Miércoles 17 de mayo de 2017
Fue interesante el debate a tres de Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez para optar este 21 a la Secretaría general del PSOE. Pocos partidos pueden hacer semejante ejercicio democrático sin sufrir las consecuencias, ya que las heridas que dejan contiendas como éstas, son difíciles de curar. A Benegas no le gustaban nada las primarias y siempre se opuso a ellas. Los aparatos prefieren la seguridad de elecciones-designaciones sin tanta luz y taquígrafos pero es verdad que en todo esto hay una contradicción. Las bases piden democracia pero si la democracia se convierte o en gallinero o en bronca o en pasar por el cuchillo al opositor, es verdad también que el partido se debilita. Un tema difícil de conciliar.
Pero el problema del PSOE no es de primarias sino de identidad tras años y años haciendo políticas pegaditos a la derecha más rancia. Verles estos días solicitando sean exhumados los restos de Franco del Valle de los Caídos cuando han sido ellos (entre otros Ramón Jauregui) quienes pudiendo hacerlo desde el gobierno, no han movido un dedo, era la patética fotografía de un partido que ha perdido toneladas de credibilidad y busca ahora, recuperar un discurso de izquierda aunque separado del PP y eso les va a costar Dios y ayuda.
Patxi López salvó los muebles con sus intervenciones y si alguien desde fuera le preocupa el PSOE votaría por él. Se le ve inquieto por la unidad del partido de su padre, el histórico López Albizu.
Pero a mi, de todo el debate, independientemente de intervenciones puntuales lo medular fue como se abordó el tema catalán y el de las nacionalidades, explicitado por la pregunta que López le hizo a Sánchez: ”¿Tú sabes Pedro que es una Nación?”. Y ahí Pedro resbaló. Dio una definición de aliño y no mantuvo aquella tan contundente ante Evole que resumía en que España es una “Nación de Naciones”. Un poco a lo de Zapatero cuando prometió que lo que saliera del Parlamento catalán en relación a su estatuto iba a Misa. Y no fue. Respuestas así ilustran sobre la poca credibilidad que ofrecen políticos sin columna vertebral.
Y en política la credibilidad lo es todo.
Porque que un ex lehendakari haga esa pregunta significa que él no lo tiene suficientemente claro y que eso de Nación de Naciones le suena a música celestial.
Podía haber dicho que en la propia Constitución española hay una distinción muy clara entre Nacionalidad (Nación) y Regiones, que la hay. Podía haber dicho con Renan que la Nación es un plebiscito permanente. O podía haber dicho que en el estado hay cuatro naciones: Euzkadi, Catalunya, Galicia y España, pero tampoco lo dijo.
Es un asunto que les quema y se ve que lo que aprobaron en Granada saben que no les sirve para nada ante una Catalunya que marcha directamente al enfrentamiento con la ideología de un PP que será apoyado por el PSOE porque para ellos, España sigue siendo Una, Grande y Libre.
Una pena, porque de Susana Díaz solo se espera una visión andaluza de España. Nada más. Pero Patxi no aportó absolutamente nada. Ni una reflexión teórica ni una práctica.
Por eso, una vez que dejó de ser Lehendakari, no se quedó como figura referencial vasca sino anda brujuleando buscando su lugar bajo el sol hispano. Nunca bajo el vasco.
Claro está, él fue elegido Lehendakari con el apoyo del PP y aprovechándose de la ausencia de una fuerza política en la Cámara. Ya lo sé, pero podía tener algo mas elaborado su discurso nacional. Para eso es un ex lehendakari, a quien yo le preguntaría como él a Pedro, ”Patxi, ¿Qué es para ti una Nación?”.

