segura y saneamiento, apoyar la educación y mantener fuera de peligro a los niños más vulnerables;

·         Trabajar para evitar la propagación de la COVID-19 a nivel comunitario llegando a más de 16 millones de personas con información sobre cómo protegerse a través de mensajes en televisión, radio y redes sociales;

·         Conseguir, transportar y distribuir suministros para la pandemia;

·         Salvar vidas gracias a la formación de 30.000 trabajadores sanitarios sobre prevención de contagio y control, y la distribución de miles de kits de higiene.

“UNICEF está trabajando contrarreloj en una situación increíblemente difícil para llevar ayuda a niños que la necesitan desesperadamente, pero solo tenemos una parte de los fondos necesarios para ello”, recalca Nyanti. “Los niños de Yemen necesitan una paz y estabilidad duraderas en su país. Hasta que esto se logre, debemos hacer todo lo que podamos para salvar vidas y proteger su infancia”.

Nota para los editores:

* El modelo sobre niños menores de cinco años que podrían morir debido a causas prevenibles al que se alude en la nota de prensa se basa en el siguiente estudio de la Escuela de Salud Pública de Bloomberg, Universidad Johns Hopkins (JHU): Robertson, Timothy, et al., Early estimates of the indirect effects of the COVID-19 pandemic on maternal and child mortality in low-income and middle-income countries: a modelling study, The Lancet Global Health, mayo 2020.

PARA COLABORAR EN LA LUCHA CONTRA EL COVID-19

UNICEF España ha puesto en marcha una campaña de captación de fondos para contribuir a la lucha contra el coronavirus. Cualquier persona interesada en colaborar puede hacerlo a través de las siguientes vías:

o   En la página web www.unicef.es

o   En el formulario www.unicef.es/donacion-emergencia-coronavirus

o   Llamando al número de teléfono gratuito 900 907 500 (horario de lunes a viernes de   9:00 a 21 h, y sábados de 11:00 a 17:00 h)

o   Si eres empresa, escribe a empresas@unicef.esAcerca de UNICEF