Viernes 2 de marzo de 2018
Osakidetza ante las declaraciones de los sindicatos ERNE, ELA y SIPE
En relación a las declaraciones realizadas en el día de ayer por los sindicatos de la Ertzaintza ERNE, ELA y SIPE respecto a la celebración en marzo de la que han denominado “Semana de la Salud” y la amenaza colectiva de “coger bajas”, desde el Departamento de Salud y Osakidetza queremos señalar que:
- Lamentamos que se hayan realizado estas declaraciones ya que demuestran un absoluto menosprecio respecto de la profesionalidad de los médicos y médicas de Osakidetza.
- En este sentido, recordar a estos sindicatos de la Ertzaintza que una baja médica no se coge según el criterio cada persona, sino que se prescribe por los médicos y médicas desde criterios objetivos de pérdida de la salud que impidan el desempeño laboral y sea necesario para el restablecimiento del proceso patológico de cada paciente.
- Banalizar el derecho a la incapacidad temporal de los trabajadores y trabajadoras, menospreciar la profesionalidad de los y las facultativos de Osakidetza y de los médicos y médicas de la inspección médica del Departamento de Salud, además de lamentable, supone una falta de respeto absoluto al sistema sanitario de Euskadi y a sus profesionales.
A Casanova le parece que el Parlamento Vasco está a la derecha de la Audiencia Nacional.
Sigue coleando la decisión adoptada el pasado jueves por el Parlamento Vasco en la que se rechaza los homenajes a “personas pertenecientes a ETA o que utilizaron o justificaron la violencia como medio para conseguir fines políticos”. El sábado fue el parlamentario de EH Bildu, Iker Casanova, quien denunció que la Cámara de Gasteiz se colocó “a la derecha de la Audiencia Nacional”, al mostrar su “rechazo a los homenajes públicos a personas que hayan pertenecido a ETA.
Casanova señaló en Radio Euskadi que lo que pasó el jueves en el Parlamento Vasco fue “un paso atrás en la normalización de este país, se hizo una criminalización de actitudes que no tienen que ser criminalizadas, que tienen que ser aceptadas con normalidad”. Asimismo, agregó que “el recibimiento a personas que han cumplido sus condenas es la expresión lógica de alegría de sus entornos sociales por ese acontecimiento, y ahí no existe exaltación ni búsqueda de humillación a nadie”.
Se define Casanova con estas consideraciones. Ya en un programa sabatino de radio se había opuesto a condenar a ETA. Este es pues el Comisario que tiene Sortu en el Parlamento, un tipo sin discurso ético y que si ETA siguiera actuando lo explicaría en lo que él acuñó como “el conflicto”. Todo un sujeto.
En este sentido, denunció que el Parlamento, con su decisión, se situó “a la derecha” de la Audiencia Nacional”. “Donde la Audiencia Nacional no ve homenaje ni humillación, el Parlamento sí lo ve. Me parece bastante lamentable ser más papistas que el Papa, más derechistas que la Audiencia Nacional, y algunos partidos cayeron en la trampa de la campaña de agitación y propaganda del PP, que les ha salido bien”, agregó Casanova, para quien este pronunciamiento de la Cámara vasca es “un golpe” a la Ponencia de Memoria y Paz. “Existe consenso para abordar estos temas en un marco apropiado para afrontarlo de una manera constructiva y lo del jueves fue lo contrario, un exhibicionismo de las diferencias y una utilización política de esta cuestión para ganar réditos por parte del PP”, lamentó.
El portavoz parlamentario del PNV, Joseba Egibar, afirmó que “una cosa es la bienvenida, recibir correctamente la familia a alguien que ha estado preso, y otra cosa es hacer una ostentación, una exaltación de todo ello”. Desde el PSE, José Antonio Pastor señaló que homenajes a expresos de ETA, como el llevado a cabo en Andoain, pocos días después del aniversario del asesinato de Joseba Pagazaurtundua se convierten en “doblemente hirientes para los familiares de las víctimas”.
Por su lado, el parlamentario de Elkarrekin Podemos, Jon Hernández, reconoció que todos los presos tienen derecho a que sus seres queridos les reciban en sus pueblos, pero advirtió de que hay que tener en cuenta la visión de personas que, ante determinados actos, “puedan sentir dolor”, y rechazó que la Cámara vasca se haya situado “a la derecha” de la Audiencia Nacional.
Esto no lo entiende Iker Casanova, alguien que estuvo siete años en la cárcel y que sigue sin abdicar de su creencia marxista leninista de que el fin justifica los medios. Y se jacta de ello.
Yo, a un tipo de esta calaña, le prohibiría ser parte de cualquier club democrático.

