Mañana se cumplen 64 años del fallecimiento del primer Lehendakari

Jueves 21 de marzo de 2024

Fue el 22 de marzo de 1960. Nadie lo esperaba. Tenía 56 años. Pleno de vitalidad y de planes. Insuflaba optimismo y mantenía la llama del exilio y del interior. Era la gran referencia vasca, de unos y de otros. Y de repente cuatro palabras fatídicas: ”Ha fallecido el Lehendakari”. Fue un bombazo con el legado de un absoluto sentimiento de orfandad. Recuerdo a mis aitonas en Donostia. ¿”Qué  va a ser de nosotros”? Lloraban desconsoladamente.

La fotografía es de la multitud ante la casa de Telesforo de Monzón donde se estaba velando su cadáver.

A sus funerales pasaron a Donibane Lohizune los que pudieron. La policía española obstruyó el paso de la oprobiosa frontera. Dejaban  pasar v a cuentagotas. Y les hacían ficha. Pero pasaron y estuvieron en aquel magno funeral y luego en el cementerio. Allí mismo, bajo la lluvia, Jesús María de Leizaola juraba su cargo de segundo Lehendakari ante el ataúd del Lehendakari Agirre.

Es una imagen poderosa. Nos informa la voluntad de aquella generación de seguir la lucha y posteriormente rendir cuentas. El mismo Lehendakari Leizaola que, tras la aprobación del estatuto de Gernika, en diciembre de 1979 volvió del exilio y entregó su mandato, su fiel y leal mandato al presidente  del Consejo General Vasco en Gernika, Carlos Garaikoetxea.

Es una historia triste pero de la que nos debemos sentir muy orgullosos. Pocos tienen semejante acervo humano y humanista.

La obligación que tenemos es que no se pìerda, como se está perdiendo.

Tres Diputados Generales y un Alcalde cuentan lo vivido en 1986

Miércoles 20 de marzo de 2024

En esta mesa hay tres antiguos Diputados Generales y un alcalde de Bilbao (Bergara, Pradera, Gonzalez de Txabarri y Ortuondo), aparte de Iñaki Agirregomozkorta que trabaja en la segunda parte de su libro sobre la división del EAJ-PNV en 1986. La primera fue vendida y promocionada por Deia. La segunda trata de buscar testimonios de una y otra, llamémosla trinchera, para ir entendiendo aquel desastre político que dejó tantos girones en el camino y solo sirvió para debilitar al nacionalismo.

Todos los presentes han contado su partecita de la historia destacando Josu Ortuondo que era burukide del EBB y fue un hombre clave en todo aquel proceso tan duro. En pedir y volver a  pedir a Garaikoetxea que no se fuera, en trabajar la candidatura de Ardanza y lograr su sí, y  el día a día. Pero lo mismo Pradera haciendo hincapié en la confederabilidad, que Bergara desde el Parlamento, que Gonzalez de Txabarri, miembro del primer GBB tras la división.

Y es que una división no se puede reducir a una pelea de dos “gallos políticos” de aquel momento boreal. Era el modelo de gobernanza con un gobierno sin muchas capacidades, unas poderosas diputaciones, un enfrentamiento paulatino de personalidades que va surgiendo con la doble presidencia de Garaikoetxea en el EBB y en el Consejo General Vasco, en la pelea sindical, la defenestración del Bizkai presidido por Antón Ormaza, la retirada de  las Cortes en 1980 de diputados y senadores, el boicot a Suárez a cuenta del Concierto Económico, el acuerdo con el PP en Navarra, la expulsión de los representantes navarros, la leña al fuego arrojada por medios de comunicación que querían tanto al PNV que trabajaron para que hubiera dos PNV, la elección de la capital, la paridad territorial, la ley de territorios históricos y una falta evidente, por ambas partes, de aceptar las reglas del juego de un partido con sus más y sus menos. Faltó democracia y faltó mano izquierda y el resultado está en la historia. Nada para estar orgullosos de ello. Dividió un partido, dividió familias, dividió amistades.

De eso hemos ido hablando desde la veteranía y de ver que todo ese acervo hoy no es tenido en cuenta. Se echa en falta una Zestoa 2. Una pena.

Ortuondo ha contado pormenorizadamente como fue la discusión del EBB y de Javier Atutxa para que Garaikoetxea no dimitiera y como la designación de Ardanza. Nunca estuvo en el guión que Garaikoetxea dimitiera y aquello fue un auténtico mazazo al que se le hubo de dar frente entre otras cosas la formación de un gobierno con un PNV, ganador en votos aunque perdedor en dos escaños. Y aquellas reuniones maratonianas donde por estar cerrada la casa Amadora, Olazaran e Intxausti llevaron al edificio Granada unos pollos comprados en La Palanca. Viejas historias humanas y políticas.

Nos han tenido que echar del comedor pues hubiéramos estado hasta la madrugada como cuando el EBB, tras la dimisión de Garaikoetxea, se le pidió a Ardanza que fuera al edificio Granada para que aceptase la candidatura de Lehendakari y contestó negativamente. En fin. Historias reales con conclusiones, no cuentos del abuelo cebolleta. El actual partido es heredero de  aquellas decisiones. Y es bueno saber de donde venimos para saber a donde vamos.

Premiado mi profesor de txistu

Martes 19 de marzo de 2024

Los premios Dr. José Carrasco y D. Máximo Aguirre, que cada año entregan la Academia de Ciencias Médicas y la Sociedad Bilbaína, son como los ‘Oscar’ de la medicina a nivel bilbaíno, universales, con ellos se reconocen a las personas e instituciones que han destacado en su desempeño profesional o han realizado meritorios servicios a la sociedad.

Es el caso del doctor Ricardo Franco Vicario, hombre polifacético, un espíritu inquieto, que ha ejercido durante medio siglo la medicina. Trabaja en el Hospital de Basurto, ha sido docente e investigador en la UPV/EHU y durante varios años presidente de la Academia de Ciencias Médicas. En su alocución, señaló que la relación médico paciente debe estar basada en su carácter humano.

También fue premiado el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, que acaba de cumplir su primer centenario de existencia y que estuvo representado por Vicente Fernández Zurita, director gerente del hospital; Fuensanta Icaza, presidenta de la Fundación Benéfica Aguirre; y el hermano Mariano Bernabé, superior de la comunidad de hermanos San Juan de Dios del Hospital.

El acto estuvo muy bien organizado y hubo al final unos deliciosos canapés y estas fotos y otras más con Ricardo Franco. Fue mi frustrado profesor de txistu. Lo reconoció en una charla de la Fundación Sabino Arana. Tenía su explicación. En lugar de oído tengo oreja y además no sabía ni papa de solfeo pero iba a unas clases que nos daba en el Colegio Santiago Apóstol, aunque  no pasé de Pello Joxepe y del Agur Jaunak. Las clases eran de  13:15 a 13:45. Pero todo terminó en Caracas. Era la fiesta de Euzko Gaztedi en el Centro Vasco y con Patxi Letamendi y con Bingen Amezaga, dimos un recital antológico. Mi txistu parecía un gato al que le pisaban la cola, y a mis compañeros y a la sala les entró la risa y ahí  acabó mi periplo musical.

Eso no es óbice para decir que Ricardo es un gran profesor y un gran divulgador. Allí estaba Juan Carlos de Rojo con quien tenía un programa en la Radio. Y le va el teatro, la comunicación y un trato con los pacientes tipo Dr. Kildare. A mi ama le escuchaba todas sus historias y el día de su cumpleaños le enviaba una planta o un ramo de flores. Para ella no había más médico que Ricardo.

Y es que a Ricardo Franco más que por sus premios hay que describirle  simplemente como un médico total, vocacional, inquieto, investigador, animador, buena gente y querido por sus pacientes.

Del Hospital de San Juan de Dios decir que es una institución centenaria creada por aquellos altruistas de los años veinte del siglo pasado que se preocupaban y ocupaban de  los demás y que ahora sigue siendo una gran referencia por su profesionalidad y humanidad.

Lo dicho, una gran velada con Ricardo y los responsables del Hospital de San Juan de Dios mientras el médico bilbaíno nacido nada menos que en Noruega (Olabeaga), prepara una incursión teatral  divulgativa.