¿Poli bueno o poli malo?

Miércoles 16 de septiembre de 2020

La tertulia de este miércoles  en Radio Euskadi se ha abierto analizando la huelga educativa de la víspera. Los tertulianos u opinadores, Elizondo, Rodriguez y Bujanda, han estado ponderados y lo han hecho desde el conocimiento del contencioso educativo, sobre todo Bujanda.

Ander Arzak ha abierto los micrófonos a la calle y un oyente ha comentado no entender la primera rueda de prensa del nuevo portavoz del gobierno vasco Bingen Zupiria y se preguntaba por esa famosa imagen del poli bueno y del poli malo. El poli malo en este caso sería el Lehendakari que argumentadamente criticó el domingo esta convocatoria de huelga mucho más tras la petición que les había  hecho el Consejero Bildarratz a los sindicatos nada más  llegar de no hacerla y negociar.

Generalmente el poli bueno es el presidente y el poli malo en este caso ha sido quien debería ser su parachoques, que para el oyente había actuado de poli bueno dejando al Lehendakari como el poli malo. Las figuras de Suárez-Abril Martorell, González-Guerra, Aznar-Cascos, Zapatero-Blanco están  ahí  para demostrarlo.

Pero es que esta huelga ha sido duramente criticada por Bildarratz, Ortuzar y Atutxa y si el Consejero tuviera paciencia de escuchar lo que se dice en el PNV y en el mundo educativo, no hubiera estado tan comprensivo con una huelga tan salvaje donde lo de menos era los alumnos, sus padres y su propio compañero de Gobierno y el Lehendakari  ante una huelga apoyada incluso por Vox y anunciada en febrero con esa voluntad de conseguir por la presión lo que no se consigue en las urnas. La famosa primavera roja y la huelga por la huelga que curiosamente no llevan a cabo en Navarra y, los sindicatos UGT y CCOO, en toda España. Euskadi como muestra internacional de lo que no se debe hacer en educación. Zupiria lo comentó  como quuen comenta un dato meteorológico.

Sé por experiencia que un portavoz ha de medir sus palabras, que una palabra de más puede originar un incendio, que de lo que se trata es de buscar acuerdos, que la comunidad educativa es compleja, que el derecho a huelga es fundamental y que de lo que se trata es de trabajar en los acuerdos, pero también sé que quien no hace pedagogía, quien confunde al personal con un discurso tan comprensivo hacia un núcleo duro que solo busca la confrontación y quien no apoya  al ideario que le ha puesto en ese lugar se equivoca y confunde a la ciudadanía. Un gobierno debe de hacerse querer, si, pero también  no defraudar en el mensaje. De no ser así se produce el desistimiento de los propios y no se consigue ni una palmada de los beligerantemente contrarios.

La política es diferenciación y respeto. Por eso me solidarizo con lo dicho por Urkullu, Bildarratz, Ortuzar y Atutxa. La huelga del martes fue un pulso indebido de gentes que no buscan precisamente el acuerdo. Una pena en tiempos de zozobra y huracanes.

Zupiria no estuvo para mi , y para muchos, acertado. Espero que esta crítica no sea considerada una enmienda a la totalidad hacia un magnífico profesional.

Ni cien horas

Martes 15 de septiembre de 2020

Suele ser normal que la oposición dé al nuevo gobierno cien días para poder opinar sobre lo que hace, y criticar lo que no hace o no gusta.

Eso ocurre en los países democráticos normales de nuestro entorno con sindicatos reivindicativos, sindicatos que no tienen vocación de ser un contrapoder político. No es lo que ocurre en Euzkadi.

Aquí al nuevo Gobierno, legítimamente ganador el 12 de julio de unas duras elecciones bajo una crisis sanitaria y económica, ve desafiada su representación por unos sindicatos que sólo buscaban el pulso político y marcar una estrategia de erosión desde el primer suspiro. Ni cien días, ni cien horas, ni cien minutos. Una huelga por la huelga y para no lograr nada.

Y ahora vienen los del minutero a decir que les ha seguido el 65%, mientras el gobierno lo cita en el 45%. ¿Y qué?.  ¿Esto que es?. Una carrera o algo tan serio como la educación del futuro de un país.

¿Qué han logrado?.

Si, sabemos que están ahí y que a algunos les importa poco la educación. Solo el contrapoder político.

Un enlace sindical me preguntaba airado si yo no sabía que ellos son elegidos y que existe el derecho a la huelga.

Sé las dos cosas pero denota el buen señor que equipara el sufragio universal secreto con garantías con una elección parcial y en el caso de ELA-LAB, elecciones orgánicas cuyos resultados están cantados de antemano. Como el el antiguo PRI. Se elegía un presidente por seis años y tras su mandato desaparecía de escena para siempre. ¿Alguien se acuerda de Etxeberria, Elorrieta y Muñoz?. Comparar pues una elección universal con una parcial describe una mentalidad.

Y sobre el derecho a huelga por supuesto doy partidario de ella así como decir que esta huelga ha sido un auténtico disparate. No confundir el derecho a huelga con esta desastrosa e inservible huelga.

¿Es tan difícil entender por la gente de buena voluntad?

Flipo, ¿y ustedes?

Domingo 13 de septiembre de 2020

El 12 de julio hubo elecciones en Euzkadi. Se presentó hasta VOX. Ningún sindicato. En los mítines dicen que lo suyo no solo es la reivindicación laboral, sino también la política. Sin embargo, las elecciones al Parlamento no va con ellos. Son políticos pero no les gustan les cuenten. Y lo dicen. Son un contrapoder.

Los sindicatos en una sociedad democrática articulan demandas de los trabajadores. También los partidos. Por eso estos se presentan a las elecciones. En democracia no existe otra forma de conocer que quiere el ciudadano y cual es el mandato del pueblo. También el derecho de huelga, pero no la huelga por la huelga.

El pasado lunes Jokin Bildarratz prometió su cargo como Consejero de Educación. El Lehendakari Urkullu lo había designado para el cargo. Previamente Urkullu había competido con la Sra. Maddalen Iriarte que presentó su candidatura. Ganó Urkullu con mayoría absoluta.

Al día siguiente, Bildarratz, convocó a todos los sindicatos que pasaron por su despacho. Los tigres sindicales consideraron que el Consejero les había dado comida de gato.

No fue eso. Acababa de llegar y les pedía un mínimo de tiempo y no convocar la huelga en sintonía con la inmensa mayoría de los padres de los miles de alumnos que hay en la CAV. Les dijo que se iban a contratar un millar de docentes  para este curso y puso 87,2 millones de euros al servicio de sindicatos y agentes educativos en una aportación en estos tiempos de inmensa crisis para lidiar con las necesidades surgidas en la actual coyuntura.

Bildarratz, que él es docente tiene kilometraje. Compaginó en su tiempo de alcalde de Tolosa la presidencia de Eudel. Conoce bien los ayuntamientos y por eso se reunió con el actual presidente  Eudel  para  acordar la puesta a disposición de espacios municipales  a los centros educativos  con casos covid 19 asunto que será gestionado por su departamento y los ayuntamientos.

El nuevo Consejero les había dicho a todos los sindicatos que una huelga no aporta nada a nadie del sistema educativo. Él representa a un gobierno democrático elegido en las urnas.

La respuesta de los que no se habían presentado a las elecciones fue extender la huelga del próximo martes a las 10.000 trabajadoras de las subcontratas  del sector, es decir, de la limpieza transporte escolar y comedores. Y no es que no la puedan convocar sino que en democracia hay un valor supremo que es la búsqueda del entendimiento.

Pero ésto no va con ellos.

A Bildarratz no le quedó más remedio que salir en rueda de prensa diciendo que salen más perjudicados los más débiles, familias desestructuradas y terminaba preguntando si esta huelga les iba a dotar de más seguridad y de más recursos.

Aquí, por lo que se ve, lo que importa no es lo que diga el ciudadano con sus votos sino el pulso sindical de unos señores no elegidos para decir quien es el que manda en el mundo educativo, un mundo necesitado de gente vocacional, seria, con las ideas claras que cuando un político elegido democráticamente les pide tiempo y trabajar al unísono, le responden con una huelga.

Ya se que me dirán que estoy contra el derecho de huelga. No es verdad. Estoy contra esta huelga, como la inmensísima mayoría de los padres hartos de este pulso.

Yo, sinceramente, flipo. ¿Y ustedes?.