EL REY SE SUBE EL SUELDO PERO ¿PORQUÉ LO COBRA LETIZIA?

Viernes 1 de abril de 2016

Felipe y Letizia comprimido¿Por qué esta señora tan almidonada no se dedica al periodismo y deja de cobrar de la bolsa pública solo por estar casada con un señor que está ahí porque es hijo de su padre, el cazador de elefantes de Botswana? ¿Qué méritos tiene esta señora para cobrar sin trabajar?. Y no es precisamente de una mileurista de la que hablamos. Sino de una millonaria sobrevenida.

Y es que la noticia del día es que, encima, el rey y su corte celestial han decidido subirse el sueldo.

Este 2016, cobrará 2.340 euros más que el año pasado. Pero este incremento no sólo le beneficiará a él, sino también a todos los miembros de la Familia Real y al personal de la Zarzuela.

Concretamente, siguiendo la subida que se aplica a los funcionarios, la del 1% aprobada en los últimos Presupuestos del Estado, este 2016 el Rey cobrará 236.544 euros brutos, mientras que la reina Letizia hará lo propio con 130.092€. En el caso de don Juan Carlos, su salario sube hasta los 189.228 euros.

Según ha publicado este jueves la Casa del Rey en su propia página web, Zarzuela contará este año con 7.775.040 euros, una cantidad que pese a ser abultada, es la misma que en los dos ejercicios anteriores y tras cuatro años de recortes.

Al igual que en 2015, la retribución de don Juan Carlos representa un 80% de la de Felipe VI; mientras que la percibida por la reina Letizia supone un 55% y la de doña Sofía, fijada en 106.452 euros, un 45 por ciento.

326 regalos

A lo largo de 2015, la Familia Real recibió 326 regalos entre los que hay, según han desglosado, desde corbatas, plumas estilográficas o gemelos, hasta platos y peluches para las infantas Leonor y Sofía.

En 2014 el Rey aprobó un régimen de regalos que establecía que los miembros de la Familia Real no podrán aceptar objetos que, por su «alto valor económico, finalidad o interés comercial o publicitario», pudieran «comprometer la dignidad» de sus funciones institucionales, ni «favores o servicios en condiciones ventajosas».

Del padre, Juan Carlos, poco se sabe, aunque andará por ahí recorriendo hoteles y restaurantes de cinco estrellas acompañado de sus interesadas  amantes. Ya ni guarda las formas. Muy feo en una monarquía católica que iba cada Semana Santa a Mallorca y ahora ni eso. Seguramente si algún Bribón le hubiera esperado en el Puerto Deportivo igual hubiera hecho el gesto, pero como no le aguanta ni  a su mujer, ya ni lo disimula.

Hemos llevado años pidiendo el desglose de los gastos de esa cantidad desorbitada que se les da para que tengan un cortijo propio sin posibilidad que el Tribunal de Cuentas meta la nariz para nada.

Y siempre te dicen lo mismo. «Son más baratos que un Presidente de la República».

Mentira.

Un Presidente gana un sueldo él, no su señora, ni sus hijos.

Los Borbones hay que darles 8 millones al año. Casa, desplazamientos, seguridad, gastos de vestir y alimentación, todo a costa del erario público metido en varias partidas ministeriales. Los 8 millones son para personal y para el bolsillo.

¿En que cuenta suiza guardan el dinero?.

¿Dónde están registrados los regalos que le hicieron al padre de coches, motos, cacerías, y tráficos varios de influencia?.

Felipe prometió transparencia. Pero su transparencia es microscópica, para pasar el trámite, pero  no resiste una mínima auditoría.

En tiempos de crisis, de paro, de comedores de Cáritas, su Majestad se sube el sueldo. ¡Qué majo!

Pero no hay debate sobre esto.

¿Lo habrá algún día?

 

LOS CHILLIDA CRITICAN A EUZKADI

Jueves 31 de marzo de 2016

ChuillidaHe estado en Sevilla. En el aeropuerto compro El País. En su página 25 dedicada a Cultura y bajo una fotografía de Ignacio Chillida, este título:

«Los Chillida critican el trato dado a su padre en Euzkadi».

Leo el texto y me indigno. Es muy fuerte y muy injusto y muy poco veraz. Dice así:

Un bronce de 1948 y varias gravitaciones en papel de 1997 acotan en el tiempo la exposición de 40 obras de Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002) que acoge la madrileña galería Cayón. Los papeles, las lurras los alabastros, los hierros del escultor donostiarra, la mitad de ellos procedentes del Museo Chillida-Leku (cerrado desde 2011) y la otra de diversas colecciones particulares, conforman un reducido y a la vez exhaustivo viaje por su obra.

Otra acotación: los precios van desde los 40.000 hasta el millón de euros. Chillida sigue cotizando al alza. Y la familia sigue dando salida a algunas de las obras que antaño (y hoy, aunque menos) eran visitadas por el público en el caserío de Zabalaga, cerca de Hernani (Gipuzkoa).

Pero no es oro, ni siquiera bronce ni alabastro, todo lo que reluce en el universo Chillida. Ignacio, hijo mayor del artista y responsable no solo de la mayor parte de las exposiciones dedicadas a su padre sino también grabador y autor del monumental catálogo razonado en curso (el segundo volumen está ya a punto), se muestra satisfecho con la exposición:

«Ha quedado bien, un poco compactada, este es un desarrollo es­cenográfico del galerista, no es la mía, yo tendría otra, aquí se han tomado ciertas licencias que yo no suelo permitirme pero me parece bien que lo hagan, y el resultado es respetuoso».

Pero Ignacio Chillida no esquiva las espinas y los lamentos. Según la familia del autor de Elogio del horizonte, la huella de aita no ha sido respetada siempre y en todo lugar… ni mucho menos. «La verdad es que a Eduardo Chillida se le ha tratado en España con un enorme respeto… y por todo el mundo lo mismo. Menos en el País Vasco, que es el único lugar en el que no se ha dado ese respeto, ya no por la obra de Chillida sino por Chillida en general… más que nada por cuestiones políticas. Vamos, que ha ocurrido lo contrario de lo que tendría que haber ocurrido, que es que se le hubiera respetado, porque se lo merecía como persona y como artista comprometido que dio mucho por su país. Ahí muchos no han dado la talla». Y ahí queda eso.

Ignacio Chillida admite que el tema Chillida-Leku es complicado: «Va más lento de lo que nos gustaría a todos, pero estas cosas van a tenor de la situación política, las elecciones… y ya sabemos que en octubre hay elecciones en el País Vasco, tontos no somos. Ya nos pasó antes: llegaron las elecciones y se acabaron las conversaciones». Y frente a los rumores de que la culpa la tienen 80 millones de euros, añade: «Nosotros nunca hemos hablado de dinero, ellos sí. Lo primero es salvaguardar Chillida-Leku conceptualmente, que no se modifique ni se convierta en un centro de exposiciones de otros artistas… El futuro es largo y, o lo tienes atado, o apaga y vámonos».

Las Instituciones vascas, de todos los partidos, han tratado de llegar a acuerdos con esta familia a la que les mueve al parecer, no solo el interés de la difusión de la obra de su padre, sino, me da, que la codicia. Suele ocurrir.

El artista fue el padre. Y ellos, no miden la dimensión de la obra de un vasco para Euzkadi.

Es lógico y normal que barran para casa. Pero no que rompan la cuerda. Y han pasado en las negociaciones por representantes del PNV, del PSE, de Bildu. Nunca un acuerdo. Todo es misterio. ¿Todos están equivocados menos ellos?.

¿Se acuerdan de la fotografía del abrazo entre Chillida y Oteiza? ¿De la inauguración en tiempos del Lehendakari Ibarretxe con el canciller alemán al tener su obra en Berlin? ¿Del orgullo vasco de un caserío precioso con semejante obra a su alrededor visitado por medio mundo?.

Estuve solo dos veces con Eduardo Chillida. En una me habló de cómo el jelkide Joaquín Zubiria le salvó la vida a cuenta de una gabardina. Y lo dijo cuando la Fundación Sabino Arana le otorgó su premio anual que él agradeció efusivamente. No se le trató mal. Se le conoció su obra y trayectoria.

No hablaba mal del PNV, ni de nadie. Solo tenía agradecimiento.

Y la segunda en Madrid cuando inauguró en el Reina Sofía su Exposición antológica. Y recuerdo su conversación. Todo lo que me dijo se refería a la importancia que iba a tener su gran obra, Chillida Leku, en el panorama cultural vasco, incluso en el turístico.

Era su obsesión. Lo que de verdad en aquellos años le movía. Dejar una obra imperecedera en Hernani, no en Madrid.

Pero los hijos no deben opinar lo mismo. Y por eso esta familia, lo que hizo el padre, parece que quieren deshacerlo los hijos. Estarán en su derecho pero ese titular de El País es una puñalada trapera.

Y venden, como dice la información de hoy, trabajos del gran artista. Primun vivere. Y lo justifican atacando a Euzkadi y sus instituciones.

Y, lógicamente, en Madrid se frotan las manos.

Miren el titular y lean como agradece esta familia a España donde al parecer se le trata con enorme respeto, menos en Euzkadi.

Pregunta. ¿Si viviera el Aita, ¿qué diría de este forcejeo absurdo en detrimento de su obra y de lo que él quería?.

Y que conste. Es mi opinión personal. Por cierto, muy compartida. No de ninguna institución.

Como ciudadano vasco tengo derecho a quejarme de que Chillida Leku esté cerrado, que se vendan las obras del gran artista y que se insulte y manche la imagen de Euzkadi.

Pues eso.

LA INCULTURA OCEÁNICA Y FRANQUISTA DEL PP

Martes 29 de marzo de 2016

Lo menos que se le puede pedir a un político en activo es un mínimo de cultura histórica y un máximo de  respeto por los demás.

Borja SemperBorja Sémper  definió al Aberri Eguna  como «naftalina para nostálgicos» y remató la faena diciendo que  era una fiesta del siglo XIX inventada por Sabino Arana.

420.16Que diga que es «naftalina para nostálgicos» tiene su gracia en boca de un portavoz del PP, partido fundado por Manuel Fraga, ministro de Franco y Partido  que celebra la fiesta nacional española, la Hispanidad, el 12 de octubre con un desfile militar, cabra incluida.

Y decir que esta efemérides la inventó Sabino Arana nos ilustra sobre la inconsistencia de este personaje ansioso por hacer méritos para irse a Madrid cuanto antes.

El Aberri Eguna fue organizado en 1932 por el BBB del PNV en Bilbao. Al año siguiente, se celebró en Donosti con el lema «Euzkadi Europa» que planteaba la modernidad del horizonte europeo en las aspiraciones vascas. De naftalina para nostálgicos, nada.

Y cuento lo que me ocurrió con el Aberri Eguna de 1977.

Aquel año todos los partidos, menos la derecha franquista, antecedente del PP, habíamos celebrado el Aberri Eguna. Por cierto el PSOE lo hizo  hasta 1979. Fue una fiesta de todos, como lo habían sido en épocas del franquismo, cuando el Gobierno Vasco en el exilio, aprobaba donde se iba a celebrar aquella fiesta nacional.

Y fue entonces cuando plantee en el EBB la celebración del Alderdi Eguna como fiesta del Partido. El Aberri Eguna, fiesta de la Patria, el Alderdi Eguna, fiesta del Partido. Lo había visto en Venezuela, en Italia y en Francia. Y se aprobó. Se celebró en Aralar el último domingo de setiembre.

Y fui donde Juan de Ajuriaguerra a comunicarle lo decidido. No le gustó. Me dijo que el Aberri Eguna era una fiesta nacional y que no había que romper aquel consenso. Le dije que no lo rompíamos ya que el Aberri Eguna lo seguiríamos celebrando, pero queríamos una fiesta propia.

Conclusión.

Aquella generación de la guerra valoraba intensamente el Aberri Eguna como fiesta de todos. Nada de naftalinas. En 1979 el PSE celebra su último Aberri Eguna. Dijeron  que era porque HB la celebraba y porque las exaltaciones eran  nacionalistas y porque ETA seguía asesinando.

De allí en adelante la cantinela era: «Los nacionalistas celebran el Aberri Eguna por separado».

La novedad ha sido la de este año con Podemos que ha celebrado una reunioncita sin mucha alma y lo han llamado Aberri Eguna. Pero algo es algo.

Lo impresentable es lo de Borja Semper, un inculto que llega a la política para insultar a generaciones de vascos que sufrieron la persecución del franquismo en la celebración del día de la Patria Vasca. No me extraña que este personaje menor de la política vasca no sepa cuándo y por que nace el Aberri Eguna. Le importa un pito Euzkadi. Lo de él es Madrid. Las alfombras de Madrid. Esas sí que tienen naftalina.