24 años después se logra poner en marcha el Alto Nervión

Sábado 5 de mayo de 2018

Tras el humo de la batalla de Kanbo y Bertiz, de la foto de la derrota ante el Peine de los Vientos (la escultura de un hombre que siempre estuvo en contra de ETA como Chillida) de las cabezas visibles de la Izquierda Abertzale como queriendo celebrar algo, con discurso de Arkaitz Rodríguez, el que organizó un mitin de duelo ante la muerte de Fidel Castro, la vida continúa y lo que importa es ir acumulando fuerzas pero de manera distinta a como lo anunció ETA y lo hace la IA que no tiene ni idea de que va la democracia. Lo vemos todos los días.

Para mí, la noticia importante de hoy es que el país avanza pasito a pasito, gradualmente, pero sin parar. Y lo hemos hecho a pesar de ETA. Por eso no olvidamos que hace 24 años, 31 de mayo de 1994, se lograba la transferencia de Aguas de la Administración Central a la Autonómica Vasca.

Había sido necesario catorce años de negociación para lograrla.

Aquella transferencia contemplaba no solo las Cuencas Intracomunitarias (ríos que transcurren en su totalidad por Euzkadi), sino también las Intercomunitarias (las que lo hacen parcialmente). A ésto se le sumó además de la liberación del cupo, lo que llamábamos coloquialmente “Dote”, que eran 6 Obras de Interés General que el Estado realizaría en nuestra Comunidad.

Una de estas obras era el Saneamiento del Alto Nervión, que contemplaba una depuradora de aguas residuales situada en el municipio de Llodio y que daría servicio a los municipios de Orduña, Amurrio y Llodio, así como a los Concejos de Ayala ubicados en el recorrido del Nervión desde su nacimiento hasta pasar Llodio. Todo ello de acuerdo con el Plan Director que había redactado el Gobierno Vasco para resolver el saneamiento de esta Comarca y cuyo proyecto de ejecución de depuradora se había realizado ya y estaba todo listo para licitar la obra.

Esta obra fue declarada de Interés General, licitada y adjudicada finalmente en 1997 (hace ahora 21 años) por la Administración Central, pero su ejecución se vio truncada por la imposibilidad de alcanzar los acuerdos necesarios que permitiesen poner a disposición los terrenos necesarios.

Tras este primer fracaso, se volvió a estudiar por quinta vez la Comarca y decidir finalmente que en lugar de una depuradora se planteasen dos depuradoras, una de ellas en Ayala, EDAR de Markijana, y la otra en Llodio, EDAR de Basaurbe.

Superados ya todos los trámites administrativos y tras el acuerdo firmado el 2 de mayo de 2017 entre Mariano Rajoy y Andoni Ortuzar cuyo punto 16 señala “Saneamiento y Depuración del Alto Nervión”, ayer el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente notificó la licitación de estas obras en agosto por importe de 68,5 Millones de Euros.

Es importante recordar que sobre esta Comarca pesa un expediente sancionador abierto por Europa el año 2014 por incumplimiento de la Directiva 91/271, sobre tratamiento de aguas residuales urbanas, por lo que es importantísimo poner en marcha las infraestructuras necesarias lo antes posible.

Etapas en la estrategia de ETA

Viernes 4 de mayo de 2018

Estamos un poco saturados de lo que ha ocurrido hoy en Kanbo. Hay que pasar página. Y me ha tocado verlo todo en ETB. Lo que menos me ha gustado ha sido la declaración de Martxelo Otamendi. Lo que más, el minuto de silencio.

Y como trato de buscar algo nuevo, aunque sea muy antiguo, reproduzco el trabajo que escribió el entonces senador Joseba Elosegui en el País el 30 de junio de 1981. Que un gudari como él, analizara lo que para entonces era ETA, tiene su interés y por eso lo reproduzco, porque Joseba era un militante de la paz y un hombre que se había comprometido contra la dictadura. Y también contra la de ETA.

Escribió ésto:

Joseba Elosegui

“Joseba Elosegui es senador del Partido Nacionalista Vasco en la actual legislatura. Durante los Campeonatos del Mundo de pelota, que presidía el general Franco, se arrojó por las gradas ardiendo en llamas para protestar contra la política que llevó la dictadura con el País Vasco. En este trabajo, el senador Elosegui estudia la estrategia de la organización ETA y analiza los continuos fracasos de esta banda armada, desde el advenimiento de la democracia y la aprobación del Estatuto de Guernica. Comienza con el juicio político de las acciones de ETA en la última época del franquismo”.

Mediada la década de los sesenta, surgió en Euzkadi un movimiento romántico, sentimental y generoso, que pretendía, en circunstancias harto difíciles, romper las cadenas de la opresión franquista. Movimiento que tuvo la virtud inmediata de liberar al pueblo vasco del sopor y la desmoralización consiguientes a la derrota en la guerra civil y a la frustración padecida inmediatamente después de la victoria aliada en la guerra mundial. Y corno consecuencia, una parte de la juventud nacionalista, hipersensibilizada por la dura política represiva aplicada por el franquismo, optó por la rebeldía activa contra la opresión. Aquella opresión que era ejercida por un régimen irremisiblemente condenado a desaparecer, como habían desaparecido tras la derrota sus aliados Hitler y Mussolini. Muchos jóvenes vascos, provenientes la mayoría de la organización juvenil del PNV -hartos de la inactividad ante la represión-, despertaron del letargo. Empezaron a proliferar ikurriñas y pintadas que patentizaban la perenne rebeldía de todo un pueblo. Y también desde entonces se empuñó alguna que otra pistola en manos todavía temblorosas, con el propósito de cambiar de táctica y como anuncio, a la vez, del inicio de la lucha armada… Porque el franquismo había durado demasiado, arrastrando rabiosamente su condena a muerte en un clima de violencia que justificaba la respuesta violenta… Como lo habían hecho sus padres en la guerra de 1936…

Y fue el inicio de la gran preocupación para las madres vascas: «Gure mutilak ez du gaur etxean lo egin»… Buena voluntad, un gran caudal de entusiasmo, pero escasa experiencia. Las cuadrillas de amigos que se refugiaban en la clandestinidad eran fácil presa de una policía siempre al acecho de cualquier movimiento sospechoso. Unas pocas acciones y muchas caídas en el camino hacia un objetivo todavía muy lejano y todavía no muy claro…

Aunque ya había dejado atrás mi juventud, fui compañero de celda de aquellos jóvenes. En mi obsesión de actuar corno franco tirador en la resistencia al franquismo, coincidí en el camino con aquella gente, que muchos de ellos habían conocido una niñez huérfana por ausencia del padre, condenado a largos años de prisión por el delito de «auxilio a la rebelión de los rojos», y cuyos hijos, en fiebre incontenible, optaron por la violencia como método, de lucha que acompaña siempre a la desesperación…

En la prisión de Carabanchel abracé a centenares de ellos… Y les abrazaba como si fueran mis propios hijos, porque, en cierto modo, les consideraba como continuadores de los viejos gudaris de mi tiempo y que, como ellos, más de uno había muerto cantando el Euskogudariak… Al fin y al cabo, todos luchábamos contra el franquismo, que sojuzgaba a nuestro pueblo y negaba a la vez todos los derechos fundamentales del hombre. Entrábamos en la década de los setenta y es verdad que para entonces entreabríamos la puerta a la sospecha que no todo era trigo limpio…

Y creyendo defender mejor su sistema, el franquismo condenó a aquellos jóvenes a severas penas de prisión. Y no cabe duda que se equivocó. Porque aquellos tribunales de Orden Público hacían inconscientemente el juego a ETA, ya que esta organización subversiva no actuaba -como no ha actuado luego- exclusivamente en la lucha armada, sino también en el frente psicológico para poder influir y manipular el pensamiento, carácter y reacción de una parte no despreciable del pueblo vasco. Por ello, ETA-entonces y ahora ha buscado la presencia en las prisiones de un número importante de sus militantes de base… De base, que no de dirigentes, porque éstos son intocables y se situarán siempre a buen recaudo. Y desde posiciones seguras animarán a sus seguidores a la acción violenta para reivindicar cambios imposibles, exigiendo una permanente amnistía para sus presos por medio de diarias y tumultuosas manifestaciones, siempre imprescindibles para el mantenimiento de la tensión política adecuada…

La agonía del franquismo

El franquismo entró en la agonía en esa misma década. Porque España no podía vivir a espaldas de Europa y la miopía política de Franco no abarcaba más allá de su castillo, de marfil. ETA recrudeció entonces su lucha, pretendiendo imponer su protagonismo a la hora de provocar el «sálvese el que pueda»… Y el proceso de Burgos dio la vuelta al mundo, prestigiando en cierto modo a la organización que abiertamente se enfrentaba a la dictadura… y que para entonces planeaba el espectacular atentado a Carrero Blanco. Atentado que habría de asombrar a todos por su audacia y precisión…

Pero cuando cambian las circunstancias ha de pensarse en aportar nuevas bazas a la estrategia global. Aunque se mantenía la progresiva escalada en la lucha armada, el proceso de Burgos liquidó la primera y confusa fase política en la estrategia de ETA. Porque a partir de entonces esta organización abierta y pública mente, sin reparos ni disimulos, sus planteamientos políticos. Así de simple: no podía lograrse la liberación nacional de Euzkadi sino a través de la llamada «liberación social». No se podía llegar a aquélla sin imponer ésta. Es decir, a través del marxismo-leninismo Y la dictadura del proletariado. Y para posibilitar el logro de este objetivo había que imponer una nueva estrategia.

Hasta entonces, la juventud que actuaba en la clandestinidad había tratado de socavar y roer las bases del sistema que sojuzgaba a Euskadi. Sin control directo de partido político determinado, aunque la mayoría de aquellos jóvenes se había desgajado del PNV. Pensando entonces exclusivamente como nacionalistas vascos, en la creencia que así se daba una respuesta eficaz al régimen opresor… Justo en el momento en que empezaron a subirse al carro gentes extrañas, de origen político sospechoso, depredadores de sanas conciencias nacionalistas, con pretensiones de vender ideología revolucionaria internacionalista. Alardeando de abertzalismo, éusquera e ikurriña para así vender mejor su mercancía.

En el verano de 1971 pasarían del centenar los presos de ETA en la prisión de Carabanchel. Para entonces, con una antelación de dos y tres años, cumplían condena algunos veteranos de dicha organización, que tuvieron suficiente tiempo para instruirse debidamente en el marxismo-leninismo y métodos revolucionarios. Y los nuevos fueron fácil presa de aquellos hombres de frustrada vocación nacionalista, tras ser condenados a incontables años de prisión. Ellos organizaron dentro de la prisión una eficaz universidad revolucionaria, contando al efecto con una bien surtida biblioteca marxista. Y era obligatoria la asistencia a los cursos por parte de los recién venidos, a quienes no les hacía falta ninguna preparación escolar para entrar de lleno en el doctorado de tan importante ciencia. Aquellos jóvenes -alguno de ellos con dificultad para expresarse en castellano- tuvieron el buen ánimo de enfrascarse en el estudio de El capital…: «Pero Víctor, ¿cómo puedes tener el valor de abrir ese libro, si la mitad de las palabras no las entiendes?». «¿Y para qué está el disionario, pues?».

Y como estaba mandado, la mayoría se graduó en muy poco tiempo en el marxismo-leninismo… Y con el petate cargado de altisonantes y rotundas frases, e intoxicados en la dinámica del revelador pensamiento, no paraban de decir disparates. Entre blasfemias y tacos, oí con pena frases que me quedaron grabadas para siempre: «El nacionalismo está superado y desfasado»; «¿Libertad, para qué?»… Ya no se pronunciaba la palabra independentzia. Algo había muerto en aquellos hombres, y ese algo era la esperanza.

Las posiciones de ETA

Mientras tanto ETA fortificaba sus posiciones. Trata de conseguir medios suficientes para potenciar y fortalecer su infraestructura, que exige día a día más dinero. Todavía no se ha descubierto el rentable método del impuesto revolucionario y se impulsa el arriesgado procedimiento del atraco a mano armada. El mercado internacional de armamento clandestino ofrece inagotables posibilidades con tal de pagar al contado. Y bien vale el riesgo de sufrir algunas bajas, que, por otra parte, amplían la lista de los «heroicos patriotas caídos en combate».

Y había que llevar a cabo una acción espectacular que hiciera ver al mundo que la liquidación del franquismo pasaba por ETA. Y la mayoría del país aplaude el audaz atentado que costó la vida al almirante Carrero Blanco. El 20 de noviembre de 1975 muere Franco, después de una cruel resistencia a las leves de la naturaleza. Lo enterraron sus íntimos colaboradores para enterrar con él todo símbolo que les comprometía con el régimen que se descompuso antes que el Caudillo. Y todo un pueblo empezó a respirar. Y se instauró una democracia. Democracia al estilo y corte occidental, promulgándose una Constitución democrática a nivel del Estado español. Constitución que no satisface plenamente a los nacionalistas vascos. Pero que en puro realismo, pisando tierra firme, no tiene alternativa por el momento, porque la fuerza numérica de los vascos a nivel de Estado no puede descalificarla en derecho. Y el Estatuto de Autonomía es ya una realidad. Se constituyó un Gobierno vasco y se restableció el concierto económico. Todo ello sueño dorado de aquellos muchos miles de gudaris que murieron en nuestra guerra para defender lo ahora logrado. Y que el 98% de los que todavía vivimos aplaudimos como logro feliz e inusitado.

Pero, al decir de ETA y sus organizaciones afines, nada ha cambiado. Alegando que el Estatuto de Guernica es claudicante y que solamente se ha constituido un Gobierno vascongado, que la represión es superior a la padecida durante el franquismo, que hay más presos que nunca, que las libertades fundamentales están abolidas, etcétera, para terminar sentenciando que el único medio para lograr la liberación nacional y social de Euzkadi es la lucha armada.

Es el reconocimiento del fracaso de su segunda etapa estratégica: no ha podido imponer su protagonismo en la liquidación del régimen. No ha conseguido hacer valer su acción meritoria de romper el franquismo con la muerte de Carrero Blanco. La caída del franquismo no ha pasado por ETA. No se ha logrado la ruptura, sino simplemente la reforma del viejo régimen. Y la nueva situación ha provocado la desesperación de sus dirigentes. Se había perdido la esperanza en el logro fácil de unos propósitos revolucionarios. Y la desesperación aconsejaba nuevo cambio en el rumbo hacia el suicidio.

Pensamiento que no compartimos los nacionalistas que mantenemos la cabeza fría. Por una sencilla razón táctica, al margen de otras consideraciones de tinte ideológico. Porque, de persistir en tan obcecada y demencial actitud, el final sería catastrófico para nuestro pueblo, ya que, en definitiva -olvidando próximos poderes fácticos-, seriarnos aplastados por el mundo occidental. Ningún movimiento guerrillero ha triunfado en el mundo sin estar respaldado por una fuerte potencia vecina. La geografía es un factor fundamental, tanto en la estrategia guerrera como en la política. Porque tal y corno están repartidas las influencias entre los grandes Estados -que, en última instancia, son siempre árbitros absolutos, corno lo saben muy bien los checos, húngaros, polacos y demás-, es totalmente imposible la implantación de un sistema marxista-leninista en Euzkadi, situada -querámoslo o no- en el eje del mundo occidental.

Es de lamentar que lo mucho logrado hasta ahora por la vía de la negociación no haya satisfecho a los cabecillas de ETA, confundiendo al mismo tiempo a buen número de simpatizantes desde la primera hora. Aquellos que han pensado siempre tanto en la libertad de Euzkadi como en la libertad del hombre. Y salta a la vista que la conquista de efectivas cotas de libertad no satisface su afán de protagonismo por el mero hecho de que gran parte del mérito no es suyo, como también porque su meta se halla en dirección diametralmente opuesta. Recuerdo aquella frase de la prisión de Carabanchel: «El nacionalismo vasco está superado y desfasado». Porque su objetivo primordial es la revolución social. Y para llegar hasta allí todo es válido, hasta la destrucción de todo lo conseguido, día a día, por sucesivas y laboriosas generaciones de vascos. Para desde la nada, en taparrabos, inmersos en la ruina y el caos purificador, construir un imaginario paraíso… en la dictadura del proletariado.

Una banda desesperada

Y entremos sin complejos en el estudio de la tercera fase de la estrategia de ETA. En el depresivo marco de la desesperación, como toda banda armada que no encuentra salida a una pretensión mal fundada, incrementa la violencia y mata por matar. Atacando a personas e instituciones básicas del poder que se opone a su paso. Para crear unas condiciones que inviten al Ejército a protagonizar una nueva aventura golpista… Propósito que desde su óptica contiene indudable lógica… ETA recuerda bien que aquellos estados de excepción de la época final del franquismo se saldaron con un resultado altamente positivo para la organización. Fuimos todos testigos que la acción represiva -aplicada indiscriminadamente contra la juventud vasca, vapuleada constantemente en calles y carreteras por las fuerzas de seguridad-exasperó a las gentes y provocó la posterior radicalización de buen número de jóvenes, creando un caldo de cultivo ideal para que ETA reclutara nuevos adeptos a su causa. Y ahora se trata de crear de nuevo el clima propicio para que el Ejército caiga en la trampa y dé pie a facilitar la consecución del definitivo caos.

Para poner en práctica su nueva estrategia, la organización ETA dispone de medios importantes, aunque siempre limitados. En consecuencia, debe ceñirse a practicar la ofensiva en un determinado sector. No puede atacar en todos los frentes. Por ello se limita a dinamitar instalaciones de energía eléctrica, al objeto de forzar la paralización de industrias y provocar un determinado colapso laboral. Por otra parte, y como objetivo fundamental, se vuelca ahora en la provocación al Ejército, asesinando a los jefes y oficiales más vulnerables, atacando al mismo tiempo a las fuerzas de Seguridad del Estado y personalidades del partido político en el poder. Acciones de fuerza erizadas de grandes dificultades, pero que una guerrilla urbana bien preparada puede afrontar cuando la población es mero testigo, que no interviene en la mayoría de los casos, porque ya de antemano se ha sabido imponer el terror. ETA no puede atacar en todos los frentes. No ataca ni atacará jamás a personalidades e instituciones de Euskadi norte, región tan vasca como lo puede ser Navarra, siempre en el candelera de nuestras reivindicaciones. Y no atacará tampoco a la Gendarmería francesa, cuerpo tan represivo como pueda serlo la Guardia Civil española, ajuicio de ETA.

Pero, sobre todo, ETA no ataca, ni atacará por el momento, a personas ligadas al Partido Nacionalista Vasco, como tampoco a dirigentes de partidos de la izquierda española, enraizados en Euzkadi. A todos ellos pretende mantenerlos al margen del conflicto, pero exigiendo su absoluta neutralidad, como si se tratara de un asunto que no es de su competencia… ¡No faltaría más!, habiendo costado tanto esfuerzo imponer el terror. Porque la neutralidad de amplios sectores de la población es su mejor soporte.

La pretensión de ETA: que estamos en guerra

ETA trata de demostrar que los vascos estamos en guerra. Desde hace ya 150 años, como decía el difunto Telesforo de Monzón. Los viejos gudaris fuimos a la guerra para defendernos de aquel «estado de excepción» que pretendía imponernos la famosa Cruzada. Pero también la hacíamos para defender aquel Estatuto de Autonomía y aquel Gobierno vasco…. que no eran mejores que los que disponemos ahora, aunque no estemos en posesión de un ejército ni de una marina de guerra, que maldita falta hacen en este triste mundo.

Aquella guerra se nos impuso a los vascos, y nos enfrentamos al atacante, corriendo con todas las consecuencias. Pero actuando lealmente y respetando las imprescindibles reglas morales. Ahora ETA pretende justificar cualquier desafuero cometido por sus huestes, alegando que son actos de guerra y que en guerra no se puede actuar «de guante blanco». Siempre existirán unos principios éticos -aplicables incluso en guerra-, aunque tengamos que admitir que es raro el gesto elegante cuando se busca la muerte violenta del contrincante. Porque a menudo la eficacia aconseja olvidar los principios éticos. Pero lo que parece inconcebible es que alguien que hace la guerra pretenda que sólo el enemigo actúe «de guante blanco». La organización ETA puede ordenar pegar tiros en la nuca, puede secuestrar, puede extorsionar y no respetar ningún derecho fundamental que corresponde a todo hombre, pero no admite que el enemigo recurra a las mismas armas, que es como decir que él solo tiene derecho a hacer la guerra ante un enemigo atado de pies y manos… Un procedimiento que, pudiendo ser patentado en exclusividad, ETA podría hacerse dueño del mundo.

Pese a la evidente desestabilización conseguida por ETA en el agitado proceso democrático actual, es patente la irracionalidad de los planteamientos de esa organización titulada abertzale, al pretender convencer a sus seguidores -muchos de ellos de sana conciencia nacionalista- que su proceder tiende a la defensa de los intereses del pueblo vasco, provocando al Ejército para que Euzkadi sea ocupado militarmente, buscando con ello la reacción violenta del pueblo ante las medidas que, sin duda alguna, se habrían de tomar para reprimir contundentemente el terrorismo. Pero la mayoría del pueblo vasco es consciente de la gravedad de tal contrasentido. No es ese nuestro camino, porque las vías institucionales actuales ofrecen posibilidades de entrar en la buena senda para levantar el país y rehacer nuestra casa. Vías que satisfacen a los nacionalistas de viejo cuño: de aquellos que hicieron la guerra para defender un Estatuto y un Gobierno vasco, que permitieran laborar nuestra tierra trazando surcos de libertad.

Consideramos que la paz y seguridad ciudadana son precisas e ineludibles para consolidar lo mucho que en pocos años hemos logrado para el país. Y esa paz y seguridad las hemos de conseguir cueste lo que cueste, aunque para lograrlas hayamos de afrontar riesgos nada apetecibles. Y las hemos de lograr nosotros, entre vascos, porque, de lo contrario, vendrán otros que sabrán imponer su paz, que no sería precisamente la que desearnos todos aquellos que aspiramos a la libertad de Euzkadi.

Y quien busque el caos y la ruina del país, que no cuente con nuestra neutralidad, porque nos opondremos a ellos con la misma decisión que mostramos ante aquellos que pretendieron sojuzgar nuestro pueblo y borrarlo del mapa. Y para que así sea, empeño la palabra de todos los gudaris que murieron por Euzkadi…

Cuando Savater comprendía a ETA.

Jueves 3 de mayo de 2018

En su día conté como fui compañero de pupitre de Fernando Fernández Savater en Donostia. Y como ayer le vi en todos los medios como el gran cerebro redactor de un infumable texto contra el acontecimiento de Kanbo y la desaparición de ETA, y por eso vuelvo a recordar quien es este personaje de tan doble personalidad. Como dirían los chavales, todo un jeta, no un hombre ético aunque escriba libros sobre moralidad.

En este trabajo transcribo algunas de las perlas que escribió en EGIN cuando opinaba de la misma manera que HB y mucho más activamente que los del comunicado de ETA. Con ésto se vé  la doblez del  tipo y de cómo manipula la realidad a su gusto. Para él, todo esto es una peana en la que se sube para realzar su figura de cruzado que es lo que le interesa. Un tipo amoral y manipulador.

Lo he visto poco y hablado menos. Hijo de Notario, abandonó pronto Donosti. Manuel Rivas nos hizo un cara a cara hace unos años en El País. Estaba más tratable y no tenía esa pose teatral antinacionalista, porque llegó incluso a reconocer que el PNV en el Gobierno vasco lo había hecho muy bien. Ahí está la hemeroteca.

Por eso no entiendo su actual agresividad y su ataque genérico al nacionalismo, de no ser porque su actual postura le es más eficaz a la hora de la interpretación de un papel. Y lo digo con datos.

Fernando Fernández Savater no ha dicho siempre lo que dice ahora. Todo lo contrario. ¿Sabía usted que Savater era un asiduo colaborador del periódico Egin?. ¿Sabía usted que escribía cosas como éstas?:

«…nunca dudé del derecho de los vascos al pleno reconocimiento de su lengua, sus costumbres, sus peculiaridades y su autodeterminación política plural y democrática. Sigo, desde luego, pensando exactamente lo mismo».

«…lo que no llega a aceptarse es que el nacionalismo vasco no es el capricho absurdo de unos pocos ni una autonomía de esas postizas que ahora gustan tanto a los nuevos jacobinos, sino una decisión irreversible y mayoritaria, con auténticas raíces y abonada por años de marginación y que nada sacará la democracia intentando cocear contra él explícita o disimuladamente…».

Otro trabajo titulado Euzkadi como cuestión de Estado incluye estas perlas:

«Lo primero que hay que constatar es esto: el nacionalismo vasco, sentimiento surgido por obra y gracia de la represión (no olvidemos que ETA no es un fruto de la democracia, sino un regalito envenenado que nos dejó el franquismo), recibe un uso político en manos de determinados sectores, luego no podría ser contrarrestado más que por un uso político y no sentimental o arrebatado de la idea de España. Empeñarse en combatirlo a base de exasperar el nefasto patriotismo unitarista español sólo puede contribuir a mantenerlo y alentarlo. Es ridículo que el Partido Socialista acepte convertirse en exclusivo beneficio de sus adversarios políticos en una versión doméstica de los tercios de Flandes con base operativa en Euskadi, sea en nombre del respeto a la legalidad constitucional, sea por cualquier otra trampa saducea».

En otro artículo en El País en 1984, comentando las actuaciones del GAL, dijo:

«…me espantó que se dijera recientemente en Vizcaya por labios supuestamente socialistas que la gente que está harta de que todos los muertos sean del mismo lado. La gente que no se harta de que haya muertos, sino de que sean de un solo lado, no es gente, sino gentuza».

En otros artículos relacionados con la Constitución:

«…la Constitución insiste fastidiosa y hasta provocadoramente habida cuenta de los resentimientos creados en la intangibilidad de la unidad patria…».

«Pese al tiempo que lleva funcionando (…) nadie se cree del todo lo de que España es Una (que sea Grande y Libre siempre fueron impertinentes y piadosas aspiraciones). Pese a los esfuerzos por beatificarla como nada menos que «sagrada», lo cierto es que la unidad de España es más bien un fracaso histórico y todo lo más un reto político. Por decirlo de una vez: al menos dos importantes componentes del cocktail hispánico, en el País Vasco y Cataluña, nunca se han sentido auténticamente España, sino prisioneros de España, colonias de España o víctimas de España…».

No respeto en nada  a Fernando  Fernández Savater  aunque es evidente que es muy valorable su agudeza e inteligencia para el histrionismo y la descalificación, pero lo protagonizado en aquella  campaña en el Kursaal, atacando como lo hizo al nacionalismo democrático, no sólo fue injusto, calumnioso y de no recibo, sino profundamente inquietante en quienes dicen apostar por la convivencia.

Los dos estudiamos en los Marianistas y los dos tuvimos la misma educación aquellos años franquistas, salvo mi vacío formativo al no estudiar la Formación del Espíritu Nacional de Falange. ¿Tanto influyó esta circunstancia?. ¿Volverá a decir Fernando lo mismo que escribía en los años ochenta?. ¿Cree de verdad que su antiguo compañero de pupitre es un monaguillo de ETA?. ¿Prefiere Fernando que le jaleen embelesados sus antiguos adversarios y no le reconozcan sus compañeros de infancia? ¿Le da tanto protagonismo a ETA para que sea esta organización terrorista la capaz de impedir una convivencia en el respeto?.

Desde luego escuchándolo en el Kursaal parecía preferir la trinchera al pupitre. Ese papel le es muy rentable.

En el fondo no buscó nunca la paz, ni reivindicar la libertad. Sigue como cuando era un crío dando vueltas sobre sí mismo, importándole un bledo su labor destructiva de una posible convivencia. Y es una pena, pero él sabe que la foto del Kursaal y la rueda de prensa del miércoles en Donosti por Covite le sirve en  ciertos ámbitos donde ahora ejerce de Sumo Sacerdote. Y eso es demasiado gratificante, como para perderlo buscando soluciones a los problemas.

Afortunadamente ETA desaparece y Savater se queda en el paro en este tema, aunque le queda larga vida en su combate contra el nacionalismo vasco se desarma, aunque Savater no lo haga. ETA se va y el pobre Savater se quedará sin este trabajo de bufón de corte pues él jamás ha sido víctima del terrorismo, sino se ha aprovechado desgraciadamente de algunas víctimas del terrorismo. Patético.