Os esperamos en la Carrera de San Jerónimo

Martes 22 de octubre de 2019

El largo camino del autogobierno

Este lunes, en la sede de EITB y presidido por el Lehendakari, se presentó el documental “40 taupada, herri bat” e laborado con motivo del cuarenta aniversario de la aprobación del Estatuto de Gernika.. Al parecer el trabajo repasa las competencias transferidas, aunque no debe hablar de cómo se logró aquel texto. Una historia demediada.

Ayer di cuenta de los 24 responsables que participaron en la redacción de aquel trabajo y, que yo sepa, solo le invitaron a Goyo Monreal, persona muy meritoria que fue senador en el Frente Autonómico por ESEI, Rector de la UPV y un sabio en lo suyo. Pero podían haberse estirado algo más, que no les cuesta nada, e invitar a aquel elenco de personalidades o a sus familiares, en el caso de los fallecidos. No ha sido así. Un dato más de la falta de sensibilidad, incluso de humanidad, de quienes organizan estos saraos, como si la historia la hicieran los marcianos y no personas con nombres y apellidos. Algún día les harán a ellos lo que ellos hacen a los demás.

Porque aquello no fue nada fácil.

Veinticuatro parlamentarios vascos subrayaron el 29 de diciembre de 1978 en Gernika, con su firma, la aprobación y el apoyo al proyecto de Estatuto de Autonomía que ese mismo día fue en¬viado a Madrid por doble vía: correo certificado y aerotaxi. Con este trá¬mite quedaba completado todo el me¬canismo que preveía la Constitución antes de que los proyectos de estatuto entren en la Comisión Constitucional del Congreso. De los 26 parlamenta¬rios presentes sólo dos se abstuvieron ante el texto, Pedro Morales, AP de Álava, y Patxi Iturrioz, del EMK.

Eran las doce en punto del medio¬día cuando los parlamentarios comenzaron a refrendar con su firma cuatro proyectos de estatuto: uno para el archivo de la Casa de Juntas de Guernica, otro para el Consejo Ge¬neral Vasco, un tercero para enviarlo por correo certificado y el último para ser llevado a Madrid en un aerotaxi alquilado, con el fin de presentarlo en la secretaría del Congreso esa misma tarde de la jornada en que las Cortes habían quedado disueltas y los parla¬mentarios perdían esa condición.

Inmediatamente después de la firma de los parlamentarios, la mesa de la Asamblea de Parlamentarios llamó a representantes de los partidos, parlamentarios o no, que apoyaron en texto para que suscribieran con su firma ese apoyo. Así lo hicieron Xabier Arzalluz y Sabin Zubiri (PNV); Juan Iglesias y José María Benegas, presidente y secretario general del PSE (PSOE), Marco Tabar y Fernán¬dez Palacios por UCD; Javier Markiegui por Euskadiko Ezkerra; Andoni Clemente por ESEI; Ramón Ormazábal por el PCE; Javier Martínez Leunda, por la ORT; Mariano Zufia por EKA; José María Beraza por el PTE y Merche Mondo, esposa de Gonzalo Nárdiz, por ANV.

En ese sentido, el grupo de ANV encabezado por Juan Domínguez y Valentín Solagaistúa, incluido en Herri Batasuna y contrario a este Esta¬tuto rechazó esa firma.

Proceso de elaboración

El martes, 14 de noviembre DE 1978, el Consejo General Vasco decidió que la Asamblea de Parlamentarios redac¬tará el anteproyecto de Estatuto. Este último organismo, en una reunión ce¬lebrada el día 20 del mismo mes, nombró la ponencia redactora. Para completar los 20 puestos sé determinó que los dos restantes fueron ocupados por representantes de los extraparlamentarios. Después de varias reunio¬nes infructuosas para llegar a un acuerdo entre estos, las dos vacantes fueran ocupadas por Roberto Lertxundi, del PCE, y Mariano Zufía, de EKA.

La primera reunión de la ponencia tuvo lugar en Vitoria e! 29 de noviembre y ese mismo día se entrega¬ron los 15 proyectos que durante esos días habían llegado a Vitoria.

Después de varias reuniones, el día 7 de diciembre DE 1978 veía la luz el primer texto de Estatuto, que no contó con el apoyo de los socialistas por sus discre¬pancias sobre derechos de los trabaja¬dores, instituciones vascas y Concier¬tos Económicos. Pocos días después Chus Viana, en nombre de UCD, retiraba su apoyo a las firmas de UCD al texto. Por estas dos razones, el Esta¬tuto se vio asolado por una profunda crisis.

Después de cumplirse el plazo para la presentación de enmiendas, éstas comenzaron a discutirse por la po¬nencia en Vitoria el lunes 18, con la incorporación de los socialistas. Du¬rante esta semana se discutieron todas las enmiendas presentadas, hasta que¬dar ultimado el texto para el viernes, día 22. Respecto a los socialistas, que¬daban pendientes las mismas discre¬pancias y UCD patentizaba su actitud de no conformarse a ser minoritario en el País Vasco y abordar el texto cuando llegara al Congreso.

Lo dijo Chus Viana. ”Os esperamos en la Carrera San Jerónimo”. Afortunadamente su jefe Adolfo Suárez fue más político que el radical alavés.

Un consenso de urgencia se pro¬dujo en la madrugada del día 24 en San Sebastián, en una larga reunión iniciada de víspera de la Asamblea de Parlamentarios de la que surgió el texto firmado en Guernica.

Y ahí comenzó el año 1979, con las Cortes disueltas y tras las elecciones de marzo de aquel año, la discusión parlamentaria en el Congreso y Senado de aquel borrador llevado en taxi a Madrid. La historia de la negociación está en el libro EL ESTATUTO VASCO de Kepa Bordegaray y Rober Pastor.

Y todo acabó, o mejor dicho, comenzó con el referéndum de aquella ley orgánica refrendada que fue el estatuto de Autonomía de Gernika.

Hace cuarenta años.

Una historia que ha quedado solo en un documental hecho sin tener la atención de invitar a los protagonistas. Por lo menos Chus Viana les dijo que los esperaría en la Carrera San Jerónimo. Hoy, ni eso.

Este es el país que tenemos.

Poco serio.

Los 24 negociadores del texto de Gernika

Lunes 21 de octubre de 2019

De esta lista han fallecido trece. Muchos. Son cuarenta años, y la mayoría estaban en la cuarentena, gentes que habían pasado por la cárcel o el exilio junto a otros que habían sido o juristas o empresarios o, incluso, concejal del tercio familiar. Pero lo que hicieron, salvo los de AP que votaron en contra, lo hicieron bien. Se pusieron de acuerdo.

Me tocó plantear, como burukide del EBB, el levantamiento de la incompatibilidad de Carlos Garaikoetxea que era el presidente del EBB y que al ser elegido en marzo de 1979 Presidente del Consejo General Vasco, era incompatible con su cargo partidista. Convocamos una asamblea y el levantamiento de la incompatibilidad se produjo sin problema algo que no fue menor pues cuatro años después fue el detonante de la crisis que dividió al EAJ-PNV.

El hecho de que Carlos Garaikoetxea negociara de tu a tu con Adolfo Suárez, el presidente del Gobierno español, le dio una dimensión que, aprobado el estatuto hizo que arrasáramos en las elecciones de marzo de 1980. HB vociferaba por todas las campas diciendo que aquello era una traición, AP decía que rompía España y los demás buscábamos puntos de acuerdo para sacar el país adelante. Y se logró.

Fueron 24 las personas que en la negociación entre los partidos para acordar un texto único: el proyecto de Gernika. De ellos, la ponencia de los veinte — dieciocho parlamentarios y dos representantes de los extraparlamentarios— delegados por la Asamblea de Parlamentarios Vascos. Los otros cuatro intervinieron ocasionalmente como suplentes.

He aquí la lista de los 24.

PNV:

Xabier Arzalluz

José Angel Cuerda

Carlos Garaikoetxea

Emilio Guevara

Kepa Sodupe

PSE (PSOE):

Luis Alberto Aguiriano

José María Benegas

Enrique lparraguirre

José Antonio Maturana

Carlos Solchaga

UCD:

Juan Echevarría Gangoiti

Jaime Mayor Oreja

Jesús María Viana

E. E.

Juan María Bandrés

Mario Onaindia

ESEI:

Goyo Monreal

INDEP.:

Juan María Vidarte

AP:

Pedro Mendizábal

EXTRAPARLAMENTARIOS:

Roberto Lertxundi (PC)

Mariano Zufía (EKA)

SUPLENTES:

Jesús Pérez Bilbao (AP)

(Mendizábal no asistió)

Javier Markiegi (EE)

José Antonio Aguiriano PSE (PSOE)

Julen Guimón (UCD).

BAI fue la palabra mágica

Domingo 20 de octubre de 2019

No fue fácil llegar al 25 de octubre de 1979. Tras esta fecha había habido una guerra, la abolición absoluta del primer estatuto (1 de octubre de 1936) persecución, muerte, vejaciones, arrancamiento y penalización del uso del euskera y de la palabra Euzkadi, mucho silencio y mucho terror y miedo. Nada que no sepamos, aunque dentro de poco no lo sabrán nuestros descendientes. No hubiera estado nada mal que el patriotismo vasco celebre no solo el Aberri Eguna sino que la Euzkadi institucional celebrara la consecución del primer estatuto que dio paso a un gobierno (7 de octubre 1936), el presidido por Agirre, ya que éste contó con un ejército, política exterior y hasta con moneda, en circunstancias de guerra y nunca algo parecido volverá a suceder. Fue un hito machacado y perseguido con saña por Franco, sus generales y la derecha hispana. Pero éste es un país que es incapaz de reconocer lo obvio y así nos va en muchas cosas.

El PSE y el PP lo que quieren es celebrar el segundo estatuto, cuyo cuarenta aniversario conmemoraremos dentro de cinco días, aunque lo celebrarán como la panacea de la convivencia cuando en cuarenta años han sido incapaces de decirles a sus hermanos mayores, sus jefes de Madrid, que cumplan una ley orgánica refrendada por el pueblo mayoritariamente y, en el caso del PP, olvidando que su nodriza, la Alianza Popular de Fraga, votó en contra del Título VIII de la Constitución y posteriormente del estatuto de Gernika. Hoy lo celebran con tal fruición que parecería es obra de ellos. En la otra esquina están los herederos de HB, que tras reírse del estatuto vascongadillo, nos señalan con el dedo por estar todavía incumplido y piden con pasión la transferencia de prisiones cuando no la tenemos precisamente por ellos. No deja de ser enternecedor escucharle a Otegi decirnos que van a Madrid a tener Grupo Parlamentario y que éste estatuto no está nada mal para comenzar a andar, aunque falta Navarra, Iparralde y nos restriegan que está sin cumplir. Ya lo sabemos aunque ignoremos si la situación sería la misma, Navarra incluida y con el estatuto completo, sin el fuego graneado de una ETA que mataba y mataba. Pero eso al parecer no va con ellos. Lo de ellos es señalar a los demás y decir, como ha dicho Arkaitz Rodríguez que también los gudaris mataban.

Visto el panorama en lo que si discrepo con algunos que van por la vida de puros es con el menosprecio que hacen del estatuto de Gernika porque desconocen el inmenso dolor acumulado en tantísima gente y de la inmensa alegría que tuvimos todos cuando la noche del 25 de octubre de 1979 vimos que teníamos una puerta abierta hacia el futuro a lo que se le añadía algo tan simbólico e importante como ir todos, mes y medio después, a Sondika a recibir al Lehendakari Leizaola que volvía de un extenuante exilio donde había dejado en el camino al Lehendakari Aguirre. Y me subleva se menosprecie esta épica de haber logrado con uñas y diente el éxito en una negociación única donde no solo logramos un buen estatuto sino la devolución del Concierto Económico para Gipuzkoa y Bizkaia. Hoy sería imposible algo parecido y entonces casi no se logra, pues al poco Tejero entró pistola en mano, su bigotazo y su tricornio en el Congreso porque España se rompía, ETA mataba militares y Suárez para ellos era muy débil con los arrapataris del PNV.

Un estatuto que tiene una Disposición Adicional que dice que “la aceptación del régimen de autonomía que se establece en el presente estatuto no implica renuncia del Pueblo Vasco a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia“ no es un mal estatuto. Solo les pido a estos sabiondos a la veleta que pìensen el por qué no está completado, y se pregunten de quien es la responsabilidad y que respeten el trabajo fundamental de aquel equipo de lujo del EAJ-PNV que lo hizo posible porque sabía negociar, pactar y alquilar una avioneta para que el texto acordado llegara antes que el catalán y fuera el primero en discutirse en las Cortes. Y si desean saber cómo fue toda aquella tan tensa negociación con los poderes fácticos presionando, con ETA secuestrando y matando, con una derecha asilvestrada y negativa, con una HB increpándoles, con un PSE en clave estatal que lean el libro que escribieron dos buenos periodistas vascos, Kepa Bordegaray y Robert Pastor en su libro ESTATUTO. Si lo leen verán el tremendo pulso que fue aquello y lo que opinaban e hicieron unos y otros.

De aquellas fechas recuerdo el interés de Adolfo Suárez en que el referéndum estatutario saliera adelante ante la crítica feroz de la Izquierda Abertzale y de la Derecha Cavernaria. Y recuerdo como nos envió un sociólogo de apellido Olcoz para asesorarnos en la campaña que nos presentaron con un lema muy sencillo y positivo. ”Vamos a levantar este país con una sola palabra, BAI”. Y este criterio del BAI se utilizaba para la recuperación del euskera, para superar la dramática crisis industrial, para acabar con la violencia, para poner a valer todo lo vasco. Una sola palabra, BAI, frente al Ez de AP y de HB. Y ganamos. Digo esto porque, sin dejar de reivindicar su ampliación y sin dejar de buscar ensanchar todas las avenidas, el estatuto de Gernika fue obra de un pacto inteligente entre Suárez y el PNV. No vayamos a desmerecer, aunque sea por simple autoestima histórica, lo que hicieron nuestros mayores. Y un dato objetivo. Nuestro estatuto y nuestra financiación es mejor que la catalana. Quizás hoy la situación de Catalunya con el Estatuto de Gernika sería otra. Y lo lamento, mucho más tras la inicua sentencia.

En 1986 llegamos al Congreso con cara de susto y los ojos abiertos. De seis diputados, dos se fueron al Grupo Mixto. Nadie daba un duro por nosotros. Nos habíamos divididos, algo impensable, pero ocurrió. Con Xabier Arzalluz preparé la Investidura de Felipe González. Le dije que subir a la tribuna imponía. Arzalluz que fue diputado con una oratoria considerada la mejor de la primera legislatura, me dijo que me imaginara a Fraga, Suárez, Felipe, Guerra y demás en calzoncillos y que hablara a cada uno de ellos viéndolos sentados de tal guisa en su escaño. Y me pidió fuera miembro de la Comisión de Defensa. ”¿Para qué?” le dije. “Para que compruebes algo tan obvio y que aquí se olvida como que España existe. Y que esa España tiene un ejército y un artículo 8 que está ahí, y que esto va de política, de convencer con una conducta, no de enfrentamientos innecesarios porque ahí perdemos. Allí solo hay dos maneras de conseguir algo para Euzkadi: el pequeño tiene que ser inteligente y marcar bien su terreno o por la imbecilidad ajena”. Comentó con rotundidad que en España había muy pocos políticos que escribieran y supieran historia y que el núcleo del poder español tiene ideas muy simples, pero muy tóxicas y que teníamos que ir consolidando lo que teníamos ir a más y a reforzar lo nuestro frente a todos los crueles mordiscos que íbamos a recibir”. Fue toda una lección práctica frente a tantos que por aquí y en Catalunya hacen política como si esa España del Cid Campeador y de Franco no existiera. El pequeño tiene que ser inteligente, me repetía.

Estuve la semana pasada en el Congreso de los Diputados. Hacía cuatro años no pisaba el hemiciclo, donde siguen impertérritos en su frontispicio los Reyes Católicos, algo que Castelao pidió quitar en su primera intervención diciendo que eran el origen de nuestras desgracias. Me tocó hablar sobre el mal llamado Plan Ibarretxe, que no era tal, sino una propuesta democrática del Parlamento Vasco que un 1 de febrero de 2005 tuvo su momento estelar con la presencia en tribuna del Lehendakari en un tono parlamentario solemne y educado. En la tribuna Ardanza, Mas y todo el EBB. Fue un hito, siendo el meollo del debate lo que le dijo Zapatero al Lehendakari. ”Si vivimos juntos, juntos tenemos que decidir juntos”. Ante esa afirmación Ibarretxe le contestó que antes hay que decidir si vivimos juntos. Pero no fue posible. Rajoy y Zapatero ni tan siquiera admitieron a trámite la iniciativa y con 313 diputados en contra, incluyendo IU, se echó abajo. La pelea política pues es de larga mirada y de un uso acertado de la brújula, que es lo que en este momento el nacionalismo institucional lleva con mucho acierto y tino. Si es verdad que no me gusta nada este adanismo que se ha instalado por vivir tan deprisa y a veces de manera tan superficial porque a la larga se volverá en contra de toda esta historia y del sentir mayoritario, pero en este cuarenta aniversario es preciso insistir que podemos decir como balance que gracias al EAJ-PNV y a la palabra BAI, pudimos poner a este pueblo en marcha en clave afirmativa. Y ahí están los hechos.