MARTUTENE Y LOIOLA SON ALGO MÁS QUE UN TERRENO PARA EDIFICAR

Domingo 1 de marzo de 2026

Escribí el pasado domingo 1 de febrero  en Deia,un artículo titulado “Navarro hasta las Cachas” apoyado en una fotografía del Lehendakari Ibarretxe  y el Consejero Joseba Azkarraga. Salían en la rueda de prensa donde se daba cuenta de la creación, por parte del Gobierno Ibarretxe, del premio Manuel de Irujo. Y es que el 1 de enero se cumplieron 45 años de su fallecimiento en Iruña y le sugería en el texto al gobierno vasco la posibilidad de recuperarlo. Irujo fue una inmensa personalidad humana y política, un ejemplo, y recordaba que había sido ministro con los presidentes socialistas Largo Caballero y Negrín, había estado en el Movimiento Europeo con los socialistas en el exilio, había sido elegido senador en 1977 en el  Frente Autonómico con Ramón Rubial que aquel 1 de enero  de 1981 estuvo en Lizarra en el funeral y en su  entierro. No era pues alguien en las antípodas del PSOE y, es más, cuando le planteamos al ministro socialista Juan Alberto Belloch que colocara un cuadro en el Ministerio de Justicia como ex ministro, nos atendió y fueron Margarita Robles y María Teresa Fernández de la Vega las que organizaron la ceremonia de develación del cuadro con presencia del estado mayor del PSOE.

Esta petición que hice en Deia, la leyó el ex Consejero de Justicia Joseba Azkarraga, quien aparecía en la fotografía  al lado del Lehendakari Ibarretxe y tras recordar el hecho tuvo el gesto de enviarle la siguiente carta a la actual Consejera de Justicia y Derechos Humanos María Jesús San José. Me la envió y le he pedido permiso para darla a conocer. Le ha parecido acertado. Dice así:

“Te molesto unos minutos, para trasladarte una petición, en relación al premio que en marzo de 2002, creó el Departamento de Justicia del G.V y que llevaba el nombre de D. Manuel de Irujo. La intención de aquel premio, fue reconocer a aquellas personas o colectivos que hayan sido ejemplo en la defensa de la justicia y la promoción de sus valores.

Un jurado de composición muy plural, año tras año y hasta 2009, fue quién decidía el nombre de la persona o colectivo, merecedor de este reconocimiento. Un jurado, en el que recuerdo que, entre otras personas, estuvieron los ex lehendakaris Garaikoetxea y Ardanza, así como la entonces Secretaria de Estado, Margarita Robles o el  Presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Manuel María Zorrilla.

Las personas que fueron reconocidas con él, fueron personas muy diversas como podrás comprobar en los archivos del Departamento. Mi memoria a veces me falla, pero quiero recordar que el primer año, este premio a título póstumo, fue concedido al magistrado José María Lidón y el año siguiente fueron Juan María Bandrés y Amnistía Internacional, los reconocidos por el premio.

En el año 2009, tras la llegada de Idoia Mendia a este Departamento, este premio dejó de convocarse y así sigue, creo, hasta la fecha. Sabes que Manuel de Irujo, fue una persona que por encima de adscripciones partidistas es recordado por su humanidad, por su estricto criterio de justicia, como lo demostró en tiempos tan convulsos como los vividos en el periodo 1936/39. Diputado en el Congreso, Ministro de Justicia de los Gobiernos de Largo Caballero y Negrín, escritor, músico, historiador, humanista…….

Me atrevería a pedirte, estimada María Jesús, que pudierais retomar este Premio, no solo por la personalidad de quién lleva su nombre, sino, también, por la importancia que tiene recordar la necesidad de que las nueva generaciones, continúen trabajando en la defensa de la justicia y los derechos humanos.

Te agradezco la atención que prestes a este escrito y recibe un cordial saludo.

Joseba Azkarraga Rodero”.

Ha pasado un mes y no ha habido contestación. No sé si es lo que hoy se estila pero si es así me parece una falta de respeto inconmensurable, cuando además en Lizarra-Estella acaban de designar una plaza Irujo con apoyo del PSN. Ojalá se recupere el Premio, pues Azkarraga, además del Premio Irujo dedicado a la Justicia, creó el premio René Cassin, para reconocer anualmente a personas destacadas en la defensa y promoción de los derechos humanos. ¿Por qué Irujo se queda sin premio y se mantiene Cassin?.

EL OBLIGADO RECUERDO

Leo que está a punto de inaugurarse cerca de Donostia el Centro Penitenciario Norte III de Zubieta y que contará con celdas con ducha y televisor, piscina climatizada y frontón. Será uno de los complejos carcelarios más avanzados del  estado. Algunos dirán que es un hotel de cinco estrellas aunque no tienen lo más importante que es la libertad. Solo he estado una vez en Martutene y aquello olía a humedad. Joseba Zubia y yo visitamos dentro de la cárcel al preso vasco-filipino Pako Larrañaga, por quienes nos habíamos interesado parlamentariamente y visitado en la cárcel de Manila, donde al principio estuvo encarcelado. Pero quiero hacer un apunte sobre esto que viene y algo que se va como la cárcel de Martutene inaugurada en 1948, cárcel que  sustituyó a la horrenda cárcel de Ondarreta. Las dos fueron cárceles donde murió mucha gente bajo la dictadura y en los primeros años de la guerra y post guerra. Recuerdo concretamente a Jokin Inza, el resistente del PNV de Bergara, que siempre decía que la inauguró él por el “tremendo” delito de “propaganda ilegal”. No había más verdad que la de la dictadura y quien atentara contra ella iba directamente a la cárcel que por supuesto no tenía las comodidades que va a tener la de Zubieta. Todo lo contrario.

Él nos lo contó así en sus memorias ya que estuvo varias veces de “huésped”: “Cierto es que estrenar una cárcel no es como estrenar un traje nuevo, pero de un estreno se trataba. Desde luego, de un estreno nada festivo. Llegado el día, se procedió al traslado de todos los recluidos que estábamos en Ondarreta, numerosos y apretujados en unos camiones como si fuéramos reses. La cárcel de Martutene no nos produjo buena impresión. Sí que contaba con grandes naves  con capacidad para sesenta personas o sesenta catres, por lo menos en pura teoría, ya que por aquel momento yo mismo y mis compañeros del PNV de la dura Resistencia vasca contra la dictadura nos concentraron en número de 150 en cada nave y sin camas y viéndonos obligados a dormir en el santo y frío suelo, duro por naturaleza. De cárcel a cárcel nos dijimos que preferíamos la de Ondarreta, donde se preservaba mejor la intimidad personal, mientras se ocupaba la celda, aunque tampoco era un dechado de comodidad y sí un lugar donde habían fusilado a tanto perdedor de la guerra, nacionalistas, milicianos y republicanos”.

Destaco el hecho ya que por Martutene ha pasado mucho patriota, mucho resistente, mucho luchador por los derechos humanos, amén de delincuentes de todo tipo, pero me refiero a héroes de la democracia que jamás son recordados. Y el actual gobierno es PNV-PSE. Se habla fríamente de Martutene, solo en clave de construcción de viviendas, que está muy bien, pero las ciudades tienen alma aunque su demolición dejará espacio para la construcción de pisos VPO, algo excelente, pero es de justicia recordar a quienes allí sufrieron vejámenes de todo tipo. Las sociedades sanas tienen una escala de valores para eso. No ocurre con las iglesias que pierden su carácter religioso pero son desacralizadas o desconsagradas con una ceremonia. Pienso que con Martutene y Loiola habría de hacerse algo parecido y colocar una placa para recordar el lugar donde sufrieron tantísimos patriotas y resistentes. Honrar honra si somos sensibles y demócratas. El adanismo puro es indecente y deja a la sociedad con las raíces a la intemperie.

¿Y LOIOLA?

La petición del espacio de los Cuarteles de Loiola viene de lejos. En todas las negociaciones salía, hasta con Aznar. Y recuerdo en una oportunidad como en el despacho de Bono, me dijo ”No tenéis nada que hacer. Donde estás sentado estuvo la semana pasada Odón Elorza. Me pedía lo mismo y le dije: mientras haya un ministro de defensa español de verdad, esos cuarteles  no revertirán a la ciudad, y ¿sabes por qué?. Porque es un cuartel del ejército español y porque no voy a tolerar se arríe la bandera española del recinto”. Oírle ahora al Consejero Denis Itxaso tan susceptible él contra el Lehendakari y el alcalde como si los terrenos fueran suyos, asombra. La gente del PNV le debería recordar que esos terrenos serán para la ciudad por los cinco votos del Grupo Vasco en el Congreso que como tres en uno, abre todas las puertas, y no por su gestión, ni la de Andueza. Que por lo menos queden las cosas claras.

Y sobre los Cuarteles, de los que solo oigo hablar en clave de construcción de viviendas, como seguramente lo harían en Móstoles, por cierto de unas viviendas que no cubren en nada las necesidades de la ciudad porque no han abierto el debate del crecimiento en vertical, hay que recordar que se van a cumplir  noventa años, de la hazaña valiente de cinco diputados, cuatro del PNV y uno del PSOE, Irujo, Lasarte, Pikabea e Irazusta así como Miguel Amilibia que lograron nada menos que, ante la sublevación militar, lograr  en conversación directa con los sublevados en Loiola, al mando del coronel José Vallespin, la rendición del gran cuartel.

Es una historia preciosa contada por Manuel de Irujo en su libro  “La Guerra Civil en Euzkadi  antes del Estatuto”, donde narra todas aquellas vivencias y de cómo huyó aquella  noche el tal Vallespin al que le dijeron que la cabeza le olía a pólvora.

Y me llama la atención como pudiendo hacerse pedagogía histórica antifranqusita y democrática con Martutene y Loiola, se pierda la oportunidad  fundamentalmente porque estamos ante una clase política ágrafa y, con notables excepciones, que no saben absolutamente nada ni de lo que pasó hace diez años. Y eso es terrible para una sociedad democrática que reivindica su identidad.

El pasado miércoles, la Consejera María Jesús San José, pronunció unas palabras en el auditorio de Barakaldo en unas jornadas destinadas a desmitificar y deslegitimar el franquismo ante nada menos que 600 chavales. y pidió ser «críticos  y reflexivos”. Le invito a cumplirlo y hacer algo con Martutene y Loiola, historia vasca en carne viva con muertos amontonados y olvidados tras sus paredes.

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