Señora Lehendakari?

La reciente candidatura de una mujer para ser lehendakari es una gran noticia para las mujeres, por supuesto, pero evidentemente para toda la sociedad vasca. Independientemente de que se esté de acuerdo o no con las ideas políticas de la candidata, es un gran avance en el largo camino hacia la Igualdad, la real, no la que se queda en el papel y no se promueve.

Que haya recomendaciones, directivas, estatutos y sobre todo Leyes para avanzar en la Igualdad, está demostrado que siendo todos ellos instrumentos necesarios, no son suficientes para alcanzarla. Por eso, una candidatura de estas características es un paso más hacia el empoderamiento de las mujeres, tan necesario para que ellas formen parte de los círculos de poder, desde donde se pueda influir y decidir desde una perspectiva de género.

Sí, ya sé que muchas mujeres que están en el poder no lo están ejerciendo precisamente desde dicha perspectiva, pero aún así y todo, y sabiendo que este tema es tremendamente polémico, el ejercicio político llevado a cabo por mujeres ayuda a visibilizarnos y a erigirse en referencial para muchas otras mujeres que no se “atreven” a dar el paso y para normalizar la actividad política no sólo en masculino. Y ya es hora de que vaya cambiando, sólo ver cómo nos va en un mundo dirigido por hombres, debiera ser punto de reflexión suficiente para no mostrar más dudas al respecto y dejarse de trasnochadas justificaciones y estereotipos que aunque parezca mentira, seguimos oyendo y viendo (yo dría que soportando) día a día.

Así observamos procesos electorales donde la paridad real (50%-50%) no se ha llevado a cabo: en el Parlamento Vasco sólo hay un 45,3% de mujeres y las últimas elecciones generales han arrojado una cifra tan pírrica como la de que el 36,6% del total de escaños sean ocupados por ellas. Los partidos vascos con representación en la capital del Estado enviaron sólo dos mujeres (16,7%) de un total de doce escaños (actualmente son tres mujeres). Incluso el partido que se autoerige como el más progresista, y que ahora presenta una candidata a la lehendakaritza, esgrimía argumentos tan patriarcales como que no habían conseguido llevar más mujeres a Madrid porque ellas mismas no habían querido presentarse como candidatas. Sinceramente, aseveraciones de este tipo son para sonrojar a cualquiera de las personas que creemos sin ningún tipo de fisura en la Paridad y la Igualdad. Cito los dos términos porque hay muchas, muchas personas que no saben lo que significa paridad y lo que es peor, cuando la nombras les da una especie de sarpullido liberal-conservador y se les llena la boca con la defensa a ultranza del término “idoneidad” , cargándose de un plumazo el discurso de género. Porque la verdad, no es que no entiendan o no quieran entender lo que significa realmente paridad, sino que no entiende nada y se quedan tan “pichis” soltando esa gilipollez creyendo el personal que le hace más igualitario que nadie.

Conseguir que las mujeres se incorporen a la vida pública, sí la vida pública entendida no como la que nos ha relegado a la esfera privada y doméstica, ni como la que nos ha confinado al protagonismo en lo reproductivo, dejando el ámbito de lo productivo solo para los hombres, conseguirlo repito, es un deber de todas las personas, y requiere esfuerzo e interés para profundizar en los motivos de por qué ocurre y erradicarlos.

Pero si a alguien compete más es a la “clase” política (a ver si deja de serlo dentro de poco), porque representan a la ciudadanía, porque es de una extremada ceguera no contar con más de la mitad de la población y porque sólo tiene sentido lo que hacen, porque les hemos votado dentro de un contexto de democracia real. Pero sobre todo, porque es de justicia social, y ese debe ser su puñetero trabajo. No otro. Y porque para eso les pagamos, qué leches, que hagan bien su trabajo y si no es así que les despidan como les está pasando cada día a cientos de personas (aunque no precisamente por hacer mal su trabajo, lo que es más indignante). Desafortunadamente y en un alto porcentaje, mujeres. En este caso tristemente, sí que ganamos en la estadística.

Publicado por

Carmen Muñoz

Feminista. On Fire!

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