8M, sigamos derrumbado barreras de desigualdad

Un honor ser reconocida como periodista y feminista en 2021 en la VI Asamblea de Mujeres Electas de Bizkaia

Como cada 8 de marzo con motivo del Día Internación de las Mujeres un año más me uno las reivindicaciones de igualdad total, legal y real, entre hombres y mujeres. Una paridad que anhelamos se manifieste en la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de nuestra vida, privados o públicos.

En esta línea reivindicativa, en primer lugar, no quiero ni puedo olvidar a quienes han sido asesinadas por ser mujer ni a quienes han sufrido, y siguen sufriendo, diferentes formas de violencia sexista, sea física o de cualquier otro tipo. Así mismo, junto al rechazo absoluto a esta violencia extrema, uno mi voz la reivindicación de igualdad profesional, laboral y salarial en todos los ámbitos de actividad pública, al tiempo que reclamo de los hombres su coparticipación en este camino de equidad, porque la humanidad solo avanzará en justicia si sus alas marchan en equilibrio.

Estas aspiraciones podrían parecer ya cumplidas, al menos en la letra de la ley, en nuestra sociedad, pero es manifiesto que en nuestro entorno están ascendiendo en presencia y beligerancia grupos tanto políticos, mediáticos como sociales que cuestionan normas mínimas como la ley de Igualdad o la ley contra la violencia de género, por lo que lo que el camino ya recorrido podría revertirse e involucionar la situación de la mujer hacia posiciones de manifiesta desigualdad. Por eso, ayoyo un 8 de marzo que no solo reivindique avances, sino que frene frontalmente cualquier intento de reversión regresiva en el caminar hacia la igualdad hombre-mujer.

Porque con cada pasito que las mujeres conseguimos dar en el camino de la igualdad, toda la sociedad da un salto de gigante en su progreso global.

Sigamos derribando fronteras de desigualdad

Ley de Igualdad, un hito para la sociedad vasca

La Ley de Igualdad aprobada en el Parlamento fortalecerá el compromiso institucional por la igualdad

Todos recordamos leyes, normas y ordenanzas que nacen entre titubeos y con previsible poco alcance. Todo lo contrario de lo que supone la Ley de Igualdad que aprobó el Parlamento Vasco el pasado 3 de marzo, en vísperas del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Es con palabras mayores, una ley que con casi total seguridad marcará un salto de calidad y cualidad en la meta de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Únicamente la obcecación y la obsesiones involutivas de la extrema derecha han impedido que las razones de la razón de la igualdad para la mitad de la población sean aprobadas por unanimidad. Pero esa inmensa mayoría parlamentaria que ha dado su visto bueno es el espaldarazo necesario e imprescindible a lo que puede ser ese hito definitivo que la sociedad vasca busca para que no haya discriminación alguna, ni en el ámbito privado ni en el público, entre hombres y mujeres.

La igualdad real está a mano, porque esta Ley propone y permite romper las barreras de la desigualdad y discriminación. Caminemos hacia el país de la equidad.

Prohibido reírse

Pienso que los patrocinadores del día de la tristeza oficial se han confundido en el cálculo de sus algoritmos

La última semana me han llegado, como imagino que también a ustedes, multitud de mensajes poniéndome sobre aviso entre preocupados y jacarandosos sobre el funesto lunes 17 de enero: intitulado el día más triste del año y al que como casi todo lo novedoso que quieren que impacten lo bautizan en lenguaje shakespeariano: Blue Monday. Tercer lunes de enero, frío de riguroso invierno, los pagos tarjeteros navideños aflorando, las deudas acechando, la luz a precio de angula, pierde el Athletic …, sí, sí, parece el lunes perfecto para el conjuro de los dioses de la tristeza contra los necios y crédulos humanos; la diosa Ezis empoderada sin llegar a ser completamente un Deimos del pavor, pero casi, chinchando a los humanos ya pandemizados con largueza. Confieso que he pasado el lunes tiritando, aunque en realidad haya sido por el frío de centellada que estos días congela hasta el pensamiento. También he pensado que quienes patrocinan este nombramiento del 17 de enero como día tristongo por excelencia podrían haber sido seguidores del Athletic, pero en realidad viendo la luz y dejándose acariciar por el sol del mediodía la tristeza se me disipa con la subida de serotonina frente a la mortecina melatonina nocherniega. Ya dice el refrán: “por san Antón, media hora más pone el sol” o también “san Antón, frío y tristón, pero se lleva las tinieblas a un rincón”. Desde luego, el día del santo patrono de los animales no casa muy bien con la tristeza comercial del cariacontecido Blue Monday.

En realidad, pienso que los patrocinadores del día de la tristeza oficial se han confundido en el cálculo de sus algoritmos y se referían a la semana intermedia de diciembre con el 17 como día clave, con prohibición absoluta de reírse en Corea. Si no era una fake más, por esas fechas en Corea del Norte sus excelentísimas autoridades con su preboste el orondo Kim Jong-Un prohibieron reírse a la población durante 11 días como duelo recordatorio por su padre. Ni reírse, ni beber alcohol, ni disfrutar del ocio, ni festejos ni esparcimiento … ¡ni ir de compras! Horror, esto sí que no puede ser, es un harakiri comercial-sentimental en toda regla, ¡no poder ir de rebajas es morir de tristeza! Y a cumplir si remisión, porque a quienes no cumplieron se les arrestó y fueron tratados como criminales ideológicos.

Menudo trauma tras el duelo público de tristeza. Menos mal que entre los diez grandes avances científicos del 2021 figura un gran ensayo científico que muestra que el MDMA (el éstaxis, como ustedes perfectamente desconocían) reduce notablemente la tristeza en pacientes con estrés traumático. Quizá haya efectos secundarios adversos, pero la investigación psicodélica en auge puede que sea la vía de escape y alivio a tanto Blue Monday postizo, excepto en Corea del Norte, claro.

nekanelauzi25@hotmail.com @nekanelauzirika

Grandes fortunas

Las 20 mayores fortunas del mundo hayan incrementado su patrimonio en un 30%,

No me sonrió la diosa fortuna de la lotería de Navidad y la calculada probabilidad estadística me dice que tampoco en esta de reyes habrá mucha mayor sonrisa por parte de esta diosa esquiva.

Para consolarme me queda la suerte de que mi lavadora nueva tendrá ahora tres años de garantía en origen, aunque ya me anuncian que por efecto de esta nueva normativa de garantías para el comprador subirán los precios de los electrodomésticos.

Incluso puedo llegar a tener la grata fortuna de que este fin de semana no suba tanto el precio del maldito megavatio mayorista, que no sé muy bien lo que es, salvo que aparte de hacerme disfrutar con noches de bombo nocheniergo de lavadora-secadora, me descalabra sin piedad la cuenta bancaria.   

Fortuna dicen que será según sus firmantes la que conseguirán los trabajadores con la nueva ley de relaciones labores, aunque me temo que los despidos libres, el trabajo precario y mal remunerado seguirán a la orden del patrón, porque si no es difícil entender que la hayan aceptado ellos también. La duda es razonable y da la imagen de ser una fortuna laboral con gusano dentro. Bueno, al tiempo.

La agradable fortuna colectiva de ayer mismo fue conocer los datos del paro en descenso y de la gratificante subida de la actividad laboral. Lástima que los contratos sean como les digo arriba, precarios y bastante mal pagados, muchos de ellos parecidos a contrato-basuras diría yo.

Pero les quería señalar las fortunas de verdad, no las de ceros a la izquierda como esas de la mayoría, sino de aquellas de muchos ceros a la derecha de las que disfrutan muy poquitos, un 0,1% de los más ricos del 0,1% de los simplemente ricos. Para ellos el felizmente transitado 2021 ha sido uno de sus mejores años dentro de lo buenos que suelen ser todos los años para ellos. Mercado inmobiliario efervescente, Bolsas como cohetes, mercado de armas floreciente, telecomunicaciones y farmacéuticas en agosto permanente, energéticas bien iluminadas … han hecho que las 20 mayores fortunas del mundo hayan incrementado su patrimonio en un 30%, unos 450.000 euros de aumento, eurillo arriba-abajo. Esta crème de la crème de la fortuna podría comprar solo con sus beneficios del año pasado las diez mayores empresas del IBEX español. Y muchas voluntades, esto también.

Con tan desmesurada fortuna en manos humanas podemos asombrarnos de que aún haya algún humano que pueda pasar hambre o quien no tenga asegurada la vacuna del covid que cuesta unos pocos euros. Si la igualdad acelera el desarrollo humano como dice el buenismo oficial, es posible que hayamos entrado en un retrodesarrollismo involutivo, donde caminemos de victoria en victoria hasta la derrota final o hasta que nos toque la lotería o un pelotazo inmobiliario.  

Nekanelauzi25@hotmail.com @nekanelauzirika

Brújulas morales

El pequeño gran hombre de radiante sonrisa permanente.

Nelson Mandela, Martin Luther King, Mahatma Ghandi, Malala Yousafzai, Rigoberta Menchu, Dalai Lama … son algunas de esas personas que trascienden y pasan de personajes luchadores por la paz, la reconciliación y la igualdad a ser brújulas morales de los derechos humanos de todos nosotros. Y cuando se van para siempre el hueco que dejan es insondable, todos quedamos algo huérfanos de un valedor ante la injusticia.

Desmond Tutu, el pequeño gran hombre de la radiante sonrisa permanente se nos ha ido para siempre y con su adiós perdemos todos una brújula moral, un referente de lo más noble del ser humano. Pierden los sudafricanos uno de los artífices esenciales en su lucha contra el racismo y el apartheid, adalid de su reconciliación; pero perdemos todos. Y de forma directa también se nos ha ido a los vascos un valedor por la convivencia, porque su voz clara y potente se alzó en numerosas ocasiones en contra del enfrentamiento, de la violencia y de la injusticia que sufrían las víctimas en nuestra tierra y a favor del acuerdo y la reconciliación sin venganza. Posición que desde el poder algunos jaleaban como buenas en otros lugares, pero como poco propicias en nuestros lares.

Valiente, sonriente, sincero, compasivo, hombre bueno en el mejor sentido de la palabra bueno, optimista combativo frente a la desesperanza, su vida de servicio siempre frente a la injusticia eleva su pequeña estatura a la talla de un gigante moral, una brújula de nuestra ética humana más altruista.

Perdemos a un hombre, pero nos quedan la sonrisa permanente por la paz de monseñor Tutu y su legado de lucha pacífica, porque como decía Ghandi, no hay camino para la paz, la paz es el camino, el que siempre recorrió Desmond Tutu. Ahora que su marcha nos deja algo desnortados, necesitamos que surjan muchas más brújulas como él.

Goian Bego.

nekanelauzirika25@hotmail.com @nekanelauzika