POR QUE CONVOCAMOS LA ASAMBLEA EN IRUÑA EN 1977

Viernes 12 de febrero de 2016

666.3El próximo domingo la Asamblea Nacional del EAJ-PNV se reunirá en Iruña. En la misma se elegirá al presidente del EBB, más bien  asistiremos a su proclamación ya que la candidatura de Andoni Ortuzar ha sido única e  inobjetable, tras aprobarse las enmiendas que enriquecen el texto de los reglamentos del Partido.

Y se ha elegido Iruña, como gran lugar de reunión en reconocimiento a la nueva  situación de Navarra, y a una generación que hizo política y enrumbó el barco  jelkide para cincuenta años

Koldo Mediavilla lo ha comentado en rueda de prensa  y a mí que estuve en aquella salsa, añado más datos sobre el por que de Iruña.

Navarra siempre ha sido la gran asignatura pendiente del PNV y en el año 76, junto a la Amnistía el gran grito ciudadano era: !!Nafarroa,Euzkadi da!!. Como lo es ahora. Pero mucho más.

Y a ésto se le añadían dos datos personales importantes:

-Hicimos que D. Manuel de Irujo viniera en avión desde Paris, con escala en Hondarribia, y aterrizara en Noaian para esta Asamblea. Fue el gran referente de esos días. Su llegada al aeropuerto, su expresividad cuando desde la carlinga del avión gritó aquello de ¡¡¡Cuarenta años de Exilio Os Contemplan!!!. fueron de un grandísimo impacto.

Irujo, por fin, llegó, rueda de prensa en el hotel los Tres Reyes, presencia en la Asamblea, visita al cementerio donde está enterrada  su familia, visita a la Virgen del Puy en Lizarra, recepción en el ayuntamiento de Iruña por el alcalde accidental D. Tomás Caballero (asesinado posteriormente por ETA), y la cena oficial marcaron un hito.

-Y la segunda gran apuesta fue  la elección de Carlos Garaikoetxea, navarro e Iruñés, como presidente del Euzkadi Buru Batzar marcaron  asimismo  la apuesta del PNV por Navarra. Fue el gran anfitrión de aquellas sesiones, de aquellos representantes, y de líderes históricos como Manu Robles Arangiz, Pedro de Basaldúa, Mari Aguirre Viuda del primer Lehendakari, Dña. Concha Azaola, Julio Jauregui, la viuda del diputado José M. Lasarte, y demás personalidades.

El lema Batasuna ta Indarra lo barajamos Alberto Elosegui y quien esto escribe y es el slogan elegido asimismo  para esta Asamblea cosa que me agrada en extremo. Editamos posteriormente una revista cuyas fotografías las había sacado Marcos Vizcaya que nos pidió ir de fotógrafo para saber que era eso del PNV. Ese mismo año era diputado por Bizkaia.

Aquel año 1977 fue un año de buenas decisiones. Participar en las elecciones de junio de 1977, lograr arrancar la Amnistía tras un debate parlamentario, crear la Asamblea de Parlamentarios Vascos para redactar el anteproyecto de Estatuto de Autonomía, haber logrado (pensando en Navarra) un pacto con el PSOE y Esei para lograr una candidatura conjunta en el Senado y copar sus plazas, sacar a la luz el periódico Deia,…fue un año clave.

Y es bueno se recuerden estas cosas cuando algunos pretenden darnos clases de política y abertzalismo.

EL HIJO DEL LIDER BUBI EN LA CATEDRAL

Miércoles 10 de febrero de 2016

Iñaki con los BugisSábado 6 de febrero. La Gran Vía bilbaína rebosa de máscaras, caretas y disfraces. Es Carnaval. Paso y miro asombrado y reflexiono sobre  lo que a la gente le gusta disfrazarse. Pero voy a la calle del P. Lojendio, al Centro de los jesuitas  Ellacuria donde también  está Onda Vasca. A las seis hay una misa en recuerdo de Laesa Bita Rope, líder Bubi, inspirador y dirigente máximo del Movimiento para la Autodeterminación de la Isla de Bioko (MAIB). Lo asesinaron en Costa de Marfil  hace diez años, por orden expresa de Teodoro Obiang Nguema. Era un líder nato y Obiang sabía lo que hacía cuando lo asesinó. Había estudiado economía en Zaragoza, especializándose en Gestión de Cooperativas. Posteriormente, ampliará su formación en Francia y en los Estados Unidos.

En misaEn primera fila estaba su viuda Lidia con sus cuatro hijos, dos ya adolescentes, y dos chavalitos. Ella es Juntera en la Junta Municipal de Begoña y participa muy activamente. Entre el público Jon Urrutia, que vino de Lekeitio al acto. Es burukide con ella y fue director del IVAP.

La misa la concelebraron el  jesuita vasco Xabier que ha pasado cuarenta años de su vida en el Congo y el P. Eduardo, párroco de Ortuella, Bubi. Recuerdo que con José Ignacio Unda hicimos una gestión ante el obispo Larrea para que le dejaran venir a Euzkadi. Era carne de represión por ser claro y valiente. Monseñor Larrea se portó muy bien.

Bita 2006-2016La  sala  se llena. Me pongo al lado de José M. Etxeberria  que lleva la secretaría de la Comisión de Exteriores del PNV  y es hombre dedicado a esta tarea  desde siempre. Y está José Ignacio Unda, que estuvo en la Comisión de la Energía y en el Consejo de RTVE y a quien en su día le pedí hiciera un seguimiento y  nos preparara  preguntas al gobierno en los años noventa. Y tiene muchas y comprometidas historias con ellos.

La misa es muy coloquial. El P. Xabier dice, para ejemplificar que Jesucristo se rodeó de dos apóstoles de extracción popular, que San Pedro era un bocazas. Y glosa la figura del líder desaparecido así como el P. Eduardo. Lo hacen con el corazón en la mano.

Termina la misa y allí mismo comienzan unos parlamentos muy emotivos.

El acto lo hubieran querido hacer en Madrid donde hay muchos Bubis, pero  la  viuda quería se hiciera en Bilbao. Y de Madrid ha venido Anacleto con su espigado hijo, un  joven con muy buena formación. Es la apuesta de futuro. Anacleto es el alma de esta relación con el PNV. Y habla  Atanasio, que recuerda al líder asesinado como hombre valiente, solidario, discreto, inteligente, con formación y con la idea clara de cómo trabajar. Lo hizo empoderando a los campesinos y organizando la Liga de Cooperativas, proyecto financiado por la Agencia de Desarrollo Internacional, con el cargo de gerente de la filial de Bioko, bajo la supervisión de los técnicos norteamericanos impulsores del plan. Honorato destaca como fue él quien logró que todos los grupos y grupitos se unieran y crearan el MAIB.

Interviene su sobrino Nicanor recordando cuando iba a su casa y cierra Anacleto, compañero de fatigas del líder. Se emociona y nos abruma con su mención continua al PNV. Anacleto viene a todos los Aberri Egunas y con él siempre hemos trabajado estupendamente. Recuerda que cuando le conocí le debí decir que yo también como ellos, era Bubi. Y es que la Isla de Bioko es Bubi y el continente Fang, y los que mandan en su isla son los Fang, como lo fue Macías y lo es Obiang.

Termina el emotivo acto. Nos sacamos esta foto con la viuda y con Anacleto, Unda, Etxeberria y yo. Los asistentes dan cuenta a unos pintxos. La sede jesuítica es una buena anfitriona. Le pregunto a Lidia por sus hijos. Están estudiando bien, saben euskera y uno de ellos, me dice, está en la Catedral. Pienso que o es monaguillo o seminarista. «No» me corrige. Está con los alevines del Athletic. Y lo dice muy orgullosa.

Salimos del acto impresionados y emocionados y con la sensación de que tenemos que hacer mucho más por ellos. Son gentes luchadoras, muy respetuosas, agradecidas, estupendas.

En la calle seguía el carnaval.

1996: CÓMO NEGOCIAMOS LA PRIMERA INVESTIDURA DE AZNAR HACE 10 AÑOS (y 7).

Martes 9 de febrero de 2016

SPRINT FINAL

116.14El miércoles 24 fui invitado al programa de TVE “Los Desayunos”. Me preguntaron por el voto. Dije que en ese momento votaríamos NO. Y culpamos a los sindicatos. Se organizó un buen follón. Aznar llamó a Arzalluz. El asunto quedó abierto pero en ese momento primaba el NO. No era de recibo que una presión sindical impidiera un acuerdo que se basaba en el cumplimiento de una ley. Mayor Oreja me llamó y me dijo que habíamos empezado la negociación en cabeza y acabábamos en la cola. Le dije que la responsabilidad era de ellos por no tener coraje de enfrentarse a CC. OO. y UGT. Ellos eran el centro derecha. Pero Oreja era persistente. Quería el acuerdo y me anunció una nueva redacción. Había hablado con el asesor de Ardanza, Zubizarreta, y buscaban alguna fórmula.

Nos reunimos el lehendakari Ardanza, el vicelehendakari Ibarretxe, Arzalluz, Egibar y yo. Llegamos a la conclusión de que no había nada que hacer. El PP prefería a los sindicatos que al PNV. Me tocó ir al informativo de ETB. Empezamos a preparar el terreno para el NO. Almorcé con Jesús González Mateo, de Europa Press. Había hablado con Molins. “Sois distintos. Ellos tienen una Delegación en Madrid y vosotros en Bruselas. Ellos quieren puestos y vosotros tenéis el piñón fijo del Estatuto”, me comentó. “Ellos determinan si gobierna el PP o el PSOE, por eso somos distintos, pero yo te aseguro que nosotros con esa fuerza conseguiríamos sacar el Estatuto de Gernika”, le contesté.

Me comentó que Álvarez Cascos decía que era partidario de un acuerdo de legislatura o nada porque de lo contrario un SI a la Investidura salía demasiado caro. El PP, resumidamente, quería el PER, TVE y La Moncloa. Al PP no le gustaba que le propusiéramos a Olabarría para el Consejo General del Poder Judicial y a Ibarretxe no le tenían demasiada simpatía porque en la negociación sabía mucho más que ellos.

Le comenté que Molins me había dicho una cosa interesante y bastante esclarecedora del ritmo de aquella negociación. CiU no deseaba que el PNV llegara a ningún acuerdo con el PP antes que ellos porque los dejaba en evidencia y les hacíamos una gran faena. En el fondo, todos negociaban igual. El PSOE y el PP. Cada cual iba a lo suyo. Y una vez más iban a dejar pasar el tren del PNV por pura mezquindad estirando malamente la negociación y haciendo más caso a los sindicatos que a la ley.

El jueves 25, hartos de aquella negociación, convocamos una rueda de prensa. La di con Arzalluz y Olabarría para replicar a los sindicatos UGT y CC. OO. y anunciar el bloqueo de la situación. Aquello encendió las luces rojas del despacho de Mayor Oreja, que se dedicó a llamar a diversos dirigentes del PNV para buscar una solución. De ahí que propiciáramos una reunión en Madrid de Ibarretxe con Mayor Oreja, donde hablaron de una nueva redacción de la propuesta. Ibarretxe asimismo participó en un programa de televisión sobre financiación autonómica. La pelota estaba ya en el punto de penalty. La reunión entre Ibarretxe y Mayor Oreja había durado hasta las dos de la madrugada. A la vuelta, Ibarretxe preparó varias fórmulas de acuerdos. Se las remitió al lehendakari Ardanza, quien nos las mandó ese viernes al EBB, que estaba reunido ya que el lunes siguiente era San Prudencio.

En el EBB el clima era de total rechazo a cualquier tipo de acuerdo con el PP. Se decía que de seguir así íbamos a pasar a una situación mendicante. Arzalluz recondujo la situación leyendo la nota de Ibarretxe, que fue aprobada. La envió a Ardanza y a Ibarretxe, que estaba en Madrid. La nota era sustancialmente la misma que la enviada el lunes 22 aunque se habían cambiado algunas cuestiones. Fue Arzalluz el más partidario del pacto. De no haber sido por él de aquella reunión habría salido un NO como una casa.

El fin de semana se produjeron decenas de llamadas de tal forma que el camino estaba ya muy trillado cuando el lunes 29 se reunieron, en el restaurante Landa, el vicelehendakari Ibarretxe y Jaime Mayor Oreja. Entre los dos llegaron al acuerdo definitivo y por fin se anunció que el PNV apoyaría la Investidura de José María Aznar como presidente del gobierno español. Actualización del Concierto Económico, apoyo a la Formación Continua y devolución del patrimonio incautado con motivo de la guerra eran el meollo del SÍ. Junto a esto se decía que a medida que fuera transcurriendo la legislatura se procedería al desarrollo estatutario con el criterio que todos los grupos del Parlamento vasco habían decidido a la hora de cumplir el Estatuto. Era un buen texto para un solo SÍ. Abría un camino que estaba en la mano del PP y nosotros obraríamos en consecuencia. Ibarretxe, de allí, se fue de vacaciones con su familia a París.

Y SE PRODUJO EL ACUERDO

Tras éste me llamó Mayor Oreja. Estaba feliz. Quería que viniera todo el PP a Bilbao como habían hecho con los catalanes. Le dije que preferíamos ir nosotros a Madrid. “¿En qué hotel?”, me preguntó. “No. En vuestra sede”, le dije. No se lo terminaba de creer porque toda la obsesión de CiU había consistido en que el PP fuera a Barcelona, poco menos que a inclinar la cerviz, en el hotel Mayestic. Sin embargo, el montaraz PNV lo quería hacer nada menos que en la sede del PP. “Yo por ir a la sede del PP no voy a dejar de ser nacionalista vasco. No tengo complejo alguno”, le contesté.

LA MANO EN LA CARPETA VERDE

El martes 30 de abril salíamos Arzalluz y yo hacia Madrid rumbo a la sede del PP, Génova, 13. La expectación era inusitada. Subimos al despacho de Aznar. Allí estaba con Rato, Rajoy y Mayor Oreja. Hablamos del acuerdo y de sus partes. Había una cláusula secreta a petición de Aznar. Habíamos llegado al acuerdo sobre el segundo operador de telefonía, Euskaltel, y el PP no quería que esto se supiera porque CiU les iba a pedir a ellos lo mismo. Y allí estaba. Pero Arzalluz quería que Aznar firmara el documento. Éste le preguntó si no se fiaba de él. “Sí, pero me fío más si firmas”, le contestó Arzalluz. “Pero bueno, ¿vosotros no habláis siempre de la palabra de vasco?”, y diciendo esto puso su mano sobre la carpetilla verde. Con ese gesto daba por firmado el documento.

En aquel séptimo piso, los dirigentes del PP nos comentaron lo complicado de nuestra organización, los mítines de los fines de semana, la labor diaria. Ellos, nos decían, que por haber tenido un partido con listas abiertas casi se quedan sin organización en 1986. “Es terrible cuando la gente hace propaganda en la prensa para lograr un cargo interno”.

Y con las mismas, a la planta baja, a una rueda de prensa que estaba de bote en bote. Con las gaviotas del PP detrás. Un periodista le preguntó a Arzalluz si sabía dónde estaba. “Por supuesto. Esto de aquí detrás son las gaviotas del PP y este edificio la sede del PP en la calle Génova, 13. ¿No es así? ¿Usted cree que yo no sé con quién estoy pactando?” Trece cámaras de televisión y una rueda de prensa de una hora. Arzalluz utilizó su contrastada capacidad didáctica para explicar el acuerdo. Dijo que había tenido especial interés en que se hiciera público. Al final, el PP accedió. “No hay nada mejor que la transparencia, que la gente lo sepa por si alguien lo incumple”. Al no haber firma, la prensa actuaría como BOE.

Contestó asimismo en euskera. Seguramente sería aquélla la primera vez, y quizá la última que en aquella sala resonara el euskera. La imagen era increíble y, hoy, impensable. Los dos en la sede del PP. Arzalluz hablando en euskera de acuerdos con Aznar en su propia casa. Impactante e insólito.

Subimos de nuevo al despacho de Aznar. Firmaba cartas. Nos enseñó la sede. Es todo un edificio aunque es mucho mejor Sabin Etxea. “Seguro que cuando veas Sabin Etxea y degustes nuestras exquisiteces -le dijo Arzalluz a Aznar- te gustará más el nuestro y comenzarás a entender un poco mejor al PNV”.

Aznar me pidió que le acompañara en su coche al restaurante Jockey. Estuvo muy afectuoso. Comprobé el peso de las puertas de un coche blindado. En uno de los comedores privados comenzamos con una merienda que se convirtió en cena. Aznar, Rajoy, Rato y Mayor Oreja por un lado y Arzalluz y yo por el otro.

Arzalluz cuando quiere ser encantador lo es. Y aquella noche estuvo especialmente agradable y simpático. Les contó su viaje a Praga hacía veinticinco años con su mujer, les narró las excelencias del txakolí que cultivaba, les habló de la negociación y de gentes varias del PP. El vino que tomamos fue Pesquera. Como concesión, un hombre tan parco como Aznar nos dijo que aquel lunes había dormido muy bien. No se lograba todos los días un acuerdo entre el PP y el PNV. Brindamos. Me fijé en Rato. Lo hizo con una copa vacía. Arzalluz le dijo que eso no debería ser ningún presagio. Y, a las once, a casa.

SÍ A LA INVESTIDURA

Los días 3 y 4 de mayo de aquel año 1986 se celebró en el Congreso el Debate de Investidura. Me tocó la intervención en nombre de mi grupo. En los escaños, González de Txabarri, Emilio Olabarría, Margarita Uria y Jon Zabalia. Cuando Olabarría pasó al Consejo General del Poder Judicial fue sustituido por María Jesús Aguirre y al año por Carlos Caballero.

Fue muy llamativo el eco del acuerdo que encontramos en la calle. Telegramas, enhorabuenas y palmadas. La gente veía bien el pacto. Quizá también habría mucha gente que rechazara el acuerdo, pero en general el pacto fue muy bien recibido. Había que reconocer que Mayor Oreja y Aznar quisieron el acuerdo y al final lo lograron. También es preciso constatar la intolerable presión sindical que de no haber existido nos hubiera permitido un mejor acuerdo, pero tanto los sindicatos como los socialistas seguían tercamente aferrados a dogmas propios del nacionalismo español más rancio.

Los del PSOE andaban en el hemiciclo con la cara larga. Sin embargo, mantenían el acuerdo de gobierno en Euskadi con Ardanza en el ejecutivo vasco. Había que coger un manual para entender aquello. Como había sido para mí insólito el que cuando fuimos a Génova, 13, como habíamos llegado con tiempo, nos dedicamos a pasear y llegar, Arzalluz y yo, hasta la Puerta del Sol. Entramos en una librería. La gente en la calle felicitaba a Arzalluz. La típica mezcla amor-odio funcionaba en aquel momento en clave de amor. En la librería le pidieron autógrafos y le solicitaron que firmara libros. Insólito.

Aznar en su Investidura hizo un discurso de centro reformista tipo UCD. Lo más alejado de la derecha que podía esperarse. Anunció la eliminación de los gobernadores civiles y del Servicio Militar Obligatorio. Modificaría la Ley de Costas y la de Puertos. Devolvería el patrimonio incautado con motivo de la guerra. Actualizaría el Concierto Económico. Plantearía el diálogo como método de trabajo y desarrollaría y completaría el Estatuto de Gernika. Nos restregamos los ojos. Aquello parecía que iba en serio. Votamos que SÍ.

La apertura por parte de los Reyes fue el 8 de mayo. Tras los discursos, el almuerzo oficial. Previamente, la recepción. Aznar se nos acercó a González de Txabarri y a mí. Estuvo especialmente simpático y agradecido. Nos ensalzó a Arzalluz y nos dijo que se encontraba muy cómodo con él por su sabiduría política, su llaneza en el trato y su forma de abordar las cosas. Iba a poner por su parte todo lo que estuviera en sus manos para que aquella apuesta no fracasara y nos dijo que confiaba en nosotros de manera total. Ese mismo mes recibió a Ardanza en su despacho, y a Arzalluz, el 31 de mayo.

Pero todo aquello no llegó a durar dos años. El PNV había demostrado que era capaz de pactar con el PP y que su apuesta era la estatutaria. Fueron otros los que traicionaron aquel espíritu.

¿Alguien puede hoy extrañarse de la presentación del Plan Ibarretxe?.