La ONU reconoce a Zabalgarbi para disgusto de Sortu

Lunes 1 de febrero de 2021

Todos recordamos la gran aportación de Sortu al cuidado del medio ambiente cuando gobernó Gipuzkoa. Como si estuvieran en la democrática Cuba, quisieron implantar a la fuerza su gran descubrimiento en relación con el tratamiento de las basuras, el denostado “Puerta a Puerta”. El invento se saldó con la pérdida de Sortu  en las elecciones  forales y  la aversión de la población a los métodos  autoritarios y a la cutrez de tal iniciativa.

Lo malo es que siguen sin asumir aquella derrota en toda regla y siguen insistiendo en las bondades de aquella mamarrachada. Ahora lo centran en atacar a la Incineradora de Zubieta y a Zabalgarbi. De hecho este pasado  viernes 29 en Gara  integrantes de  Ekologistak Martxan y Zero Zabor Bizkaia escribieron un artículo con este llamativo título. ”Zabalgarbi ni reduce, ni reutiliza, ni recicla, ni valoriza lo que quema”.

Pasados los años y sin que se cumplieran los augurios de “Incineradora, un muerto cada hora” y, porque a mí me tocó estar cerca de este proyecto, le doy la vuelta al título y creo que el adecuado es precisamente que “Zabalgarbi reduce, reutiliza, recicla y valoriza lo que quema”. Algo que por cierto se debería replicar y romper el silencio, que en este caso parecería que otorga, cuando no es verdad nada de la argumentación de estos ekologistas  profesionales del  antitodo.

Digo esto porque el 26 de diciembre, hace un mes, la Organización de las Naciones Unidas reconoció la utilidad y la importancia de las plantas de valorización energética, así como su papel clave  en las políticas de gestión de residuos urbanos y en la reducción de gases de efecto invernadero. Ha recogido estas consideraciones en un documento publicado como manual para impulsar la valorización energética de los residuos urbanos a nivel global. Estamos hablando de la ONU, no de una de estos movimientos grandilocuentes  cuya solvencia medioambiental está por ver. Por la ONU.

Zabalgarbi en este año marcado por la pandemia ha mantenido su servicio esencial las 24 horas del día, tratando entre otros los residuos de origen sanitario. Unos residuos  que como las mascarillas no se pueden reciclar y que requieren un tratamiento específico para garantizar la destrucción  de cualquier resto de virus.

Me gustaría que desde Zabalgarbi se informase adecuadamente y estuvieran al quite de este intento continuo de desinformación  y  ataques de esta entidad y de esta persistencia. Está bien explicar lo que se hace ante audiencias cautivas pero no estaría nada mal dar argumentos a la gente joven que se deja llevar por señuelos fácilmente ondeables. En la universidad, en los medios y hasta en Gara, sin olvidar ETB que ni dio la noticia de la ONU.

Todos estos grupos contrarios aprovechan para  echar por tierra un ingente esfuerzo que logró hacerse a pesar de la campaña de ETA y que a pesar de los augurios de grupos como los que escriben esta sarta de inexactitudes  sigue tratando anualmente 225.000 toneladas de residuos que no se pueden reciclar.

En resumen. Bien por la ONU en reconocer un trabajo con garantías, mal por unos grupos que manipulan la realidad y dan pábulo a la mentira y el que asuntos como estos sean bandera de grupos antisistemas que dígase lo que se diga, nunca reconocerán absolutamente nada que venga de la mano de lo institucional. Que no controlan y si tienen alguna duda, pregúntenle a la concejala Miren Larrion que en la campaña electoral municipal en Gasteiz llegó a valorar la importancia de la incineración.

Llegará la primavera

Domingo 31 de enero de 2021

Todos los años recuerdo la historia de este árbol que creo es una magnolia, el caso es que había dos, preciosos, en el Campo de Volantín en la casa donde vivió Joaquín Almunia. Hoy es un edificio mazacote de oficinas. El anterior, lo tiraron sin el menor miramiento.

Uno de ellos, el de pétalos rosados, lo talaron y cuando iban a iniciar la tala del actual, de pétalos blancos, mi ama les montó tal bronca a los jardineros que salvó la vida del arbolito. Gracias a ello ahí está  llamativo y precioso y ahí está todos los años siendo de los primeros en Bilbao que florece. Ya empezó a final de diciembre, superó los calores y las heladas y en esta semana estará en todo su esplendor. Jardinería de Bilbao debería restaurar aquel estropicio en años en los que la piqueta y la tala eran de una insensibilidad superlativa.

Y es un buen símbolo este arbolito. Tras el invierno viene la primavera. Tras la pandemia, vendrá la normalidad y con la normalidad la vida en la calle que es lo que nos gusta. Relacionarnos, interactuar, volver a vivir plenamente. Como el árbol amnistiado gracias a mi ama que tuvo el coraje de decirles a los taladores que estaban matando una vida en este Bilbao necesitado de vegetación hermosa y de gentes de buena voluntad. Siempre que llueve escampa. Afortunadamente.

Este escudo me gusta

Sábado 30 de enero de 2021

Algunos dirán que es barroco, grandilocuente, falso y sabiniano. Que lo digan. A mí me gusta. Cuando uno es pequeño y no reconocido quizás hay que exagerar. Y Sabino Arana que era un gran publicista lanzaba símbolos de estado a un pueblo desorientado y perdido.

Una bandera con colores vistosos, un nombre que proviene del sol, un himno enraizado en la ezpatadantza (saludo a la bandera), una concepción de estado y un lema, ”Jaungoikoa eta Lagi- Zarra”. Dios y Ley Vieja. Ley Vieja como poder originario.

Los ingleses en su lema dicen “Dieu et mon droit” sin complejo alguno. Y no hay que tener complejos. Muchos en este país los tienen. Se puede mirar al futuro y ganar ese futuro si tienes los pies en un pasado que te describe. Euskera y tecnología, lo resumía en dos palabras, Xabier Arzalluz. Identidad y futuro.

Hoy nos han quitado en el escudo el cuartel de Navarra que está ahí pintado de rojo, mutilado, por eso cubre el escudo San Miguel, patrón de Euzkadi y del PNV y por eso el primer Alderdi Eguna en 1977 se hizo en Aralar. Un pueblo sin respeto a sus tradiciones, usos y costumbres es  un árbol sin raíces.

El dibujo lo pintó Nik, uno de los grandes cartelistas, dibujantes y artistas jelkides de tiempos de la República. José Mari Antzola, comandante del Malato, lo convirtió  en tarjeta y era lo que nos enviaba escrito por detrás con sus notas. Eso era  una militancia activa por lo propio. Comandante de gudaris.

Entiendo que al mundo de ETA, su lema era Iraultza ala Hil. Allá ellos. Pero el nuestro es Jaun Goikoa eta Legi Zarra, Jel, y por eso somos Jelkides. A mucha honra.

Si señor. Este escudo me gusta.