Domingo 31 de mayo de 2026
El 31 de mayo de 1994, hace hoy 32 años, se logró tras catorce años de negociación, la Transferencia de Aguas a la Comunidad Autónoma Vasca. Nadie lo ha recordado ni lo recordará. Las cosas, como la lluvia, caen del cielo. No las trabajan los obreros del EAJ-PNV. Y no deja de ser una injusticia adanista.
Fuimos la última Comunidad en lograrlo. Nos precedían el resto, que las habían recibido entre 1983 y 1988.
El tema había sido trabajado durante 14 largos años por los equipos de los gobiernos de los Lehendakaris Carlos Garaikoetxea y José Antonio Ardanza, bajo la tutela de los Consejeros Javier Lasagabaster (1980-1984), Castor Gárate (1984-1985) José Ramón Estomba (1985-1987), José Miguel Martín Herrera (1987-1991) y Josu Bergara (1991-1994).
Con este recorrido nos podemos imaginar que el tema no era nada sencillo. En 1986, con la aprobación de la Ley de Aguas, el Gobierno Vasco interpuso un Recurso de Inconstitucionalidad a la Ley y un conflicto de competencias al Real Decreto relativo al dominio público hidráulico, produciéndose un retraso importante en el proceso negociador.
Esta transferencia era una de las más importantes desde el punto de vista infraestructural del paquete de transferencias pendientes para completar el desarrollo del Estatuto de Gernika, y la demora de su materialización estaba generando numerosos conflictos funcionales, al estar asumido el inminente traspaso por los Gobiernos Central y Vasco y haberse procedido a numerosas actuaciones planificadoras y ejecutoras por el Gobierno de Euzkadi.
Voy a contar lo más breve posible cómo se resolvió finalmente el traspaso de aquella transferencia de materia líquida que recorre nuestro territorio, pues el momento político actual me ha situado de nuevo en lo que ocurrió aquel 1994.
Tras las elecciones del 6 de junio de 1993, la política en el ámbito estatal cambió radicalmente. El partido socialista que había logrado gobernar desde 1982 con mayoría absoluta parlamentaria, perdía esta condición teniendo que contar con otros grupos parlamentarios para gobernar y aprobar sus presupuestos.
Seguramente recordaremos como el Presidente del Gobierno Central, Felipe González, ofertó al PNV la entrada en el Gobierno, insinuando que la cartera que podía ostentar sería la de Industria. El nombre de Josu Bergara fue uno de los que se barajaron en aquella oportunidad para ser Ministro. Al final, no cuajó la oferta de manera satisfactoria y el Grupo Parlamentario Vasco en el Congreso, siendo un grupo de oposición, tuvo un protagonismo y juego político que la mayoría absoluta del PSOE, hasta entonces, no había permitido.
En la primavera de 1994, en los meses previos a la campaña electoral de junio para las elecciones europeas, se produjo una tormenta política sin precedentes. Se habían descubierto irregularidades en la gestión del Gobernador del Banco de España, Mariano Rubio y se había desatado el gran escándalo de corrupción de aquel año que fue conocido como el caso Roldán. El exdirector de la Guardia Civil, al ver amenazada la libertad, ante las evidencias de corrupción, había huido de forma que “el hombre que firmaba los billetes estaba en la cárcel” y “el hombre del tricornio se encontraba en paradero desconocido”, como coloquialmente se conocía el hecho.
Por eso no es de extrañar que la tarde del lunes 9 de mayo sonara el teléfono en llamada del Gobierno. Por la mañana había dimitido el Juez Baltasar Garzón como diputado socialista. El Ministro de Presidencia Alfredo Pérez Rubalcaba deseaba que un representante del Grupo Vasco ocupara la presidencia de la nueva comisión que se iba a crear para investigar las irregularidades en la gestión de Mariano Rubio como Gobernador del Banco de España, para que esta presidencia fuera rigurosa y no tuviera los ribetes de escándalo que había estado teniendo la comisión de investigación del caso Roldán. Hecha la oferta, el Grupo Vasco puso una condición para aceptar aquel envite, y ésta fue la siguiente: “Que se desbloqueara el proceso de transferencias detenido desde 1987”.
El paquete de transferencias donde se encontraba el Agua estaba muy trabajada y muy cercana al acuerdo final desde el punto de vista técnico, pero no así en la liberación económica donde las diferencias eran abismales. Nos mantuvimos en nuestra postura y finalmente logramos una liberación económica magnífica para nuestra comunidad. Esto nos demostraba que consensos políticos aparentemente imposibles, pueden lograrse en horas, si las necesidades del acuerdo apremian. Se había logrado telefónicamente el acuerdo y ahora de lo que se trataba era de negociar algunos flecos pendientes de la parte técnica. Al día siguiente, martes 10 de mayo, se constituía la Comisión Rubio presidida por Jon Zabalía.
A la mañana siguiente, miércoles 11 de mayo, el Consejero Josu Bergara se reunía con el Secretario de Estado del Ministerio de Transportes, Obras Públicas y Medio Ambiente, José Alberto Zaragoza, acordando el listado de obras de la Dote y fijaban como fecha de convocatoria de la Comisión Mixta de Transferencia para el 31 de mayo, por lo que no había vuelta atrás y tocaba cerrar todos los flecos pendientes tanto del Decreto como de la Encomienda de Gestión.
La mañana del 23 de mayo resultó agitada pues se había recibido en el Departamento un fax que modificaba la dote acordada el 11 de mayo. Se incluía una nueva obra en el Territorio Histórico de Gipuzkoa que desajustaba negativamente en Araba y Bizkaia, el equilibrio territorial, por lo que saltaron chispas.
Gracias a las fluidas relaciones de Josu Bergara y José Alberto Zaragoza, nos reuníamos el 26 de mayo, las delegaciones llegando a un acuerdo finalmente a las 2 de la tarde con una Dote cuya inversión crecía en 8.000 millones de pesetas en relación a la que había sido acordada el 11 de mayo y con un equilibrio territorial perfecto. Ese día, María Esther Solabarrieta que era la Directora de Aguas del Gobierno se ganó una bronca por parte de Josu, pero cuando ella le explicó lo que había hecho para mejorar la transferencia y porqué había tardado en comunicarle el acuerdo final, lo entendió muy bien y le felicitó. Se quedó con ese recuerdo.
Regresaban pues a casa eufóricos, pues no solamente habían logrado cerrar el Decreto de Transferencias y la Encomienda de Gestión incluyendo todas las Cuencas Intercomunitarias tanto de la Vertiente Atlántica, sino también la Mediterránea.
El 31 de mayo de 1994, se hacía realidad uno de los grandes sueños vascos: se reunía la Comisión Mixta de Transferencias, en la que se desbloqueaban 8 de las 54 competencias pendientes, encabezando el paquete la relativa a “Recursos y Aprovechamientos Hidráulicos”. Con esta transferencia la Comunidad había logrado competencias en planificación y gestión de los ríos que discurren íntegramente por el Territorio de la Comunidad Autónoma (Cuencas Intracomunitarias que representan el 25% de nuestro territorio); la encomienda de gestión de los ríos que no discurren íntegramente por nuestra comunidad (Cuencas Intercomunitarias que representan el 75% del territorio), posibilitándose así un tratamiento uniforme y adecuado de los usos y conservación del recurso a su paso por la Comunidad Autónoma y el acuerdo de colaboración en materia de obras hidráulicas “DOTE” cuya relación valorada en 33.000 millones de pesetas detallo a continuación:
- Estación Depuradora de Aguas Residuales del Alto Nervión
- 2ª Fase de la Estación depuradora de Aguas Residuales de Galindo
- Depuración y vertido de la Ría de Urdaibai
- Depuración y vertido de San Sebastian-Pasajes
- Embalse de Ibiur (Medio Oria)
- Embalse de Herrerías (Cuencas Alta y Baja del Nervión).
Quedó así culminada una etapa. Conseguir que la criatura naciese (lograr la transferencia); poner todos los medios para empezar a andar (personal, oficinas, obras, etc) y quedó pendiente porque no hubo tiempo ya que el 23 de octubre fueron las Elecciones Autonómicas, para que esa criatura comenzase a balbucear. Pero políticamente se había logrado un acuerdo que había estado sin conseguirse durante catorce años.
Curiosamente, 14 años después de ese hito, se acordaba finalmente en Euzkadi la creación de la Agencia Vasca del Agua (URA), organismo que gestiona desde 2008 lo transferido en 1994
